Los primeros británicos negros

Jorge Luis Borges: Prólogo a «Facundo» de Domingo Faustino Sarmiento

2020.07.28 16:25 sudargento Jorge Luis Borges: Prólogo a «Facundo» de Domingo Faustino Sarmiento

Jorge Luis Borges: Prólogo a «Facundo» de Domingo Faustino Sarmiento

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Jorge Luis Borges: Prólogo a «Facundo» de Domingo Faustino Sarmiento

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Único en el siglo XIX y sin heredero en el nuestro, Schopenhauer pensaba que la historia no evoluciona de manera precisa y que los hechos que refiere no son menos casuales que las nubes, en las que nuestra fantasía cree percibir configuraciones de bahías o de leones. (Sometimes we see a cloud that's dragonish, leemos en Antonio y Cleopatra.) La historia es una pesadilla de la que quiero despertarme, confirmaría James Joyce. Más numerosos, por supuesto, son los que perciben o declaran que la historia encierra un dibujo, evidente o secreto. Básteme recordar, un poco al azar de la pluma, los nombres del tunecino Abenjaldún, de Vico, de Spengler y de Toynbee. El Facundo nos propone una disyuntiva —civilización o barbarie— que es aplicable, según juzgo, al entero proceso de nuestra historia. Para Sarmiento, la barbarie era la llanura de las tribus aborígenes y del gaucho; la civilización, las ciudades. El gaucho ha sido reemplazado por colonos y obreros; la barbarie no sólo está en el campo sino en la plebe de las grandes ciudades y el demagogo cumple la función del antiguo caudillo, que era también un demagogo. La disyuntiva no ha cambiado. Sub specie aeternitatis, el Facundo es aún la mejor historia argentina. Hacia 1845, desde su destierro chileno, Sarmiento pudo verla cara a cara, acaso en una sola intuición. Es lícito conjeturar que el hecho de haber recorrido poco el país, pese a sus denodadas aventuras de militar y de maestro, favoreciera la adivinación genial del historiador. A través del fervor de sus vigilias, a través de Fenimore Cooper y el utópico Volney, a través de la hoy olvidada Cautiva, a través de su inventiva memoria, a través del profundo amor y del odio justificado, ¿qué vio Sarmiento? Ya que medimos el espacio por el tiempo que tardamos en recorrerlo, ya que las tropas de carretas tardaban meses en salvar los morosos desiertos, vio un territorio mucho más dilatado que el de ahora. Vio la contemporánea miseria y la venidera grandeza. La conquista había sido superficial, la batalla de San Carlos, que fue acaso la decisiva, se libraría en 1872. Hubo sin duda tribus enteras de indios, ante todo hacia el Sur, que no sospecharon la amenaza del hombre blanco. En las llanuras abonadas por la hacienda salvaje que nutrían, procreaban el caballo y el toro. Ciudades polvorientas, desparramadas casi al azar —Córdoba en un hondón, Buenos Aires en la barrosa margen del río—, remedaban a la distante España de entonces. Eran, como ahora, monótonas: el tablero hispánico y la desmantelada plaza en el medio. Fuimos el virreinato más austral y más olvidado. De tarde en tarde cundían atrasadas noticias: la rebelión de una colonia británica, la ejecución de un rey en París, las guerras napoleónicas, la invasión de España. También, algunos libros casi secretos que encerraban doctrinas heterodoxas y cuyo fruto fue cierta mañana del día 25 de Mayo. Es costumbre olvidar la significación intelectual de las fechas históricas; los libros a que aludo fueron leídos con fervor por el gran Mariano Moreno, por Echeverría, por Várela, por el puntano Juan Crisóstomo Lafinur y por los hombres del Congreso de Tucumán. En el desierto, esas casi incomunicadas ciudades eran la civilización. Como en las demás regiones americanas, desde Oregón y Texas hasta el otro confín del continente, poblaba las campañas un linaje peculiar de pastores ecuestres. Aquí, en el sur del Brasil y en las cuchillas del Uruguay, se llamaron gauchos. No eran un tipo étnico: por sus venas podía o no correr sangre india. Los definía su destino, no su ascendencia, que les importaba muy poco y que, por lo general, ignoraban. Entre las veintitantas etimologías de la palabra gaucho, la menos inverosímil es la de huacho, que Sarmiento aprobó. A diferencia de los cowboys del Norte, no eran aventureros; a diferencia de sus enemigos, los indios, no fueron nunca nómadas. Su habitación era el estable rancho de barro, no las errantes tolderías. En el Martín Fierro se lee: Es triste dejar sus pagos y largarse a tierra agena llevándose la alma llena de tormentos y dolores, mas nos llevan los rigores como el pampero a la arena. Las correrías de Fierro no son las de un aventurero; son su desdicha. La literatura gauchesca —ese curioso don de generaciones de escritores urbanos— ha exagerado, me parece, la importancia del gaucho. Contrariamente a los devaneos de la sociología, la nuestra es una historia de individuos y no de masas. Hilario Ascasubi, que Sarmiento apodaría «el bardo plebeyo, templado en el fuego de las batallas», celebró a Los gauchos del Río de la Plata, cantando y combatiendo hasta postrar al tirano Juan Manuel de Rosas y a sus satélites, pero podemos preguntar si los gauchos de Güemes, que dieron su vida a la Independencia, habrán sido muy diferentes de los que comandó Facundo Quiroga, que la ultrajaron. Fueron gente rudimentaria. Les faltó el sentimiento de la patria, cosa que no debe extrañarnos. Cuando los invasores británicos desembarcaron cerca de Quilines, los gauchos del lugar se reunieron para ver con sencilla curiosidad a esos hombres altos, de brillante uniforme, que hablaban un idioma desconocido. Buenos Aires, la población civil de Buenos Aires (no las autoridades, que huyeron) se encargaría de rechazarlos bajo la dirección de Liniers. El episodio del desembarco es notorio y Hudson lo comenta. Sarmiento comprendió que para la composición de su obra no le bastaba un rústico anónimo y buscó una figura de más relieve, que pudiera personificar la barbarie. La halló en Facundo, lector sombrío de la Biblia, que había enarbolado el negro pendón de los bucaneros, con la calavera, las tibias y la sentencia Religión o Muerte. Rosas no le servía. No era exactamente un caudillo, no había manejado nunca una lanza y ofrecía el notorio inconveniente de no haber muerto. Sarmiento precisaba un fin trágico. Nadie más apto para el buen ejercicio de su pluma que el predestinado Quiroga, que murió acribillado y apuñalado en una galera. El destino fue misericordioso con el riojano; le dio una muerte inolvidable y dispuso que la contara Sarmiento. A muchos les interesan las circunstancias en que un libro fue concebido. Hará treinta y cinco años, Alberto Palcos halagó metódicamente esa curiosidad, que sin duda es legítima. Transcribo su catálogo: 1. Desprestigiar a Rosas y al caudillismo y, por ende, al representante de aquél en Chile, motivo ocasional de la obra. 2. Justificar la causa de los emigrados argentinos o, para emplear el vocablo del propio Sarmiento, santificarla. 3. Suministrar a los últimos una doctrina que les sirviese de interpretación y de incentivo en la lucha y una gran bandera de combate: la de la Civilización contra la Barbarie. 4. Patentizar sus formidables aptitudes literarias en una época en que éstas se acercaban a su apogeo, y 5. Incorporar su nombre a la lista de las primeras figuras políticas proscriptas, en previsión del cambio fundamental a sobrevenir apenas desapareciese la tiranía. Viejo lector de Stuart Mill, acepté siempre su doctrina de la pluralidad de las causas; el índice de Palcos no peca, a mi entender, de excesivo, pero sí de incompleto y superficial. Según lo declara el compilador, se atiene a los propósitos de Sarmiento, y nadie ignora que tratándose de obras del ingenio —el Facundo ciertamente lo es— lo de menos son los propósitos. El ejemplo clásico es el Quijote; Cervantes quiso parodiar los libros de caballería, y ahora los recordamos porque acicatearon su burla. El mayor escritor comprometido de nuestra época, Rudyard Kipling, comprendió al fin de su carrera que a un autor puede estarle permitida la invención de una fábula, pero no la íntima comprensión de su moraleja. Recordó el curioso caso de Swift, que se propuso redactar un alegato contra el género humano y dejó un libro para niños. Regresemos, pues, a la secular doctrina de que el poeta es un amanuense del Espíritu o de la Musa. La mitología moderna, menos hermosa, opta por recurrir a la subconciencia o aun a lo subconsciente. Como todas las génesis, la creación poética es misteriosa. Reducirla a una serie de operaciones del intelecto, según la conjetura efectista de Edgar Alian Poe, no es verosímil; menos todavía, como ya dije, inferirla de circunstancias ocasionales. El propósito número uno de Palcos, «desprestigiar a Rosas y al caudillismo y, por ende, al representante de aquél en Chile», no pudo por sí solo haber engendrado la imagen vivida de Rosas como esfinge, mitad mujer por lo cobarde, mitad tigre por lo sanguinario, ni la invocación liminar ¡Sombra terrible de Facundo! A unos treinta años del Congreso de Tucumán, la historia no había asumido todavía la forma de un museo histórico. Los proceres eran hombres de carne y hueso, no mármoles o bronces o cuadros o esquinas o partidos. Mediante un singular sincretismo los hemos hermanado con sus enemigos. La estatua ecuestre de Dorrego se eleva cerca de la plaza Lavalle; en cierta ciudad provinciana me ha sido dado ver el cruce de las avenidas Berón de Astrada y Urquiza, que, si la tradición no miente, hizo degollar al primero. Mi padre (que era librepensador) solía observar que el catecismo había sido reemplazado en las aulas por la historia argentina. El hecho es evidente. Medimos el curso temporal por aniversarios, por centenarios y hasta por sesquicentenarios, vocablo derivado de los jocosos sesquipedalia verba de Horacio (palabras de un pie y medio de largo). Celebramos las fechas de nacimiento y las fechas de muerte. Fuera de Güemes, que guerreó con los ejércitos españoles y valerosamente dio su vida a la patria, y del general Bustos, que manchó su carrera militar con la sublevación de Arequito, los caudillos fueron hostiles a la causa de América. En ella vieron, o quisieron ver, un pretexto de Buenos Aires para dominar las provincias. (Artigas prohibió a los orientales que se alistaran en el Ejército de los Andes.) Urgido por la tesis de su libro, Sarmiento los identificó con el gaucho. Eran, en realidad, terratenientes que mandaban sus hombres a la pelea. El padre de Quiroga era un oficial español. El Facundo erigido por Sarmiento es el personaje más memorable de nuestras letras. El estilo romántico del gran libro se ajusta de manera espontánea, y al parecer ineludible, a los tremendos hechos que refiere y al tremendo protagonista. Las ulteriores modificaciones o rectificaciones de Urien, de Cárcano y de otros nos interesan tan escasamente como el Macbeth de Holinshed o el Hamlet (Amiothi) de Saxo Gramático. Muchas imperecederas imágenes ha legado Sarmiento a la memoria de los argentinos: la de Facundo, las de tantos contemporáneos, la de su madre y la suya propia, que no ha muerto y que aún es combatida. Paul Groussac, que no lo quería, lo llamó «el formidable montonero de la batalla intelectual» y ponderó «sus cargas de caballería contra la ignorancia criolla».
No diré que el Facundo es el primer libro argentino; las afirmaciones categóricas no son caminos de convicción sino de polémica. Diré que si lo hubiéramos canonizado como nuestro libro ejemplar, otra sería nuestra historia y mejor.
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2018.02.08 02:03 jeff98379 [EL PAIS] Los primeros británicos eran negros de ojos azules https://t.co/cD4Ahlilb1

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2018.01.13 00:13 jucamtur El ron, historia, proceso de producción

El ron es un licor alcohólico destilado, obtenido del jugo o de la melaza de la caña de azúcar. Usualmente es un sub-producto de la fabricación del azúcar. Incluye a los tipos claros ligeros, típicos de la República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, y los rones más pesados y de más sabor como los de Jamaica.
Llegó a ser un producto importante de las Antillas (Indias Occidentales) luego de la introducción de la caña de azúcar en 1493 por Cristóbal Colón. Valorada inicialmente por el azúcar que produce, pronto se descubrió que había otros usos para la caña de azúcar.
Podía fermentarse el espeso líquido marrón ("melaza") que queda luego de la extracción del azúcar y destilarse para producir una estimulante bebida alcohólica.
Esta bebida se menciona por primera vez en documentos provenientes de Barbados en 1650. Se le llamaba "kill-devil" ('mata-diablo') o "rumbullion" (una palabra de Devonshire, Inglaterra, que significa 'un gran tumulto'). En las colonias antillanas francesas, se le llamó guildive (modificación de "kill-devil") y posteriormente tafia, un término africano o indígena.
Ya en 1667 se le llamaba simplemente "rum", de donde proviene la palabra española ron y la francesa rhum. La primera mención oficial de la palabra "rum" aparecen en una órden emitida por el Gobernador General de Jamaica con fecha 8 de julio de 1661.
El ron fue un factor económico de importancia en los siglos 17 y 18. Era exportado a Europa desde las Antillas y fue usado en el tráfico de esclavos africanos y en el negocio de pieles con indios de América del Norte.
El ron también se exportaba a las colonias inglesas en América pero la demanda era tan alta que se establecieron destilerías en Nueva York y en Nueva Inglaterra en el siglo 17. A partir de ahí, las importaciones fueron básicamente de melazas. En 1763 había 150 destilerías en Nueva Inglaterra, que se abastecían principalmente de las Antillas Francesas. Alrededor del 80% del producto era consumido en las colonias norteamericanas, y solamente el resto era enviado a África para ser intercambiado por esclavos, marfil u oro.
Los marineros británicos, de todos los rangos, recibían raciones regulares de ron desde el siglo 18 hasta 1970. El ron era el principal licor destilado en los Estados Unidos durante sus primeros años de vida independiente y a veces era obtenido de, o mezclado con, melazas de tercera ("blackstrap") por lo que era llamado blackstrap; otras veces era mezclado con cidra produciendo una bebida llamada stonewall.
El consumo del ron aumentó notablemente en el siglo XVII. A finales de ese siglo, se empezó a usar en Francia la palabra "rhum" para designar las bebidas alcohólicas derivadas de la caña de azúcar. La popularidad del ron empezó a preocupar a las destilerías francesas que buscaron proteger la producción de alcohol en Francia, a costas de las colonias.
El 14 de enero de 1713, un decreto real prohibió la venta de melazas y sus derivados en Francia. Esta prohibición duró cincuenta años, durante los cuales floreció el mercado negro del ron.
La destilería más antigua entre las que todavía producen ron es la Mount Gay Distillery, de Barbados, que ha estado funcionando desde 1703.
A finales del siglo 19, ocurrió un colapso de los precios del azúcar por lo que hubo la necesidad de buscar otros mercados. De aquí se originó la idea de producir un nuevo ron, el rhum agricole (o rhum habitant) de las Antillas Francesas. En este caso, el alcohol se obtenía por destilación del jugo de caña fermentado, y no de la melaza, subproducto de la producción del azúcar, como en el ron industrial.
Este alcohol proveniente del jugo fermentado de la caña es llamado Cachaça en Brasil. Difiere del rhum agricole en que, particularmente, el proceso de fermentación es de mayor duración y que se agrega azúcar al producto terminado.
El beber ron puro es popular en los países productores pero, en la mayoría de los países, el ron es consumido mezclado con otras bebidas, prefiriéndose rones claros para cocteles como el daiquirí; los rones oscuros se emplean en cócteles como el "Rum Collins". El ron también es usado para preparar algunas salsas de postres y otros platos. También se usa para dar sabor al tabaco.
Materia prima
Los rones se elaboran por fermentación del jugo de caña (vesou en francés) o de la melaza que es el líquido residual que queda luego de la cristalización del azúcar en el jugo de la caña; la melaza contiene alrededor de un 5% de azúcar. Algunos países tiene que importar la melaza para producir ron.
Donde no hay desarrollo de la industria azucarera o se usa melaza impura, se produce un licor de baja calidad llamado tafiá que no es considerado como un verdadero ron y que no es exportado.
El azúcar necesario para la fermentación ya se encuentra en el material crudo (melaza), y el ron conserva más del sabor original del material crudo que la mayoría de los licores. El sabor característico de rones específicos está determinado por el tipo de levaduras empleado para la fermentación, el método de destilación, las condiciones de envejecimiento y las mezclas.
La caña de azúcar, Saccharum officinarum, es una especie de la familia de las gramíneas oriunda de Asia Suroriental (posiblemente de Nueva Guinea). Luego de sembrarse, las plantas toman de 12-18 meses para alcanzar la madures y son cosechadas cuando el contenido de azúcar alcanza su máximo. La cosecha se realiza cortando las cañas tan cerca del suelo como sea posible. En algunos lugares, primero se incendian los campos para eliminar las hojas secas, o para espantar las serpientes, lo cual facilita el corte de las cañas.
El método de corte depende del tamaño de la finca y la naturaleza del terreno - el corte manual con machetes todavía se usa mucho en la actualidad donde, por ejemplo, el campo es muy irregular o muy pequeño para beneficiarse de la mecanización. La planta se regenera emitiendo retoños que crecen para convertirse en nuevos tallos.
Una vez cosechada, a las cañas se les quita las hojas y el extremo superior ("cogollo") y se transportan hacia el molino. Las cañas deben molerse tan pronto como sea posible para evitar la deshidratación y el deterioro de los azúcares.
Extracción
En el molino, las cañas son lavadas para quitar los restos de tierra y cortadas en pedazos pequeños para facilitar la extracción del jugo. Los pedazos se hacen pasar por una serie de molinos que extraen el jugo de los tallos.
Luego de la primera molienda, se agrega una pequeña cantidad de agua para facilitar las extracciones siguientes del jugo. El residuo sólido, llamado bagazo, es frecuentemente reciclado como combustible.
El jugo de la caña (guarapo, "vesou" en francés), de color verde, es filtrado para eliminar los residuos de caña y luego se clarifica para eliminar los sólidos en suspensión. Entonces se calienta y se pasa a evaporadores para retirar el exceso de agua.
En la fabricación del rhum agricole se usa el guarapo para la fermentación, pero para los rones industriales el proceso de extracción continúa para obtener la melaza.
Los derivados de la caña de azúcar, como su jugo, la "miel" virgen (sirope de caña) y las melazas, contienen un gran número de minerales y compuestos orgánicos aparte de la sacarosa. Estos compuestos son esenciales en la producción del ron ya que mucho de los sabores y aromas característicos de los rones se originan de ellos. Dicho de una manera simple, ¡sin caña de azúcar, no hay ron!.
Luego de una ebullición se produce un líquido espeso del cual se obtiene el azúcar que se consume corrientemente. El líquido oscuro marronizo que resta se conoce como "melaza ligera" (ligera tanto en sabor como color) o "miel de primera". Luego de una segunda ebullición, la melaza es más oscura y más espesa y se llama "miel de segunda" o "black treacle" en inglés.
La melaza (palabra que proviene de "miel") - conocida como "blackstrap molasse" en inglés, y que es la materia de donde se hace el ron industrial, resulta de la tercera ebullición y es muy espesa, pegajosa, oscura y algo amarga, aunque todavía contiene aproximadamente 55 por ciento de azúcar no cristalizado junto con un gran número de minerales y compuestos esenciales para el aroma y el sabor. Se necesita aproximadamente 1.5 galones de melaza para hacer un galón de ron.
Fermentación
Antes de que puedan ser destilados, el guarapo o la melaza deben ser convertidos en un líquido alcohólico (mosto o "vino de caña") por medio de la fermentación. La fermentación, efectuada por levaduras, convierte el azúcar (sacarosa) en dióxido de carbono y alcohol (alcohol etílico, en este caso).
Primero, se prepara una solución con un contenido aproximado de 15% de azúcar diluyendo la melaza con agua cuya calidad es realmente importante. Sin embargo, es frecuente fermentar el jugo de caña, para el "rhum agricole", sin agregar agua siempre que el contenido natural de azúcar sea bajo.
Aunque es posible usar las levaduras silvestres presentes en el aire para inducir la fermentación, la mayoría de los productores utilizan cepas mejoradas de levaduras para contribuir a desarrollar las características de los diferentes rones.
La tasa de fermentación puede controlarse por medio de la temperatura y depende enteramente del tipo de líquido fermentado requerido por el destilador. Si se desea un ron ligero, la fermentación puede completarse en tan corto tiempo como 12 horas, aunque la práctica normal es de uno o dos días.
La fermentación lenta - que puede tomar hasta 12 días - produce un tipo más pesado, especialmente cuando el mosto inicial se refuerza con los residuos de destilaciones previas (vinaza o 'dunder') y/o las despumaciones ('limings') que se producen en las pailas de producción del azúcar. Al completarse la fermentación, el mosto resultante tiene un contenido alcohólico entre 5 y 9 por ciento.
Destilación
Parece irónico que haya que eliminar por destilación el agua que se agregó a la melaza para la fermentación. Pero esa es la razón de la destilación: separar el alcohol del agua en un mosto. Pero también hay un segundo objetivo que es eliminar indeseables agentes de sabor en forma de ésteres, aldehidos, congéneres (impurezas en el alcohol luego de la destilación) y ácidos, al tiempo que se retienen los deseables.
Hay dos métodos de destilación usados en la producción del ron: la destilación en alambique y la destilación contínua en columnas. En ambos el principio es el mismo: cuando se calienta el mosto, el alcohol se evapora a una temperatura inferior que el agua y estos vapores son recogidos y condensados para originar el licor.
Destilación en alambique
La destilación en alambique es la práctica más tradicional y antigua, y usualmente está reservada para la producción de rones 'premium' de gran complejidad y sutileza.
Se vierte el mosto en una olla circular de cobre que ayuda a eliminar las impurezas. Se aplica el calor y, luego de alrededor de una hora, el alcohol empieza a evaporarse. El vapor es transportado por un tubo a un condensador. El líquido resultante se conoce como 'destilado simple' (en francés, también como clairin - "clerén").
Para obtener un mayor contenido alcohólico y un producto final más puro, este líquido es procesado por segunda vez, produciendo así un 'destilado doble', que puede contener hasta 85-90 por ciento de alcohol por volumen.
En la actualidad, la mayoría de los rones producidos con este método de destilación se hacen a partir del 'destilado doble'.
Destilación continua en columna
En contraste con la destilación en alambique, la destilación en columna permite que se destile alcohol continuamente. Esta técnica moderna fue introducida en el Caribe a finales del siglo 19 y definitivamente es el método más ampliamente usado, eficiente y económico, produciendo un licor más fuerte, más puro.
En su forma más simple, la construcción comprende dos columnas llamadas el "analizador" y el "rectificador". Gracias a un diseño ingenioso que utiliza la física del intercambio de calor, el mosto es separado en sus vapores constituyentes ("analizado") en el analizador y los vapores son condensados selectivamente ("rectificado") en el rectificador.
Es posible controlar la fortaleza de un ron producido por destilación contínua ya que puede retirarse el condensado del rectificador a varias alturas - a mayor altura del rectificador, más fuerte es el licor y es posible lograr un destilado con 95 por ciento de alcohol por volumen.
En ambos métodos de destilación, el licor producido es incoloro. Cualquier color en el producto finalizado proviene del envejecimiento en toneles y/o de caramelo.
Uno de los preceptos fundamentales de la destilación es que mientras mayor es el contenido alcohólico del destilado, más puro será. Por lo tanto, los rones destilados en columna, altamente rectificados tienden a ser vigorosos, limpios y secos con aromas sutiles y apenas se nota la melaza original (algunos incluso se aproximan al vodka en cuanto a su neutralidad) y se les describe como "ligeros".
En contraste, los rones producidos en alambiques, que no pueden ser destilados con un contenido mayor de 85 por ciento de alcohol por volumen, son relativamente "pesados" en cuanto a agentes saborizantes.
Algunos fabricantes utilizan mezclas de licores obtenidos por los dos tipos de destilación. Esto se hace tratando de reunir en el producto comercial características de los dos tipos de filtrado.
Envejecimiento (Añejamiento)
Sin dudas que poner un nuevo licor claro en una barrica o tonel de roble y dejarlo ahí por unos pocos años lo mejora dramáticamente. Y esto no solamente es aplicable a los rones oscuros; también los rones blancos pueden beneficiarse grandemente.
Al igual que muchos otros procesos, las ventajas del envejecimiento en barricas de roble fueron descubiertas por accidente. En los primeros tiempos, el licor crudo se embotellaba directamente después de destilado, lo cual todavía sucede con algunos rones blancos actuales (aunque lo usual ahora es primero filtrarlos y diluirlos).
Cuando los productores empezaron a hacer más ron del que se podía consumir en breve tiempo, empezaron a almacenar el exceso en barricas de roble que también eran envases adecuado para transportar el licor. Pronto se notó que el licor blanco tomaba colaración y que desarrollaba un sabor muy superior.
El envejecimiento o añejamiento es uno de los aspectos más controversiales de la producción del ron. Lo que sucede exactamente durante el envejecimiento es una de los secretos de la naturaleza, pero la fusión del licor con la madera es mágica. El ron absorbe taninos, sabor y color de la madera y, debido a la porosidad de la madera, permite que el ron "respire", provocando cambios oxidativos complejos en su composición química. En la actualidad casi todos los rones envejecidos se maduran en barricas de roble que fueron usadas para envejecer whisky (especialmente del tipo 'bourbon' norteamericano), aunque también se usan barricas usadas para coñac y vino.
El uso de barricas para 'bourbon' para añejar el ron es relativamente reciente, ya que el mismo 'bourbon' no se añejaba en barricas chamuscadas de roble hasta 1860, después de 71 años de empezar su destilación en Kentucky en 1789.
El proceso de envejecimiento es muy complicado y, en muchos casos, rodeado por encantadoras leyendas de tradiciones familiares. La verdad es que durante el envejecimiento suceden ciertos cambios naturales, tanto físicos como químicos. Estos cambios, denominados como maduración del ron, sirven para mejorar la calidad de la mezcla de los destilados almacenados en las barricas.
Durante este tiempo, el oxígeno del aire pasa por los poros de la barrica para oxidar los alcoholes en aldehidos, y los aldehidos en ácidos. A medida que pasa el tiempo, los ácidos reaccionan con los alcoholes para producir ésteres.
El tiempo requerido para el envejecimiento apropiado del ron está en proporción directo con su cuerpo. Los rones de "cuerpo fuerte" toman más tiempo para envejecer que sus contrapartidas más ligeros.
La edad u origen de las barricas parece que tienen poca influencia, aunque son populares las barricas usadas una vez para el 'bourbon' y algunos son chamuscados nuevamente en el interior. De lo que sí se está seguro es que una barrica pequeña (normalmente de 250 litros de capacidad) es crucial para una buena calidad - mientras más pequeña es la barrica, mayor es la influencia del roble.
Cualquier color adquirido por un ron que va a ser vendido como blanco es eliminado filtrándolo a través de carbón antes de ser embotellado.
Como regla, los rones del tipo ligero son envejecidos de uno a tres años mientros que los de tipo pesado pasan un mínimo de tres años en la barrica. Con el paso de los años, el contenido se vuelve más suave, más maduro, y puede envejecerse con éxito hasta por 20 años antes de empezar a perde sabor, siempre que el clima sea fresco y húmedo.
En ambientes más cálidos y más secos envejece más rápidamente y raramente mejora luego de siete años "tropicales", siendo un año "tropical" equivalente aproximadamente a dos o tres años en climas más frescos.
Por eso es necesario tener cuidados con las declaraciones de edad; es cierto que mientras más añejo es el ron es mejor, pero también el lugar de envejecimiento es de gran importancia.
Durante el proceso se evapora algo del ron. Esto se conoce como la "Porción del Ángel" y también como la "Duppy's Share" en Jamaica ("duppy" es un término jamaiquino para un fantasma o espíritu).
En climas templados, esta pérdida representa un dos por ciento anual del contenido de una barrica, pero en Jamaica, por ejemplo, este valor se eleva hasta seis por ciento. Debido a ésto es normal que los productores intente reducir la tasa de evaporación diluyendo el licor fresco hasta 80 por ciento de alcohol por volumen antes de ponerlo a envejecer. Por suerte, los efectos más sutiles y atractivos de la maduración en roble suceden con grados alcohólicos bajos.
Filtración
Sea blanco o dorado, el ron se filtra antes de embotellarse. Esto elimina las partículas indeseables resultantes del proceso de envejecimiento al tiempo que mejora la pureza de su color. Para los rones que se van a vender como blancos, el filtrado por carbón activado elimina los tintes aportados por la madera de las barricas.
Algunas industrias aplican tipos especiales de filtración, con objetivos específicos. Barbancourt, de Haití, realiza una filtración final en frío para los rones que serían exportados a países no tropicales para evitar que el cambio de clima produzca algunos depósitos.
Mezclado y embotellado
La mayoría de los rones comerciales consisten en una mezcla de rones de diferentes tipos y edades e, incluso, de rones de diferentes países de origen, como es el caso de las marcas internaciones de grandes volumenes. Si se desea, durante la mezcla se puede añadir caramelo, especies y sabores (aunque estos últimos puede añadirse antes o durante la destilación).
En esta etapa es cuando interviene la experticia del maestro mezclador. Su envidiable trabajo es asegurar que el contenido de cada botella sea consistente tanto en cuanto a sabor como a calidad - después de todo, los consumidores esperan y demandan que sus marcas favoritas sepan exactamente igual cada vez que él o ella lo compre. Desde luego, las especificaciones de cada marca son secretos bien guardados.
Una vez se han seleccionado los diversos constituyentes y mezclados, se dejan fusionar ("marry") por un tiempo antes de reducir hasta la fortaleza de embotellamiento por adición de agua pura, cuya calidad es crítica.
Tipos de Ron
Blanco ("White"), Dorado ("Gold"), Negro/Oscuro ("Black/Dark"), Con Especias/Con Sabor ("Spiced/Flavored") o, simplemente Aromáticos, "Over-Proof" (de alto contenido alcohólico) y Premium (muy viejos o escasos).
El contenido alcohólico de los rones se indica por grado alcohólico (un grado equivale a 1% de alcohol por volumen) o en "proof". Antes también se usaba el grado Gay-Lussac pero ha dejado de usarse en bebidas.
El "proof" en Estados Unidos es equivalente a exactamente dos veces el porcentaje de alcohol por volumen; por ejemplo, 80 "proof" equivale a 40% de alcohol por volumen. El estándard británico es más complejo y contiene 57.1% de alcohol por volumen a 51 grados Fahrenheit (10.6 Celsius).
Blanco ("White")
Estos son claros, secos y ligeros (aunque el contenido alcohólico es el mismo que en otros rones). El licor que sale de las destilerías es incoloro (o, "blanco") por lo que se puede decir que los rones blancos son el fundamento de la industria.
El contacto con la madera de roble durante el envejecimiento, imparte a los rones un ligero color ambar, el cual es eliminado por filtración para su comercialización (aunque algunos productores lo envasan sin filtrar pero conservando el nombre de ron blanco).
Debido a su corto envejecimiento (a veces, solamente 1 año), es el más barato y el de sabor más neutro por lo cual es el preferido para beberse mezclado, en cócteles.
Dorado ("Gold", "Ambré")
Es similar al blanco pero tiene un color ámbar más o menos intenso. Debido a que normalmente tienen un período de envejecimiento (añejamiento) más prolongado que en el caso de los blancos y a la falta de filtración, su sabor es más intenso debido a la mayor cantidad de congéneres.
A veces, para acentuar el color, se le agrega caramelo y otros colorantes (pero no tanto como en la siguiente clase).
Negro/Oscuro ("Black/Dark")
Estos son rones pesados y con mucho cuerpo. La mayoría provienen de destilados en alambiques por lo que conservan un fuerte sabor a melaza. El color oscuro, llegando casi a negro, se debe a la adición de colorantes para fortalecer el color ámbar que toman en las barricas de envejecimiento.
Los principales productores de este tipo de ron son Jamaica y Barbados. El subtipo Demerara es un ron oscuro hecho en la cuenca del río Demerara, en Guyana.
Con Especias/Con Sabor ("Spiced/Flavored")
En esta categoría, los rones son mezclados con diversos extractos para darle sabor a dichos rones. Se usan sabores tanto de frutas (naranja, limón, banana, piña, coco, etc.) como de especias (vainilla, nuez moscada, canela, etc.).
Normalmente se usa ron blanco para los sabores de frutas mientras que para sabores de especias se emplean los rones dorados o añejos. El Batavia arak (o Batavia arrack) es un ron aromático muy pungente producido en la isla de Java, Indonesia.
La mayoría de los productos vendidos como rones con sabor realmente no son rones ya que el alcohol usado para producirlos no podría verse como ron. En la mayoría de los casos, el alcohol empleado no se refina y se envejece apenas durante un mínimo de tiempo.
Un nombre más apropiado sería "licor aromatizado" pero no es tan atractivo como el de "ron" con sabor, lo cual es confuso ya que frecuentemente se trata de alcoholes jóvenes al que se les agrega agentes saborizantes.
"Over-Proof" (de alto contenido alcohólico)
Generalmente son rones blancos envasados con un contenido alcohólico extremadamente alto de 100 o más grados británicos ("British proof"). Para convertir "British proofs" en porcentaje de alcohol por volumen, se le suma 100 al número "Over-proof" y se multiplica por 0.571. Un "Over-proof" de 75 equivale a 100% de alcohol por volumen (alcohol puro).
No hay diferencias entre los rones "Over-Proof" británicos y los canadienses.
"Premium"
Los rones "Premium" son aquellos en los que los procesos de añejamiento y mezclado han sido llevados a un punto máximo de calidad sin que hayan pérdidas económicas. Con frecuencia el término "Premium" tiene solamente fines publicitarios.
Casos especiales son los de aquellos rones que, por un motivo u otro, son producidos en pequeñas cantidades. Pueden estar destinados para uso privado, o desarrollados para ocasiones especiales.
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2017.09.25 04:56 juan-lean [Efemérides] - 24 de septiembre

