Cómo conseguir chicas a salir contigo

Historias de Hospitales #4 La Mara Hora

2020.08.03 21:07 FormerAlex Historias de Hospitales #4 La Mara Hora

Esta es la peor historia que me ha tocado narrar, me llego a mí a través de un correo anónimo a mi Email del trabajo. Dudé si escribir sobre esto o no pues no sabía las repercusiones que podría tener, llegue a la decisión de hacerlo más por temor que por las ganas de. Sin embargo ustedes serán los jueces, les dejo a continuación una transcripción textual de lo que llego a mí de forma anónima y que sé que tanto como a mí, les será difícil de entender y leer algo tan horroroso y perturbador.
La Mala Hora.
Entiendo que estás haciendo esta labor de recopilar historias y lamento que no pueda contártela en persona, ni siquiera por un medio más convencional, cree este correo específicamente para platicarte mi historia, pero sé que una vez que lo leas, entenderás por qué lo hice de esta forma, sin embargo para que mi historia sea entendida debo retroceder hasta donde creo yo comenzó y si me permites el espacio lo hare, puedes recortar partes para que se adapte lo mejor que quieras a tu espacio de escritura pero te pido que mantengas las partes importantes.
Mi historia comienza con mis recuerdos, hace más de treinta años, llegamos a un pequeño pueblo cerca de Hermosillo llamado Miguel Alemán, solamente mi madre y yo procedentes de Chilpancingo Guerrero, No sé qué paso exactamente solo recuerdo que al tiempo ya estábamos instalados en una pequeña casa, a los días mi Abuela llego y se quedó con nosotros. Mi madre nunca me dijo que había pasado con mi padre, pero ella lloraba muy seguido y gritaba a mi abuela, ellas siempre peleaban cuando era un niño, mi padre no era una figura tan cercana a mi yo no lo extrañaba y no preguntaba por el en esos momentos. Comenzamos a adaptarnos, al principio recuerdo que mi madre batallaba demasiado para que tuviéramos comida, algunas veces miraba como solamente yo comía y ella me observaba diciendo que lo haría más tarde, mi abuela nunca se acercaba a la mesa no recuerdo haberla visto comer. Poco a poco mi Madre comenzó a hacerse de un nombre, porque miraba como gente llegaba a nuestra casa preguntando por ella, con el tiempo comprendí que era lo que llaman una “Santera” mi madre hacia curaciones, bendiciones o maldiciones si eran solicitadas. La apodaremos “La Dama Blanca” debido a su característica forma de vestir y el proteger su identidad, conforme la voz se corrió de su labor más y más gente comenzó a buscarla, yo notaba como nuestras vidas fueron cambiando poco a poco hasta no solamente tener comida suficiente si no algunos lujos, televisión, incluso me compraba juguetes con los que en otra época solo habría soñado. A la edad de 8 comencé a experimentar cosas extrañas, un recuerdo en particular que tengo fue en mis días de escuela, cursando los grados primarios de educación decidí escaparme de clase pues había peleado con un compañero quien me amenazo con golpearme al finalizar las clases, me fui recuerdo que camine por un terreno baldío ya que mi escuela se encontraba a las afueras del pueblo. De pronto note como la luz del sol se opacó, una sombra me cubrió al voltear hacia arriba mire una gran ave, venia directamente hacia mí, no pude calcular su tamaño pues venia directo de donde estaba la luz de sol pero pude notar algo, un par de ojos grandes tan vacíos y oscuros que me llenaron de terror, por instinto simplemente me hice arrodille y cubrí mi cabeza con mis manos, escuche un terrible graznido y mire como el ave se alejó, yo corrí a casa. Al llegar agitado mi abuela me dio un vaso de agua, ella nunca hablaba conmigo, en ese entonces yo pensaba que era muda o algo así, simplemente se sentó a un lado y con su mano me calmo tocando mi espalda. Mi madre entro unos minutos después, yo estaba más calmado y le conté lo que había pasado, ella me reprendió, me dijo que era un tonto por andar por esos lugares solo, que era peligroso pero no paso de ahí. Sin embargo tuve algunos encuentros más con esa misteriosa ave que no quise comentarle a mi madre por temor a que supiera que hacia cosas malas, comprendí el patrón, cada vez que hacia algo indebido, esa Ave aparecía y me asustaba. Habría pensado que era solo cosa de mi imaginación, pero un día estaba con algunos amigos que había logrado hacer jugando a las afueras del pueblo cuando de pronto el ave comenzó a perseguirnos, todos nos asustamos pero yo no les dije de mi historia con ella. La “Dama Blanca” ya era la santera más representante del pueblo durante mi adolescencia, la veía entrar a casa apurada a comer para después regresar pues tenía gente y más gente esperando, mi abuela en cambio nunca salía de casa y a diferencia de mi madre, ella siempre vestía de negro, mi madre decía que nunca había dejado el Luto tras perder a mi abuelo, aunque raramente hablaba de ellos, yo sabía que mi abuelo era un agricultor que murió de un infarto trabajando, me dijo que mi abuela había cambiado mucho desde entonces, que casi no hablaba, pero yo la había escuchado hablar muy bajo, casi en susurros con mi madre. Seguramente en este punto te estas preguntando que tiene que ver todo esto con tus relatos de Hospital y tienes razón, no tiene sentido, pero déjame avanzar y entenderás, lo hare más de prisa. A mis quince años ya era un poco más maduro y aunque cuando creces con algo cotidiano deja de ser extraño para mi ciertas cosas seguían siendo completamente raras, comencé a cuestionarme cosas como, donde está mi padre, porque no vino o en todos estos años no hemos recibido una carta o una llamada de él, no ha hecho el intento para contactarse conmigo. Un día en mi cumpleaños dieciséis, mi madre me hizo un pastel, nunca me visitaron mis amigos a mi casa pues mi madre me tenía prohibidas las visitas, aun así mis amigos tenían miedo de ir, por lo tanto por ningún lado era posible, así que mis cumpleaños eran solo nosotros tres, un pastel, quizás un regalo. Esa noche tome la decisión de intentar conseguir algo de información sobre mi pasado y sobre porque estábamos en ese lugar. -Mama – le dije, ella vestía de blanco como siempre. -¿Que pasa hijo? – nunca me llamaba por mi nombre, yo sabía que tenía el mismo nombre que mi padre. -¿Que paso con mi padre? – Note en su rostro la preocupación de tener que explicar cosas, quizás sabía que la conversación algún día tendría lugar, solo no esperaba que fuera en ese momento. -Comamos – Me sugirió – Después hablaremos de eso. Era la misma evasión que había recibido algunas veces antes, pero esta vez no estaba dispuesto a dejar ir la oportunidad. -No – le conteste – Quiero que me lo digas, ya estoy lo suficientemente grande para comprender que paso con mi madre, ¿te engaño?, ¿te dejo por otra mujer?, ¿lo hiciste tu o que paso?
Ella se mantuvo en silencio, durante algunos segundos pero yo no estaba dispuesto a quedarme en silencio y sin una respuesta. -¿Que paso? – le dije de nuevo
-Tu padre está muerto – la voz de mi abuela rompió el silencio, había olvidado por completo su presencia, estaba sentada a un costado de la mesa como de costumbre, era la primera vez que me hablaba directamente, me estaba mirando fijamente con sus ojos negros profundos, que sentí haber conocido anteriormente.
-¡Que! – Exclame yo, mirando a mi madre nuevamente – ¿Es eso verdad?
-Lo es – contesto mi madre, después de algunos segundos de estar en silencio – Tu padre murió, fue por eso que decidimos venirnos de allá. -¿Qué le paso? – estaba desesperado por respuestas y no dejaría ir la oportunidad. -Nadie lo sabe – contesto mi madre, simplemente lo encontraron muerto una mañana, solo sé que alguien lo asesino, pero no supe quién o porque, simplemente tuve miedo por nosotros y decidí venirme a este lugar. -¿huiste así nomás sin averiguar? – pregunte un poco molesto Mi madre dejo su plato en la mesa, se levantó y se fue, me quede solo con mi abuela quien había vuelto a su silencio cotidiano. -Supongo que tú tampoco me contaras – le dije dirigiéndome a ella no hubo respuesta.
No volví a tocar el tema, me fui del pueblo antes de cumplir dieciocho para entrar a estudiar, omitiré la carrera sin embargo supongo que sabes que es algo relacionado a la salud, si no fuera de esa forma, no recibirías este correo. Durante ese tiempo me aleje de mi madre y de sus costumbres, sin embargo sentía que esa ave aun me seguía, quizás era simplemente mi paranoia. Comencé a frecuentar lugares para divertirme, a salir con chicas, tuve un par de noviazgos y mi vida comenzaba a ir en una dirección lo más alejado de mi vida anterior. Conseguí trabajo en el hospital, comencé a ganar mi propio dinero. Mi madre me llamaba por teléfono varias veces a la semana, poco a poco deje de frecuentar el pueblo hasta que me había convertido por completo en un hombre de ciudad. Un día mi madre me llamo y me dijo que era necesario que fuera al pueblo, le pregunte qué tan necesario y ella me dijo que era urgente, al llegar la encontré postrada, en cama, mi abuela sentada a su lado. No sabía que estaba enferma, de haberme dicho yo podía haberle ayudado.
-¿Qué pasa, porque no me dijiste? – le pregunte y ella me dijo que de igual manera no hubiera podido hacer nada. - Hay algo que debes saber – me dijo, yo no sabía si era su lecho de muerte, aun así la escuche con atención.
-¿Nos das un minuto? – le dijo a mi abuela quien se levantó de inmediato y se fue. -Hijo – me dijo ella, postrada en la cama – Hay algo que debí contarte desde hace mucho tiempo pero nunca tuve el valor de hacerlo. -cuéntame – le sujete de su mano, quizás eso lo haría más fácil. Respiraba con dificultad, era obvio que estaba muy enferma y yo le ayudaría pero quería escuchar primeramente todo lo que tenía que decir. -Es sobre tu padre – me dijo, y yo sabía que así era – tu padre y yo éramos muy conocidos en Chilpancingo, él era un curandero como yo, teníamos mucha gente que confiaba en nosotros, muchos conocidos poderosos y mucho dinero por eso. – seguía respirando con dificultad – pero como todo comienza, también termina. Pronto había llegado más gente, con poderes más impresionantes que los nuestros más efectivos, para bien y para mal. Nos convertimos en los anticuados, en los rezagados. Yo escuchaba atentamente, mi madre nunca me había contado de su historia antes de llegar al pueblo. -Tu padre no pudo con eso – continuo – Yo en cierta forma lo entendí, comencé a buscar más cosas, limpie casas, fui a las huertas de sembradío, pero tu padre no pudo. Él estaba obsesionado con recuperar su puesto como el “más poderoso” que lo llevo a tomar decisiones que terminaran afectándonos para siempre. Entre tantas cosas que intento llego a un ritual muy peligroso y prohibido en todas las enseñanzas de esta… arte, sin embargo su sed de poder lo cegó, el realizo un ritual Llamado La Mala Hora. Se invoca a un ser muy poderoso, que puede hacer cualquier cosa que le pidas siempre y cuando el pago sea de su agrado, la mala hora es una entidad maligna, con una sed insaciable y mucha gente evita si quiera hablar de ello, por lo que conlleva el ritual y lo que debes de esta preparado para perder. Tu padre sin preguntarme si queira lo hizo, invoco a La Mala Hora, con la sangre de… - Hizo una pausa larga – De tu abuela. -Que- Dije yo completamente aturdido – Hablas de mi otra abuela. Yo recordé que tampoco tenía información sobre mi otra abuela, mama me dijo que habia muerto cuando yo era muy pequeño. -No – Me dijo tajantemente, tu abuela. Estaba completamente confundido, no sabía que era lo que intentaba decirme o si acabo estaba entendiendo un poco. -Mira – me dijo calmándose un poco – Para invocar a la Mala Hora se requiere un sacrificio de familia, tu padre por eso no me lo comento porque sabía que yo me negaría. Tu padre solamente tenía tres familiares, Tu abuela, tú y yo. Él sabía que si quería hacer el ritual y obtener el poder de La Mala Hora debía de sacrificar a alguno de los tres, el decidió por tu abuela pues pensó que había vivido lo suficiente y no se imaginaba la vida sin ti o sin mí. Lo único que sé, es que un día se fueron y solo regreso él. Desde entonces tu abuela no regreso y yo tenía mucho miedo de hacer preguntas, también note como los demás Santeros del pueblo comenzaron a irse, algunos les ocurrían accidentes, otros simplemente estaban asustados como para quedarse en ese lugar más tiempo. Al poco tiempo solo nosotros quedábamos como los únicos santeros, todo regreso a lo que era antes, prosperidad, dinero, felicidad, al menos para mí. estaba comprendiendo un poco mejor a lo que iba, ahora entendía que mi padre había asesinado a mi abuela por tener más poder, pero tenía muchas dudas más.
-La felicidad era solo mía – continuo – Tu padre se volvió un ser vacío, distante, paranoico, siempre tenía miedo, siempre miraba por la ventana, una noche se sinceró conmigo, me dijo lo que había hecho. La lleve al monte, me dijo, le saque toda la sangre que pude, de esa forma lo pidió La Mala Hora. Yo me puse histérica, había escuchado historias sobre ese ente de gente que me había entrenado en muchas disciplinas. Y lo confronte, La Mala Hora! Le grite y el me pidió que me callara porque nos escucharía. Ahora mi cabeza daba vueltas, mi padre era un asesino, mi madre lo supo todo el tiempo y mi abuela había sido asesinada. -Yo sabía lo que conlleva el invocar la Mala Hora – me dijo casi a borde de llanto – No es un pacto que puedas romper, no es algo de lo que puedas escapar, La Mala Hora seguirá contigo siempre y cuando mueras, ella no se ira, se ira a tu familia. -¿A nosotros? – Pregunte -A nosotros – Contesto ella llorando ahora. Yo me quede pensando y creo que ahora entendía algo. -La Abuela – le dije y ella asintió con la cabeza. En ese momento la abuela entro a la habitación y en la puerta simplemente se dirigió a mí. -Tu madre morirá ahora – me dijo – y tú eres la única familia que queda de la persona del pacto. -Hijo – Mi madre interrumpió – Hay algo que debes saber, ella te protegerá siempre y cuando tú le des lo que ella desea. Yo estaba atónito, miraba a mi madre, miraba a ¿Mi Abuela? Como debía llamarle ahora ¿Demonio? ¿Ente? ¿Mala Hora?. -Entonces no era un pájaro normal – dije recuperando esos recuerdos casi perdidos – Eras tú. -Ella te protegía porque yo se lo pedía – Contesto mi madre – Era parte de nuestro pacto. -¿Y tú que le dabas a cambio? – le cuestione.
-Alguna gente venía a consulta para mejorar de su mal, de vez en cuando, era ella quien atendía a través de mi cuerpo, supongo que imaginas que esa gente no mejoraba. -Morían – continúe la oración -Un precio – Dijo el ser que tenía la apariencia de mi abuela – un precio que debes pagar ahora tú. -¿Y qué pasa si no lo hago? – le dije en tono retador – Eh, ¿si no lo hago qué?
Mi madre se agito, su respiración era cada vez más rápida y más insuficiente. -No la hagas enojar - me lo pidió apenas con fuerzas – por favor hijo. -¿Qué pasa si no lo haces? – me dijo la anciana – Bueno, supongo que puedes preguntárselo a tu padre. – Rio de una forma horrible y yo comencé a extrañar a la vieja que no decía una sola palabra.
-Escúchame – mi madre se dirigió a mí - Escúchame bien, debes hacer lo que ella te dice, lo sé, lo siento pero yo tampoco tuve elección, tu padre hizo un pacto con ella y ella es una maldición generacional, la única forma de que se vaya es que alguien la invoque con voluntad propia y no engañado u obligado. Es mejor que aprendas a convivir con ella.
La anciana se acercó a mi madre se puso del otro lado de la cama, yo la miraba fijamente y esos ojos negros que había visto aquel día cuando el ave se acercaba a mí me miraron fijamente y dibujaron una sonrisa macabra en su boca.
-Es hora, es tu mala hora – le dijo a mi madre – ¿algunas últimas palabras? -Mi madre me miro, fijamente, tomo de mi brazo, y lo apretó con fuerzas. -Lo siento – me dijo y siguió llorando. La anciana coloco la mano en su frente y mire como mi madre dio un grito de horror, mientras sus ojos se volvían blandos. -¡No! – Grito – ¡Me quema! Ayuda! Su respiración se apagó, su cuerpo quedo inerte, acomode su brazo a su costado, cerré sus ojos que aun reflejaban el terror de sus últimos segundos de vida. -No tengo opción – dije sin voltear a ver a la anciana -Ninguna – me contesto una voz horrible y gutural al instante voltee mi rostro para ver al más horrible ser que había visto en mi vida, un ser alto, que casi llegaba al techo, con ojos negros vacíos, la piel negra con escamas y un aspecto horrible como babeante. Me quede inmóvil ante tal escena digna de la peor película de terror, quería correr pero el cuerpo de mi madre estaba ahí y temía por él. -Has reaccionado mejor que tu madre a mi verdadera forma – dijo riendo horriblemente – ella salió corriendo, ella decidió que tomara la forma de tu abuela para recordar por siempre el horrible acto que había hecho tu padre, pero dime, ahora estoy ligado a ti, de qué forma prefieres que te acompañe. Yo me imagine en mi casa a mi abuela, estaba seguro que no quería esa escena, mire a mi madre recostada sobre la cama y pensé en su rostro acompañándome por siempre, pero sabía que lo vacío de sus ojos me haría cambiar el recuerdo que tengo de ella. -Quiero que te quedes en tu forma original – le dije y el soltó una horrible carcajada.
La razón por la que sigo vivo, es porque el pide de vez en cuando tomar control de mi cuerpo, muchas veces él es quien atiende a los pacientes y como lo has de imaginar, nadie mejora, el elige quien, siempre anda conmigo, me habla de vez en cuando, ahorita está a un lado de mi en la esquina de esta habitación simplemente observándome, está ahí cuando voy a cenar, cuando platico con más gente, cuando salgo con una chica, él siempre está ahí. Seguramente sin darte cuenta ha pasado junto a ti por los pasillos del hospital, pero me alegro que no puedas verlo, jamás olvidarías lo profundo y vacío de esos ojos. No sé cuánto tiempo me permitirá vivir, lo único que sé, es que no le daré a nadie más para atormentar, prefiero irme solo al infierno o no llevar una esposa, un hijo conmigo como lo hizo el monstruo de mi padre, no sé cómo funciona este enlace, no se si saber que existe te hace ahora participe, quizá te di la maldición y sin intentarlo, si fue de esa forma, lo siento.
Cuando me llego esta carta y la leí tuve miedo, y si la maldición es real y si ahora soy participe, si la Mala Hora supo cuando la recibí y con el conocimiento llega la maldición. Eso me aterra y ahora también tú conoces la historia, al igual que como lo dijo la persona anónima que me escribió lo digo también yo… Lo siento.