Un día como hoy comenzó la Batalla de Tucumán:
En 1812, ante la negativa del Primer Triunvirato, Manuel Belgrano se dirigió hacia Tucumán para enfrentarse al ejército realista. El Ejército del Norte derrotó a las tropas realistas, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino.
La victoria consolidó el trabajo de la revolución y terminó momentáneamente el peligro de un desastre para las fuerzas rebeldes. La consolidación de Belgrano como figura política produjo que el Primer Triunvirato terminara siendo reemplazado por el Segundo Triunvirato después de que se conociese el resultado de la batalla.
https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Tucumán
https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_expedición_auxiliadora_al_Alto_Perú
Otros eventos que ocurrieron en esta fecha:
Un día como hoy nació Georges Claude:
Georges Claude fue un químico, físico e inventor francés. Se destaca por sus primeros trabajos sobre la licuefacción industrial del aire, la invención y la comercialización de la iluminación de neón y por un gran experimento sobre la generación de energía mediante el bombeo de agua de mar fría desde las profundidades.
Su trabajo es de los más valorados de la época, a tal punto que se le hace comparaciones a Thomas Edison y Nikola Tesla. Pese a haber colaborado con los nazis en la Segunda Guerra Mundial, se le reconoce como uno de los inventores más ilustres de Francia.
https://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Claude
Otros nacimientos que ocurrieron en esta fecha:
Un día como hoy falleció Túpac Amaru I:
Túpac Amaru I fue el cuarto y último Sapa Inca del Estado neo-inca. Ante la lucha por intentar preservar los restos del Imperio inca, fue el último en dirigir a los Incas de Vilcabamba antes de la derrota final ante los españoles.
La memoria de Túpac Amaru vivió y se personificó en una importante insurgencia del siglo XVIII que estaba arraigada en las aspiraciones hacia un resurgimiento del estado inca frente a la administración española.
https://es.wikipedia.org/wiki/Túpac_Amaru_I
Otros fallecimientos que ocurrieron en esta fecha:
  • 768.— Pipino el Breve, rey franco de la dinastía carolingia (n. 715).
  • 1834.— Pedro IV, rey de Portugal y emperador de Brasil (n. 1798).
  • 1877.— Saigō Takamori, samurái japonés (n. 1828).
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2017.08.18 19:56 Subversivos Es la guerra santa, idiotas.

Después de cada atentado de terroristas islámicos en Europa, cuatro artículos ya clásicos de Arturo Pérez-Reverte sobre el asunto, publicados en los últimos diez años (el primero apareció en febrero de 2006, como lúcido pronóstico de lo que estaba por venir) suelen ser difundidos profusamente en las redes sociales, algunas veces con alteraciones ajenas al autor. Zenda ha reunido para sus lectores los textos originales, por orden cronológico.
POR QUÉ VAN A GANAR LOS MALOS
2 de febrero de 2006
De la movida mahometana me quedo con una foto. Dos jóvenes tocados con kufiyas alzan un cartel: Europa es el cáncer, el Islam es la respuesta. Y esos jóvenes están en Londres. Residen en pleno cáncer, quizá porque en otros sitios el trabajo, la salud, el culto de otra religión, la libertad de sostener ideas que no coincidan con la doctrina oficial del Estado, son imposibles. Ante esa foto reveladora -no se trata de occidentalizar el sano Islam, sino de islamizar un enfermo Occidente-, lo demás son milongas. Los quiebros de cintura de algunos gobernantes europeos, la claudicación y el pasteleo de otros, la firmeza de los menos, no alteran la situación, ni el futuro. En Europa, un tonto del haba puede titular su obra Me cago en Dios, y la gente protestar en libertad ante el teatro, y los tribunales, si procede, decidir al respecto. Es cierto que, en otros tiempos, en Europa se quemaba por cosas así. Pero las hogueras de la Inquisición se apagaron -aunque algún obispo lo lamente todavía- cuando Voltaire escribió: «No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que nadie le impida decirlo».
Aclarado ese punto, creo que la alianza de civilizaciones es un camelo idiota, y que además es imposible. El Islam y Occidente no se aliarán jamás. Podrán coexistir con cuidado y tolerancia, intercambiando gentes e ideas en una ósmosis tan inevitable como necesaria. Pero quienes hablan de integración y fusión intercultural no saben lo que dicen. Quien conoce el mundo islámico -algunos viajamos por él durante veintiún años- comprende que el Islam resulta incompatible con la palabra progreso como la entendemos en Occidente, que allí la separación entre Iglesia y Estado es impensable, y que mientras en Europa el cristianismo y sus clérigos, a regañadientes, claudicaron ante las ideas ilustradas y la libertad del ciudadano, el Islam, férreamente controlado por los suyos, no renuncia a regir todos y cada uno de los aspectos de la vida personal de los creyentes. Y si lo dejan, también de los no creyentes. Nada de derechos humanos como los entendemos aquí, nada de libertad individual. Ninguna ley por encima de la Charia. Eso hace la presión social enorme. El qué dirán es fundamental. La opinión de los vecinos, del barrio, del entorno. Y lo más terrible: no sólo hay que ser buen musulmán, hay que demostrarlo.
En cuanto a Occidente, ya no se trata sólo de un conflicto añejo, dormido durante cinco siglos, entre dos concepciones opuestas del mundo. Millones de musulmanes vinieron a Europa en busca de una vida mejor. Están aquí, se van a quedar para siempre y vendrán más. Pero, pese a la buena voluntad de casi todos ellos, y pese también a la favorable disposición de muchos europeos que los acogen, hay cosas imposibles, integraciones dificilísimas, concepciones culturales, sociales, religiosas, que jamás podrán conciliarse con un régimen de plenas libertades. Es falaz lo del respeto mutuo. Y peligroso. ¿Debo respetar a quien castiga a adúlteras u homosexuales? Occidente es democrático, pero el Islam no lo es. Ni siquiera el comunismo logró penetrar en él: se mantiene tenaz e imbatible como una roca. «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia», ha dicho Omar Bin Bakri, uno de sus los principales ideólogos radicales. Occidente es débil e inmoral, y los vamos a reventar con sus propias contradicciones. Frente a eso, la única táctica defensiva, siempre y cuando uno quiera defenderse, es la firmeza y las cosas claras. Usted viene aquí, trabaja y vive. Vale. Pero no llame puta a mi hija -ni a la suya- porque use minifalda, ni lapide a mi mujer -ni a la suya- porque se líe con el del butano. Aquí respeta usted las reglas o se va a tomar por saco. Hace tiempo, los Reyes Católicos hicieron lo que su tiempo aconsejaba: el que no trague, fuera. Hoy eso es imposible, por suerte para la libertad que tal vez nos destruya, y por desgracia para esta contradictoria y cobarde Europa, sentenciada por el curso implacable de una Historia en la que, pese a los cuentos de hadas que vocea tanto cantamañanas -vayan a las bibliotecas y léanlo, imbéciles- sólo los fuertes vencen, y sobreviven. Por eso los chicos de la pancarta de Londres y sus primos de la otra orilla van a ganar, y lo saben. Tienen fe, tienen hambre, tienen desesperación, tienen los cojones en su sitio. Y nos han calado bien. Conocen el cáncer. Les basta observar la escalofriante sonrisa de las ratas dispuestas a congraciarse con el verdugo.
ES LA GUERRA SANTA, IDIOTAS
1 septiembre de 2014
Pinchos morunos y cerveza. A la sombra de la antigua muralla de Melilla, mi interlocutor –treinta años de cómplice amistad– se recuesta en la silla y sonríe, amargo. «No se dan cuenta, esos idiotas –dice–. Es una guerra, y estamos metidos en ella. Es la tercera guerra mundial, y no se dan cuenta». Mi amigo sabe de qué habla, pues desde hace mucho es soldado en esa guerra. Soldado anónimo, sin uniforme. De los que a menudo tuvieron que dormir con una pistola debajo de la almohada. «Es una guerra –insiste metiendo el bigote en la espuma de la cerveza–. Y la estamos perdiendo por nuestra estupidez. Sonriendo al enemigo».
Mientras escucho, pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás. Como se repitió en el babeo indiscriminado ante las diversas primaveras árabes, que al final –sorpresa para los idiotas profesionales– resultaron ser preludios de muy negros inviernos. Inviernos que son de esperar, por otra parte, cuando las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales que nuestra ignorancia nos hace creer exportables en frío, por las buenas, fiadas a la bondad del corazón humano, acaban siendo administradas por curas, imanes, sacerdotes o como queramos llamarlos, fanáticos con turbante o sin él, que tarde o temprano hacen verdad de nuevo, entre sus también fanáticos feligreses, lo que escribió el barón Holbach en el siglo XVIII: «Cuando los hombres creen no temer más que a su dios, no se detienen en general ante nada».
Porque es la Yihad, idiotas. Es la guerra santa. Lo sabe mi amigo en Melilla, lo sé yo en mi pequeña parcela de experiencia personal, lo sabe el que haya estado allí. Lo sabe quien haya leído Historia, o sea capaz de encarar los periódicos y la tele con lucidez. Lo sabe quien busque en Internet los miles de vídeos y fotografías de ejecuciones, de cabezas cortadas, de críos mostrando sonrientes a los degollados por sus padres, de mujeres y niños violados por infieles al Islam, de adúlteras lapidadas -cómo callan en eso las ultrafeministas, tan sensibles para otras chorradas-, de criminales cortando cuellos en vivo mientras gritan «Alá Ajbar» y docenas de espectadores lo graban con sus putos teléfonos móviles. Lo sabe quien lea las pancartas que un niño musulmán -no en Iraq, sino en Australia- exhibe con el texto: «Degollad a quien insulte al Profeta». Lo sabe quien vea la pancarta exhibida por un joven estudiante musulmán –no en Damasco, sino en Londres– donde advierte: «Usaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».
A Occidente, a Europa, le costó siglos de sufrimiento alcanzar la libertad de la que hoy goza. Poder ser adúltera sin que te lapiden, o blasfemar sin que te quemen o que te cuelguen de una grúa. Ponerte falda corta sin que te llamen puta. Gozamos las ventajas de esa lucha, ganada tras muchos combates contra nuestros propios fanatismos, en la que demasiada gente buena perdió la vida: combates que Occidente libró cuando era joven y aún tenía fe. Pero ahora los jóvenes son otros: el niño de la pancarta, el cortador de cabezas, el fanático dispuesto a llevarse por delante a treinta infieles e ir al Paraíso. En términos históricos, ellos son los nuevos bárbaros. Europa, donde nació la libertad, es vieja, demagoga y cobarde; mientras que el Islam radical es joven, valiente, y tiene hambre, desesperación, y los cojones, ellos y ellas, muy puestos en su sitio. Dar mala imagen en Youtube les importa un rábano: al contrario, es otra arma en su guerra. Trabajan con su dios en una mano y el terror en la otra, para su propia clientela. Para un Islam que podría ser pacífico y liberal, que a menudo lo desea, pero que nunca puede lograrlo del todo, atrapado en sus propias contradicciones socioteológicas. Creer que eso se soluciona negociando o mirando a otra parte, es mucho más que una inmensa gilipollez. Es un suicidio. Vean Internet, insisto, y díganme qué diablos vamos a negociar. Y con quién. Es una guerra, y no hay otra que afrontarla. Asumirla sin complejos. Porque el frente de combate no está sólo allí, al otro lado del televisor, sino también aquí. En el corazón mismo de Roma. Porque -creo que lo escribí hace tiempo, aunque igual no fui yo- es contradictorio, peligroso, y hasta imposible, disfrutar de las ventajas de ser romano y al mismo tiempo aplaudir a los bárbaros.
SOBRE IDIOTAS, VELOS E IMANES
29 de septiembre de 2014
Vaya por Dios. Compruebo que hay algunos idiotas –a ellos iba dedicado aquel artículo– a los que no gustó que dijera, hace cuatro semanas, que lo del Islam radical es la tercera guerra mundial: una guerra que a los europeos no nos resulta ajena, aunque parezca que pilla lejos, y que estamos perdiendo precisamente por idiotas; por los complejos que impiden considerar el problema y oponerle cuanto legítima y democráticamente sirve para oponerse en esta clase de cosas.
La principal idiotez es creer que hablaba de una guerra de cristianos contra musulmanes. Porque se trata también de proteger al Islam normal, moderado, pacífico. De ayudar a quienes están lejos del fanatismo sincero de un yihadista majara o del fanatismo fingido de un oportunista. Porque, como todas las religiones extremas trajinadas por curas, sacerdotes, hechiceros, imanes o lo que se tercie, el Islam se nutre del chantaje social. De un complicado sistema de vigilancia, miedo, delaciones y acoso a cuantos se aparten de la ortodoxia. En ese sentido, no hay diferencia entre el obispo español que hace setenta años proponía meter en la cárcel a las mujeres y hombres que bailasen agarrados, y el imán radical que, desde su mezquita, exige las penas sociales o físicas correspondientes para quien transgreda la ley musulmana. Para quien no viva como un creyente.
Por eso es importante no transigir en ciertos detalles, que tienen apariencia banal pero que son importantes. La forma en que el Islam radical impone su ley es la coacción: qué dirán de uno en la calle, el barrio, la mezquita donde el cura señala y ordena mano dura para la mujer, recato en las hijas, desprecio hacia el homosexual, etcétera. Detalles menores unos, más graves otros, que constituyen el conjunto de comportamientos por los que un ciudadano será aprobado por la comunidad que ese cura controla. En busca de beneplácito social, la mayor parte de los ciudadanos transigen, se pliegan, aceptan someterse a actitudes y ritos en los que no creen, pero que permiten sobrevivir en un entorno que de otro modo sería hostil. Y así, en torno a las mezquitas proliferan las barbas, los velos, las hipócritas pasas -ese morado en la frente, de golpear fuerte el suelo al rezar-, como en la España de la Inquisición proliferaban las costumbres pías, el rezo del rosario en público, la delación del hereje y las comuniones semanales o diarias.
El más siniestro símbolo de ese Islam opresor es el velo de la mujer, el hiyab, por no hablar ya del niqab que cubre el rostro, o el burka que cubre el cuerpo. Por lo que significa de desprecio y coacción social: si una mujer no acepta los códigos, ella y toda su familia quedan marcados por el oprobio. No son buenos musulmanes. Y ese contagio perverso y oportunista –fanatismos sinceros aparte, que siempre los hay– extiende como una mancha de aceite el uso del velo y de lo que haga falta, con el resultado de que, en Europa, barrios enteros de población musulmana donde eran normales la cara maquillada y los vaqueros se ven ahora llenos de hiyabs, niqabs y hasta burkas; mientras el Estado, en vez de arbitrar medidas inteligentes para proteger a esa población musulmana del fanatismo y la coacción, lo que hace es ser cómplice, condenándola a la sumisión sin alternativa. Tolerando usos que denigran la condición femenina y ofenden la razón, como el disparate de que una mujer pueda entrar con el rostro oculto en hospitales, escuelas y edificios oficiales –en Francia, Holanda e Italia ya está prohibido–, que un hospital acceda a que sea una mujer doctor y no un hombre quien atienda a una musulmana, o que un imán radical aconseje maltratos a las mujeres o predique la yihad sin que en el acto sea puesto en un avión y devuelto a su país de origen. Por lo menos.
Y así van las cosas. Demasiada transigencia social, demasiados paños calientes, demasiados complejos, demasiado miedo a que te llamen xenófobo. Con lo fácil que sería decir desde el principio: sea bien venido porque lo necesitamos a usted y a su familia, con su trabajo y su fuerza demográfica. Todos somos futuro juntos. Pero escuche: aquí pasamos siglos luchando por la dignidad del ser humano, pagándolo muy caro. Y eso significa que usted juega según nuestras reglas, vive de modo compatible con nuestros usos, o se atiene a las consecuencias. Y las consecuencias son la ley en todo su rigor o la sala de embarque del aeropuerto. En ese sentido, no estaría de más recordar lo que aquel gobernador británico en la India dijo a quienes querían seguir quemando viudas en la pira del marido difunto: «Háganlo, puesto que son sus costumbres. Yo levantaré un patíbulo junto a cada pira, y en él ahorcaré a quienes quemen a esas mujeres. Así ustedes conservarán sus costumbres y nosotros las nuestras».
LOS GODOS DEL EMPERADOR VALENTE
13 de septiembre de 2015
En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones –entre otras, que Roma ya no era lo que había sido– se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.
Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso –Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire– tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.
Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais –religión mezclada con liderazgos tribales– hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones –bárbaros también, como al fin de todos los imperios– que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros –en el sentido histórico de la palabra– que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.
A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa –y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia– queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.
Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.
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2017.02.07 20:52 Espartaco17 Patrañas, patrañas, patrañas