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2020.07.17 01:22 noat45 Encuentra a la mujer que te amará a través de tu transformación personal

La mujer que te aceptará como un trabajo en proceso y verá la grandeza que hay en ti
Soy una persona emprendedora y un artista quien constantemente está tratando de mejorar y lograr algo conmigo mismo, se puede decir que sigo mi propio camino pero aún estoy a miles de horizontes alejado de donde verdad quisiera estar, así que estoy consciente de que salir y encontrar a una maravillosa mujer que esté conmigo será algo muy complicado.
Tratar de explicarles a ellas sobre lo que estoy haciendo con mi tiempo y lo que estoy tratando de conseguir se vuelve agotador; y al final, algunas mujeres no lo entienden y deciden buscar a sujetos con mayor estabilidad quienes ya hayan logrado algo o haber dejado su huella en el mundo.
Entonces… ¿Cómo a encontrar a la mujer que no solo apreciará todo el trabajo que estás haciendo por tan poca recompensa o, mejor aún, entiende por todo lo que estás pasando? ¿Cómo encuentras un amor real y duradero cuando estás aprendiendo, creciendo y en el proceso de convertirte en la persona que quieres ser? Bueno, puedes estar seguro que vas a hallar al tipo de chica que te amará a través de todo ese esfuerzo que estas poniendo en ti mismo.

Pero ¿Quién es está mujer exactamente?
Es el tipo de mujer cuyo encanto radica en sus detalles y en las muchas maneras en como ella expresa su cariño. Estos detalles son sutiles, tales como su habilidad para entender, aceptar y dar soporte a quien es un trabajo en proceso. Porqué el éxito no se hace en una noche porque sabe que para lograrlo se requiere de una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en algún punto del tiempo.
Este tipo de mujer es única y especial, porque ella es como una talentosa exploradora o una jueza experta que tiene la habilidad de juzgar a las personas de manera adecuada. Ella es capaz de ver el potencial y salir con ese potencial.
Ella no necesita que seas “EL HOMBRE” o que seas el sujeto que consigue el acceso VIP en los mejores bares de la zona. Ella está perfectamente bien permaneciendo a tu lado, sosteniendo tu mano, cuidando tu espalda y brindando el apoyo que necesitas justo en ese momento.
Ella no necesita un sujeto influyente que aumente su reputación social solo por salir con él. De hecho, ella es feliz de pagar la cuenta cuando te encuentras en una pésima situación financiera haciendo bromas con el mesero sobre ser la “sugar mommy” de la noche.
Ella entiende tu proceso y sabe exactamente cuánto esfuerzo haces para lograr ser la mejor versión de ti mismo, mejor aún, ella quiere ayudarte a que lo seas en cada forma en que le sea posible apoyarte.
Ella es el tipo de mujer que está al corriente de las cosas, una adepta a entender a las personas y su modo de vida, ella tiene muchas capas y es capaz de verlas en otros.
No solo mira al mundo en la apariencia, va más allá; con un ojo investigador y acepta la complejidad de este. Es una persona real, genuina, y no se estanca con las cualidades de poder, dinero y estatus. Ella es capaz de tomar grandes decisiones con las cuales ayuda y se asocia con el tipo correcto de personas.
No se queda atrapada o fascinada por las apariencias de sujetos que presumen sus posesiones para atraer mujeres, desprecia este tipo de interacciones por pensar que salir con personas no es un intercambio hueco que pudiera ser manejado como una especie de negocio. Esto se debe a que este tipo de mujeres han crecido valiéndose de sí mismas. Ella ha crecido para ser una persona fuerte, capaz de conseguir su propio espacio en el mundo. Por esta razón es deseable, real y más importante: ella entiende el conflicto interno que debes afrontar para hacerte un nombre por ti mismo.

Ahora el proceso ¡¡¡ESA GRAN PARTE!!!
Esta mujer entiende el proceso por el que estás pasando para volverte éxitos. Ella entiende y respeta tu proceso porque ella pasó por lo mismo. Esta mujer quiere ser exitosa tanto como tú. Esta mujer quiere a alguien dispuesta a compartir el mundo y no solo la mitad de los ingresos de un hogar o el premio que debe mostrar en cada fiesta.
Ella aprecia todo el trabajo que estás poniendo para llegar a donde quieres. No solo eso, ofrece soluciones, ideas, estrategias para ayudarte a llegar ahí y la cosa más importante: ella te da el espacio que necesitas para trabajar en tus cosas. Ella dice “Bebé, estoy ocupada también, haz lo que tengas que hacer y estaremos juntos cuando este resuelto” No hay subtexto pasivo-agresivo, nada que te distraiga. Ella no necesita atención 24/7, está perfectamente bien solo escuchando las divagaciones de tu día ya sean problemas o triunfos.
Eso te da espacio para hacer crecer tu relacione hasta el punto en que ambos puedan trabajar en el desarrollo personal de cada uno, incluso florecer como personas. Esto lo hace la mejor animadora del mundo pero dotada con la sabiduría necesaria.
[...]
Mis amigos siempre dicen “solo piensa en todas las chicas que tendrás una vez te vuelvas súper exitoso” Ellos dirán que te vuelvas un monje dedicado al trabajo y que no podrás lograr todo hasta que hayas hecho tu fortuna o logrado algún nivel de notoriedad que incremente tu valor en el mercado de las citas. Pero discrepo, no creo que debas renunciar a las mujeres solo porque a duras penas puedas pagar una cena decente o comprarles una bebida en el bar.
Debes encontrar a la mujer que te ame por quien eres ahora, te respete y admire por la persona en que estás tratando de convertirte. Tu no quieres una chica que solo conozca la versión refinada y pulida de ti después de haber pasado por todo el sudor, sangre y lágrimas que significó eso.
Encuentra una mujer que esté dispuesta a hacer el viaje contigo. El tipo de mujer que estará a tu lado cuando alcances tus metas. Cuando revises tu lista de quehacer y mientras luchas cada día para ser el tipo correcto de hombre. Encuentra al tipo de mujer que te amará cuando estés alrededor del precipicio y te motive a ser la mejor versión de ti mismo, por aquella mujer que estará contigo a través del tiempo, ella es el tipo más especial de mujer.