Sigo insistiendo en que hemos importado al interior de nuestros procesos deliberativos y de votación los mismos procedimientos de la propaganda de los massmierda, merced a los cuales mantienen mentecatos y cautivos a unos cuantos millones de votantes, suficientes para sostener al PP como pivote central actual del Régimen.Recuerdo cuántos sarcasmos hemos propinado a esas masas de jubilados, embrutecidos y aislados de la realidad, carne de 13TV, que siguen votando como títeres alos amos que los esclavizan.¿pero estamos nosotros formando mejor el sentido de nuestro voto?¿nos basamos sólo en el debate racional y respetuoso sobre el mérito objetivo de la propuestas?¿o tenemos que aguantar la presión continua de nuestra propia máquina autóctona del fango, que algunos están empleando con fruición desmedida, violentando la mente de los inscritos para determinar su voto con falsificación de las propuestas y difamación de los proponentes?
Recuerdo un bochornoso reportaje de Antena 3, vendido como gran exclusiva, donde denunciaban la connivencia de Podemos con ETA sobre la base de los siguientes hechos:que un cargo público autonómico nuestro,una Catedrática especializada en Asistencia Social viajó a Venezuela en el mismo avión que el suegro de una etarra convicta, y al llegar al país caribeño se fue a un homenaje institucional al terrorismo etarra. Bien, la lógica acusatoria inventa vínculos de contaminación para la transmisión de la culpabilidad política o penal, usando como pretexto ridículo puras contingencias y casualidades irrelevantes.Primero considera ser suegro de una etarra como idéntico a ser etarra, como si las vías familiares o consanguíneas vehiculasen la imputación penal o ideológica; segundo considera que compartir un mismo avión sin conocimiento personal mutuo alguno es ya un vínculo significativo, como si fuera lo mismo que colaborar activa e íntimamente en una misma organización, no sólo política sino también delictiva.Así pues si viajas con un etarra en el mismo avión con destino aun país que acoge etarras y encima vas a homenajes etarras(esto como se vió era una pura mentira sin hecho alguno detrás, no es que se tergiversaran, sino que no existían) eres un etarra, y tu partido en que militas(otro eslabón más en la transmisión de la imputación político-penal,) por tanto también será etarra.
El derecho penal del enemigo, que preside todas las leyes mordaza contra la protesta social, parte de una definición tan vaga del tipo"terrorista", que cualquiera puede ser acusado con que se estire lo necesario la cadena de conexiones por contigüidad para vincularle a la comisión de algún grado del delito:alguien puso una bomba, que tenía un hermano, que iba a manifestaciones con otros colegas suyos, que uno de ellos trabaja en el mismo sitio donde el vecino tuyo del quinto, luego, ya tienen un vínculo para encausarte a tí, o arrojar sospechas sobre tu pertenencia auna organización clandestina.Ahora bien ,¿ cómo estamos legitimados para protestar si usamos nosotros las mismas añagazas que la policía?¿No lo acabáis de ver?A ver si ayuda esto:Pablo iglesias es amigo y lector de Fernández Liria, presentó en un acto público el libro sobre el populismo de este último, que es su principal referencia intelectual sobre el fenómeno(mientras que Errejón prefiere a laclau, no estaría de más leerse estas cosas para entender las diferencias reales entre ambos y no las mamarrachadas inmundas con que nos bombardean nuestros demagogos internos).Pero resulta que Liria es a su vez amigo y lector de Santiago Alba Rico, que tiene una gran obra escrita, nutriendo la matriz de pensamiento de los movimientos sociales en España. Pero en el mundo de las redes sociales, donde parece que vidas enteras quedan pulverizadas y sepultadas bajo un miserable y singular tuit, que es más importante que todo lo demás en el mundo tridimensional, para juzgar la valía global de cualquiera, resulta que ha circulado su censura a Couso por entrevistarse con el Presidente sirio Assad, muy dura,desde luego excesiva, recordándole a su hermano y considerando al dirigente un tirano y asesino cruel; como esto puede interpretarse como apoyo alas agresiones militares de la OTAN (y es cierto que en otras ocasiones apoyó con claridad el bombardeo en Libia contra Gadafi, lo que a mí me parece muy discutible, aunque pienso que sus razones no le convierten en traidor alguno, solo en alguien equivocado), pues se le ha acusado de agente proimperialista. Bien, no discuto ahora este calificativo, sólo muestro el estilo de argumentar del populismo punitivo que radicaliza la represión en nuestros Estados y que es idéntico a esto:si Alba Rico es un agente proimperialista, y Fernández Liria es su amigo y lector y Pablo Iglesias es amigo y lector de Liria,entonces necesariamente, iglesias mismo es un agente proimperialista y blando con el poderío USA, de hecho bien podría ser otro líder de cartón de las revoluciones de colorines que paga Soros, el financiero que logró tumbar la Libra esterlina especulando contra el Gobierno Británico.para que este delirio funcione, insisto que es preciso sumergir el término acusatorio en una ambigüedad y borrosidad tal,que,en vez de estar predeterminado por criterios objetivos claros que restringen su aplicación, quede como "significante vacío" a disposición de la Autoridad represiva, o nuestros demagogos ambiciosos internos, que lo van modulando y llenando de contenido a medida que lo van aplicando:"es terrorista, proimperialista, prosociata o errejonista quien a mi me da la gana y me convenga definir así para criminalizar y destrozar(sin falta de justificar ni argumentar nada, porque el insulto asumido por el público como absoluto sentimental, ya lo explica todo por sí mismo) a cualquier adversario sobrevenido que me obstaculice los planes de dominar el partido, reduciendo al SG a adorno y atrezzo de cartón piedra, fingiendo lealtad suprema al proyecto, la unidad y el liderazgo sin recortes".
veamos otro ejemplo, para mayor claridad:resulta que se presenta como SG alternativo Moreno Yagüe, que sólo trata de dar publicidad a su Documento político, según algunos el mejor de todos, aunque yo sigo apoyando el de iglesias, pero no estaría de más incorporar muchas de sus propuestas, la democracia electrónica, para participar el ciudadano en tiempo real , telemáticamente en las votaciones parlamentarias y las discusiones;que los españoles tuviéramos directamente cuentas de reserva en el Banco Central y manejáramos un sistema de pagos con dinero fiar no convertible, una mera anotación contable creada de la nada por ordenador(de ahí la mentira de demonizar los déficits presupuestarios como incompatibles con las restricciones de financiación del gobierno, que no las hay si crea el dinero ad libitum, pero, claro, para eso debemos controlar la emisión de nuestra moneda, y el BCE nos ha quitado nuestra soberanía sin darnos control democrático, a escala superior territorial, de esa institución supranacional y supraestatal).El poder bancario quedaría destruido al no mezclarse ya la creación del dinero que todos necesitamos de continuo en una economía compleja monetaria, con la asignación de créditos procedentes de ahorros previos,que contratasen específicamente depósitos a plazo, y no depósitos ala vista que ellos emplean a nuestras espaldas como les da la gana .Es decir, que hay que arrebatar a los bancos el poder usurpado de crear dinero, y este devolvérselo al Estado en exclusiva, y que nos abone directamente pagos y pensiones y transferencias y nóminas empresariales,en cuentas de reservas del banco central, controladas por nosotros, y conectadas con teléfonos móviles que nos permitirían hacer pagos sin comisiones de tarjetas y oros dispositivos privatizados por bancos.Se podría prescindir del efectivo en gran medida y así se arruinaría la economía sumergida, aflorarían grandes bolsas de ingresos fiscales y los negocios criminales se derrumbarían. Además la supresión del efectivo haría desaparecer la cota mínima nula de intereses nominales, y al poder imponer intereses negativos, al ser tan barato invertir una empresa, porque en vez de pagar los préstamos, recibiría ya ingresos extras sólo por pedirlos, se aumentaría la inversión y el empleo, ajustándose oferta y demanda de capitales aun nivel de plena utilización de recursos y empleo.Esta sola medida que propone Moreno ya da cien vueltas alas de los otros documentos, es la más radical de más amplias consecuencias, la más ambiciosa y el golpe más duro y factible y realista que se podría dar al capitalismo financiero olIgárquico, la fuente de todos nuestros males .SI Podemos llevase esto la Parlamento, el efecto revulsivo sería de tal magnitud que correría como pólvora por toda Europa.Si la democracia electrónica y la reforma bancaria estuvieran incorporadas en el Documento de Iglesias, se haría perfecto y la ganancia para todos sería enorme.Es suicida forzar unas elecciones maximalistas y excluyentes del tipo"o me quieres por completo, y sin querer a nadie más ni un ápice; o me odias por completo y eres mi enemigo mortal.Así no hay grises intermedios y graduales que permitan comunicación y diálogo entre los extremos blanco o negro, el mal absoluto y el bien absoluto, con el mal no se negocia, se lo aniquila sin piedad.Entre bien y mal no puede haber neutralidad alguna, el neutral sólo es un malvado encubierto y taimado, que quiere apuñalar al bien por la espalda.La propuesta de votar mezclado simula neutralidad pero es una forma embozada de errejonismo traidor, peor aún porque todavía rehuye más el combate noble gallardo y directo.Y con estos mimbres vamos tejiendo el desastre que quieren los demagogos ambiciosos, creando antagonismos artificiales, falsos extremos incompatibles cuando solo son posiciones límite en un proceso continuo que permite la mediación, la conexión, la hibridación de propuestas de distintos orígenes.Pero es en la guerra, abolida toda reflexión,toda complejidad, todo matiz, donde pueden colar todas las patrañas denigratorias contra compañeros, y así poder quitárselos de en medio para dar vía libre a su proyecto de control total paranoico.Y acabada la primera tanda del enemigo interno, vendrán otros, con cada revés de una formación destruida en su pluralidad interna, la necesidad de incesantes chivos expiatorios,provocará una cascada continua d escisiones y purgas, las mismas que llevaron al PCE durante 30 años ala más sangrante irrelevancia, eso ya ocurrió, exactamente con la misma morfología que ahora, y volverá a ocurrir si no lo frenamos ya.
Volviendo al programa de Yagüe, no puedo detenerme en muchos más detalles, incorpora detalles útiles sobre la transición energética, la abolición d elas patentes que esquilman el presupuesto sanitario con los costes abusivos de los fármacos.En USA el gasto farmacéutico anual es de unos 400.000 $, se calcula que el 80% de ese gasto podría suprimirse combatiendo las patentes y la propiedad intelectual.toso aquéllos/as que hayan perdido a un ser querido por no contar con medicamentos adecuados a tiempo, por su carestía, entenderán que nuestras prioridades son defender las medidas correctas vengan de donde vengan, y no extraviarnos en ver a quíén ponemos las medallas de cada idea, porque todas son de todos y entre todos las engendramos.Finalmente está la reforma de la justicia, con medidas que ya están bastante extendidas en nuestras discusiones.Este documento y la intachable trayectoria de Moreno en la lucha contra los fraudes bancarios (hace ya seis años hacía campaña por youtube denunciando la manipulación bancaria del Euribor, el tipo interbancario de interés, que literalmente los bancos se están inventando sobre estimaciones arbitrarias y no préstamos reales.Tras el cierre del crédito en 2008, el interbancario europeo estaba cerrado, los bancos se financiaban directamente en el BCE ,luego era imposible que hubiera euribor alguno porque no había préstamos entre los bancos, y sin embargo siguieron cobrándolo en todos su contratos.La maquinación para alterar y falsificar el interés, centro de todo contrato de préstamo, invalida automáticamente todo contrato.Los bancos con esta estafa, gigantesca, la mayor de la historia,ganaron cientos de miles de millones de euros.Durante años el despacho de abogados de moreno Y agüe ha estado en la vanguardia de la denuncia contra este escándalo, proporcionando modelos gratuitos de demanda a los clientes que quisieran proceder contar su banco, y a los abogados querellantes en toda España.También fue un miembro dl equipo que llevó la querella contra Bankia, y nuca quiso apropiarse de los méritos en exclusiva, este hombre lleva toda la vida peleándose en las mismas causas,siempre en silencio mediático, es estúpido pensar que alguien de este perfil hace estas cosas sólo por darse autobombo.Yo no perdono a los miserables que calumnian sin escrúpulos a uno de nuestros mejores activos, con una impresionante labor de diputado andaluz, y una cabeza magníficamente amueblada, con capacidad para innovar y proponer de continuo.insensatos, no sabéis lo que hacéis acabaréis mandando sobre escombros.Las buenas propuestas de este hombre las quieren sepultar con infamias, resulta que el documento organizativo transaccionado primero con Profundización democratica lo presentaron después a las tres grandes corrientes, y fue el equipo de Errejón el que mostró interés en incorporarlo todo a su propio documento, así que más bien Errejón lleva el documento de Moreno como su propuesta que al revés.¿No véis que el estilo de la acusación es el que expuse más arriba?El erRejonismo es el mal, sus agentes están corrompidos por completo , todo lo que hacen y dicen es por maldad, no debemos escuchar nada ni discutir nada con ellos, sólo aplastarlos como cucarachas;Resulta que Moreno Yagüe no es errejonista en absoluto, es miembro del equipo de teresa en Andalucía, nunca ha participado en jueguecitos de poder en Madrid, pero como ha tocado a Errejón, al fusionar con él su documento organizativo, ha quedado contaminado por el mal, y ya todas u vida pasada y futura está pulverizada y devorada por ssu estigma.Otro errejonista emboscado, insolvente moral e intelectualmente, ya sabemos de antemano que todo lo que escriba será basura y no nos vamos a molestar en leerlo.
Es un crimen privar a nuestros inscritos de la lectura y discusión de este documento, oscureciéndolo con calumnias personales ridículas.los órganos constituidos deberían estar íntegramente dedicados a proporcionar con toda imparcialidad y ecuanimidad la información pertinente para sostener un voto libre y educado, y no para soltar infundios contra los candidatos que los demagogos ambiciosos ven como amenaza para sus planes.En efecto, ¿por qué acosar ahora a Moreno Yagüe, que no ha querido en serio disputar la SG, sino publicitar su documento bajo un reglamento congresual que no se lo permite presentar sin optar al mismo tiempo a la SG.?Pues sólo se me ocurre que encuestas internas están revelando que mucha gente, harta del ruido de la propaganda, está empezando a leerse las cosas por sí misma, y está viendo que la realidad no tiene nada que ver con las caricaturas, e igual están votando lo que les da la gana porque ven a Podemos lo bastante fuerte como para votar otro SG sin que se hunda el mundo.Seguramente no saldrá, pero quizás amenace con sacar bastantes votos para deslucir el triunfo de Iglesias, y necesitan una victoria abultada hiperlegitimadora para que en contraste, los otros órganos constiuidos se debiliten, y no puedan obstaculizar su plan de convertir al SG en títere de la camarilla que le filtra todas us relacione sy comunicaciones, y controlan el acceso a su persona, y su agenda, y bajo la pantalla del pueblo empoderado y adepto a su máximo representante, ir urdiendo su negociado de control e influencias informales, cuanto más carismático y legitimado el lider por el vínculo directo y simbólico con los afiliados, y más independiente de los órganos intermedios, más desprotegido queda paradójicamente frente al lazo de hierro que le tienden sus colaboradores más cercanos, sin necesidad siquiera de cargos formales definidos.Esto ha pasado muchas veces en la historia de los liderazgos.No hagamos el tonto y seamos prudentes,no cuida de Iglesias quien induce campañas como las que sufrimos, dignas de gángsters y matones.El reguero de amigos y colaboradores dejados atrás por Iglesias es impresionante, y todos están sistemáticamente acusados de traidores y errejonistas, Bescansa y Alvarez se marcharon asqueados y exhaustos, tras fracasar su mediación, y espantados por el dogmatismo de la guerra a muerte, que no deja resquicio para la cordura(como se largaron y no pelearon recibieron un trato indulgente, aunque se les dijo con retintin que ya podían haber elegido mejor momento, "para no dar carnaza alos medios",que es la excusa de siempre para la mordaza).Después Alegre, la víctima de los errejonistas de Madrid, ahora Moreno Yagüe,diputado andaluz ajeno a las intrigas de la capital, también Fernández Liria, autor de los mejores libros de referencia para iglesias,todos errejonistas, todos traidores, todos contaminándose del pecado original por tocarse unos a otros, o leerse, o ser amigos, o comprometerse con nosotros, o por respirar y pensar y decir la verdad aunque no guste oirla .A mí esta propaganda ya me parece autoparódica, por tan exagerada y ridícula, tan desmedida e imprudente, la han exprimido tanto que ya está extenuada. Prefiero mil veces a quien me daña con la verdad, que el que halaga mis oidos con mentiras dulces para dirigirme como un tonto.Supongo que me tocará ahora recibir los mismos insultos que ellos, pero no me vais a callar, esta es mi obligación, y ala cumpliré hasta el final, los que dicen servir a iglesias, pero desprecian la verdad y el juego limpio, lo destruyen al tiempo que el partido.Salud y firmeza.
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2016.11.19 22:46 ShaunaDorothy El golpe fallido en Turquía: Los obreros no tienen lado ¡Abajo el estado de excepción!

https://archive.is/yiNck
Espartaco No. 46 Octubre de 2016
El golpe fallido en Turquía: Los obreros no tienen lado
¡Abajo el estado de excepción!
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 1093 (29 de julio). Como parte de nuestra lucha por una federación socialista del Medio Oriente, por mucho tiempo hemos levantado el llamado por una república socialista del Kurdistán unido. Sin embargo, junto con este llamado correcto, desde 1984 en la LCI habíamos sostenido que la autodeterminación kurda sólo podría conseguirse con el derrocamiento de los cuatro regímenes capitalistas entre los cuales está dividido el pueblo kurdo: Turquía, Siria, Irak e Irán. Este argumento debilita en realidad la centralidad que siempre hemos dado a la lucha por los derechos nacionales de los kurdos. Tras una discusión interna clarificadora, llamamos ahora por un Kurdistán unido independiente, sin tener como precondición el acabar con las relaciones de propiedad capitalistas en la región. También apoyamos la independencia de los kurdos respecto a los estados capitalistas individuales (es decir, su derecho a la secesión). Sin embargo, en Irak y Siria, los nacionalistas kurdos han subordinado actualmente la justa lucha por su autodeterminación a su alianza con el imperialismo estadounidense.
El 15 de julio, secciones de las sanguinarias fuerzas armadas turcas llevaron a cabo un intento fallido por derrocar al gobierno del autócrata islamista Recep Tayyip Erdogan. Abundan las teorías sobre quién estaba detrás del golpe. Erdogan asegura que su antiguo aliado islamista, Fetulá Gülen, quien vive en Pensilvania, lo orquestó. Gülen niega cualquier implicación y afirma que el golpe fue un acto de Erdogan en un intento por consolidar su poder. Otros dicen que fue una conspiración de los imperialistas. Aunque Erdogan rápidamente declaró que el orden había sido restablecido, catorce buques navales turcos desaparecieron, al igual que el comandante de la marina de guerra turca. No sabemos quiénes fueron los conspiradores del golpe, pero una cosa es clara: la única posición en el interés de los obreros era oponerse tanto al régimen de Erdogan como al golpe.
Los recuerdos de la represión lanzada contra los sindicatos, la izquierda, los kurdos y otros tras el sangriento golpe militar de 1980 siguen siendo nítidos. Unas 650 mil personas fueron capturadas, a 14 mil les revocaron su ciudadanía, 30 mil huyeron del país, cientos fueron asesinadas. La junta militar prohibió el idioma kurdo y llevó a cabo una guerra de terror contra este pueblo. En los centros urbanos, el movimiento obrero fue estrangulado y la izquierda fue diezmada.
Hoy, es el régimen de Erdogan (que recientemente ha estado masacrando a los kurdos) el que intensifica la represión, usando el intento de golpe para sofocar a la oposición —real o percibida— y consolidar más su poder. Poco después del intento de golpe, Erdogan empezó a plantear la posibilidad de reintroducir la pena de muerte. El 20 de julio, declaró un estado de excepción de tres meses, que le otorga extensos poderes a su gobierno y a las fuerzas policiacas, incluyendo una nueva medida que extiende de cuatro a 30 días el tiempo que una persona puede permanecer detenida sin cargos. Más de cien generales y 6 mil militares han sido arrestados. Decenas de miles de funcionarios, incluyendo jueces, han sido despedidos. Las universidades y escuelas han sido un blanco particular, con 15 mil maestros y empleados echados de sus trabajos. Más de 20 estaciones de radio y televisión han sido clausuradas y sitios de noticias de Internet han sido bloqueados. Ahora la represión se ha extendido al movimiento obrero, con 19 sindicatos cerrados. Como Erdogan lo dijo, para su régimen, el golpe fallido fue “un regalo de Dios”.
La noche del golpe, Erdogan, desde un sitio no revelado, recurrió a sus partidarios, incluso por medio de las mezquitas, para que se movilizaran en las calles. Y lo hicieron, convocados por imanes fundamentalistas a lo largo de las ciudades. Erdogan y su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) sin duda utilizarán el fallido golpe para acelerar la islamización en curso en Turquía, que tiene como blanco a cualquier defensor del secularismo y especialmente a las mujeres, la izquierda y las minorías. Según algunos informes, hay mujeres con vestimenta occidental que han sido atacadas en las calles, y al menos un grupo religioso, el movimiento Ismailaga, ha promulgado un decreto ordenando a las mujeres permanecer en casa. Según el sitio de Internet Jacobin (18 de julio), matones islamistas, a veces con el apoyo de la policía, atacaron a izquierdistas kurdos y vecindarios alevíes (una minoría religiosa) en Estambul, Ankara y Antioquía la noche posterior al golpe.
Las medidas represivas de Erdogan no han evitado que una porción de la izquierda seudosocialista enaltezca su victoria sobre los conspiradores del golpe como una maravilla de la “democracia”. El 18 de julio, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) estadounidense volvió a publicar un artículo en su sitio de Internet en el que se regocija porque el islamista Erdogan fue “salvado...por las masas turcas” y alaba “la lucha heroica desplegada por gente ordinaria que defiende lo que queda de democracia en Turquía”. Dos días antes, el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista) británico, que tiene partidarios en Turquía, había publicado una declaración similar, adulando “la forma en que los conspiradores fueron vencidos por la movilización popular” y declarando que esto “podría abrir el camino para una Turquía más democrática”. El SWP instó a las purgas de Erdogan: “La primer tarea es asegurar que se le ha puesto fin al golpe y que los elementos antidemocráticos sean purgados de las fuerzas armadas”. ¡Y la siguiente tarea del régimen fue clausurar los sindicatos!
El capitalismo decadente ha estado estrangulando a las masas turcas; más de un siglo de subyugación imperialista ha servido para frenar el progreso social. Turquía es una tierra de disparidades flagrantes. Existe un proletariado industrial considerable en una sociedad sujeta todavía a formas de explotación precapitalistas, especialmente en el campo. Detrás de los pubs y cafés de Estambul, frecuentados por mujeres sin velo mezcladas con hombres, se encuentra un vasto país encerrado en una grave pobreza y en un atraso de siglos. Estas contradicciones, que están arraigadas en el orden capitalista, no podrían y no pueden ser resueltas por el nacionalismo secular encarnado en las doctrinas de Kemal Atatürk. La bancarrota del kemalismo llevó al ascenso de los islamistas.
El único camino para la transformación social es que el gran proletariado industrial multinacional de Turquía, a la cabeza de todos los oprimidos, erradique el dominio capitalista. Para que esto suceda, la clase obrera requiere la conciencia y la disciplina que sólo pueden ser provistas por un partido marxista que siga el modelo del Partido Bolchevique de V.I. Lenin y León Trotsky, que dirigió al proletariado multinacional de Rusia al poder en octubre de 1917.
Tal partido, forjado a través de la fusión de obreros avanzados e intelectuales revolucionarios, lucharía por que la clase obrera rompa con la reacción religiosa y todas las formas de nacionalismo. Imbuiría al proletariado de Turquía con el entendimiento de que su propia liberación exige encabezar la justa lucha nacional de las masas kurdas, cuya opresión es fundamental para el nacionalismo turco y el dominio capitalista. ¡Por un Kurdistán unido independiente! El pueblo kurdo, dividido entre cuatro países capitalistas, es siempre el primero que sufre en Turquía. El régimen de Erdogan ha estado llevando a cabo una guerra brutal contra los kurdos —una guerra que probablemente se habría intensificado si hubieran ganado los conspiradores del golpe—. Un partido obrero de vanguardia debe tener la perspectiva de una federación socialista del Medio Oriente, incluyendo una república socialista del Kurdistán unido.
Cuando apenas estalló el golpe y su éxito era todavía incierto, los imperialistas de EE.UU. se fueron a la segura, con el secretario de estado John Kerry llamando simplemente por estabilidad. Sólo cuando fue claro que el golpe fracasaría, EE.UU. salió en apoyo del “gobierno democráticamente electo de Turquía”. Aunque las relaciones continúan tensas hoy día, Turquía ha servido como un socio clave del imperialismo estadounidense por décadas, particularmente como miembro de la OTAN. Después de la Segunda Guerra Mundial, la alianza EE.UU.-Turquía estuvo dirigida contra la Unión Soviética. Desde la destrucción contrarrevolucionaria de la URSS en 1991-1992, EE.UU. ha visto en Turquía, frecuentemente alabada como un régimen musulmán sunita “estable” y “moderado”, a un gendarme regional, más recientemente utilizando la base aérea de Incirlik para llevar a cabo bombardeos aéreos contra el EI [Estado Islámico] en Siria. Al mismo tiempo, Turquía es una potencia regional con sus propios intereses, que no siempre coinciden con los de Washington.
Es vital que los obreros en EE.UU. se opongan a sus propios gobernantes imperialistas. La misma clase dominante capitalista que siembra muerte y destrucción en el exterior se atiborra de ganancias, en tanto que los obreros que explota encuentran sus empleos recortados y sus prestaciones de salud y pensiones hechas trizas. Los racistas gobernantes de EE.UU. desatan a sus policías para matar a jóvenes negros en las calles, encarcelar a casi un cuarto de la población penitenciaria del mundo y hacer redadas contra inmigrantes desesperados para deportarlos. ¡EE.UU. fuera del Medio Oriente! ¡Abajo el imperialismo estadounidense!
Los muchos pueblos del Medio Oriente nunca conocerán paz, prosperidad o justicia hasta que el dominio capitalista sea derrocado. El proletariado en el poder reorganizaría a la sociedad sobre la base de la propiedad colectivizada y lucharía por extender la revolución internacionalmente, especialmente a EE.UU., Alemania y otros centros imperialistas. Al romper las cadenas de explotación que lo esclavizan, el proletariado simultáneamente abrirá la puerta para la liberación de todos los que son oprimidos bajo el capitalismo —campesinos, mujeres, jóvenes, minorías étnicas y nacionales—. Sólo entonces habrá plena igualdad para la miríada de pueblos de la región —sunitas, chiítas y cristianos, así como para las naciones kurda, palestina y judía israelí—.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/46/turquia.html
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2016.11.13 14:37 EDUARDOMOLINA Führer Trump: el presidente más obsceno emerge de las cenizas demócratas. La desigualdad se aproxima a niveles de los años 30, los demócratas se han hecho defensores del sistema que victimiza a su base electoral. Tenían el apoyo de Wall Street, de la prensa, del lobyy militar y de Silicon Valley.

Álvaro Guzmán Bastida
http://ctxt.es/es/20161109/Politica/9431/elecciones-EEUU-victoria-Donald-Trump-Alvaro.htm
"El Apocalipsis ha sucedido. Donald Trump ha ganado las elecciones. Pero, sobre todo, ha perdido el Partido Demócrata. Se enfrentaba a un candidato que había fracturado a su propio partido e insultado a más de la mitad del electorado; a un multimillonario con oscuras conexiones mafiosas, que ha despedido a su equipo de campaña tres veces durante la misma. Los demócratas tenían el apoyo de Wall Street, de la prensa, del establishment político y militar, de Silicon Valley, Robert de Niro, Michael Moore, Jay-Z, Beyoncé y Bruce Springsteen. Y han perdido con estrépito. No solo la Casa Blanca, sino prácticamente todo el poder del Estado: desde el legislativo –en el que los republicanos van a contar con una cómoda mayoría en ambas cámaras— al judicial, donde Trump nombrará al sustituto del fallecido Antonin Scalia y posiblemente a otros dos jueces, pasando por el poder en los estados federados, de los cuales los republicanos controlan 31, por 18 de los demócratas.
¿Cómo es posible? En los ocho años de gobierno de Obama, se han terminado imponiendo dos características aparentemente contradictorias, que solo analizadas en su conjunto ayudan a arrojar luz sobre el enigma del fracaso demócrata: se trata de la arrogancia y la obsesión por el consenso.
La arrogancia demócrata.- Los demócratas han desplegado una descomunal arrogancia, al menos en dos sentidos. Para empezar, han sido soberbios con su base política tradicional: la clase trabajadora. Lo viene denunciando Thomas Frank, cuyo libro Listen, Liberal está escrito como una desesperada advertencia a los demócratas, y hoy debería ser de lectura obligatoria como manual de instrucciones para la autopsia del cadáver. La arrogancia de clase de los demócratas, documentada exhaustivamente por Frank, que sostiene que el partido se ha convertido en el representante de las élites de profesiones liberales, tiene que ver con un cálculo electoral fundamentado en otra arrogancia: la demográfica.
Los New Democrats abandonaron, ya en los 80 pero de manera decisiva con Bill Clinton, al electorado trabajador blanco que había fundamentado sus mayorías, porque creyeron que el país iba en otra dirección. En poco tiempo, los profesionales liberales de sueldos altos (médicos, ingenieros, agentes de bolsa, economistas…) pasaron de ser el segmento de población más fiel al Partido Republicano a abrazar con igual entusiasmo a los demócratas.
Por la misma avenida por la que circulaban los profesionales liberales, pero en la dirección opuesta, desfiló la clase obrera blanca que anoche hizo presidente a Trump. La arrogancia demográfica consistió en dar por hecho que el agujero electoral que dejaban los trabajadores blancos lo iban a ocupar, con creces, las minorías. Thomas Edsall, veterano periodista de The New York Times, The Washington Post y The New Republic,lleva décadas documentando el creciente desencanto de los obreros blancos con los demócratas, por los que, señala Edsall, se sienten abandonados en favor de los negros, los latinos o el colectivo LGBT.
Dados los flujos migratorios, y sobre todo las tasas de natalidad de diversos grupos, Edsall prevé que para 2043 los Estados Unidos sean un país ‘majority-minority’, en el que los blancos pasen por primera vez a ser minoría. Preparándose para ese momento, los demócratas, que nunca fueron un partido ‘de clase obrera’ pero contaban con los sindicatos para forjar mayorías, eliminaron la justicia económica de su programa y de su horizonte político, a favor de otras justicias. En los sueños de los estrategas del partido, un electorado más diverso, seducido por políticas amables con los derechos civiles, permitiría a los demócratas cuadrar el círculo, representando desde la ‘modernidad’ un bloque electoral que aunara a los ejecutivos de las empresas tecnológicas y a las negras lesbianas del Bronx. El tiempo les daría la razón. Pero la política no es demografía.
En 2008, Barack Obama se convirtió en el primer presidente negro de un país fundado sobre la esclavitud y la segregación racial. Pero, antes de ganar en las urnas, Obama había logrado otro hito: fue el candidato demócrata en recaudar más fondos de Wall Street para su campaña que su contrincante republicano.
Obsesión por el consenso.- Quizá para saldar sus deudas, Obama no tardó en nombrar para su equipo económico a la misma gente que había llevado al mundo al borde del colapso financiero en el año anterior a su elección. Como recuerda en su libro Frank, fue uno de los mayores gatillazos políticos de la era moderna: Obama llegaba a la Casa Blanca empujado no solo los vientos de un enorme entusiasmo dentro y fuera del país (¿recuerdan el Nobel de la Paz?) sino también por el descomunal enfado con las élites que habían estado a punto de hacer saltar el sistema por los aires.
Con mayoría absoluta en ambas cámaras, cuando podía gobernar como quisiera, Obama decidió ser el presidente del consenso. “La elección de personal es política”, reza un viejo refrán de la política estadounidense. Pero la querencia de Obama por desproveer de conflicto partidista a la política trascendió con mucho sus nombramientos para la Secretaría de Estado o el Consejo Nacional de Economía. Obama ofreció a los republicanos, que estaban en la UVI política, un ‘Grand Bargain’, dilapidando sus dos años de mayoría absoluta legislativa demócrata al buscar consensos imposibles en economía, su reforma sanitaria o el cierre de Guantánamo. La Derecha, maximalista por naturaleza, olió la sangre y no cedió ni agua.
Brecha blancos-negros.- Como señaló en 2011 el entonces corresponsal de The Guardian en EEUU, Gary Younge, “la brecha económica entre los blancos y negros ha aumentado desde que Barack Obama llegó al poder”. (La tendencia ha continuado durante sus ochos años de mandato). Younge añadía: “Bajo su presidencia, el desempleo, la pobreza y los desahucios entre los negros están en su niveles más altos en más de una década”. Younge, británico de raza negra y una de las firmas más clarividentes a la hora de entender la división racial en EEUU, sentenciaba: “Millones de niños negros pueden aspirar a la presidencia ahora que hay un negro en la Casa Blanca. Pero dicha trayectoria es menos probable para ellos hoy de lo que era durante el mandato de Bush. Ahí descansa lo que en el mejor de los casos es una paradoja y en el peor la gran contradicción de la base social que aupó al poder a Obama. El grupo que más le apoya –los negros— es al que peor le va bajo su mandato”.
Ese año vio florecer dos movimientos de protesta radicalmente opuestos, pero con un elemento en común. Tanto Occupy Wall Street como el Tea Party reclamaban un rechazo a las élites y una política de confrontación que Obama, estaba claro, no estaba dispuesto a ofrecer.
Mientras tanto, los republicanos escupían sobre el brazo tendido de Obama, negándole cualquier victoria ‘bipartidista’, y afilando los cuchillos para 2010. La estrategia funcionó a la perfección.
Desde la llegada de Obama a la Casa Blanca, tres de las cuatro últimas elecciones –2010, 2014 y ahora 2016— resultaron en debacles demócratas, otorgando cómodas mayorías a unos republicanos que extendían además su poder por todo el país a nivel local y regional.
Obama ganó en 2008 con 69,4 millones de votos. El martes, Clinton obtuvo 59,8. En 2008, los demócratas tenían un poder casi absoluto, y el mandato ciudadano para gobernar sin miedo a las élites. Ocho años después, con diez millones de votos perdidos por el desagüe, están desahuciados. La arrogancia y la obsesión por el consenso han matado al Partido Demócrata.
Rebelión blanca.- La presidencia de Obama está llena de sombras. Presume entre sus méritos del desarrollo del programa de drones, que convierte la guerra en un videojuego, y la instauración de reuniones semanales en el despacho oval en las que el Presidente repasa una ‘kill lists’ y decide a quién se va asesinar sumariamente y –quizá por aquello de honrar a la Academia Noruega— a quién no.
Pero Obama, que ha sido verdugo de muchos, fue también víctima desde su ascenso al poder de una campaña de racismo visceral, que le negaba incluso la legitimidad como presidente. Al frente de esa campaña se situó desde el principio un hombre de tez naranja y tupé platino, el ahora presidente electo Donald J. Trump.
Trump pasó años difundiendo rumores sobre la supuesta nacionalidad extrajera de Obama, agitando así la sombra del pasado racista de un país que tenía a su primer presidente negro. Fue así como el magnate fraguó su transmutación de bufón mediático de la telerrealidad más chusquera a la primera línea política. ¿Era Obama musulmán? ¿Acaso no sería keniano? Trump ya tenía en su historial importantes medallas al xenófobo: en 1989, pagó de su bolsillo para pedir, en anuncios de prensa a toda página, la ejecución de un grupo de menores negros acusados de violar a una banquera blanca. (Aunque los jóvenes terminaron saliendo absueltos e indemnizados por los perjuicios que la ciudad de Nueva York les causó, Trump nunca se disculpó, y sigue manteniendo en público, hasta una semana antes de las elecciones, que los jóvenes eran culpables y tendrían que haber sido ejecutados, lo que hubiera sido ilegal, ya que el estado de Nueva York había eliminado la pena de muerte cinco años antes del crimen).
Cuando Obama se vio obligado a hacer pública su partida de nacimiento, que dejaba claro que llegó a este mundo en Hawaii, Trump se anotó el escarnio público como una victoria personal. Los racistas ya tenían su mesías.
El partido del ‘establishment’.- Pero Trump nunca hubiera llegado a la Casa Blanca si solo fuera el mesías de los racistas estadounidenses, figura que sigue ostentando, pero insuficiente para lograr casi sesenta millones de votos. En un momento en el que la desigualdad se aproxima a niveles de los años treinta, y en el que la Universidad de Princeton declara que los Estados Unidos no son ya una democracia, sino una oligarquía, el partido progresista ha logrado situarse en el imaginario colectivo el defensor del sistema que victimiza a la que un día fue su base electoral.
Para coronar tamaña proeza, el partido eligió a la candidata con más lastre, menos capacidad de ilusión, y probablemente menos conectada con los problemas de la clase trabajadora de su historia: Hillary Clinton. Eran las elecciones del tiempo político abierto por el Tea Party y Ocuppy Wall Street. Los demócratas tuvieron su oportunidad para presentar a un candidato más acorde con los anhelos de la clase trabajadora: Bernie Sanders. La desaprovecharon.
Durante la campaña, Hillary Clinton jugó a empatar un partido que reclamaba encerrar al adversario en su área. Agobiada por los numerosos escándalos que le rodean, rehuyendo el papel de mujer política en un panorama en el que los Estados Unidos podrían haber elegido a su primera presidenta, Clinton y su partido no han sido capaces de ofrecer nada más que ‘más de lo mismo’.
Al Partido Demócrata le toca hacer penitencia y refundarse. El liberalismo corporativo inaugurado por Bill Clinton ha muerto con la derrota de su mujer, Hillary, en las urnas. Habrá voces entre los demócratas que aboguen por un giro a la derecha, por mostrar una cara más dura en inmigración (¿más dura que la de una administración que ha deportado hasta agosto 2,8 millones de inmigrantes, más que ninguna otra en la historia del país?), por ejemplo. Se equivocarán. Los demócratas tienen dos años para ilusionar a su electorado antes de las elecciones de mitad de mandato de 2018. Solo es verosímil que lo logren recuperando la bandera de la redistribución económica.
China, China, China.- Trump, que perdió el voto popular, ganó la presidencia por el paupérrimo resultado de Clinton en los antiguos feudos demócratas del ‘Rust Belt’, el cinturón industrial que era un histórico bastión demócrata. Pero su victoria va más allá. Se entiende todavía mejor si se superpone al mapa de la desindustrialización del país, que ha visto cómo se cerraban en masa minas, fábricas, no solo en Ohio y Pensilvania, o West Virginia, sino también en estados de la región de los Apalaches, como Carolina del Norte, el Medio Oeste, como Iowa, o el Sureste, como Louisiana.
Cuando Trump hablaba obsesivamente de China y México en sus mítines y echaba en cara a Clinton la firma del tratado comercial NAFTA durante los debates, sabía lo que hacía. Estaba activando la pulsión de un electorado que se siente, en palabras de Arlie Russell Hochschild, la autora del otro libro de lectura obligatoria para el momento, extranjero en su propia tierra.
Una vez más, llegó primero el abandono de ese electorado por parte de los demócratas y solo después –-décadas después— el triunfo de Trump en esos feudos. Es una historia conocida, y que no entiende de fronteras: pregúntenselo al Partido Socialista francés o a los laboristas británicos, que tienen en Marine Lepen y Nigel Farage a sus Trumps particulares. Como ellos, Trump utiliza el comercio como subterfugio para afrontar los verdaderos problemas de sus sociedades. Son tan estadounidenses los ricos que deciden producir lo que venden en China como los trabajadores que se quedan sin empleo con la deslocalización de la producción. Pero hincarle el diente a esa contradicción supondría hablar de clase, cosa que los demócratas no hacen desde… Bernie Sanders.
¿Uno de los nuestros?.- Observar la victoria de Trump desde el Nueva York cosmopolita y liberal, y a través de medios como The New York Times o The New Yorker ha sido como ver hundirse al Titanic desde los ojos del director de la orquesta. Las élites liberales no entienden qué ha sucedido. Viven en un país que les es ajeno, como los protagonistas del libro de Arlie Russell Hochschild. La campaña de Clinton y sus aliados en la prensa han pasado meses, acusando –con razón— a Trump de ser un evasor de impuestos, un demagogo racista, un misógino depredador sexual. Le han comparado con Hitler y Mussolini. Y, sin embargo, ahora se apresuran a encontrar un “tono conciliador” en su discurso de la victoria. Clinton, que no dio la cara hasta 24 horas después de la derrota, habló de “respetar el proceso”, y de “la obligación” de aceptar el resultado. ¿No habíamos quedado en que si ganaba Trump llegaba el fascismo a América? ¿Van a hacer Hillary Clinton y el Partido Demócrata de comparsa del ascenso del Führer Trump, que ni siquiera ganó en votos, sino gracias a la disfunción decimonónica del sistema electoral estadounidense?
¿En qué quedamos? ¿Advenimiento del fascismo o todos somos un equipo? Ambas cosas no pueden ser. (Trump pareció devolver el favor por adelantado: si en campaña había prometido hasta la saciedad que nombraría un fiscal especial para meter a Clinton en la cárcel por su supuesta corrupción, en la noche electoral se apresuró a felicitarle (¿por la derrota?) y a dejar claro que tiene con ella una enorme “deuda de gratitud”. Democracy in America.
Bonus y víctimas.- Al Trump que pedía como un energúmeno el certificado de nacimiento de Obama y al que ha llegado a la presidencia de la mano de la promesa de devolver el trabajo a los estadounidenses los une un vector: el miedo al otro. La xenofobia ha ocupado un lugar central en la vida y obra de Donald J. Trump, así como en su campaña electoral. Cuando se presentó, en junio de 2015, lo hizo acusando a los mexicanos que cruzan la frontera de ser violadores, criminales, traficantes de drogas que venían a sembrar el caos en EEUU. Los momentos más calientes de sus mítines eran los que dedicaba a prometer la construcción de un muro en la frontera o la prohibición de entrar en el país a los musulmanes.
Muchos ponen en duda que vaya a implementar ahora dicho programa. Es imposible saber si lo hará. Pero, aunque quisiera frenarlas, ha puesto en marcha fuerzas xenófobas con su retórica incendiaria que serán difíciles de frenar. Si Trump –-como es predecible— no es capaz de contentar al electorado de la clase trabajadora empobrecida al que tanto ha prometido esta campaña, lo lógico para su supervivencia política sería que recurra a la estrategia que mejor le ha funcionado en campaña: la de buscar chivos expiatorios entre los más débiles, léase los negros, los latinos, las mujeres, el colectivo LGBT o los musulmanes. A ellos no les debe nada.
La mañana posterior a la victoria de Trump, una emisora de radio neoyorquina conectaba con la puerta de las oficinas Goldman Sachs, donde "el sentir era sombrío". Acto seguido, el locutor daba paso a un joven trabajador de la firma, cuyo rango no identificó.
“¿Cómo están viviendo un momento político de tanta incertidumbre para la nación?” espetaba el reportero.
"Nos preocupa el descenso que van a sufrir nuestros bonus", declaraba el joven. Solo en esta campaña, Hillary Clinton recibió 945.744 dólares en donativos individuales de trabajadores de Goldman Sachs.
Pocos minutos después, llamaba al mismo programa el profesor de un colegio en Long Island, al Norte de Nueva York. Contaba que la mitad de sus alumnos, guatemaltecos y hondureños en su mayoría, no habían ido a clase. “Sus padres son indocumentados”, contaba con la voz rota. “Tienen miedo”."
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2016.10.18 21:12 Kimota1 Entrevista a David Ortiz (Oct-2016)