Este post es una traducción a manos del usuario Noat. El autor original es Jaime Rea publicado originalmente en la página "The Good Men Project" el 2 de noviembre del 2015. El link aquí y créditos al autor:

https://goodmenproject.com/featured-content/find-the-woman-who-will-love-you-through-your-struggles-hesaid/


Si este post tiene repercusión haré mas traducciones de está pagina a futuro
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2018.06.27 06:13 master_x_2k Enredo III

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Enredo III

Abrí las puertas de vidrio para que Brian pudiera llevar las cajas de muebles. Lo que más me sorprendió de su edificio de apartamentos fue lo despejado que estaba todo. Sin basura, sin gente, sin ruido. Había un tablero de anuncios justo después del segundo juego de puertas, que era algo que normalmente podría haber esperado que fuera un poco desordenado, por regla general, pero incluso allí, las publicaciones individuales estaban cuidadosamente espaciadas, y todo estaba sellado detrás un cristal con una sola cerradura pequeña. Se sentía un poco estéril. O tal vez era solo que yo estaba acostumbrada a un área con más carácter.
No sabía qué decir. No solo en términos de la construcción de apartamentos de Brian, no tenía idea de qué palabras saldrían de mi boca. No tenía la destreza para charlar de forma natural. Por lo general, me las arreglaba planificando constantemente lo que podría decir. El problema era que me había distraído, no tanto por los atributos de Brian, sino por haber tomado conciencia de que los había estado mirando. Ahora que estaba tratando de recuperarme, ponerme en equilibrio mental y planear algo de conversación, todo lo que podía pensar era 'Maldición, Taylor, ¿por qué no puedes pensar en algo que decir?'.
Entramos en el ascensor, y Brian descansó las cajas en la barandilla de metal en el interior. Me las arreglé para preguntar, “¿Qué piso?”
“Cuarto, gracias.”
Presioné el botón.
Subimos, y cuando se abrió la puerta, le ofrecí a Brian una mano para estabilizar las cajas mientras él se retiraba del ascensor. Lideró el camino por el pasillo y se detuvo junto a una puerta mientras yo buscaba las llaves que me había dado, para encontrar la de su apartamento.
No estaba segura de lo que esperaba ver en el lugar de Brian, pero aun así logró sorprenderme.
Lo primero que noté fue que los techos eran altos. El apartamento era prácticamente de dos pisos, un arreglo bastante abierto con pocas paredes. La cocina estaba a nuestra izquierda cuando entramos, pequeña, separada de la sala de estar por un mostrador de bar / cocina. A nuestra derecha estaba el armario del pasillo y las paredes que abarcaban el baño y uno de los dormitorios. Justo en frente de nosotros estaba la espaciosa sala de estar, respaldada por una ventana del piso al techo y una puerta de vidrio que daba a un balcón de piedra. Unas escaleras conducían a un dormitorio situado encima del baño y el primer dormitorio. Supuse que era allí donde dormía Brian, basándome en la cama no desordenada, pero no hecha, que estaba a la vista desde donde estaba parada.
Lo que me impresionó, creo, fue lo suave que era el lugar. Había dos estanterías, de color gris claro, en la sala de estar. En los estantes, vi, había una mezcla de novelas, plantas y libros antiguos con espinas de cuero rajado y raído. Las frondas de algunas de las plantas colgaban sobre los estantes. El sofá y la silla que lo acompañaba eran de pana color canela pálido, con cojines gruesos y lo suficientemente profundos que parecían poder perderse en ellos. Podría imaginarme acurrucarme en ese sillón con las piernas tapadas a mi lado, un libro en mis manos.
De alguna manera había estado esperando una estética similar a la del cromo y el cuero negro. No es que asociara la personalidad de Brian o su gusto con ese tipo de diseño, pero era lo que podría haber pensado que un joven soltero podría llegar a conseguir. Ya fuera la suavidad de los colores, el pequeño frasco con piedras, el agua y el bambú en la encimera de la cocina o las imágenes en tonos sepia de los árboles en el vestíbulo, el lugar me dio una sensación de tranquilidad.
Sentí una punzada de envidia, y no fue solo porque el apartamento de Brian era agradable. Estaba obteniendo una mejor idea de quién era, y cómo éramos personas muy diferentes, en cierto sentido.
Brian gruñó mientras dejaba las cajas junto al armario delantero. Se quitó las botas y lo tomé como una señal para quitarme los zapatos.
“Entonces, ya empecé un poco”, me dijo, llevándome a la sala de estar, y vi que había un montón de tablas de color gris claro y una caja de cartón vacía apoyada contra la pared. “Resulta que realmente necesita un segundo par de manos. ¿Quieres algo antes de comenzar? Prefieres el té al café, ¿verdad? ¿O quieres un refresco? ¿Un bocado?”
“Estoy bien”, sonreí, quitándome la sudadera y poniéndola en el mostrador de la cocina. Le había prometido a Tattletale que lo haría. Sintiéndome muy consciente de mí con mi barriga expuesta, traté de distraerlo con la tarea que tenía entre manos: “¿Empezamos?”
El primer trabajo, el que dejó incompleto, era un conjunto de estanterías, y comenzamos con eso. Era, como él había dicho, un trabajo para dos personas. Los estantes tenían tres columnas con seis estantes cada uno, y cada parte se acoplaba con la ayuda de clavijas de madera. Era imposible presionar dos piezas cerca de la parte superior sin que las que estaban cerca del fondo se separasen, y viceversa, así que conseguimos un ritmo en el que uno de nosotros juntaba piezas mientras que el otro impedía que todo lo demás se desarmara.
En general, nos llevó unos veinte minutos más o menos. Después de verificar que todo estaba encajado y alineado, Brian arrastró el estante del piso y lo colocó contra la pared.
“Ese es uno”, sonrió, “¿Estás segura de que no quieres un trago?”
“¿Qué tienes?”
“Ven, tengo cosas en la nevera. Elije lo que quieras.”
Agarré una cola de cereza. Brian agarró una cocacola, pero casi la ignoró mientras abría la siguiente caja, la cuadrada que medía casi cuatro pies de ancho, y comenzó a colocar las piezas individuales en el suelo de la cocina. Una mesa de cocina con taburetes.
Resultó que la mesa de la cocina era un trabajo más difícil que la estantería. Las patas debían sostenerse exactamente en el ángulo correcto, o los pernos se atascaban en los agujeros, o forzaban a la pata de la mesa a salir de su posición. Cada vez que eso ocurría, terminamos teniendo que sacar el perno y comenzar de nuevo. Terminé sosteniendo firmemente la primera pata de la mesa mientras atornillaba los pernos de la base.
Sin mirarme, colocó su mano sobre la mía para ajustar el ángulo una fracción. El contacto me hizo sentir como si alguien hubiera arrancado una cuerda de guitarra que iba desde la parte superior de mi cabeza hasta la mitad de mi cuerpo. Un profundo ronroneo en mi interior que no se podía escuchar, solo se sentía. Me alegré mucho por las mangas largas de mi top, porque se me ponían los pelos de punta.
Me encontré por defecto cayendo en mi defensa más básica, quedarme callada, quedándome quieta, así que no podía decir ni hacer nada estúpido. El problema fue que esto me hizo muy, muy consciente del silencio y la falta de conversación.
Probablemente Brian no había siquiera notado el silencio, pero me pregunté qué decir, preguntándome cómo iniciar una charla o cómo mantener una conversación. Fue agonizante.
Se acercó para ver mejor mientras colocaba una tuerca en el perno, y su brazo se presionó contra mi hombro. De nuevo, provocó una reacción casi elemental de mi cuerpo. ¿Fue esto intencional? ¿Estaba señalando interés a través del contacto físico casual? ¿O estaba asignando significado a algo casual?
“Casi terminado”, murmuró, ajustando su posición para comenzar a atornillar el otro perno para la pata de la mesa. Su brazo no estaba presionando contra mi hombro ahora, pero por la forma en que estaba agachado, su rostro estaba a solo unos centímetros del mío. De acuerdo, eso fue peor.
“Taylor, ¿crees que puedes agarrar esa llave más pequeña sin mover la pierna?”
No confiaba en mí misma para responder sin hacer un ruido raro, así que simplemente cogí la pequeña llave y se la entregué.
“Eso es más rápido, gracias”, respondió, después de un segundo, “¿Puedes pasarme la tuerca?”