Hace unos días, le pregunté a David Ortiz si accedería a que le hiciera una pequeña entrevista para este reddit en español dedicado a GW2. Como podréis ver a continuación, me dijo que sí, y además sin ningún problema.
Por si alguien no lo sabe, D.O. fue Guild Wars 2 EU Comms Lead para NCSOFT UK.
Como ya comprenderéis, he evitado –a propósito- cualquier pregunta comprometida sobre su anterior trabajo en Arenanet o que pudiera entrar en conflicto con las cláusulas de confidencialidad que casi seguro que ha debido firmar.
David, ¿cómo son esas cláusulas de confidencialidad, estrictas, flexibles, como las de cualquier empresa? En general diría que bastante estándar como lo que se puede ver en cualquier otra empresa del sector. Evitan que la gente que sale pueda comentar cosas de los proyectos en los que se estén trabajando, etc. También hay muchas empresas que meten restricciones para que no te puedas ir a la competencia nada más salir. Es bastante normal y las de Arenanet son muy razonables, comprensivas con el trabajador y no son de las más duras que he visto.
Sabiendo que tu salida de Arenanet fue de común acuerdo y voluntaria... ¿cómo recuerdas esos días de despedida de la gente, del equipo? Tuve un mes para despedirme de la gente y dejarlo todo lo mejor posible antes de mi salida. Esas últimas cuatro semanas estuve bastante ocupado comunicándome con gente del equipo, pasando algunas tareas, documentando procesos, etc. También me dio tiempo a despedirme de todo el mundo con el que había trabajado y poder decirle adiós a la comunidad con algo de tiempo. Fue un mes que se me pasó bastante rápido porque estuve muy ocupado, pero también fue muy sentimental porque decía adiós a una etapa muy feliz de mi vida.
¿Alguna muestra de cariño en tu despedida que te sorprendiera y que no se hiciera pública en las redes? El equipo me hizo un regalo de despedida que incluía un collage de fotos en un cuadro. Si me seguís en redes sociales sabréis que no suelo aparecer mucho en fotos así que les fue complicado montarlo. Fue un gesto bonito y que me hizo mucha ilusión. Aparte de eso también me hicieron varios regalos de broma para llevármelos a mi nuevo trabajo y un libro de arte del juego firmado por todos mis compañeros.
¿Te resultó complicado –a nivel personal- abandonar Arenanet? Tomar una decisión de cambio siempre es algo complicada, más cuando estás trabajando en algo que te gusta, llevas un cierto tiempo y estás gestionando proyectos que funcionan. Dicho esto, la posibilidad de cambio era bastante interesante y ya llevaba casi cinco años trabajando en ArenaNet, por lo que me apetecía probar algo nuevo.
Trabajando para Arenanet, te hubiera gustado conseguir y no pudiste... A nivel de comunidad, me hubiera gustado poder lanzar un servidor hispanohablante en la región de Norteamérica. A nivel personal me hubiera gustado seguir creciendo más en mi carrera dentro de la empresa, pero es complicado sin querer mudarse a Estados Unidos.
¿Y de qué logros te sientes más orgulloso? Me siento orgulloso de haber dado una voz a la comunidad española dentro de la empresa y conseguir que se la trate igual que al resto de comunidades de mayor tamaño. También del programa de colaboradores, que empecé a montar desde cero hace más de 3 años y que se ha convertido en un programa muy sólido y un buen ejemplo de lo que el departamento de comunidad puede aportar a una empresa.
¿Como coordinador de toda la comunidad europea, ¿qué tareas crees que fueron las más interesantes para ti? Trabajar con mi equipo europeo y gestionar aspectos específicos de la comunicación para cada una de las comunidades o identificar problemas locales y solucionarlos. También me gustó mucho poder hacer eventos locales en España y como he dicho antes poder trabajar con nuestros colaboradores y creadores de contenido.
¿Y las más complicadas y que nunca se llegaron a ver? Como jefe se suele hacer mucho trabajo de supervisión del equipo y de comunicación interna. Esto no se suele ver y es esencial para que todo funcione como un reloj. Conseguir sacar proyectos hacia adelante también requiere tiempo y no se suele ver mucho, pero son cosas que dependen de un jefe de departamento.
¿Cómo has visto a la comunidad europea de jugadores desde tu experiencia? La comunidad europea es una comunidad muy fuerte y vocal, muy volcada en el juego y siempre muy agradecida con el equipo en general. Siempre que hemos hecho eventos a nivel europeo lo hemos pasado genial y he recibido muchísimas muestras de cariño por parte de todos.
¿Y a la comunidad hispanohablante? He tenido la suerte de conoceros a muchos de vosotros a través de reuniones, quedadas y eventos de todo tipo y siempre habéis sido muy respetuosos, cosa que siempre he agradecido. Siempre he recibido muestras de aprecio de parte de los jugadores y no he tenido ningún problema con la comunidad en todo el tiempo que he estado trabajando, primero como CM y luego como jefe de comunidad y de comunicación.
Ahora que no estás en Arenanet, ¿crees que la comunidad hispana seguirá siendo tenida en cuenta? Estoy seguro. Una de las tareas que he desarrollado en los últimos cuatro años es la de establecer la importancia de las comunidades no inglesas dentro de la compañía. Creo que es algo que se valora mucho internamente y que seguirá siendo importante en el futuro. Pero es algo que he querido dejar muy claro a la empresa antes de irme, la importancia de la comunidad hispana, y en todo momento han estado de acuerdo conmigo.
¿Cómo ves la salud de Guild Wars desde tu óptica? El juego lleva casi 5 años en el mercado y sigue lanzando contenido de forma regular. No hay ningún otro juego así en el mercado y la comunidad sigue al pie del cañón. Creo que la salud del juego es buena y que seguirá siendo una referencia en el género en el futuro.
¿Qué momento o momentos recordarás siempre en tu relación con GW2 y todo su equipo? Como decía antes, siempre me han gustado mucho los eventos que hemos hecho. El evento que hicimos en Barcelona fue genial. Tuve poco tiempo para hablar con vosotros de forma individual pero lo pasé fenomenal y lo recuerdo con especial cariño ya que fue mi primer evento cuando me incorporé al puesto. También me llevo la intensidad de cubrir dos lanzamientos del calibre del juego base y Heart of Thorns, que desde el punto de vista de la profesión no se hace todos los días.
¿Cómo es para ti un día cualquiera en Brighton? Cuando estaba trabajando en NCSOFT eran un poco más rutinarios. Levantarse, ir a la oficina, vuelta a casa, un buen paseo con mi mujer por el parque o la playa para relajarnos del día, vuelta a casa, cenar y dormir. Ahora cada semana es un poco diferente porque puedo trabajar desde casa algunos días, así que voy alternando. Algunos días subo a la oficina de Kano en Londres, otros trabajo desde mi oficina aquí en casa. Me ayuda mucho a no cansarme de la rutina, porque cada día es un poco diferente, no hago lo mismo ningún día.
¿Echas de menos algo de España? ¿Vienes a menudo? Intento ir un par de veces al año, cuando se puede o cuando tengo compromisos familiares. Echo de menos a la familia y a los colegas de allí, claro, es imposible acostumbrase a tener a los tuyos lejos, por muchos años que pasen. Cosas específicas, echo de menos los Donettes y las palmeras de chocolate, aquí hay una variedad de bollería increíble que nada tiene que envidiar pero crecí con esas dos cosas específicas y me recuerdan mucho a mi infancia.
Ahora estás con el equipo de “kano.me”... ¿cuáles son tus cometidos? Pues en Kano soy el "Head of Communication" de la empresa y me encargo de todo lo relacionado con la comunicación al exterior. Esto engloba social media, relaciones públicas, comunidad, creadores de contenido, marketing de contenidos, etc. Es un puesto que gestiona muchas tareas.
¿A qué se dedica esta empresa? Kano es una empresa que nació en 2013 a través de un proyecto en Kickstarter. Crearon un ordenador de 99$ que cualquiera puede montar y programar sin conocimientos previos. En su núcleo la idea es coger tecnología y hacerla accessible mediante instrucciones sencillas y piezas simples. Se trata de un proyecto estupendo que ha crecido mucho en los últimos años y del cual ya era fan desde sus inicios (tengo que reconocer que en casa compramos su ordenador, aún sin tener niños y sabiendo yo programar, simplemente porque me pareció una idea genial y quise apoyarla).
¿Qué encontraste en esta empresa que te hiciera querer formar parte de su equipo? Es una empresa que se mueve a una velocidad muy rápida, y eso es algo que me gusta. El proyecto me gusta mucho también, como he dicho lo apoyé en Kickstarter en 2013 y estoy muy contento de haberlo hecho. Hay un gran factor educativo que también me llama y que acerca el mundo de la informática y la programación tanto a niños como adultos, algo que creo que es bastante importante a día de hoy. También, cuando estaba en el proceso de entrevistas me enseñaron los nuevos productos que lanzarían en Kickstarter a mi llegada y me enamoré de ellos (una cámara, una pantalla LED y un altavoz). Así que me dieron aún más ganas de aceptar el puesto que me ofrecían.
¿Cómo ves el mundo del video juego hoy día? Creo que hay saturación de ideas en los juegos con grandes presupuestos además de que pocos se arriesgan con cosas nuevas hoy en día. La industria está creciendo mucho y empezando a llegar a otras generaciones. Hemos dejado atrás la novedad de los juegos de móvil y cada día es más normal que cualquier persona juegue a algo, lo que ayuda a normalizar la industria. Creo que en general el sector está tratando de salir de una situación de estancamiento creativo con ideas como la realidad virtual, pero al mismo tiempo chocando con los límites de la computación actual. Esto se ve claramente en cómo las consolas de actual generación empiezan a parecerse cada vez más a ordenadores.
¿Hacia dónde crees que puede dirigirse este mundo en un futuro? Creo que la realidad virtual puede ser lo que marque el camino de la innovación en los próximos años, pero todavía está lejos de materializarse. Espero que los estudios sigan sacando juegos innovadores y no tengan miedo en apostar por géneros minoritarios, solo hace falta darse un paseo por Steam para ver que hay nichos de jugadores casi en cualquier tipo de juego.
¿Crees que hay crisis en el mundo de los juegos AAA? Como decía antes, hay una cierta crisis a nivel creativo. Es difícil hacer juegos de gran calibre y resultar cien por cien innovador cuando hay que recuperar la inversión en un juego que ha costado decenas de millones de dólares. Creo que esto es algo que muchos estudios están empezando a ver y a evitar. Un buen ejemplo es Hearthstone de Blizzard, creado por un equipo de poco más de veinte personas y que ha conseguido convertirse en una fantástica fuente de ingresos para la compañía, con unos costes de desarrollo bastante más moderados que una superproducción. Sigue siendo un AAA a nivel de calidad, pero los costes y la sostenibilidad a largo plazo son distintos.
¿Crees que el futuro será de los juegos “single player” o de los “MMOs”? Creo que el componente social estará cada vez más presente en los juegos, pero seguirá habiendo experiencias individuales en ciertos géneros. Hay géneros que pueden incluir el multijugador pero en algunos simplemente no es necesario o viable hacerlo. No todos los juegos necesitan multijugador, en algunos vas a tener una mejor experiencia jugándolo en solitario. Creo que el género de los MMO es muy particular y no pienso que vaya a desaparecer, pero es posible que veamos un cambio a nivel de lo que entendemos por concepto de masivo. Me da la sensación de que el círculo social del jugador tomará un papel mucho más importante en este tipo de juegos y podríamos pasar de ver a todos los jugadores a únicamente ver los que nos interesan (tus amigos, tu clan), cuando estés conectado a un MMORPG.
¿Y el mundo de las redes sociales? ¿Cómo crees que evolucionará, hacia dónde? Esto si que lo tengo más claro. Cien por cien hacia el contenido recomendado y orientado a los gustos de la persona. Tenemos inteligencias artificiales bastante potentes a día de hoy y que aciertan bastante a la hora de recomendar contenido y es cuestión de tiempo que las plataformas sociales se muevan a este modelo completamente. Alguna gente quiere ver TODO el contenido que genera la gente a la que sigue, pero a un porcentaje mucho mayor le vale con ver únicamente lo que puede ser relevante para ellos. Creo que por aquí puede ir el futuro de plataformas como Facebook (que ya está dominada por recomendadores) o Twitter (que está empezando a integrarlo).
¿A qué juegas ahora, si es que tienes tiempo para ello? Ahora mismo estoy jugando a Divinity Original Sin con mi mujer (fantástico coop), además de Overwatch y partidas de vez en cuando a Killing Floor 2 con mi mujer y nuestros amigos. De camino al trabajo juego a Dragon´s Crown en la PS Vita. También tengo partidas empezadas a Stardew Valley y acabo de comprar el último juego de Naruto en Steam. Tengo pendiente el segundo episodio de la 3ª temporada del mundo viviente todavía.
¿En qué genero de juegos te sientes más cómodo jugando? Me gustan mucho los RPG, pero juego sin problemas a FPS y también le echo muchas horas a juegos semi sandbox de supervivencia como Starbound o Terraria.
Eres Ingeniero Informático... ¿cómo ves tu profesión hoy en día? Más relevante que nunca. Creo que la importancia de la informática a día de hoy es de tal calibre que la profesión está en un momento fantástico. La importancia de programar empieza a adoptarse en programas educativos de todo el mundo y me da la sensación de que el mundo empieza a ser consciente de la cantidad de valor que un informático aporta.
¿Qué le dirías a alguien que comenzara esa carrera universitaria? Que es más importante el concepto que la herramienta. Me da la sensación de que muchas veces los informáticos tendemos a tomar apego a ciertas herramientas (lenguajes, frameworks) cuando lo realmente importante durante la carrera es tocar la mayoría posible de ellos y absorber los conceptos que hacen las cosas funcionar. En el mundo real fuera de la universidad lo que suele contar es conseguir que las cosas funcionen, la elección de la herramienta es importante, pero el proyecto es lo principal.
¿Por qué tu avatar es el de Vault Boy de Fallout? Siempre me ha parecido un icono muy divertido y me gusta la saga Fallout desde que era pequeño. El Vault Boy de mi avatar es una representación de mi carácter positivo, por eso no lo cambio nunca.
¿Iron Maiden o Metallica? Iron Maiden me gusta muchísimo, pero Metallica es simplemente otro nivel. Metallica.
¿Superman o Batman? No soy mucho de super héroes, no me decanto por ninguno en especial.
¿Alan Moore o Neil Gaiman? Soy más de Tolkien y Patrick Rothfuss.
¿Akira o Bola de Dragón? Bola de Drac (el nombre que mola).
¿Qué te atrae de la cultura japonesa? Me atrae mucho todo el tema de artes marciales, caligrafía, el idioma y también el nivel de respeto entre personas. A nivel de folclore me gusta la época Edo, antes de la restauración Meiji. Aunque parezca mentira lo que menos me atrae son las compras de figuritas y mechas, soy más de vivir el país que ir para traerse maletas y maletas de merchandising.
¿Qué crees que tiene Japón y sus habitantes como cultura que no tiene ninguna? Es un país históricamente tan cerrado al exterior que han desarrollado un micro universo bastante único, que no he encontrado en ningún otro sitio en el que he estado. La cultura está muy centrada en el grupo, más que en el individuo, algo que en general suele ser al revés en los países occidentales. No es necesariamente algo bueno o malo, simplemente bastante distinto a lo que vivimos a diario.
¿Cómo viviste el Brexit desde tu perspectiva de español en Reino Unido? Voy mirando para ver se dice al respecto del tema en la prensa británica y atento a los comentarios de la primera ministra. Estas últimas semanas han estado algo movidas y andamos algo más preocupados por algunas de las acciones que han puesto en marcha. Pero tampoco es algo que nos quite el sueño por ahora, ya que no hay nada muy concreto y la mayoría de informaciones son ideas sin plasmar que van teniendo los políticos. Este tema es algo de largo recorrido y ya se irá viendo las consecuencias reales mucho más adelante, no sirve de nada alarmarse por ahora.
¿Crees que todo esto puede afectar a los residentes no británicos que trabajan allí, como tú? Sí, sin duda. Es un tema bastante importante y seguro que va a afectar a la gente que esté pensando en venir a trabajar aquí y también a los que ya estamos aquí. Imagino que también afectará a los británicos que estén viviendo fuera, que es algo de lo que no se ha hablado mucho todavía y es bastante importante. Por otro lado, estoy convencido que los que estemos aquí ya y llevemos tiempo se nos respetarán nuestros derechos y no notaremos tanto el cambio.
¿El futuro es el teletrabajo o eso no llegará nunca? Pienso que el teletrabajo es el presente, solo hay que esperar que más empresas empiecen a verlo como una opción viable y que la gente se atreva a pedirlo como alternativa a tener que ir a la oficina todos los días. Yo lo hago en mi nuevo trabajo y tengo 0 problemas, la tecnología actual nos da para ello. No hay nada que pueda hacer en la oficina que desde casa no sea posible hacerlo a día de hoy.
Recomiéndanos una novela de ciencia ficción y una de fantasía. Una de ciencia ficción bastante asequible, El Marciano de Andy Weir. De fantasía recomiendo la trilogía del mago negro de Trudi Canavan, y las trilogías que siguen.
Una película que has visto docenas de veces. No soy de volver a verme pelis, pero El Señor de los Anillos rompe la regla sin duda.
¿Algún hobby o afición que no tenga nada que ver con el mundo de los video juegos? Hobby, desde pequeño siempre me ha gustado pintar y organizar ejércitos de Warhammer Fantasía (aunque desde que me mudé a Inglaterra no he podido ponerme porque ocupa mucho espacio). Afición, me gusta mucho hacer Aikido aunque estoy bastante falto de práctica.
Gracias, D.O. (Kimota)
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2016.06.05 20:48 ShaunaDorothy El golpe en Ucrania: Encabezado por fascistas y respaldado por los imperialistas de EE.UU. y la UE - Crimea es rusa (Abril de 2014)

https://archive.is/N7B1d
Suplemento de Espartaco, Abril de 2014 Abril de 2014
El golpe en Ucrania: Encabezado por fascistas y respaldado por los imperialistas de EE.UU. y la UE
Crimea es rusa
El siguiente texto se basa en artículos publicados en Workers Vanguard Nos. 1041 y 1043, periódico de nuestros camaradas de la SL/U.S.
Conforme el caudillo ruso Vladímir Putin desplegaba tropas en Crimea, siguiendo una resolución del parlamento ruso, la maquinaria de propaganda occidental se puso histérica. El secretario de estado estadounidense, John Kerry, declaró que Rusia pagaría “muy caro” su incursión, amenazando con expulsarla del imperialista Grupo de los 8 y con congelar sus propiedades en el extranjero. Sin la menor ironía, Kerry pontificó: “Nadie puede, en el siglo XXI, comportarse como en el siglo XIX e invadir un país con un pretexto totalmente inventado”. Afganistán, Irak, Libia: la lista de países que el imperialismo estadounidense ha amenazado e invadido “en el siglo XXI” sigue y sigue. Y los sucesos de Ucrania ciertamente contaron con la participación de los imperialistas estadounidenses en particular, así como de la Unión Europea (UE).
La movilización militar rusa en Crimea responde directamente al derrocamiento del gobierno en Kiev, la capital ucraniana. El 22 de febrero, el corrupto presidente prorruso Viktor Yanukovich fue derrocado por un golpe de estado derechista encabezado por fascistas y respaldado por Estados Unidos y la UE; posteriormente, Yanukovich huyó a Rusia. Los matones que arrojaban cocteles molotov, que habían estado al frente de las manifestaciones masivas y que por tres meses ocuparon las calles de Kiev tomando instalaciones de gobierno y enfrentando con violencia a la policía, hoy están al mando. Los fascistas del partido Svoboda tienen un viceprimer ministro y varios ministerios del nuevo gobierno. Uno de los fundadores de Svoboda, Andriy Parubiy, ahora encabeza el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, que supervisa las fuerzas armadas. El nuevo viceprimer ministro en asuntos económicos es Oleksandr Sych, de Svoboda, un miembro del parlamento tristemente célebre por sus intentos de prohibir todos los abortos, incluyendo en caso de violación. Si bien Arseniy Yatsenyuk, el favorito de Washington y líder del Partido de la Patria, está ahora a cargo como primer ministro, los matones de la Plaza Maidán siguen dictando la política.
El éxito del golpe de estado nacionalista de derecha alarmó profundamente a la población de habla rusa, en particular de las regiones del oriente y el sureste de Ucrania. Y, en efecto, uno de los primeros actos del nuevo régimen fue abolir una ley de 2012 que permitía el uso oficial del ruso y otros idiomas minoritarios. Esto justificadamente se tomó como un ataque a las minorías no ucranianas, produciendo amplias protestas, incluso en Lviv, donde los fascistas cuentan con una base considerable. De las 27 regiones en las que está dividida Ucrania, trece, principalmente en el oriente, habían adoptado el ruso como su segunda lengua oficial, y dos regiones del occidente adoptaron el rumano, el húngaro y el moldavo. En Crimea —donde el 58.5 por ciento de la población es étnicamente rusa, el 24.4 es ucraniana y el 12.1 es tártara— la nueva ley chovinista de Kiev golpeó particularmente duro, dado que la aplastante mayoría de la población de dos millones de personas de la región usa el ruso como su lengua principal, independientemente de sus antecedentes étnicos.
El ejército ruso, con ayuda de las fuerzas locales de “autodefensa”, estableció su control sobre la República Autónoma de Crimea. Hay en la Península de Crimea numerosos soldados y marinos rusos. Por un acuerdo con los gobiernos ucranianos anteriores, la ciudad de Sebastopol es la base de la flota rusa del Mar Negro. Sobre esta base, el nuevo gobierno prorruso de Crimea convocó a un plebiscito, llevado a cabo el 30 de marzo, para decidir el estatus del territorio: seguir siendo parte de Ucrania, o buscar una independencia de facto y una afiliación más estrecha a Rusia. Casi el 97 por ciento votó a favor de la secesión de Ucrania y por la absorción por Rusia, con cálculos de participación del electorado en 83 por ciento.
Como era de esperarse, el nuevo gobierno ucraniano denunció la intervención de Putin como una apropiación rusa de territorio ucraniano, y los voceros de la burguesía la han comparado con la Guerra Ruso-Georgiana de 2008. La movilización militar de Rusia en Crimea no es equivalente a esa guerra, en la que las fuerzas rusas penetraron en territorio georgiano. En ella, los marxistas adoptamos una línea derrotista, oponiéndonos a ambos ejércitos burgueses. (Georgia estaba respaldada por el imperialismo occidental.)
Fortaleciendo nuestra posición
El pueblo de Crimea tiene todo el derecho a la autodeterminación, incluyendo la independencia o la incorporación a Rusia. En la actual coyuntura, el ejercicio de ese derecho fue posible por el apoyo de las fuerzas rusas. De hecho, fue el nuevo gobierno de Crimea el que solicitó la movilización militar rusa. Al interior de Crimea, la principal oposición a separarse de Ucrania viene de los tártaros, un pueblo turco mayoritariamente musulmán. El 26 de febrero hubo enfrentamientos en Simferópol, capital de Crimea, entre manifestantes prorrusos y tártaros, dejando dos muertos y 30 heridos. La desconfianza de los tártaros ante las autoridades rusas se remonta al periodo de Iosif Stalin, quien en 1944 deportó en masa a los tártaros de Crimea, su patria histórica, al Asia Central y otras partes de la Unión Soviética.
Como explicaron nuestros camaradas estadounidenses en WV No. 1041 (7 de marzo), para los marxistas es principista apoyar la movilización militar rusa en Crimea. Sin embargo, nuestra posición contenía un error significativo que fue señalado por un simpatizante de la Liga Comunista Internacional, Jonah, en una carta del 14 de marzo. El problema —escribió Jonah— es la afirmación en ese artículo de que el apoyo a la movilización militar rusa era principista “siempre y cuando Rusia implemente derechos especiales para la minoría tártara de Crimea, muy oprimida bajo el dominio ucraniano”.
El mismo artículo declaró además que “si las fuerzas rusas utilizaran la toma de Crimea para profundizar la opresión de los tártaros, sería entonces aprincipista apoyar la movilización militar rusa”. Jonah escribió:
“Esa oración y el requisito sobre los ‘derechos especiales para la minoría tártara de Crimea’ parece condicionar la autodeterminación de los crimeos rusos al trato que reciban los crimeos tártaros de parte de Rusia en el momento en que Crimea vote ser parte de Rusia, en caso de que ello ocurra. Si ése es el criterio para la autodeterminación, no veo cómo se pueda apoyar la autodeterminación en ningún lugar (énfasis en el original)”.
Nuestro simpatizante tuvo razón al señalar este problema. La condición que pusimos para apoyar la movilización militar rusa, y por ende al ejercicio de la autodeterminación por parte de la mayoría crimea, fue una concesión a la presión de la propaganda imperialista dirigida contra Rusia y su caudillo burgués, Vladímir Putin. Tras haber apoyado el golpe infestado de fascistas que derrocó al régimen de Yanukovich en Ucrania, los imperialistas estadounidenses y europeos, así como sus mercenarios en los medios, pusieron el grito en el cielo sobre una inexistente “invasión” de Crimea —de hecho, las tropas rusas de la flota del Mar Negro estacionadas en Sebastopol ya estaban allí— y condenaron la “anexión” de Crimea llegando a compararla con la Anschluss de Austria por parte de la Alemania nazi.
Contra lo que normalmente se presenta en los medios occidentales, la movilización militar rusa en Crimea no es la intervención de un “país extranjero”, pese al estatus formal de Crimea como parte de Ucrania. Crimea ha sido rusa desde finales del siglo XVIII, cuando le fue arrebatada al Imperio Otomano. No fue sino hasta 1954 cuando el premier soviético Nikita Jruschov se la cedió a la República Soviética de Ucrania —un estúpido error administrativo que contradijo tanto la historia como la configuración nacional y lingüística de Crimea—. Después, con el colapso de la Unión Soviética, este error cobró significación, pues la suerte de la región quedó sujeta a las enconadas disputas entre los ahora estados burgueses de Rusia y Ucrania. En 1991, los habitantes de Crimea intentaron celebrar un referéndum sobre su independencia, pero las autoridades ucranianas se lo prohibieron indefinidamente.
En Rusia, una tarea crucial para los marxistas es luchar por los derechos de los tártaros musulmanes y de otras minorías étnicas y nacionales. Al apoyar la movilización militar rusa en Crimea, no hemos dado ni un ápice de apoyo político al régimen capitalista y chovinista ruso de Putin. Es el deber de los marxistas oponerse a todo tipo de nacionalismo y chovinismo de grandes potencias. Desde la destrucción contrarrevolucionaria del estado obrero degenerado soviético en 1991-92, hemos enfatizado la necesidad de que los trabajadores se unan en la lucha contra la explotación capitalista y contra toda manifestación de opresión y subyugación nacional, así como contra el fanatismo antijudío. En una declaración que la Liga Comunista Internacional emitió el 3 de abril de 1995, cuando fuimos proscritos en Ucrania como parte de una cacería de brujas anticomunista, enfatizamos que “hoy, en nuestra lucha por que se afirmen y se defiendan los derechos democráticos de los trabajadores de todas las nacionalidades, creemos que se justifica un plebiscito sobre la afiliación nacional en Crimea y en Chechenia” (WV No. 620, 7 de abril de 1995).
¡Por el derecho de todas las naciones a la autodeterminación!
El derecho a la autodeterminación y demás derechos nacionales se aplican a los pueblos de todas las naciones, incluyendo a los de grandes potencias como Rusia. Como marxistas, siempre hemos rechazado la metodología de que los derechos democráticos aplican sólo a ciertos pueblos “progresistas”, y no a los que se consideran “reaccionarios”. Por ejemplo, el estado sionista oprime cruelmente a los palestinos, pero nosotros le reconocemos derechos nacionales tanto a los judíos israelíes como a los palestinos y nos oponemos a la concepción de que hay que arrojar a los judíos al mar. En Irlanda del Norte, la minoría católica esta oprimida por la (apenas) mayoría protestante y por el estado británico. Pero reconocemos que los protestantes constituyen una comunidad aparte y nos oponemos a la reunificación forzosa con un estado católico irlandés. Estamos por una república obrera irlandesa que forme parte de una federación voluntaria de repúblicas obreras de las islas británicas.
Como subrayó el dirigente bolchevique V.I. Lenin, reconocer el derecho a la autodeterminación es un modo de sacar la cuestión nacional del orden del día para favorecer la unidad combativa del proletariado, permitiendo así que los trabajadores de las distintas nacionalidades comprendan quiénes son sus verdaderos enemigos: sus respectivas clases capitalistas. Somos oponentes implacables del nacionalismo ruso, tal como nos oponemos a todas las formas de nacionalismo. Por eso apoyamos al pueblo checheno en sus luchas militares por la independencia contra los brutales opresores burgueses rusos, tanto bajo Boris Yeltsin como bajo Vladímir Putin.
Al intervenir en Crimea, Putin busca defender los intereses de la Rusia capitalista frente a los imperialistas de Occidente, que quieren establecer un estado cliente en su frontera. Al mismo tiempo, en el contexto del aumento de las hostilidades contra la etnia rusa en Ucrania, las maniobras militares de realpolitik de Rusia coinciden con los muy justificados temores nacionales que enfrentan los rusos de Crimea.
¡Los obreros deben barrer a los fascistas de las calles!
Así como nuestra actitud con respecto a la movilización militar rusa en Crimea no implica ni el menor apoyo político al régimen capitalista de Putin, nuestra oposición al golpe de Ucrania tampoco implica ningún apoyo político a Yanukovich y sus secuaces. Lo que hacía falta mientras se preparaba el golpe era afirmar la unidad de clase del proletariado por encima de las divisiones nacionales y étnicas que atormentan al país. Habría estado en el interés del proletariado internacional el que la clase obrera de Ucrania se movilizara para barrer a los fascistas de las calles de Kiev. Hoy, ciertamente está en el interés del proletariado que se formen milicias obreras multiétnicas y no sectarias para aplastar a los fascistas y repeler todas y cada una de las expresiones de violencia comunal.
En nuestro artículo “Ukraine Turmoil: Capitalist Powers in Tug of War” (Descontento en Ucrania: Potencias capitalistas en juego de tira y afloja, WV No. 1038, 24 de enero), señalamos el importante papel que tuvieron los fascistas en las manifestaciones contra el gobierno en Ucrania. Pero, pese a la abundante evidencia de que los neonazis tenían un firme control sobre la oposición que ahora es gobierno, el New York Times y otros voceros de la clase dominante estadounidense siguen sin llamarlos por su verdadero nombre. Los medios occidentales siguen vendiendo la mentira de que el golpe fue resultado de una “revolución pacífica” por la democracia y contra la corrupción.
Svoboda es un partido fascista y antijudío cuyo líder, Oleg Tyagnibok, afirma que una “mafia judeo-moscovita” controla Ucrania. Este partido tiene sus orígenes en los nacionalistas ucranianos que dirigía Stepan Bandera, quienes durante la Segunda Guerra Mundial colaboraron militarmente con los nazis y llevaron a cabo asesinatos masivos de judíos, comunistas, soldados del Ejército Rojo y polacos. Originalmente, el partido se llamaba Partido Social-Nacionalista de Ucrania, en una referencia deliberada al Partido Nazi (Nacional-Socialista) de Alemania. En enero, Svoboda dirigió una marcha de 15 mil personas con antorchas en Kiev y otra en su bastión Lviv, en el occidente de Ucrania, en memoria de su héroe Bandera.
Grupos aún más extremistas, como Sector Derecho, que considera a Svoboda demasiado “liberal” y “conformista” rebasaron a Svoboda en las protestas. Al introducir pandillas paramilitares, inclinaron la balanza en las protestas en Kiev a favor de ataques contra la policía, con el propósito de derrocar al gobierno. Tras el golpe, los partidarios de Sector Derecho en Stryi, una ciudad en la región de Lviv, destruyeron un monumento nacional a los soldados del Ejército Rojo que murieron liberando a Ucrania de la Alemania nazi. (En el último mes, también han sido desmanteladas decenas de estatuas de Lenin.) Aleksandr Muzychko, líder de este grupo en el oeste de Ucrania, juró combatir “la escoria rusa, judía y comunista hasta morir”. Afirmando el control que tiene Sector Derecho sobre la situación, Muzychko declaró que, ahora que el gobierno ha sido derrocado, “habrá orden y disciplina” o “los escuadrones de Sector Derecho fusilarán ahí mismo a los bastardos”.
En la medida en que existe un gobierno en Ucrania desde el golpe, sus leyes están mayormente dictadas por estos grupos neonazis, rusófobos, antijudíos y ultranacionalistas. Además de arrebatarles su estatus semioficial a los idiomas minoritarios, el nuevo régimen también ha ilegalizado en el occidente del país al Partido “Comunista” (PC) de Ucrania, que colaboraba abiertamente con el régimen burgués de Yanukovich y con su Partido de Regiones. El PC, que dice tener 115 mil miembros y más de dos millones de votantes, ha reportado que sus partidarios han sido golpeados y acosados y que la casa de su dirigente fue quemada. Mientras tanto, citando “amenazas constantes respecto a las intenciones de atacar las instituciones judías”, un rabino de Kiev llamó a la población judía a evacuar la ciudad y, de ser posible, el país. De hecho, el 24 de febrero una sinagoga de Zaporozhye, al sureste de Ucrania, fue atacada con bombas incendiarias. En una declaración del 3 de marzo, el Ministerio del Exterior ruso señalaba: “Los aliados de Occidente son ahora neonazis abiertos que atacan iglesias ortodoxas y sinagogas”.
Lo que precipitó la actual crisis en Ucrania fue la decisión de Yanukovich de rechazar una “sociedad” con la UE. Eso hubiera implicado un préstamo del FMI que hubiera sometido a la clase obrera ucraniana a raciones de hambre, como ocurrió en Grecia y otros lugares. La asistente del secretario de estado estadounidense para asuntos euroasiáticos, Victoria Nuland, la representante de la UE para asuntos exteriores, Catherine Ashton, el senador estadounidense John McCain y muchos otros políticos estadounidenses y europeos se apresuraron a la Plaza Maidán en Kiev para alentar a los manifestantes y mostrarles su apoyo. El 17 de diciembre, el presidente ruso Putin ofreció al desesperado Yanukovich un préstamo por 15 mil millones de dólares y una reducción en el precio del gas. Aunque eso no es ni remotamente suficiente para sacar al país de la pobreza, le hubiera dado un respiro a Ucrania, que está a punto de declararse en quiebra. Inmediatamente, el senado estadounidense denunció el préstamo de Putin como “coerción económica rusa”.
En todos los niveles, lo que está ocurriendo en Ucrania es producto de la contrarrevolución capitalista que destruyó al estado obrero burocráticamente degenerado soviético y destrozó las economías y los pueblos de las antiguas repúblicas soviéticas. La economía ucraniana, que estaba integrada a la división económica del trabajo de toda la Unión, recibió un severo golpe. Los estándares de vida se desplomaron en todo lo que había sido la URSS. En Ucrania, los salarios reales llegaban en 2000 cuando mucho a un tercio de lo que habían sido en 1991, y el empleo industrial cayó en un 50 por ciento entre 1991 y 2001.
Como antigua república soviética, Ucrania sigue dependiendo mucho económicamente de Rusia. El grueso de la industria —la producción de acero, metales, vagones de tren y equipamiento nuclear— se localiza en el muy rusificado y ortodoxo oriente del país, y no en el occidente más rural y católico uniato. Estas industrias, cruciales para Rusia, no les sirven a los imperialistas occidentales, que planean liquidarlas.
La población ucraniana, compuesta por 46 millones de personas, está profundamente dividida, con gran parte del occidente propugnando por mayores vínculos con la UE mientras el oriente y el sur voltean hacia Rusia en busca de apoyo. El país también se ha polarizado entre pandillas corruptas de magnates capitalistas que antes se apoyaban mutuamente mientras se atiborraban con el robo de la riqueza industrial que la clase obrera multinacional soviética construyó a lo largo de décadas. Algunos de estos oligarcas, con un apetito de más inversiones europeas, se orientan al Occidente. Mientras tanto, la base de apoyo de Yanukovich está en el oriente de Ucrania y en Crimea, que comercian con Rusia.
La clase obrera ucraniana, que a principios de los años noventa mostró su combatividad en la región oriental e industrial de Donetsk, ha guardado silencio como clase. Sin duda, los obreros no le tienen mucho afecto al capo mafioso Yanukovich. Pero el golpe proimperialista en Ucrania, facilitado por los fascistas, deja a la clase obrera inerme ante una explotación aún más salvaje por parte de los imperialistas.
Rivalidad entre las grandes potencias
Aliarse con ultrarreacionarios y fascistas nunca ha molestado a los “democráticos” imperialistas estadounidenses. De hecho, los seguidores de Bandera son viejos amigos de Washington. Tras la Segunda Guerra Mundial, la inteligencia occidental protegió a las unidades de Bandera para convertirlas en guerrillas en contra de los soviets y un sostén principal de Radio Europa Libre. Hoy, cuando necesitan medidas de austeridad aun más severas para mantener el flujo de las ganancias, la clase gobernante ucraniana y sus padrinos imperialistas pueden encontrar a los fascistas útiles para desviar el descontento social, de los oligarcas y los capitalistas extranjeros, a las minorías como los judíos y los inmigrantes, o bien para aplastar a los militantes obreros e izquierdistas. Cuando Barack Obama acababa de asumir la presidencia, dijo que intentaría “comenzar de nuevo” sus relaciones con Rusia. Sin embargo, hoy la actitud estadounidense hacia Rusia recuerda en cierto modo los días de los hermanos Dulles durante la Guerra Fría de los años cincuenta, con los políticos y los medios estadounidenses denigrando constantemente a Rusia. Pero la hostilidad de los imperialistas estadounidenses hacia Rusia ya no se trata de derrocar las relaciones de propiedad colectivizadas que estableció la Revolución de Octubre de 1917. Por el contrario, es una expresión de la política de “gran potencia”.
Siete décadas de economía planificada convirtieron a la Rusia soviética, de un país mayormente campesino, en uno básicamente urbanizado, con una capacidad militar análoga a la de Estados Unidos, una mano de obra calificada y un numeroso y altamente entrenado personal científico y técnico. Gracias en buena parte a los elevados precios del petróleo y el gas en los últimos años, la economía rusa se ha recuperado de la catástrofe de la “terapia de choque” que vino con la contrarrevolución capitalista. Rusia es el mayor productor mundial de petróleo y gas, y todavía tiene un arsenal nuclear considerable. También tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y la capacidad de ser una espina en el costado de Estados Unidos, como cuando Obama amenazó con atacar Siria el año pasado.
En su constante campaña por la hegemonía mundial, Estados Unidos ha estado tratando de minar la fuerza de Rusia como potencia regional, continuamente extendiendo la OTAN hacia Europa Oriental e intentando instalar regímenes dóciles mediante una serie de “revoluciones” de diferentes colores en las antiguas repúblicas soviéticas. Estados Unidos también ha instalado bases en toda el Asia Central y toda la periferia de Rusia. Esta extensión militar busca cercar no sólo a la Rusia capitalista, sino también a China, el mayor y más poderoso de los estados obreros burocráticamente deformados que quedan. Rusia, por su parte, ha colaborado en numerosas ocasiones con el imperialismo estadounidense. Por ejemplo, desde 2009 Rusia ha permitido que Estados Unidos cruce su espacio aéreo para trasladar tropas y armamento a Afganistán, cuando hasta entonces sólo había permitido el traslado de suministros “no letales”.
Con pasmosa hipocresía, Estados Unidos y la UE —llevando a remolque a sus voceros mediáticos— condenan a Rusia por su “interferencia” en los asuntos ucranianos. Son en realidad los imperialistas quienes tienen sus sucias manos metidas en toda Ucrania. Cuando, el mes pasado se filtró una conversación telefónica entre Victoria Nuland y Geoffrey Pyatt, embajador estadounidense en Ucrania, todo el énfasis de la prensa estuvo en la frase “Fuck the EU” (que se joda la UE). En cambio se pasó por alto el hecho de que la disputa era respecto a quién debería ocupar el poder tras Yanukovich, con Nuland rechazando de plano el proyecto del antiguo boxeador Vitali Klitschkó, a quien estaba promoviendo el imperialismo alemán (Klitschkó de hecho paga impuestos en Alemania). Como bien describió la llamada telefónica el profesor Stephen Cohen en una entrevista para Democracy Now! del 20 de febrero, “la más alta funcionaria del Departamento de Estado, que supuestamente representa al gobierno de Obama, y el embajador estadounidense en Kiev, para ponerlo en términos llanos, están tramando un golpe de estado contra el presidente electo de Ucrania”.
En el reciente golpe, la UE —encabezada por Alemania, Francia y Polonia— ha hecho el papel de ariete para la austeridad del FMI. La UE es un bloque comercial imperialista dominado por Alemania, y su “oferta” de membresía sólo significa profundizar la pobreza de la clase obrera ucraniana. El préstamo del FMI atado al acuerdo con la UE estipula que Ucrania no podrá aceptar ningún apoyo económico de Rusia. Eso significaría recortar los subsidios de petróleo y gas para los ucranianos, haciendo imposible a muchos de ellos calentar sus hogares en el gélido invierno y exigiría nuevas y más drásticas privatizaciones de los servicios y las industrias públicas. En pocas palabras, aseguraría la privación económica de la clase obrera ucraniana, en el oriente y el occidente.
Irónicamente, Yanukovich, que se había mostrado más que dispuesto a colaborar con la UE, probablemente rechazó el acuerdo de préstamo porque temía no sobrevivir políticamente a las consecuencias sociales del paquete de austeridad que lo acompañaba. Ucrania necesita unos 35 mil millones de dólares sólo para pagar sus deudas durante los próximos dos años. Pero en realidad, no es gran cosa lo que ofrecen los imperialistas de Estados Unidos y la UE.
Socialistas del Departamento de Estado
Mientras los medios burgueses de Occidente trabajan horas extras para presentar las manifestaciones reaccionarias de Kiev como una “lucha por la democracia”, la International Socialist Organization (ISO, Organización Socialista Internacional) de EE.UU. se suma al coro con su propia variación del mismo tema. Un artículo del socialistworker.org del 24 de febrero reconocía que los fascistas como Sector Derecho estaban “cada vez más en la primera línea de los choques con las fuerzas del gobierno” y señalaba que “no puede subestimarse la amenaza de la extrema derecha en Ucrania”. Sin embargo, continúa el artículo, “sería un error descartar todo el movimiento de protesta debido a su presencia”, describiendo las protestas de Kiev como una “acción desde abajo”. ¡También lo eran los saqueos de las fuerzas de asalto nazis!
La ISO no se detiene ahí y llama por “un esfuerzo de base que incluya organizaciones obreras independientes, sindicatos y una izquierda fortalecida que establezca una atmósfera de solidaridad al interior de Maidán, en la que el mensaje tóxico de odio se marchite y muera” [énfasis nuestro]. Para decirlo claramente, aquí la ISO está llamando a los obreros a unirse y ayudar a un movimiento controlado por fascistas y fuerzas de extrema derecha. Cualquier obrero con la desgracia de encontrarse bajo la influencia de la ISO se hubiera visto a sí mismo participando en un golpe de estado dirigido por fascistas.
Los grupos de izquierda ingenuos, los militantes sindicales y los activistas gays que intentaron unirse a la protesta fueron golpeados y expulsados de la plaza mediante la fuerza de las armas. La ISO está acostumbrada a la compañía de archireaccionarios. Desde su origen en los años cincuenta, la tendencia internacional de la ISO —incluyendo a sus viejos socios del Socialist Workers Party [Partido Obrero Socialista] británico— siempre se ha alineado con el imperialismo “democrático”. Al estallar la Guerra de Corea, abandonó el trotskismo al negarse a defender a la Unión Soviética, China y Corea del Norte, procediendo a apoyar a todas y cada una de las fuerzas que se movilizaran contra el estado obrero soviético en nombre del “antiestalinismo”. Eso incluye el embellecimiento del general Andrey Vlasov, líder de los fascistas rusos que durante la Segunda Guerra Mundial luchó del lado de Hitler.
La Revolución Rusa y la cuestión nacional
El Partido Bolchevique que dirigió la Revolución de Octubre de 1917 defendía firmemente la igualdad de todas las naciones, pueblos e idiomas. Los bolcheviques se oponían a cualquier forma de desigualdad o privilegio nacional. Eso les permitió movilizar a los trabajadores —rusos, judíos, armenios, azerbaiyanos, ucranianos, etc.— para derrocar el dominio de los capitalistas y los terratenientes.
Durante los años que siguieron a la Revolución de Octubre, los bolcheviques defendieron asiduamente los derechos de los diversos pueblos y nacionalidades del país. Por ejemplo, en 1921 se estableció la República Autónoma de Crimea dentro de la Federación Rusa; aproximadamente una quinta parte de su población la constituían tártaros de Crimea. En los primeros años del poder soviético hubo un marcado desarrollo de la cultura nacional de los tártaros de Crimea: los tártaros fundaron centros de investigación, museos, bibliotecas y teatros. Sin embargo, con el triunfo y consolidación de la burocracia estalinista comenzando en 1923-24, el chovinismo granruso comenzó a florecer. Con el paso de los años terminó la enseñanza de la lengua y la literatura tártara y todas las publicaciones en ese idioma fueron prohibidas.
Cuando los nazis invadieron la Unión Soviética en 1941, un sector de los tártaros los recibió como a libertadores. Pero otros muchos tártaros pelearon en el ejército soviético contra Alemania. Después, vengativamente Stalin recurrió al castigo colectivo de la población tártara de Crimea. En 1944, cerca de 180 mil tártaros fueron deportados al Asia Central y otras regiones de la Unión Soviética. Los chechenos y los alemanes del Volga recibieron un tratamiento similar. Casi la mitad de los tártaros murieron en su camino al exilio. No fue sino hasta 1967 cuando las autoridades soviéticas comenzaron la “rehabilitación” de los tártaros. Tomó otras dos décadas para que se les permitiera comenzar a regresar a Crimea, creando una gran animadversión entre la población tártara.
Sin embargo, sería equivocado considerar las relaciones nacionales en el estado obrero degenerado soviético como una mera continuación de la cárcel de los pueblos zarista. Las políticas de la burocracia estalinista tuvieron un impacto contradictorio. La existencia de una economía socializada con planificación central sentó las bases materiales para el desarrollo de las áreas más atrasadas de la URSS, como el Asia Central soviética. Ucrania pasó por una industrialización y un desarrollo sustanciales. El logro del pleno empleo, la atención médica para todos y demás conquistas minaron las formas más virulentas de nacionalismo burgués y antisemitismo, que son alimentados por los malestares de la sociedad capitalista. El Ejército Rojo aplastó a los invasores nazis durante la Segunda Guerra Mundial, liberando a Ucrania de la escoria fascista.
Con la restauración del capitalismo en la antigua Unión Soviética, toda la “vieja porquería” regresó, lo que llevó a una aguda intensificación del comunalismo y a la proliferación de odios nacionales enfrentando entre sí a trabajadores en una lucha fratricida por la supervivencia. Como hemos señalado en el pasado, la ruptura de la Unión Soviética reveló una situación de considerable interpenetración de pueblos y de unidades de producción económica engranadas y heredadas de una economía planificada y burocráticamente centralizada. Ésa es la situación en Ucrania, particularmente en sus regiones orientales.
Sin embargo, el término “pueblos interpenetrados” no aplica a Crimea, a diferencia de lo que habíamos afirmado erróneamente en un artículo anterior (WV No. 1038). Cuando hablamos de pueblos interpenetrados, no nos referimos a cualquier mezcla de nacionalidades y etnias dentro de un estado, que es la norma en el mundo. Nos referimos a situaciones en que dos o más pueblos reclaman el mismo territorio, por ejemplo Israel/Palestina e Irlanda del Norte, y abordamos las implicaciones para los leninistas. En estos casos, como señala la Declaración de Principios internacional de la LCI, “el derecho democrático a la autodeterminación nacional no puede ser logrado por un pueblo sin violar los derechos nacionales del otro. Por eso, estos conflictos no pueden ser resueltos equitativamente dentro de un marco capitalista. La condición previa para una solución democrática es barrer con todas las burguesías de la región” (Spartacist No. 29, agosto de 1998).
El 97 por ciento de la población de Crimea habla ruso, e incluso la minoría étnica ucraniana está muy rusificada. Lo anterior contrasta con el caso del Cáucaso, poblado por muchos pueblos que hablan distintas lenguas. El reciente referéndum en Crimea y su secuela han subrayado que la región está definida centralmente por su historia y conformación rusas. Además, la reabsorción de Crimea por parte de Rusia se llevó a cabo prácticamente sin derramamiento de sangre ni resistencia real alguna. El grueso de las tropas y los oficiales ucranianos en Crimea simplemente se pasaron al bando ruso.
El futuro bajo el capitalismo es sombrío. El creciente empobrecimiento económico podría llevar a un aumento en la hostilidad y las luchas entre los diferentes grupos étnicos, dándole una “solución” sangrienta al problema nacional. Como señalamos al concluir nuestro último artículo sobre Ucrania:
“La tarea principal es forjar partidos leninistas-trotskistas que libren una lucha permanente contra todas las manifestaciones de nacionalismo y chovinismo de gran potencia, como parte de una propaganda paciente pero persistente dirigida a ganar al proletariado al programa de la revolución socialista”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/suplemento-Abril-de-2014/ucrania.html
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2016.06.05 18:59 ShaunaDorothy El general Giap y la victoria vietnamita sobre el imperialismo (Febrero de 2014)