Lo hice, dejándolo caer en su mano en lugar de colocarlo allí, preocupada por lo que podría hacer o por cómo reaccionaría si mi mano tocaba la suya. No iba a sobrevivir las siguientes tres patas de la mesa de esta forma, y mucho menos las banquetas o el tercer mueble que ni siquiera habíamos empezado.
“¿Taylor?”, Preguntó.
Dejó la pregunta colgar, así que tragué saliva y respondí: “¿Qué?”
“Relájate. Puedes respirar.”
Me reí ligeramente al darme cuenta de que estaba conteniendo la respiración, lo que resultó en una exhalación nerviosa y entrecortada que solo aumentó la incomodidad que estaba sintiendo.
Él estaba sonriendo, “¿Estás bien?”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Admitir que no sabía cómo lidiar con estar cerca de un chico guapo?
Miré al suelo, a la pata de la mesa que sostenía. “Me pongo nerviosa cuando estoy cerca de la gente. Pienso en, ya sabes, que tal vez tengo mal aliento, o tenga olor a sudor, y no podría notarlo porque es mío, así que aguanto la respiración así para estar segura. No sé.”
Bravo, Taylor. Bravo. Imaginé el más lento y más sarcástico de los aplausos lentos. Hablando de mal aliento y sudor era totalmente el camino a seguir. Uno de esos momentos brillantes que me daría vergüenza cada vez que lo recordara en los siguientes años o décadas, estaba segura.
Entonces Brian se inclinó, cerrando los escasos centímetros de distancia que nos separaban, hasta que nuestras narices prácticamente se tocaron.
“No. Hueles bien”, me dijo.
Si hubiera sido un personaje de dibujos animados, estaba bastante segura de que ese era el punto en el que me salía vapor de las orejas, o me derretía en un charco. En cambio, fui con mi primer instinto, una vez más, y me quedé muy callada. Me di cuenta de un calor en mi cara que debe haber sido un rubor furioso.
Sería difícil decir si fue una misericordia o no, pero Brian se distrajo con el sonido de una llave en una cerradura, y la apertura de la puerta de entrada.
Lo primero que pensé fue que la chica que entró era la novia de Brian. Entonces la vi mirar hacia nosotros, sonreír, y noté la similitud entre sus ojos y los de Brian. Su hermana.
Mi segundo pensamiento, o mi segunda reacción, en realidad, fue difícil de poner en palabras. Es como, podrías mirar un Mercedes y decir que era una hermosa obra de arte, incluso si no eras alguien que prestaba mucha atención a los autos. En líneas similares, cuando veías un Mercedes con una calcomanía de llamas barata pegada a las ruedas y un alerón casero pegado en la parte trasera, era doloroso y decepcionante en un nivel fundamental. Eso fue lo que sentí, mirando a Aisha.
Era hermosa, tan femenina como Brian era masculino, con pómulos altos, cuello largo y, aunque era dos o tres años más joven que yo, ya tenía pechos más grandes que los míos. Podrías convencerme de cortarme un dedo por tener piernas, cintura y caderas como las de ella.
Maldita sea, esta familia tenía buenos genes.
Solo necesitabas echar un vistazo a Aisha para saber que iba a ser completamente hermosa cuando terminara de crecer. Dicho eso, sin embargo, tenía una raya de cabello decolorado y parte de ese cabello decolorado había sido teñido en una franja de color púrpura. Era como si hubiera hecho todo lo posible por parecer vulgar, con shorts de jean rasgados sobre leggings de red verde neón, y un top sin tirantes que dudaría incluso en llamar ropa interior. Cualquier envidia que sentía hacia ella se veía acentuada por un sentimiento casi de ofensa, en cuanto a cómo estaba arruinando lo que le habían dado naturalmente.
“¿Estoy interrumpiendo?”, Dijo, con un tono ligeramente burlón, mientras me miraba sin poder entenderlo.
“Aisha”, Brian se levantó, “¿Qué estás haciendo aquí? Tú-” se detuvo cuando una mujer negra robusta y sólida entró por la puerta principal. Donde la mirada de Aisha hacia mi había sido ambigua, la mirada que esta mujer me dio fue todo lo contrario. Desaprobación, disgusto. Me di cuenta de lo que debía parecer, ligeramente sudorosos, en el suelo entre los muebles, con el estómago visible, prácticamente brillante con un rubor rosado. Me apresuré a agarrar mi sudadera y ponerla.
“Señor. ¿Laborn?”, Dijo la mujer pesada, “Me temo que esperaba que estuviera más preparado, pero parece que está en medio de algo.”
Brian negó con la cabeza, “Si señora. Sra. Henderson. Estoy casi seguro de que su oficina me dijo que los esperara a las dos esta tarde.”
“Esa fue la hora original. Aisha me dijo que quería reprogramar-” La señora Henderson se interrumpió y le lanzó a Aisha una mirada dura.
Aisha sonrió, se encogió de hombros y se levantó de un salto, así que estaba sentada al final del mostrador de la cocina. “¿Qué? Hay una película que quiero ver esta tarde con mis amigos.”
“Si hubieras preguntado, podría haber dicho que sí”, le dijo Brian, “Ahora probablemente voy a decir que no.”
“No es tu decisión, hermano, no estoy viviendo contigo todavía”, ella levantó le mostro el dedo del medio con las dos manos.
Brian parecía que iba a decir algo más, pero luego se detuvo. Suspiró, luego dirigió su atención a la trabajadora social de Aisha, “Lo siento por esto.”
Ella frunció el ceño, “Yo también. Debería haber llamado para comprobar, dada la historia de Aisha de torcer la verdad.” Miró su cuaderno y pasó la página, “Si quieres reprogramar, hmmm, me temo que ya llené la ranura de la tarde, pero tal vez ¿Este fin de semana…?”
Brian le dio a Aisha una mirada molesta, “Ya que está aquí, si estás dispuesta a pasar por alto los muebles que no hemos terminado de armar, podríamos hacerlo ahora.”
“¿Si estás seguro? ¿Qué hay de su... compañera?” Ella me miró.
Mi rubor probablemente no se había ido, y sospecho que me sonrojé un poco más de repente al ser puesta en medio de una situación incómoda. Probablemente no ayudó a desvanecer ninguna impresión equivocada que ella había percibido.
“Ella es una amiga, me estaba ayudando. Taylor, no estoy seguro de cuánto tiempo será esto. No quiero perder tu tiempo, pero me sentiría mal si te fueras tan pronto después de venir hasta aquí. Si quieres quedarte y relajarte, podría llevarte de regreso después.”
Cada parte socialmente torpe de mi cerebro ansiaba tomar la ruta de escape ofrecida, hacer mi salida, enfriarme. Fue difícil decir por qué no lo hice.
“Me quedaré, si no voy a estar en el camino. No tango planes para la tarde.”
Cuando Brian sonrió, me di cuenta de por qué no había aprovechado la oportunidad de irme.
La mujer volvió a examinarme en detalle. Ella me preguntó: “¿Estás en su clase en línea?”
Negué con la cabeza.
“No. Pareces un poco joven para eso.” Entonces ella me desafió, “¿Por qué no estás en la escuela?”
“Um”, dudé. Mantente lo más cerca posible de la verdad. “Estuve al borde de una de las explosiones de bombas y tuve una conmoción cerebral. Estoy faltando a clases que esté completamente mejor.”
“Ya veo. ¿Estás segura de que ensamblar muebles es lo que pretendía el médico cuando te dijo que descansaras y te recuperases?”
Sonreí torpemente y me encogí de hombros. Hombre, realmente estaba esperando no estar estropeando esto para Brian.
“Entonces”, Brian habló con la Sra. Henderson, “¿Quería mirar mi casa y ver el espacio que aparté para Aisha? Supongo que esta es una oportunidad para que revise un lugar antes de que la familia se apresure a barrer todo debajo de la alfombra.”
“Mmm”. Una respuesta no coercitiva. “Vamos al balcón, y puede contarme sobre el área y las escuelas cercanas.”
Brian abrió el camino y sostuvo la puerta para el asistente social. Se cerró detrás de él, dejándome con Aisha, que todavía estaba sentada en el mostrador de la cocina. Le di una pequeña sonrisa y recibí una mirada fría y penetrante a cambio. Incómoda, volví mi atención a la mesa y traté de ver qué podía hacer por mi cuenta, con la segunda pata.
“Así que. ¿Estás en el equipo de mi hermano?”
¿Qué? Estuve orgullosa de mí misma cuando apenas perdí el ritmo. “¿Equipo? Sé que hace boxeo, o boxeaba, al menos, pero-”
Ella me dio una mirada divertida, “Vas a hacerte la tonta, ¿verdad?”
“No estoy entendiendo. Lo siento.”
“Claro.” Se inclinó hacia atrás y pateó un poco las piernas.
Volví mi atención de nuevo a la pata de la mesa. No llegué muy lejos antes de que ella me interrumpiera de nuevo.
“Mira, sé que estás en su equipo. Proceso de eliminación, tienes que ser la chica bicho.”
Negué con la cabeza, tanto para negarlo como para exasperarme. ¿Qué carajo, Brian?
“Me dijo que tenía poderes, no dijo lo que eran. Como tiene poderes, cree que hay una posibilidad de que yo también los tenga. No quería que me sorprendiera. Descubrí quién era él después de eso, vi algo sobre algunos villanos que robaban un casino una noche en la que no estaba en casa, comencé a registrar las veces que no estaba disponible y seguía coincidiendo. Lo confronté y no hizo un buen trabajo negándolo.”