https://archive.is/JbePb
Espartaco No. 40 Febrero de 2014
Los días 12 y 13 de octubre, cientos de miles de vietnamitas se congregaron en todo el país para despedir al general Vo Nguyen Giap durante dos días de luto nacional. Giap, quien había muerto el día 4 a la edad de 102 años, fue el principal arquitecto de la derrota que dos potencias mundiales sufrieron en Vietnam: primero Francia, que había colonizado el país a mediados del siglo XIX, y después Estados Unidos. Las guerras de Vietnam, que duraron 30 años (1946-75) y costaron cerca de tres millones de vidas, fueron parte de la cruzada imperialista por “revertir el comunismo”, dirigida a restaurar el dominio capitalista en la Unión Soviética y ahogar en sangre las luchas de obreros y campesinos por la liberación nacional y la revolución social en otras partes del mundo.
Tras haber sido profesor de historia y periodista, Giap fue el principal comandante militar del ejército vietnamita que derrotó decisivamente a los franceses en la batalla de Dien Bien Phu de 1954. La victoria del Vietminh (Liga por la Independencia de Vietnam, dirigida por los comunistas de Ho Chi Minh con la participación de algunos nacionalistas burgueses) resultó en la división del país entre un estado obrero burocráticamente deformado en el norte y un régimen capitalista bajo el dominio del imperialismo estadounidense en el sur. Dien Bien Phu dio un tremendo aliento a las luchas independentistas de las colonias que le quedaban a Francia, ayudando en particular a detonar la lucha por la liberación nacional de Argelia, que estalló más tarde ese año.
Estados Unidos sufriría una impactante derrota frente al ejército de Vietnam del Norte y el Frente de Liberación Nacional (FLN, o Viet Cong) de Vietnam del Sur. Esa guerra brutal y aparentemente interminable produciría una situación explosiva en Estados Unidos, corazón del imperialismo mundial, y radicalizaría a toda una generación de jóvenes en el mundo entero. Contemplar a la gigantesca maquinaria militar estadounidense siendo vencida por los obreros y campesinos de un país pobre del Tercer Mundo inspiró a otros pueblos oprimidos a luchar por su propia liberación. Sin embargo, fracasaron numerosos intentos de emular los movimientos guerrilleros basados en el campesinado que sucedieron en China, Vietnam y Cuba, costándole la vida a muchos aspirantes a revolucionarios.
El derrocamiento del dominio capitalista en Vietnam fue una victoria histórica para la clase obrera internacional, cuyo deber es defender esas conquistas con uñas y dientes contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Esto a pesar del gobierno del régimen estalinista que desde el principio ha reprimido políticamente a la clase obrera y se ha opuesto a la lucha por la revolución obrera en el resto del mundo. En cambio, la revolución proletaria de Octubre de 1917 en Rusia, bajo la dirección del Partido Bolchevique, estableció el gobierno de los consejos (soviets) obreros y campesinos, y dos años después fue inaugurada en Moscú la Internacional Comunista (o III Internacional) para promover la lucha por la revolución socialista mundial.
Giap era el ministro de defensa de Vietnam del Norte en 1975, cuando Saigón cayó ante el ejército norvietnamita y el FLN, llevando a la reunificación de Vietnam del Norte y del Sur. Durante años, la derrota del imperialismo estadounidense en Vietnam disuadió a sus gobernantes de proseguir sus sangrientas intenciones en el resto del mundo. Por su destacado papel en la liberación de Vietnam, los trotskistas honramos a Vo Nguyen Giap, cuyos dedicación y genio militar serán recordados en la historia.
El estalinismo y la lucha contra el imperialismo
Vo Nguyen Giap se unió al Partido Comunista Indochino (PCI) de Ho Chi Minh a principios de los años treinta. Por el modo en que construyó desde cero las fuerzas militares del Vietminh y dirigió después el ejército regular de Vietnam del Norte, incluso sus enemigos lo elogiaron como un estratega militar sobresaliente. Famoso sobre todo por Dien Bien Phu, Giap participó en otras batallas clave y se le atribuye la creación de la “Ruta Ho Chi Minh”, la crucial línea de abastecimiento para los combatientes del FLN en el Sur. También organizó la invasión a Camboya de 1979, que derrocó al enloquecido régimen de Pol Pot. Si bien los detalles sobre la vida temprana de Giap son escasos, es claro que pagó un precio personal devastador por su dirigencia de la lucha antiimperialista, pues los franceses mataron a varios de sus familiares más próximos, incluyendo a su esposa.
Sin dejar de reconocer que a Giap se le cuenta con frecuencia entre los grandes líderes militares del siglo XX, el obituario del New York Times del 4 de octubre entonó su supuesta “indiferencia dilapidadora por la vida de sus soldados”, citando la afirmación del criminal de guerra y general William C. Westmoreland de que “cualquier comandante estadounidense que sufriera bajas tan numerosas no duraría ni tres semanas”. Éste es el rencor de los derrotados de Vietnam, los mismos imperialistas que estuvieron dispuestos a causar cualquier cantidad de muertes, destrucción y sufrimiento a quienes lucharan por la liberación nacional y social. El general Giap libró una guerra revolucionaria: los obreros y campesinos que luchaban bajo su mando estaban dispuestos a sacrificarse para liberarse del yugo colonial y de los terratenientes, opresores y explotadores locales. “En última instancia, la victoria en cualquier guerra depende de la disposición de las masas a verter su sangre en el campo de batalla”, escribió alguna vez Giap.
En el más marcado contraste, los efectivos conscriptos estadounidenses, mayormente de procedencia obrera, se hallaban librando una guerra en nombre de sus propios explotadores y opresores. Especialmente conforme se hacía evidente que Estados Unidos estaba perdiendo, empezaron a oponerse cada vez más a sus oficiales y al gobierno. Cuando Muhammad Alí hizo su famosa declaración “Nadie del Viet Cong me ha llamado n----r [brutal epíteto racista]”, daba voz a los sentimientos de un número creciente de soldados, especialmente negros, que sabían que la “libertad” por la que supuestamente estaban luchando en Vietnam se les negaba en casa.
Sin embargo, el papel de Giap fue contradictorio. El programa del PCI y sus continuadores reflejaba la perversión del marxismo que había llevado a cabo la casta burocrática estalinista que dominó políticamente al estado obrero soviético a partir de 1923-24. En el vano intento de aplacar el odio de clase que los imperialistas le tenían a la URSS, el régimen burocrático abandonó el programa bolchevique de la revolución mundial y adoptó el dogma del “socialismo en un solo país”. La Internacional Comunista se fue transformando cada vez más en un instrumento de la burocracia en su búsqueda de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo.
En 1935, el frente popular —codificación de la política estalinista de buscar alianzas con las fuerzas burguesas “progresistas”— se convirtió en la práctica sistemática de la III Internacional, lo que la llevó a traicionar oportunidades revolucionarias en todo el mundo. Conforme la Segunda Guerra Mundial se desarrollaba y la URSS enfrentaba la amenaza mortal de la Alemania nazi, esta política significó impulsar las credenciales “democráticas” de un conjunto de explotadores capitalistas y opresores imperialistas (salvo por el breve intervalo que se conoce como el pacto Hitler-Stalin). En nombre del antifascismo, los partidos comunistas de los países militarmente aliados de la URSS se volvieron leales sostenes de los gobiernos capitalistas, respaldando sus objetivos de guerra contra los imperialistas rivales, oponiéndose a las huelgas y demás luchas en casa, así como a la lucha por la independencia de sus “propias” colonias. En Vietnam, eso significó que en esa época el Partido Comunista no desafió el dominio colonial francés.
En la Segunda Guerra Mundial, los trotskistas llamaron a la clase obrera a oponerse a todos los combatientes imperialistas, sin interrumpir la lucha de clases en casa y luchando al mismo tiempo por la defensa militar incondicional de la Unión Soviética. En diversos países coloniales y semicoloniales donde los partidos comunistas repudiaron la lucha por la emancipación nacional, los trotskistas consiguieron en consecuencia una influencia significativa entre el proletariado. Uno de esos países fue Vietnam, y eso puso a los trotskistas en la mira no sólo de los imperialistas, sino también de los estalinistas.
Dien Bien Phu y los Acuerdos de Ginebra
Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, la burocracia del Kremlin entabló una serie de acuerdos con sus aliados militares británicos, estadounidenses y otros, que incluía el control de sus colonias y semicolonias. Vietnam, que había estado ocupado por los japoneses, quedó dividido en dos en el paralelo 16, asignándosele el norte a la China de Chiang Kai-shek y el sur a Gran Bretaña (y posteriormente a Francia). Sin embargo, cuando los japoneses se retiraron, el Vietminh se apoderó del norte y Ho Chi Minh proclamó la República Democrática de Vietnam (RDV). Entonces aceptó la entrada de tropas francesas al norte dentro del marco de una independencia limitada al interior de la “Unión Francesa”. Una vez que el ejército francés entró, se volvió contra el gobierno de Ho Chi Minh. En noviembre de 1946, los franceses bombardearon el puerto de Hai Phong, matando al menos 6 mil vietnamitas.
El Vietminh respondió al ataque de Hai Phong con una amplia contraofensiva, marcando el inicio de lo que sería una prolongada guerra de liberación. Al final de 1953, el comando militar francés decidió fortificar Dien Bien Phu, una pequeña aldea cerca de la frontera con Laos. Su idea era crear una base segura desde la cual hostigar al Vietminh de Giap en las montañas del noroeste. Los franceses construyeron un formidable campamento atrincherado y llevaron ahí 16 mil tropas, entre ellos a la Legión Extranjera, su cuerpo expedicionario de élite. Asumían que los bosques y montañas circundantes imposibilitarían al enemigo el uso de la artillería pesada, que en todo caso sería vulnerable al ataque aéreo.
El Vietminh sólo podía acceder a Dien Bien Phu a través de un estrecho sendero de mulas de 88 kilómetros interrumpido por numerosos arroyos de montaña. En pocos meses, construyeron decenas de puentes pese al constante ataque de la artillería francesa, así como las tormentas e inundaciones. Usando los ríos, arroyos, caminos y senderos, miles de sampanes e innumerables convoyes de mulas y bicicletas transportaron 4.5 millones de toneladas de material. La artillería se transportó por partes por el empinado sendero, para volver a reensamblarse ahí.
Para enero de 1954, 55 mil tropas del Vietminh habían tomado posición en las colinas que dominan la guarnición, y el 13 de marzo el general Giap lanzó el ataque con masivo fuego de artillería. “A todos nos sorprendió...cómo los viets habían conseguido las armas necesarias para producir un ataque de artillería de tanto poder”, escribió uno de los supervivientes. Lo que había sido concebido como un despliegue de poderío colonial se convirtió en una trampa mortal para los franceses. Chapoteando en el lodo y el fango, implacablemente golpeados por la artillería, perdieron 4 mil hombres según algunos cálculos. Tras 55 días de lucha, aplastados y humillados, los franceses se rindieron ante los vietnamitas, terminando con casi un siglo de dominación francesa en Indochina.
Con los imperialistas occidentales buscando un compromiso, ese año se celebró en Ginebra una conferencia en la que participaron la Unión Soviética, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y China, donde en 1949 había sido aplastado el dominio capitalista. Al iniciar la conferencia, los comunistas controlaban la mayor parte de Vietnam, Camboya y Laos. Al terminar el evento, sin embargo, Vietnam quedó dividido en el paralelo 17 y sólo se quedaron con Vietnam del Norte. Como escribió un funcionario estadounidense: “Irónicamente, el acuerdo que se redactó en Ginebra beneficiaba a todos, excepto a los vencedores... De algún modo convencieron a Ho Chi Minh —aparentemente mediante un esfuerzo conjunto sino-soviético— de que cediera la mitad del país, con la esperanza de que obtendría la otra mitad en cuanto se celebraran elecciones”. Como se pensaba que el 80 por ciento de la población de Vietnam del Sur favorecía la independencia, los imperialistas se encargaron de que esas elecciones nunca se celebraran. En el Norte, sin embargo, se expropió a los capitalistas y se introdujo una economía colectivizada, si bien a la clase obrera se le negó el poder político.
La Conferencia de Ginebra fue una de las muchas instancias en las que el Vietminh, y después la RDV/FLN, renunciaron a la inminente victoria en la mesa de negociaciones a petición de Stalin y sus sucesores y de los estalinistas chinos de Mao Zedong. Sin embargo, si bien los norvietnamitas se conformaron con el “socialismo” en medio país, la implacable persecución de sus camaradas en el Sur no se detuvo, especialmente bajo el régimen de Ngo Dinh Diem. En 1956, los estalinistas empezaron a apoyar realmente la lucha de resistencia en Vietnam del Sur.
Si bien para los burócratas de Moscú y Beijing era fácil vender una revolución ajena, para los estalinistas de Hanoi una traición total hubiera significado cortarse sus propias gargantas. La perspectiva política de los estalinistas era una alianza con los capitalistas nativos, pero esa clase resultó ser demasiado débil como para compartir el poder. Bajo el ataque del imperialismo y con su propia burguesía rechazando todos los ofrecimientos de una coalición, se vieron forzados a apoyarse en los obreros y los campesinos, aceptando a veces llevar a cabo medidas revolucionarias. Así, la guerra vietnamita planteó desde el principio una revolución social, con los obreros y campesinos de un lado y los burgueses locales y los imperialistas del otro.
Estados Unidos es expulsado
Tras la partida de Francia, Estados Unidos se hizo cargo de la campaña por aplastar la Revolución Vietnamita. Cuando el FLN reinició su lucha de resistencia, el presidente John F. Kennedy recurrió a las operaciones encubiertas, enviando a fuerzas de operaciones especiales (50 mil “asesores”) a Vietnam del Sur. La CIA inició el programa Fénix de infiltración, tortura y asesinatos.
Con la esperanza de forzar a Vietnam del Norte a que contuviera al FLN, en febrero de 1965 el gobierno de Lyndon B. Johnson lanzó una guerra a gran escala. Washington desató sobre Vietnam del Norte una inmensa campaña de bombardeos que duró tres años, mientras aumentaba masivamente el número de tropas en el Sur. En el punto culminante de la guerra, Estados Unidos tenía medio millón de efectivos combatiendo en Vietnam y otros 300 mil en las áreas circundantes. A lo largo de la guerra, el tonelaje de bombas que arrojó Estados Unidos superó al de todos los contendientes de la Segunda Guerra Mundial juntos. En total, Estados Unidos mató al menos a dos millones de vietnamitas, hiriendo y mutilando a varios millones más y devastando la mayor parte del campo.
Para quebrar la voluntad del gobierno estadounidense de proseguir la lucha, el 31 de enero de 1968 los norvietnamitas y el FLN lanzaron la Ofensiva de Tet, una serie de feroces ataques coordinados con la participación de cerca de 80 mil hombres y mujeres en más de 100 ciudades y pueblos de Vietnam del Sur. Aunque Estados Unidos y sus títeres sudvietnamitas lograron resistir los ataques, Tet demostró la determinación de los combatientes de la RDV y el FLN y aceleró la desmoralización de sus enemigos.
Conforme quedaba claro que la de Vietnam era una guerra perdida, Estados Unidos empezó a buscar negociaciones. En 1973 se firmaron en París unos acuerdos de paz que terminaban la participación directa de Estados Unidos en la guerra pero que dejaban a Vietnam del Sur bajo el dominio de los imperialistas. El programa formal de los estalinistas para el Sur seguía siendo el de un gobierno de coalición con fuerzas burguesas. Sin embargo, a diferencia de lo que pasó con el servilismo de 1954, numerosas tropas de la RDV y el FLN se quedaron en el Sur, y la guerra civil continuó por dos años más. Finalmente, a principios de 1975 el gobierno de Vietnam del Norte emprendió la “Gran Ofensiva de Primavera” para liberar el Sur. Giap supervisó el último empujón sobre Saigón y el 30 de abril los tanques de la RDV y el FLN entraron triunfalmente en la capital sudvietnamita. Los líderes del régimen títere derrotado y la burguesía sudvietnamita abandonaron el país como pudieron, y los estadounidenses que quedaban fueron evacuados del país en helicópteros.
Estalinismo y trotskismo en Vietnam
Como señalamos arriba, al final de la Segunda Guerra Mundial los acuerdos entre los imperialistas aliados y la burocracia del Kremlin le concedían Vietnam del Sur a Francia. Pero la reimposición del dominio colonial se topó con la oposición de los trotskistas, que habían adquirido una base de masas entre la clase obrera, así como de diversos nacionalistas. Cuando los británicos y los franceses reocuparon Saigón en septiembre de 1945, estalló una insurrección. Surgieron comités populares, particularmente en las proximidades de Saigón, y los campesinos se levantaron y quemaron las casas de campo de los grandes terratenientes. Los trotskistas llamaron a que los comités populares tomaran el poder, por el armamento del pueblo y por la nacionalización de la industria bajo control obrero. (Para más sobre esto, ver el folleto espartaquista de 1976, Stalinism and Trotskyism in Vietnam.)
Ese programa amenazaba el objetivo estalinista de acomodarse a la burguesía. Como declaró Nguyen Van Tao, quien entonces era el ministro del interior del Vietminh para el Sur: “Quien quiera que aliente a los campesinos a tomar las propiedades agrarias será severa e implacablemente castigado... No hemos llevado a cabo aún una revolución comunista, que resolverá el problema agrario. Éste es un gobierno meramente democrático y por lo tanto no puede enfrentar esa tarea”.
El más conocido de los líderes trotskistas, Ta Thu Thau, fue arrestado por órdenes del Vietminh. Tres veces fue juzgado por tribunales populares y las tres veces fue absuelto. Finalmente fue fusilado por orden del líder estalinista del Sur, Tran Van Giau. Cuando los franceses reinvadieron el Sur en octubre de 1945, los estalinistas se hicieron a un lado, concentrando su fuego en los trotskistas, cuyos líderes fueron asesinados sin excepción. Al poco tiempo, los aliados obligaron al Vietminh a abandonar Saigón. Una vez que Ho Chi Minh, con ayuda de Giap, entonces ministro del interior del Norte, hubo exterminado físicamente a la dirigencia trotskista, capituló a los aliados en el Norte.
En ese conflicto, el Partido Comunista Francés, que controlaba varios puestos ministeriales en el gobierno capitalista en París, ilustró los extremos a los que los estalinistas estaban dispuestos a llegar en su intento de congraciarse con la burguesía. Mientras Ho Chi Minh disolvía al Partido Comunista Indochino y accedía a que las tropas francesas entraran al Norte, ¡sus camaradas franceses se ocupaban de explicar por qué el derecho a la autodeterminación no aplicaba a Vietnam y votaban a favor de los créditos de guerra para financiar la fuerza expedicionaria francesa! El 20 de diciembre de 1946, a un mes del bombardeo de Hai Phong por los franceses, los diputados comunistas de la asamblea francesa votaron por enviarle felicitaciones a los cuerpos expedicionarios y a su verdugo en jefe, el general Leclerc.
Los comunistas vietnamitas quedaron atrapados entre su programa de buscar compartir el poder con la burguesía —de acuerdo al esquema estalinista de la “revolución por etapas”— y las necesidades de su propia supervivencia, que en última instancia exigía luchar hasta el fin contra los imperialistas y la burguesía nacional. Como explicó León Trotsky al desarrollar la teoría de la revolución permanente, en la época del imperialismo, las débiles burguesías de los países capitalistas atrasados, íntimamente asociadas al imperialismo y mortalmente temerosas de las masas obreras y campesinas, son incapaces de llevar a cabo las tareas democráticas de la liberación nacional y la revolución agraria. Esas tareas sólo pueden lograrse aplastando el dominio burgués y estableciendo una dictadura proletaria apoyada en el campesinado pobre.
Pese a su programa oficial, los estalinistas vietnamitas, como las fuerzas de Mao en China, se vieron obligados a tomar el poder en su propio nombre y, ya fuese inmediatamente o a corto plazo, romper el podrido dominio burgués. El que esos movimientos guerrilleros pequeñoburgueses pudieran llevar a cabo revoluciones sociales estuvo condicionado por circunstancias históricas altamente excepcionales, que incluían la extrema debilidad de la burguesía local, la ausencia de la clase obrera como contendiente por el poder y el contrapeso al imperialismo que significaba la Unión Soviética. Contra los supuestos trotskistas y demás izquierdistas que veían en los movimientos guerrilleros un sustituto de la movilización del proletariado en la lucha revolucionaria, la Spartacist League siempre ha insistido en que lo máximo que estas fuerzas pueden lograr, en condiciones extraordinariamente favorables, es la creación de estados obreros deformados.
Como escribimos al celebrar la derrota del imperialismo en Indochina (“Capitalist Class Rule Smashed in Vietnam, Cambodia!” [¡El dominio de la clase capitalista es aplastado en Vietnam, Camboya!] WV No. 68, 9 de mayo de 1975):
“Ya que su dominio está basado en la expropiación política de la clase obrera, estas castas burocráticas pequeñoburguesas son incapaces de movilizar a las masas proletarias en un asalto revolucionario internacional a los bastiones del capitalismo mundial, pues ello significaría su propia muerte”.
Los regímenes nacionalistas estalinistas desde La Habana hasta Hanoi y Beijing deben ser derrocados por revoluciones políticas obreras dirigidas por partidos trotskistas para abrirle paso al desarrollo socialista.
Estados Unidos: La guerra llega a casa
A lo largo de toda la guerra estadounidense en Vietnam y las masivas protestas antibélicas, la Spartacist League llamó por la defensa incondicional de Vietnam del Norte y por la victoria militar del FLN en el Sur, sin darle ningún apoyo político a la dirección estalinista. Nuestra consigna “¡Victoria a la Revolución Vietnamita!” expresaba nuestra comprensión de la naturaleza de clase de la guerra. Si bien nuestras consignas resultaban atractivas para muchos jóvenes en esa época de desplazamiento a la izquierda, tuvimos que nadar contra la corriente, combatiendo ideologías falsas populares entre los activistas más radicales, particularmente el maoísmo y la adulación a Ho Chi Minh. Nos opusimos a que las manifestaciones contra la guerra se convirtieran en plataformas de políticos burgueses, enfatizando que la guerra imperialista es inherente al sistema capitalista y sólo puede combatirse eficazmente sobre la base de un programa socialista y revolucionario.
En nuestros primeros artículos, criticamos a los regímenes burocráticos de la URSS y China por lo inadecuado de su apoyo militar a los vietnamitas y exigimos: “¡El escudo nuclear soviético debe cubrir a China y Vietnam del Norte!”. Denunciamos la escisión sino-soviética —un pleito animado por la competencia de los intereses nacionales de los dos regímenes— y llamamos a la unidad comunista contra el imperialismo. En respuesta a la invasión estadounidense de Camboya en 1970, la Spartacist League lanzó la consigna “¡Toda Indochina debe hacerse comunista!”.
El ejército estadounidense hervía en descontento, y en el país la guerra se volvía cada vez más impopular, y con ella su justificación en la Guerra Fría, sus costos económicos y las mentiras del gobierno. Aunque la burocracia sindical de la AFL-CIO dirigida por George Meany siguió siendo hasta el final un bastión de apoyo del gobierno, la guerra era mayormente impopular entre los trabajadores, tanto más cuanto se hacía evidente que era un atolladero interminable. Los estudiantes se radicalizaban conforme el gobierno demócrata de Johnson escalaba la participación militar. Muchos activistas rompieron con la dirección oficial del movimiento contra la guerra, que ostentaban los pacifistas liberales y los reformistas como el Partido Comunista (PC) y el Socialist Workers Party (SWP, Partido Obrero Socialista), que le hacían servilmente el trabajo a las “palomas” del Partido Demócrata predicando la necesidad de una salida negociada que salvara el prestigio de Estados Unidos.
El movimiento contra la guerra de Vietnam se alzó en la secuela inmediata de las luchas masivas y populares de los Derechos Civiles, que hicieron mella en el petulante clima político del anticomunismo de los años 50. Para finales de los años sesenta, las protestas contra la guerra coincidieron con un aumento en las huelgas y las explosiones de rabia en los guetos urbanos contra la brutalidad policiaca, la segregación y la pobreza. Pese al elitismo pequeñoburgués de los estudiantes y a los mejores esfuerzos de los racistas combatientes de la Guerra Fría de la AFL-CIO, los soldados y los obreros jóvenes estaban abiertos a los argumentos radicales.
Un volante espartaquista ampliamente distribuido en una de las masivas marchas a Washington (“From Protest to Power” [De la protesta a la toma del poder], 21 de octubre de 1967) señalaba que “el movimiento contra la guerra podría forzar a Johnson a retirar las tropas estadounidenses sólo si le provoca más miedo que la victoria de la Revolución Vietnamita. Ninguna manifestación, por efectiva y combativa que sea, podrá lograr eso. Sólo podrá lograrlo un movimiento capaz de tomar el poder. El movimiento contra la guerra no tiene futuro salvo como una fuerza para la construcción de un partido de cambio revolucionario”. El volante llamaba a los activistas a romper con el medio estudiantil y a orientarse al proletariado. Eso hubiera significado dejar de construir apoyo para los políticos capitalistas rompehuelgas “antiguerra” y los líderes negros vendidos como Martin Luther King, que apoyó la represión de los levantamientos de los guetos.
La Spartacist League se opuso a la resistencia a la conscripción y a las exenciones de los universitarios, un ejemplo del privilegio de clase que además impedía a los estudiantes opuestos a la guerra impactar las opiniones de los conscriptos de origen obrero. Llamamos a movilizar un paro general de un día contra la guerra y por un partido obrero construido mediante la vinculación del descontento con la guerra, el aumento de la combatividad sindical y lo explosivo de los guetos, fijando el curso hacia la lucha contra el sistema capitalista en su conjunto. La Spartacist League consiguió una audiencia para estas posiciones y reclutó sustancialmente del movimiento contra la guerra y la Nueva Izquierda. Sin embargo, los líderes oficiales y favorables al Partido Demócrata (con la ayuda del PC y el SWP) conservaron dentro del marco de la política socialpatriota y proimperialista a la mayoría de quienes odiaban la guerra.
El ala más previsora de la clase dominante se volvió derrotista desde su propio punto de vista de clase: dejaron de creer que Estados Unidos pudiera triunfar en Vietnam y empezaron a alarmarse cada vez más ante las consecuencias sociales de la guerra. Temían especialmente que el ejército fuera destruido como una fuerza de combate eficaz, repleto de drogadicción y soldados rasos más hostiles a sus oficiales que al “enemigo”. En el origen de este derrotismo burgués sobre Vietnam estuvieron los sucesos de Indonesia de 1965, cuando el régimen “progresista” de Sukarno fue derrocado por un golpe de estado reaccionario auspiciado por la CIA. El golpe dio lugar a la masacre de más de un millón de comunistas, obreros, campesinos y miembros de la etnia china. Al ser totalmente destruido el partido comunista más numeroso del mundo capitalista, los elementos de la clase dominante estadounidense pudieron hablar más fácilmente de cortar por lo sano en Vietnam.
¡Vietnam fue una victoria!
Durante muchos años, quienes se describían a sí mismos como socialistas y los exradicales nostálgicos de las grandes manifestaciones de la época de la guerra de Vietnam promovieron el mito de que el movimiento antibélico terminó la guerra. Pero fue el heroísmo y la tenacidad de los vietnamitas en el campo de batalla lo que quebró la voluntad de los imperialistas y los expulsó del país.
El Vietnam actual, un país que aún muestra las cicatrices de los implacables bombardeos y la deforestación devastadora, sigue siendo exprimido por las economías, mucho más poderosas, de los imperialistas, así como por su inmenso poderío militar. El reacercamiento diplomático de los estalinistas vietnamitas con Estados Unidos durante la última década refleja el aislamiento que sufre el país desde la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, la continua presión de la pobreza y la antipatía nacionalista que enfrentan mutuamente a las burocracias de Beijing y Hanoi (ver: “Sacudiendo las aguas del Mar de China Meridional—El imperialismo estadounidense aprieta el cerco militar en torno a China”, Espartaco No. 36, septiembre de 2012). El régimen estalinista también ha estimulado la desigualdad económica creciente que resulta de su versión del “socialismo de mercado”.
Sigue siendo un deber de los revolucionarios en las entrañas del monstruo imperialista defender incondicionalmente a Vietnam y los demás estados obreros deformados que quedan —China, Cuba, Corea del Norte y Laos— contra el imperialismo y las fuerzas contrarrevolucionarias internas. La lucha por revoluciones políticas que barran los regímenes estalinistas de esos países es inseparable de la lucha por movilizar al proletariado para derrocar el dominio capitalista en Norteamérica, Japón y Europa Occidental, el prerrequisito para construir una sociedad socialista de abundancia material. Esto requiere la construcción de partidos revolucionarios leninistas-trotskistas.
Cuando Estados Unidos lanzó sus ataques aéreos sobre Vietnam del Norte el 7 de febrero de 1965, le enviamos un telegrama a Ho Chi Minh que decía: “Spartacist en plena solidaridad con la defensa de su país ante ataque del imperialismo estadounidense. Lucha heroica de trabajadores vietnamitas impulsa revolución estadounidense”. Cuando los obreros de este país le arrebaten el poder a los asesinos gobernantes del capitalismo decadente, con seguridad derribarán los monumentos a los criminales de guerra imperialistas (y a los generales confederados) y erigirán en su lugar monumentos a Vo Nguyen Giap y otros que lucharon para librar a este planeta de la opresión y la explotación.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/40/giap.html
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2016.06.05 09:24 ShaunaDorothy EE.UU. - La intervención en México: Preludio a la Guerra Civil - ¡Terminar la Guerra Civil! ¡Por la liberación de los negros mediante la revolución socialista! (Junio de 2013)