Con la esperanza de desequilibrarla, puse en mi rostro la más convincente expresión de sorpresa con los ojos abiertos tanto como podía “¿Estás diciendo que tu hermano es un supervillano?
Parpadeó dos veces, luego dijo, lentamente, como si estuviera hablando con alguien con una discapacidad mental, “Siiiii. Y estoy diciendo que tú también lo eres. ¿Por qué otra razón se juntaría mi hermano contigo?”
Auch. Eso dolió.
Me ahorré tener que dar una respuesta y mantener la farsa cuando Brian y la asistente social regresaron del balcón.
La asistente social estaba diciendo: “...dudoso, con la lista de espera.”
“Ella está en el territorio y estaría ingresando a la escuela al mismo tiempo que el resto de los estudiantes de noveno grado.” Brian respondió, mirando mal a Aisha, “Y eso significaría separarla de las malas influencias que tiene alrededor donde está viviendo ahora.”
Aisha le mostró el dedo, otra vez.
“Mmm”, respondió la asistente social, mirando de Aisha hacia él. “Me gustaría ver tu habitación después?”
“¿Mía? ¿No de Aisha?”
“Por favor.”
Brian condujo a la asistente social hasta las escaleras que conducían a su habitación, que daba al resto del departamento.
“Tal vez debería ver cómo reaccionas si lo grito en voz alta”, sugirió Aisha. Ella puso un acento falso, “¿Cómo te llamas, otra vez?”
Giré los ojos.
“¿No vas a decir? Como sea.” Sus manos se ahuecaron alrededor de su boca como si estuviera gritando, gritó burlonamente en un volumen apenas por encima del habla regular, “¡Bichito y Grue, en casa!”
Miré hacia arriba, esperando que Brian y la asistente social no estuvieran al alcance del oído. El murmullo de conversación allí arriba no parecía haber sido interrumpido por lo que Aisha había dicho.
“Parece que estarías en una situación de perder-perder, anunciándolo así”, le respondí, “O tienes razón, y molestas a dos personas que realmente querrás evitar enojar, o estás equivocada y te ves como una loca.”
“¿Y si ellos ya piensan que estoy un poco loca? ¿Qué tengo que perder?”
“No sabría decir.” Apreté el cerrojo, revisé la pata de la silla y la encontré sólida como una roca. Pasé al siguiente. “¿Qué tienes por ganar?”
“Vaaaamos”, ella se quejó, “Solo admítelo.”
Mi corazón latía con fuerza cuando Brian y la asistente social bajaron las escaleras. Aisha, por su parte, pegó una amplia y falsa sonrisa en su rostro para saludarlos. Brian hizo pasar a la mujer al segundo dormitorio, pero no entró con ella. Se detuvo para mirarme.
“Taylor, no necesitas hacer eso por tu cuenta.”
“Está bien”, dije. Mirando hacia arriba, donde Aisha estaba sentada en la encimera, agregué: “Es una buena distracción.”
“Lo siento. Creo que tardaremos solo un minuto más.”
Resultó cierto. La asistente social salió de la habitación de Aisha, echó un vistazo por el baño y luego investigó los armarios y la nevera.
La Sra. Henderson habló con Aisha, “Me gustaría que salgas al balcón por un minuto.”
“Lo que sea.” Aisha saltó del mostrador y se dirigió hacia afuera.
“Y”, dijo, volviéndose hacia Brian, “Tal vez quieras que tu amiga espere afuera también.”
“Realmente no tengo nada que esconder”, respondió, mirando hacia mí.
“Bien. Permítanme comenzar diciendo que esto es mejor que la mayoría.”
“Gracias.”
“Pero tengo preocupaciones.”
Se podía ver la expresión de Brian cambiar una fracción, ante eso.
“Leí los documentos y planes que me enviaste por correo electrónico. Usted tiene un plan sólido en mente para la contabilidad, el pago de las facturas, ayudarla con su educación, posibles gastos adicionales, el presupuesto para la ropa e incluso para ahorrar dinero para la universidad. En muchos aspectos, este es el tipo de situación que deseo, con la mayoría de mis casos.”
“¿Pero?”
“Pero cuando miro este lugar, veo que lo has hecho muy tuyo. Los muebles, las decoraciones, las obras de arte, parecen apuntar a tu personalidad, dejando muy poco espacio para Aisha, incluso en el espacio que has reservado para ella.”
Brian pareció un poco aturdido por eso. “Ya veo.”
“Mire, Sr. Laborn, debemos considerar la perspectiva de Aisha. Ella es una fugitiva en serie. Ella claramente no ve la casa de su padre como un hogar. Se debe tener cuidado adicional para asegurarse de que ella vea esto como tal. Suponiendo que ella termina aquí y no en casa de su madre.”
“Mi madre,” la expresión de Brian tomó un tono más serio.
“Soy consciente de sus preocupaciones sobre el tema de la madre de Aisha, Sr. Laborn.”
Mi celular sonó una vez en mi bolsillo de sudadera. Lo ignoré.
Brian suspiró, flaqueándose un poco, “¿Esto es reparable?”
“Sí. Involucre a Aisha en la decoración, esté dispuesto a comprometer sus gustos y su estética para que sienta que este también es su espacio”, dijo, “sé que no será fácil. Aisha es difícil a veces, estoy segura de que ambos podemos estar de acuerdo es eso.”
Estaba empezando a gravitar hacia esa conclusión yo misma.
“Sí”, Brian asintió, “Entonces, ¿qué sigue?”
“Haré una visita a la casa de su madre en una semana y media, si recuerdo bien. Si desea enviarme otro correo electrónico cuando sienta que ha enmendado este pequeño problema, y ​​las pocas cosas que le señalé durante la inspección, podría hacer arreglos para visitarlo nuevamente.”
“Eso sería fantástico.”
“Tenga en cuenta que tengo una carga de trabajo desbordante, y probablemente no pueda pasar hasta al menos una semana después de que me haya avisado.”
“Gracias”, dijo Brian.
“¿Alguna pregunta?”
Sacudió la cabeza.
“Entonces le deseo suerte. Para disculparme por el tiempo inesperado de la cita, le haré una oferta de una sola vez para quitarle a Aisha de sus manos. Si ella insiste ser suspendida, puedo presentarle a otra persona que siguió ese camino, mientras voy a las citas de esta tarde.”
Brian sonrió. No es exactamente esa sonrisa increíble que había visto tan a menudo, pero una bonita sonrisa, no obstante, “Creo que se perderá la película a la que quería ir.”
“Parece”, el trabajador social sonrió con complicidad. “Siga así, Sr. Laborn. Aisha tiene suerte de tenerlo.”
Brian se animó un poco al respecto.
La reunión no duró mucho después de eso, y Aisha fue arrastrada quejándose por la asistente social. No pude respirar con alivio hasta que se fueron. Incluso entonces, estaba inquieta, sabiendo cuán fuertes habían sido las sospechas de Aisha.
Recordando que mi teléfono había sonado, busqué mi teléfono celular para ver cuál había sido el mensaje. Mientras mantuve presionado el botón para desbloquearlo, le dije a Brian: “Aisha sabe sobre los Undersiders, parece.”
“Mierda. Lo siento”, hizo una mueca de dolor, “Si pensara que te encontrarías con ella, te habría dado una advertencia. ¿No dijiste nada?”
“Fingí no saber de qué demonios estaba hablando, por poco que sirvió. ¿Esto va a ser un problema?”
“Ella prometió que no le diría nada a nadie... y realmente me molesta que haya sido lo suficientemente indiscreta para plantear el tema con alguien a quien no había dado mi consentimiento. Pero Aisha no lo diría por contarlo. Creo que ella probablemente estaba jugando contigo.”
“Si estás seguro”, tenía mis reservas, pero no estaba segura de querer presionarlo sobre el tema, cuando ya estaba estresado.
“Bastante seguro”, suspiró.
Miré mi teléfono celular. Era de Lisa.
prdn x interrumpir besukeo. los dos tienen q volver rapido. se sta yendo todo ala mierda
Sentí un poco de calor en las mejillas mientras me tomé mucho cuidado de borrar el texto. Cuando terminé, me volví hacia Brian. “Lisa dice que algo está pasando. Ella dice que nos apresuremos a volver.”
“Que hinchapelotas”, dijo Brian. “Esperaba... ah carajo. Supongo que no vamos a armar todo esto, ¿eh?”, Me sonrió.
Le devolví la sonrisa, “En otra ocasión.”
Él me dio una mano para ayudarme a ponerme de pie. ¿Estaba siendo optimista u observadora cuando noté que su mano tal vez se demoraba medio segundo más de lo necesario en la mía?
¿Estaba una parte de mi temiendo esas posibilidades, esperando que no fuera ni un deseo mio ni una observación precisa de él? Porque no podía decir si me asustaba, o si solo quería que hubiera una parte cuerda de mí con una objeción.
Mierda. Mentalmente avancé mi línea de tiempo. No más de una semana, y tendría que llevar lo que sabía sobre los Undersiders al Protectorado. No estaba segura de confiar en mí misma por más tiempo que eso.

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2018.03.15 07:34 master_x_2k Caparazon I

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___________________________Caparazón I ___________________________

“En serio viniste.”
Levanté la mirada de mi libro de matemáticas para ver a Emma cernirse sobre mi. Ella llevaba un vestido caro que probablemente había sido un regalo que recibió después de sus contratos de modelaje, y su cabello rojo estaba recogido en un complejo nudo que se vería ridículo en el noventa y nueve por ciento de las chicas que intentaran llevarlo. Pero ella podía hacerlo funcionar. Emma era una de esas personas que parecían ignorar la vergüenza social y los problemas pequeños que plagaban a todos los demás. No le salían granos, y cualquier estilo que usara en el cabello o ropa que vestía le quedaba bien, y podía romper prácticamente cualquier código de conducta social de la secundaria y salir impune.
Dios, la odiaba.
El señor Quinlan había terminado la clase quince minutos antes y nos había dado instrucciones de hacer autoaprendizaje antes de dejar el salón. Para la mayoría, esa era una oportunidad de jugar cartas o hablar. Me había propuesto hacer toda la tarea antes de que terminara la clase, para dejarme libre el fin de semana. Al menos, ese había sido el plan, antes de que Emma me interrumpiera.
“Lo gracioso es que,” Contesté, devolviendo mi atención a mi cuaderno, “Eres la única persona hoy que pareció notar que estaba faltando. Si no tienes cuidado, puede que piense que te importa.” No estaba siendo completamente honesta. Mi profesor de arte había notado mi ausencia, pero eso fue solo después que le recordé que no había entregado mi proyecto del semestre.
“La gente no notó que te habías ido porque no eres nadie. La única razón por la que le presté algo de atención es porque me molestas.”
“Yo te molesto a ti,” Levante la mirada de mi trabajo otra vez, “Wow.”
“Cada vez que te veo, es un pequeño recordatorio irritante del tiempo que desperdicié siendo tu amiga. ¿Conoces esos eventos vergonzosos en tu pasado que te incomoda recordar? Para mí, eso es básicamente cada pijamada, cada conversación infantil, cada juego inmaduro al que me arrastraste.”
Sonreí, y entonces contra mi buen juicio, le dije, “Claro. Me encanta como estás implicando que eres siquiera remotamente más madura de lo que eras entonces.”
Extraño como parezca, estaba aliviada de tener a Emma ahí, molestándome. Si esto era todo lo que era capaz de hacerme hoy, significaba que probablemente no tendría que lidiar con más ‘bromas’ en futuro inmediato. Lo que realmente subía mis niveles de ansiedad era cuando ella me ignoraba y me dejaba tranquila. Esa era, generalmente, la calma antes de la tormenta.
“¿En serio, Taylor? Dime, ¿Que estás haciendo contigo misma? No estas yendo a la escuela, no tiene amigos, dudo que estés trabajando. ¿Realmente estás en una posición para llamarme a mí inmadura, cuando tengo todo eso en mi vida y tú… no?
Me reí tan fuerte que las cabezas en el salón giraron en mi dirección. Emma solo pestañó, desconcertada. Por mucho que no quisiera el dinero, técnicamente era veinticinco mil dólares más rica de lo que había sido hace treinta y seis horas. Veinticinco mil dólares me estaban esperando, y Emma decía que lo estaba haciendo mejor que yo, porque recibía unos pocos cientos de dólares cada pocas semanas para que le tomaran una foto para catálogos de centros comerciales.
“Jódete, Emma.” Lo dije lo suficientemente alto para que los demás lo oyeran. “A ver si te avivas un poco antes de intentar insultar a la gente.”
Dicho esto, agarré mis cosas y salí del aula.
Sabía que iba a pagar por eso. Por hacerle frente a Emma, por reírme en su cara. Era el tipo de cosa que la empujaría a ser creativa y pensar en la mejor forma de vengarse por esa pequeña medida de desafío.
No estaba tan preocupada por saltear la clase cinco minutos antes. Si la historia era un precedente, el Sr. Quinlan probablemente no regresaría antes de que terminara la clase. Él rutinariamente dejaba la clase y simplemente no regresaba. Las conjeturas populares entre mis compañeros de clase se inclinaban hacia el Alzheimer, o incluso que nuestro maestro geriátrico con una tripa colgante podría ser una capa. Estaba más inclinada a sospechar que las drogas o un problema con la bebida estaban en juego.
Me sentí bien. Mejor de lo que me había sentido durante mucho, mucho tiempo. Es cierto que hubo dolorosas puñaladas de conciencia cuando pensé demasiado sobre el hecho de que realmente había participado en un delito grave, o la forma en que había aterrorizado a los rehenes. ¿Podía ser culpada si no me tomaba el tiempo para pensar en ello?
Anoche había dormido como un bebé, más por puro cansancio que por una conciencia tranquila, y me desperté a un día que me seguía sorprendiendo con buenas noticias.
Brian se había encontrado conmigo en mi carrera matutina, y me invitó a tomar un café y los mejores muffins que había probado en mi vida, mientras estábamos sentados en la playa. Juntos, nos habíamos tomado diez minutos para revisar los periódicos de la mañana para buscar noticias sobre el robo.
No habíamos aparecido en la primera página de ninguno de los principales periódicos, las primeras buenas noticias. Hicimos la página tres del Boletín, detrás de una historia de una página y media sobre una Alerta Amber[[1]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%204%20Caparaz%C3%B3n.docx#_ftn1) y un anuncio de General Motors. Parte de la razón por la que no habíamos atraído tanta atención fue probablemente porque el banco estaba encubriendo la cantidad robada. Si bien habíamos escapado con más de cuarenta mil dólares, el periódico informaba pérdidas de solo doce. En general, la historia se había centrado más en el daño a la propiedad, la mayoría de los cuales fue causada por Glory Girl y los Pupilos, y el hecho de que la oscuridad que habíamos utilizado para cubrir nuestra fuga había detenido todo el tráfico del centro durante una hora. Había estado tranquilamente eufórica por todo eso. Cualquier cosa que minimice la magnitud del crimen que ayudé a cometer era un buen punto en mi libro.
El siguiente refuerzo del estado de ánimo fue el hecho de que había ido a la escuela. Parecía tonto, calificarlo como un logro cuando los demás lo hacían todos los días, pero yo había estado muy cerca de no volver a hacerlo. Después de haber salteado una semana de clases de la tarde y tres días de clases de la mañana, fue peligrosamente fácil convencerme a mí misma para saltear una más. El problema era que eso volvía la posibilidad de ir a clase mucho más estresante, perpetuando el problema. Rompí ese patrón, y me sentí muy bien al respecto.
De acuerdo, tenía que admitir que las cosas no eran cien por ciento perfectas en lo que respecta a la escuela. Había hablado con mi maestra de arte, y ella me dio hasta el martes para entregar mi proyecto de mitad de período, con una deducción del 10% a mi nota. Probablemente también perdí algunas notas en varias clases por ausentarme o por no entregar las tareas. Uno o dos por ciento, aquí y allá.
¿Pero en general? Fue un gran alivio. Me sentí bien.
Tomé el autobús a los Muelles, pero no me dirigí al departamento. Caminé a lo largo del Paseo Marítimo, hasta que las tiendas comenzaron a desvanecerse y había extensiones más largas de playa. La ruta habitual que la gente tomaba era conducir por una calle lateral fuera de la ciudad, pero para cualquiera que vaya de caminando allí, debe tomar un atajo a través de una serie de campos de apariencia similar. Mi destino estaba lo suficientemente lejos como para pensar que quizás te lo habías pasado de largo.
Oficialmente, era el mercado de Lord Street. Pero si vivías en Brockton Bay, era simplemente ‘el mercado’.
El mercado estaba abierto toda la semana, pero la mayoría de la gente solo alquilaba los puestos los fines de semana. Era bastante barato, ya que se podía conseguir un puesto de cincuenta a cien dólares en un día laborable y de doscientos cincuenta a trescientos los fines de semana, dependiendo de lo ocupados que estuvieran. Los puestos mostraban de todo, desde artesanías de baratijas elaboradas por viejas locas hasta excedentes de las tiendas más caras en el paseo marítimo, reducidas a diez o veinticinco por ciento del precio habitual. Había vendedores de helados y gente que vendía cachorros, había kitsch de turismo y había un desastre de mercancías relacionadas con las capas locales. Había estantes de ropa, libros, computadoras y comida. Si vivías en el extremo norte de Brockton Bay, no hacías una venta de garaje. Conseguías un puesto en el mercado. Si solo quería ir de compras, era tan bueno como cualquier centro comercial.
Me encontré con los otros en la entrada. Brian lucía elegante con un suéter verde oscuro y vaqueros desteñidos. Lisa estaba vestida con un vestido rosa oscuro con medias grises, su cabello recogido en un moño con hebras sueltas enmarcando su rostro. Alec llevaba una camisa de manga larga y unos vaqueros negros ajustados que realmente mostraban lo flacucho que era.
“¿Esperaron mucho?” Pregunté.
“Una eternidad,” fue la respuesta lacónica de Alec.
“Cinco minutos como máximo,” Brian sonrió, “¿Vamos?”
Nos aventuramos en el mercado, donde se exhibía lo mejor que el extremo norte de Brockton Bay tenía para ofrecer. Lo peor del extremo norte era mantenido a raya por los mismos agentes uniformados que verías en el Paseo Marítimo.
Mientras Alec se detenía en un puesto aislado con mercadería de capas, comenté: “Supongo que Rachel no puede pasar el rato con nosotros, ¿no?”
Brian negó con la cabeza, “No. No en un lugar como este. Es lo suficientemente conocida como para llamar la atención de alguien y, a partir de ahí, es solo un pequeño paso descubrir quién es la gente con la que se junta.”
“Y si ella viera eso, se volvería loca.” Lisa señaló a una anciana rotunda que llevaba un perro esponjoso en sus brazos. Llevaba un suéter verde azulado y rosa, y estaba temblando nerviosamente. No conocía mucho de razas de perros como para nombrarla específicamente, pero era similar a un caniche miniatura.
“¿Qué? ¿El suéter? “Pregunté.
“El suéter. El perro siendo cargado. Rachel estaría en su cara, diciéndole a esa mujer que no es la forma en que un perro debería ser tratado. Gritándole, tal vez amenazando con violencia, si uno de nosotros no interviene para manejar las cosas.”
“No se necesita mucho, ¿verdad?”
“¿Para hacerla estallar? No, no mucho,” Brian estuvo de acuerdo, “pero poco a poco aprendes cómo piensa, qué la altera, y puedes intervenir antes de que suceda una situación.”
Lisa agregó, “El gran disparador de Rache es el maltrato de perros. Creo que podrías patear a un niño en la cara, y ella no la haría pestañear. Pero si le das una patada a un perro delante de ella, probablemente te mate en el acto.”
“Lo tendré en mente,” dije. Luego, comprobando dos veces que nadie estaba en posición de escuchar, pensé que era un buen momento para preguntar: “¿Ha matado a alguien?”
“La quieren por asesinato en serie,” suspiró Brian, “es inconveniente.”
“Si los tribunales realmente le dieran un juicio justo, si ella tuviera un buen abogado, creo que le darían homicidio culposo en el peor de los casos, tal vez imprudencia criminal. Al menos por los eventos que sucedieron en ese entonces.” Dijo Lisa, su voz lo suficientemente baja como para que nadie más entre la multitud la captara, “sucedió justo después de que sus poderes se manifestaron. Ella no sabía cómo usar sus habilidades, o qué esperar de ellas, por lo que el perro que tenía con ella se convirtió en el tipo de criatura en la que has visto convertirse a los otros, y porque no estaba entrenado, porque había sido abusado, se salió de control. Fue un baño de sangre. ¿En el tiempo desde entonces? Tal vez. Sé que ella lastimó seriamente a muchas personas. Pero nadie murió en sus manos desde que estamos con ella.”
“Tiene sentido,” dije distraídamente. Entoncesese es uno. ¿Quién era el otro asesino en el grupo?
Alec regresó del puesto vistiendo una camisa de Kid Win.
“Me gusta,” Lisa sonrió, “Irónico.”
Continuamos nuestra caminata por el mercado. Todavía estábamos en las afueras, por lo que no había mucha gente a nuestro alrededor. No era probable que los que nos rodeaban nos oyeran, a menos que utilizáramos palabras, nombres, o frases que llamaran su atención.
“¿A dónde vamos desde aquí?,” Le pregunté.
“Solo es cuestión de entregarle el dinero al jefe más tarde esta noche.” Brian tomó un par de gafas de sol y se las probo, “Lo toma, hace lo que necesita con los papeles, y vuelve a nosotros con nuestra paga. Limpio, imposible de rastrear. Una vez que hayamos recogido nuestra parte, nos alejaremos por un momento, planificaremos nuestro próximo trabajo o esperaremos a que nos ofrezca otro.”
Fruncí el ceño, “Estamos poniendo mucha confianza en él. Le estamos dando una gran cantidad de dinero, ¿Y esperamos que venga y nos pague tres veces esa cantidad? ¿Además de lo que crea que valen los papeles? ¿Cómo sabemos que lo cumplirá?
“Precedente,” dijo Brian mientras se probaba otro par de lentes de sol, bajando la cabeza para examinarse en el espejo que colgaba del costado del puesto. “No ha jodido con nosotros todavía. No tiene sentido que nos engañe, cuando ya ha invertido más que eso en nosotros. Si estuviéramos fallando la mayoría de nuestros trabajos, tal vez conservaría el dinero para recuperar sus pérdidas, pero lo hemos hecho bien.”
“Está bien,” asentí, “puedo creer eso.”
Me sentí como un poco en conflicto sobre el plan ‘tómalo con calma y espera’. Por un lado, tomar un descanso sonaba increíble. La última semana fue intensa, por decirlo suavemente. Por otro lado, de alguna manera apestaba que no estaríamos en otro trabajo, ya que estaría esperando mucho más para tener la oportunidad de obtener más detalles sobre el jefe. Solo tendría que esperar encontrar algo esta noche.
“Vamos,” Tattletale me sonrió, agarrando mi muñeca, “Te robaré un momento.”
“¿Eh?”
“Vamos a ir de compras,” me dijo. Dirigiéndose a Brian y Alec, ella dijo: “¿Nos separaremos, nos encontraremos con ustedes dos para cenar? A menos que quieran venir y pararse sosteniendo nuestros bolsos mientras nos probamos la ropa.”
“No tienes ningún bolso,” señaló Alec.
“Es una expresión. ¿Quieren ir a hacer lo suyo o no?
“Lo que sea,” dijo Alec.
“Eres un idiota, Lise,” Brian frunció el ceño, “acaparando a la chica nueva para ti.”
“Tu tienes tus reuniones de la mañana con ella, yo quiero ir de compras, supéralo,” Lisa le sacó la lengua a Brian.
“Bien,” Brian se encogió de hombros, “¿Fugly Bob[
[2]](file:///C:/Users/Fernando/Documents/Books/Wildbow/Worm%204%20Caparaz%C3%B3n.docx#_ftn2) para cenar?”
“Suena bien,” asintióLisa. Ella se giró hacia mí, con las cejas arqueadas.
“Me apunto para Fugly Bob’s,” admití.
“No gastes tanto que llames la atención,” advirtió Brian.
Nos separamos de los muchachos, Lisa envolviendo su brazo alrededor de mis hombros y hablando de lo que quería conseguir. Su entusiasmo fue atrapador, y me encontré sonriendo.
Asesino. Tenía que recordarme a mí mismo. Uno de estos tres era un asesino.
[1] Una Alerta Amber es un termino real para un aviso que se da en Estados Unidos cuando un niñ@ desaparece. Se dan avisos y se pone al tanto a las autoridades en general para que estén atentos.
[2] Fugly es una conjunción de Fucking Ugly. La traducción sería algo como el Asquerosamente Feo Bob. Es una cadena de comida rápida ficticia similar a McDonald’s.

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