https://archive.is/dlkAK
Espartaco No. 38 Junio de 2013
A continuación imprimimos, editada para publicación, la segunda parte de una presentación de Jacob Zorn de la Spartacist League/U.S. (sección de la Liga Comunista Internacional) en un foro en la ciudad de Nueva York del 28 de febrero de 2009. La primera parte fue publicada en Espartaco No. 37 (febrero de 2013).
¿Por qué EE.UU. invadió México? Como marxistas, entendemos que hubo intereses de clase en juego; la principal clase que incitaba a la guerra fue la esclavocracia. Como el veterano trotskista estadounidense Richard S. Fraser afirmó: “La guerra se libró no sólo por la conquista en general, pero sobre todo para extender la esclavitud y el poder político del sistema esclavista”. El objetivo del poder esclavista de extender la esclavitud a través de la conquista de México no era un secreto. Un periódico de Georgia declaró que tomar territorio de México podría “asegurar el equilibrio de poder para el Sur en la Confederación [es decir, en Estados Unidos], y, para el tiempo venidero...darle el control en las operaciones del gobierno” (citado en Battle Cry of Freedom: The Civil War Era [Grito de batalla de la libertad: La era de la Guerra Civil] de James McPherson [1988]). En sus Memorias Personales, Ulysses S. Grant reconoció que la anexión de Texas fue “desde la concepción del movimiento hasta su consumación definitiva, una conspiración para adquirir territorio a partir del cual se formarían estados esclavistas para la Unión Americana”.
La invasión fue muy impopular entre los norteños, que la apodaron “la guerra del Sr. Polk”, refiriéndose al entonces presidente James Polk, un demócrata sureño. William Lloyd Garrison, uno de los principales abolicionistas del momento, sostuvo en el Liberator: “Sólo esperamos que, si se ha tenido que derramar sangre, haya sido la de los estadounidenses, y que las próximas noticias que oigamos sean que el general Scott y su ejército están en manos de los mexicanos”. En 1846, Frederick Douglass denunció la anexión de Texas como “una conspiración de principio a fin —una de las más profundas y más hábilmente fraguadas— con el fin de defender y sostener uno de los crímenes más oscuros y viles cometidos por el hombre” (Belfast News Letter, 6 de enero de 1846).
La guerra fue un catalizador. Hizo que los propietarios de esclavos del Sur y los capitalistas del Norte se volvieran cada vez menos compatibles. Dejó claro, como lo afirmó Abraham Lincoln en un famoso discurso de 1858, que “este gobierno no puede tolerar permanentemente ser mitad esclavista y mitad libre”. Muchos norteños se sintieron traicionados por el compromiso de 1846 sobre Oregón entre Polk y Gran Bretaña —que declinaba los reclamos estadounidenses por gran parte de Canadá y estableció la actual frontera entre ambos países— y se opusieron a la invasión de México. Lincoln, en ese momento recién elegido congresista de Illinois por el Partido Whig, denunció al presidente Polk como mentiroso por declarar que se había asesinado a estadounidenses en suelo propio. Lincoln era representante de una sección creciente de la burguesía norteña que, aunque estaba dispuesta a tolerar la continua existencia de la esclavitud en el Sur, se oponía a su extensión y quería limitar la expansión del poder esclavista. Antes de la invasión, norteños de ambos partidos se habían mostrado dispuestos a aceptar el predominio de la esclavocracia; a raíz de la invasión, ambos partidos se fueron dividiendo cada vez más entre sus secciones norteñas y sureñas. El expresidente demócrata Martin Van Buren de Nueva York se opuso a la anexión de Texas y a la extensión de la esclavitud; rompió con los demócratas, y con el tiempo fue candidato para presidente por el Partido Tierra Libre [Free Soil] en 1848.
David Wilmot, un congresista demócrata por Pensilvania, expresó esta hostilidad cuando añadió una cláusula al proyecto de ley referente a los créditos para la invasión de 1846 que prohibía la esclavitud en cualquier territorio arrebatado a México. La Cámara de Representantes aprobó esta disposición tanto en 1846 como en 1847, pero el Senado votó en contra en ambos años pues el Sur lo dominaba. La condición Wilmot muestra que las contradicciones entre el sistema esclavista del Sur y el sistema capitalista del Norte ya no podían convivir en el mismo país. Esto no significó que diversos representantes de ambas partes no intentaran más compromisos, pero esos intentos fueron cada vez más infructuosos.
El fin de la guerra
En 1848, con las tropas estadounidenses ocupando la mayor parte del país, incluida la capital, México firmó un tratado de paz con EE.UU. —el Tratado de Guadalupe Hidalgo—. El tratado estableció la frontera en el Río Bravo [Río Grande], cediendo a EE.UU. casi la mitad de México; a cambio, EE.UU. aceptó pagar 15 millones de dólares y se comprometió a evitar que los indios que vivían en territorio estadounidense atacaran México. Aun así, muchos expansionistas sureños se quejaron de que EE.UU. no obtuvo suficiente: muchos propietarios de esclavos querían que su “imperio para la esclavitud” se extendiera a través de todo México hacia Centroamérica, el Caribe y quizás incluso hasta Brasil.
Poco después de la guerra, con el descubrimiento de oro, miles de inmigrantes se asentaron en California. Hay un libro muy interesante que salió hace poco llamado The California Gold Rush and the Coming of the Civil War [La fiebre del oro en California y el arribo de la Guerra Civil] (2007) de Leonard Richards, que muestra cómo muchos sureños querían extender la esclavitud a California. En 1854, EE.UU. compró La Mesilla —actualmente al sur de Arizona y al suroeste de Nuevo México— con el fin de construir un ferrocarril que atravesara ese territorio hacia California. En EE.UU. esto se conoce como la Compra Gadsden, en referencia a James Gadsden, quien fue el enviado estadounidense para negociar con Santa Anna sobre esta cuestión. Esto se suele recordar porque Gadsden era un ejecutivo de ferrocarriles que se benefició personalmente de la Compra Gadsden. También se le podría llamar la compra Gadsden-Davis, pues el secretario de guerra Jefferson Davis apoyó este proyecto de ferrocarril como una forma de conectar California al Sur y así ampliar el poder de la esclavocracia hacia el suroeste. Davis, que también luchó en el ejército de EE.UU. durante la intervención en México, por supuesto, se convirtió en el líder de la Confederación durante la Guerra Civil.
Los sureños no renunciaron a su deseo de expandirse hacia el sur. Una década después de la invasión de México, un líder del Sur sostuvo: “Quiero Cuba. Quiero Tamaulipas, [San Luis] Potosí, y uno o dos estados mexicanos más; y los quiero a todos por la misma razón: para fundar o propagar la esclavitud”. Luego estaban los llamados filibusteros, estadounidenses respaldados por el Sur que trataban de establecer gobiernos favorables a la esclavitud, que invadieron distintos lugares en el norte de México, Centroamérica y el Caribe. Uno de los más famosos fue el Dr. William Walker, quien incluso se hizo brevemente presidente de Nicaragua en 1856. Una de las cosas que hizo allí fue intentar restablecer la esclavitud. EE.UU. también intentó, sin éxito, comprarle Cuba a España. En Cuba aún se practicaba la esclavitud en las plantaciones. En 1898, consecuentemente, EE.UU. luchó una guerra contra España para quitarle Cuba junto con Puerto Rico y las Filipinas; para ese entonces, aunque la esclavitud ya había sido abolida, EE.UU. consiguió exportar a estos países la segregación tipo Jim Crow.
A pesar de que el Tratado de Guadalupe Hidalgo otorgaba la ciudadanía estadounidense después de un año a los mexicanos en el nuevo territorio de EE.UU., estos mexicanos enfrentaron discriminación racista. Muchos mexicanos propietarios de tierras fueron despojados de sus posesiones al norte del Río Bravo. Los mexicanos también fueron objeto de ataques racistas por los sheriffs, los Texas Rangers y vigilantes armados. Entre 1848 y 1928, por lo menos 597 mexicanos fueron linchados por turbas en EE.UU. Los indígenas que vivían en ese territorio también sufrieron ataques genocidas, tal y como sucedía en el lado mexicano.
Para México, la pérdida de gran parte de su territorio nacional agudizó su inestabilidad. Aunque sería demasiado simplista decir que la invasión de México en 1846 condujo a la posterior dominación imperialista de EE.UU. sobre el país, sí desempeñó un papel importante en el retraso del desarrollo en México. En el último cuarto del siglo XIX, cuando México estaba bajo la sangrienta dictadura de Porfirio Díaz, los capitalistas estadounidenses poseían gran parte de la riqueza de México y mantuvieron al país sometido para enriquecer al imperialismo estadounidense.
Los marxistas y la invasión de México
Cuando estábamos diseñando el volante para anunciar este foro, sugerí el título “La invasión estadounidense de México: Un análisis marxista”. Afortunadamente no lo escogimos, pero en realidad es una cuestión mucho más complicada de lo que parece. Como marxistas en EE.UU., la Spartacist League/U.S. se opone a la expansión depredadora de Estados Unidos. Sin embargo, en un sentido marxista, Estados Unidos no era imperialista en 1846. El imperialismo no sólo significa un país grande apropiándose del territorio de un país pequeño, sino más bien es, como explicó Lenin, la última fase del capitalismo, una época de guerras y revoluciones en la que la economía mundial entra en colisión violenta contra las barreras impuestas por el estado-nación capitalista. En 1846, EE.UU. aún era una economía capitalista en desarrollo y la burguesía estadounidense era aún, objetivamente hablando, una clase progresista: su tarea de destruir la esclavitud aún estaba pendiente.
Hoy, desde luego, Estados Unidos es el país imperialista más poderoso y no hay nada progresista con respecto a la burguesía estadounidense. Mantiene a México y a Latinoamérica subyugados a través de acuerdos comerciales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y, si es necesario, mediante fuerzas militares. Como escribimos en la declaración programática de la SL/U.S., “For Socialist Revolution in the Bastion of World Imperialism!” [¡Por la revolución socialista en el bastión del imperialismo mundial!]:
“Un gobierno obrero en EE.UU. también devolvería a México determinadas regiones fronterizas del suroeste, donde el habla hispana es predominante, que fueron arrebatadas a México. Este gesto internacionalista debilitaría eficazmente el nacionalismo antiyanqui que las clases dominantes de América Latina utilizan para atar a los obreros y sería de gran valor en la extensión del apoyo a la revolución proletaria en toda América Latina”.
A pesar de que les molesta la dominación de EE.UU., los capitalistas mexicanos y de otros países de América Latina tienen aún más temor a su propia clase obrera. Utilizan la Intervención Estadounidense, como se le llama, junto con la continua opresión de EE.UU. a México, para difundir la mentira de que los obreros y los capitalistas mexicanos tienen un interés común. La burguesía mexicana también procura oscurecer el hecho de que la estadounidense es una sociedad dividida en clases y que los obreros estadounidenses son los hermanos de clase —y cada vez más los verdaderos hermanos— de los trabajadores mexicanos. Poner fin a la subyugación imperialista de América Latina —y el resto del mundo semicolonial— requiere que la clase obrera en EE.UU. tome el poder como parte de revoluciones socialistas en toda América. Y los obreros estadounidenses también deben luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y contra el imperialismo estadounidense en América Latina y el resto del mundo. Por esto nos oponemos al TLCAN, la rapiña de “libre comercio” contra México —no por razones proteccionistas, sino porque ha significado miseria para los trabajadores y campesinos mexicanos—. Y la oposición al racismo antiinmigrante en EE.UU. está directamente relacionada con la lucha contra la opresión de los negros, como lo muestra la historia de la invasión estadounidense a México.
En México, los nacionalistas que tratan de desacreditar el socialismo a veces denuncian a Marx y Engels por haber apoyado la invasión estadounidense. Y en todo el Tercer Mundo, a veces también se les llama “racistas”. En 1848, Engels escribió acerca de la guerra:
“En América hemos presenciado la conquista de México, la que nos ha complacido. Constituye un progreso, también, que un país ocupado hasta el presente exclusivamente de sí mismo, desgarrado por perpetuas guerras civiles e impedido de todo desarrollo, un país que en el mejor de los casos estaba a punto de caer en el vasallaje industrial de Inglaterra, que un país semejante sea lanzado por la violencia al movimiento histórico. Es en interés de su propio desarrollo que México estará en el futuro bajo la tutela de los Estados Unidos. Es en interés del desarrollo de toda América que los Estados Unidos, mediante la ocupación de California, obtienen el predominio sobre el Océano Pacífico. ¿Pero quién, volvemos a interrogar, saldrá ganancioso, por de pronto, de la guerra? Sólo la burguesía”.
Algunos años después, en 1854, Marx le escribió a Engels sobre la guerra, llamándola “una digna obertura para la historia bélica de la gran Yanquilandia”. Varios días después, en otra carta, elogió el “sentido de independencia y capacidad individual Yanqui” y criticó a los mexicanos: “Los españoles están completamente degenerados. Pero, con todo, un español degenerado, un mexicano, constituye un ideal”.
Bueno, esto es lo que se usa en contra de Marx y Engels. Y Marx y Engels estaban equivocados —pero no porque se pusieran a favor del imperialismo de EE.UU. o porque fueran racistas—. El periodo de la invasión de México se dio muy temprano en el desarrollo del marxismo, antes de que se publicara el Manifiesto Comunista. El capitalismo industrial aún estaba en proceso de desarrollo y Marx creía que necesitaba desarrollarse plenamente para hacer posible la revolución proletaria. El capitalismo era una fuerza progresista en ese momento, y Marx y Engels creían que uno de sus elementos más progresistas era la creación de una nación con una clase obrera unificada. Como resultado, Marx y Engels se opusieron a la libre determinación de las naciones pequeñas: ellos pensaban que esos pueblos deberían ser asimilados por las naciones más grandes. Ambos escribieron principalmente sobre los pueblos eslavos de Europa Central y Oriental, pero también lo extendieron a México. Bajo este punto de vista, la expansión del capitalismo a escala mundial no sólo beneficiaría a los países capitalistas desarrollados, sino también a los países atrasados. Como escribieron en el Manifiesto Comunista de 1848: “La burguesía, con el rápido perfeccionamiento de todos los medios de producción, con las facilidades increíbles de su red de comunicaciones, lleva la civilización hasta a las naciones más salvajes”.
El entendimiento empírico de Marx y Engels sobre la invasión estadounidense de México estaba equivocado, pero sus premisas teóricas no lo estaban. Ellas se derivaban de una experiencia clave en la historia europea moderna que, de hecho, afectó a la familia de Marx: la ocupación napoleónica de Alemania entre 1806 y 1813. Adonde iba, llevando consigo los logros de la Revolución Francesa, Napoleón abolía las relaciones de propiedad feudales remanentes y establecía la igualdad formal ante la ley para todas las clases sociales. En Alemania, estas reformas liberales, incluyendo la emancipación de los judíos, proporcionaron un mayor impulso a los inicios del capitalismo industrial. Es decir, los logros de la revolución democrática burguesa llegaron al oeste y al sur de Alemania, gran parte de Italia e incluso al norte de los Balcanes, no por medio de una revolución nativa, sino a través de una conquista desde fuera. En muchos casos encontró resistencia reaccionaria bajo el nombre de la independencia nacional; así que para los intelectuales alemanes de la generación de Marx, una línea divisoria importante entre la izquierda y la derecha era la actitud retrospectiva frente a estas llamadas “guerras de liberación”, que en los estados alemanes fueron lideradas por la monarquía prusiana contra la ocupación napoleónica. El principio teórico de Marx y Engels de que el progreso social y económico está por encima de la independencia nacional, cuando ambas entran en conflicto, era correcto. Yo argumentaría que la posición de Marx y Engels sobre la ocupación de Napoleón fue una precursora teórica de nuestra posición de apoyo a la intervención militar de la Unión Soviética, un estado obrero degenerado, en Afganistán (que, en realidad, no es una nación) en 1979.
Marx y Engels no estaban ciegos ni eran indiferentes a los crímenes monumentales cometidos por las potencias occidentales en contra de los pueblos de Asia, África y América. Pero vieron esos crímenes como el alto costo histórico de la modernización de esas regiones atrasadas. Y como ya he mencionado, en el siglo XIX México era un desastre sin mucha esperanza de una revolución proletaria, y el “tutelaje” estadounidense, como lo puso Engels, parecía el único posible camino a seguir. En 1853, en un artículo llamado “Futuros resultados de la dominación británica en la India”, Marx y Engels escribieron:
“Inglaterra tiene que cumplir en la India una doble misión, destructora por un lado y regeneradora por otro. Tiene que destruir la vieja sociedad asiática y sentar las bases materiales de la sociedad occidental en Asia”.
Pero esta proyección no fue corroborada por el curso del desarrollo real. De hecho, a pesar de que los capitalistas introdujeron algunos elementos de tecnología industrial moderna en sus colonias y semicolonias, como el transporte por ejemplo, el efecto general fue detener el desarrollo social y económico de los países atrasados. Para mediados del siglo XIX, las burguesías europeas dejaron de ser una clase históricamente progresista frente a las viejas aristocracias derivadas del feudalismo —siendo el punto crítico la derrota de las revoluciones europeas de 1848—.
Marx y Engels generalizaron las experiencias por las que pasó Europa durante el período de las guerras napoleónicas. En el prefacio a la primera edición alemana de El capital de 1867, Marx escribió: “El país más desarrollado en el plano industrial no hace más que mostrar a los que lo siguen la imagen de su propio porvenir”. Esta afirmación describe acertadamente el desarrollo capitalista en Europa en los primeros años del siglo XIX. Al mismo tiempo, esta observación, que más tarde Trotsky describió como algo “condicional y limitado” (Lecciones de Octubre, 1924), se contradice con el hecho de que el colonialismo europeo fortaleció el atraso social y económico de los países y los pueblos que dominó.
El marxismo es una ciencia. No se basa en sabiduría recibida, sino en la observación y el análisis de la realidad social. Los marxistas no son infalibles, y, de hecho, Marx y Engels aprendieron de sus observaciones y análisis del desarrollo y expansión capitalista. No fue hasta mucho después de 1848 que Marx y Engels desarrollarían una actitud muy diferente hacia el colonialismo, expresada, por ejemplo, en su defensa de la rebelión de los cipayos en la India ocupada por los británicos en 1857-58. Irlanda es probablemente el país al que le prestaron mayor atención debido a sus conocimientos sobre la clase obrera británica. En la década de 1860, Marx y Engels llamaron por la independencia irlandesa de Gran Bretaña, no sólo por justicia hacia Irlanda, sino también como condición previa para la organización de los obreros ingleses. A fines del siglo XIX, Marx y Engels se habían convertido en paladines de la independencia colonial, y reconocieron que la modernización de Asia, África y América Latina podría tener lugar sólo en el contexto de un orden socialista mundial. El capital de Marx (escrito en 1867) contiene un análisis mordaz de lo que él llamó la “acumulación primitiva del capital” mediante la sangre y la muerte de campesinos, trabajadores y otros. Hay un buen artículo en un número reciente de Workers Vanguard que trata sobre el desarrollo de la posición marxista respecto a la cuestión nacional (ver “The National Question in the Marxist Movement, 1848-1914” [La cuestión nacional en el movimiento marxista, 1848-1914], WV No. 931, 27 de febrero de 2009).
Más en general, el imperialismo no se había desarrollado completamente en los tiempos de Marx y Engels. Les quedó a los bolcheviques lidiar plenamente con la importancia de la cuestión nacional en la época del imperialismo. Y los bolcheviques bajo Lenin y Trotsky lucharon contra todas las formas de opresión nacional y por el derecho a la libre determinación de las naciones. Y así como Marx reconoció que la modernización de Asia, África y América Latina podría tener lugar sólo en el contexto de un orden socialista mundial, Trotsky subrayó en su teoría de la revolución permanente que en los países de desarrollo capitalista atrasado la liberación nacional y la modernización social y económica sólo pueden tener lugar bajo la dictadura del proletariado, con la clase obrera luchando por extender su revolución a los países capitalistas avanzados.
En cuanto a la invasión estadounidense de México, Marx y Engels, en un sentido histórico más específico, durante ese periodo no apreciaron el hecho de que ésta fortalecía el poder de la esclavocracia —el mismo poder que se interponía en el camino a un mayor desarrollo burgués—. En la década de 1840, ellos no sabían mucho acerca de EE.UU. Pero para el periodo de la Guerra Civil, Marx y Engels habían estudiado cuidadosamente el país. Los escritos de Marx sobre la Guerra Civil Estadounidense están entre los más perspicaces frente a cualquier observador contemporáneo pues comprendía que la guerra era una guerra de clases entre dos sistemas sociales opuestos.
En 1861, al comienzo de la Guerra Civil, Marx escribió: “En la política exterior de los Estados Unidos, así como en la interior, el interés de los esclavistas servía de norte”. Mencionó en este contexto el intento de EE.UU. por comprar Cuba y a los filibusteros proesclavistas en el norte de México y Centroamérica, concluyendo que la política exterior de EE.UU. tenía como “propósito manifiesto” el “conquistar nuevo territorio para la expansión de la esclavitud y del poder de los esclavistas” (“La Guerra Civil Norteamericana”, 1861). Marx escribió que la esclavitud era la cuestión clave en la Guerra Civil, que él ligó a la guerra con México:
“El movimiento entero se fundaba y se funda, como se ve, en la cuestión de la esclavitud. No en el sentido de si en los actuales estados esclavistas deben ser liberados directamente los esclavos o no, sino en el de si los veinte millones de hombres libres del Norte deben seguir subordinados a una oligarquía de 300,000 dueños de esclavos; de si los enormes territorios de la república deberán convertirse en semilleros de estados libres o de la esclavitud; finalmente, de si la política nacional de la Unión debe enarbolar la bandera de la propagación armada de la esclavitud en México, América Central y del Sur”.
La invasión de México y el arribo de la Guerra Civil
Entonces, para el tiempo de la Guerra Civil Estadounidense, Marx reconoció que la invasión de México estaba integralmente relacionada con el desarrollo de la esclavocracia y que ésta era una de las cuestiones clave para el capitalismo estadounidense.
Quiero hablar un poco acerca de la invasión de México y el arribo de la Guerra Civil. La invasión de México planteó la pregunta: ¿Quién controlará Estados Unidos, la esclavocracia o la burguesía? La respuesta no era evidente. Uno de los mejores historiadores de la época, James McPherson, ha dicho: “En vísperas de la Guerra Civil, la agricultura en base a plantaciones era más rentable, la esclavitud más arraigada, los dueños de esclavos más prósperos, y el ‘poder esclavista’ más dominante en el Sur si no en toda la nación de lo que alguna vez había sido”. Y el Sur era cada vez más beligerante. Aunque muchos norteños querían más compromisos con el Sur, especialmente los comerciantes de Nueva York que se beneficiaban con la venta del algodón del Sur, se hizo más claro al tiempo que la burguesía crecía que el establecimiento de una sociedad capitalista unificada requeriría destruir la esclavitud —es decir, otra revolución burguesa—. La conquista de tanto territorio mexicano condujo directamente a la Guerra Civil. En sus Memorias, Grant escribió:
“La rebelión sureña fue en gran parte resultado de la Guerra Mexicana. Las naciones, como los individuos, son castigadas por sus transgresiones. Hemos conseguido nuestro castigo con la guerra más sangrienta y costosa de los tiempos modernos”.
La pregunta inmediata que planteó la invasión de México fue: ¿Este nuevo territorio arrebatado a México será esclavista o libre? Durante la fiebre del oro en San Francisco, decenas de miles de personas se apresuraron a llegar a California, y en 1850 el territorio solicitó al Congreso ser admitido como un estado libre. Esto dio lugar a otra crisis, y hubo otro “compromiso” en 1850. Al igual que sus predecesores, el compromiso de 1850 sólo retrasó el conflicto inevitable entre el Norte y el Sur. Este compromiso le permitió a California entrar como un estado libre pero mantenía al resto de los territorios mexicanos usurpados en el limbo, con sus respectivos estatus por ser decididos cuando solicitasen convertirse en estados en el futuro.
Éste sería el último gran compromiso. Y de hecho algunas partes de él —como la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, que exigía que los estados del Norte regresaran los esclavos prófugos a sus amos en el Sur— enardecieron aún más las divisiones entre el Norte y el Sur. La década de 1850 estuvo marcada por el Norte dándose cuenta de que su continuo desarrollo como sociedad capitalista significaba deshacerse del poder esclavista, y la esclavocracia dándose cuenta cada vez más de que su dominación en el país estaba amenazada. En otras palabras, la unidad entre el Norte capitalista y el Sur esclavista se iba rompiendo. La política nacional reflejaba esto. Aunque el general Zachary Taylor del Partido Whig fue elegido presidente en 1848, después de la guerra, sería el último whig elegido presidente, pues su partido se dividió entre el Norte y el Sur con respecto a la Ley de Esclavos Fugitivos.
Incluso muchos demócratas del Norte no podían aguantar la dominación del poder esclavista en el país y su partido. Hubo una serie de partidos que se opusieron a la expansión de la esclavitud. En 1856, John C. Frémont fue el primer candidato a presidente por el Partido Republicano. Se postuló con el lema de “Tierra libre, libertad de expresión y Frémont” [Free soil, free speech and Frémont], que estaba en oposición explícita a la esclavocracia. A pesar de que no era en absoluto un partido abolicionista, el Partido Republicano comprendió que a fin de salvaguardar el crecimiento del capitalismo, el poder esclavista tendría que ser controlado y el crecimiento de territorio esclavista detenido. La decisión de 1857 de la Suprema Corte en el caso Dred Scott vs. Sandford, que declaró que el Congreso no podía restringir la esclavitud —y también declaró que las personas negras no tenían derechos en Estados Unidos— hizo la Guerra Civil casi inevitable. En 1860, cuando el primer presidente republicano, Abraham Lincoln, fue elegido con la plataforma de detener la expansión de la esclavitud, el Sur se declaró en secesión de la Unión con el fin de garantizar la esclavitud, lo cual quedó escrito en la constitución de la Confederación. O como Marx dijo: “la Confederación del Sur por lo tanto no libra una guerra de defensa, sino una guerra de conquista con miras a extender y perpetuar la esclavitud” (“La Guerra Civil en los Estados Unidos”, 1861).
Sin entrar en muchos detalles, sólo mencionaré también que la esclavocracia del Sur mantuvo su esquema sobre México. Durante la Guerra Civil, el norte de México se convirtió en un punto geográfico importante de la Confederación para tratar de romper el bloqueo de la Unión y vender algodón a Europa. Según Eugene Genovese, la Confederación tenía planes para marchar “hacia Nuevo México con la intención de seguir a Tucson y luego dirigirse al sur para tomar Sonora, Chihuahua, Durango y Tamaulipas”, y “el gobierno confederado intentó hacer tratos con Santiago Vidaurri, el hombre fuerte de Coahuila y Nuevo León, para afiliar el norte de México a la Confederación”. Casi al mismo tiempo, México mismo estaba en medio de su propia guerra, en la que Benito Juárez luchaba contra la monarquía francesa y los conservadores mexicanos como Vidaurri mientras intentaba modernizar México.
¡Terminar la Guerra Civil!
La Guerra Civil fue la Segunda Revolución Estadounidense, la última de las grandes revoluciones democrático-burguesas. Tomó cuatro años y la muerte de unos 600 mil estadounidenses —casi tantos como los que murieron en todas las demás guerras de EE.UU.— para por fin romper el poder esclavista. Incluidos en esta lucha estuvieron los casi 200 mil soldados negros que pelearon al lado de la Unión. La victoria del Norte en 1865 dio inicio al período más democrático en la historia de EE.UU., la Reconstrucción. La guerra, al garantizar el desarrollo del capitalismo estadounidense, también sentó las bases para el desarrollo de la clase obrera de Estados Unidos —el poder que puede deshacerse del capitalismo—. Hoy en día los obreros negros constituyen un componente muy importante de esta clase obrera.
Los capitalistas del Norte traicionaron la Reconstrucción y la promesa de libertad para los negros, pues persiguieron las ventajas económicas de su victoria sobre la Confederación, en lugar de promover los derechos de los negros. Hacia el final del siglo, la perversa segregación de Jim Crow se impuso. Mientras tanto, la burguesía pasó de la consolidación del poder nacional a la búsqueda del poder imperialista en el extranjero —sin dejar de lado a México y a otros países de América Latina—.
El sangriento imperialismo estadounidense es el enemigo de los obreros y los oprimidos en Estados Unidos y alrededor del mundo. Y éste sigue siendo el caso con el presidente Obama, quien tiene previsto aumentar en un 50 por ciento las tropas de ocupación imperialista en Afganistán. La liberación de los obreros y campesinos en México y América Latina exige hoy revoluciones socialistas en toda América, desde el Yukón hasta Yucatán, desde Alaska a Argentina. Nosotros, en la Spartacist League/U.S., estamos dedicados a forjar un partido obrero clasista revolucionario que sea capaz de llevar a la clase obrera al poder en EE.UU., que es lo que es necesario para aplastar al imperialismo estadounidense. La lucha por la liberación de los negros es esencial para esta tarea. Y es por ello que levantamos la consigna de “¡Terminar la Guerra Civil! ¡Por la liberación de los negros mediante la revolución socialista!”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/38/guerra.html
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

https://archive.is/j4eck
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2016.05.28 13:05 ShaunaDorothy Mitin en Berlín: ¡Libertad inmediata a Mumia! Mumia Abu-Jamal: El embuste contra un hombre inocente (Verano de 2007)

https://archive.is/yCBZ1
Espartaco No. 28 Verano de 2007
Publicamos a continuación la presentación editada de la abogada del Partisan Defense Committee (Comité de Defensa Clasista, PDC), Rachel Wolkenstein, miembro del equipo legal de Mumia Abu-Jamal entre 1995 y 1999, en un mitin en Berlín el 12 de mayo, originalmente publicada en Workers Vanguard No. 894 (8 de junio de 2007), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S. El mitin fue convocado por el Comité de Defensa Social, la organización de defensa fraternal del PDC en Alemania, como parte de una campaña internacional para revitalizar las protestas masivas centradas en la clase obrera a favor de Mumia en vísperas de su audiencia ante el Tribunal de Apelaciones del Tercer Circuito de EE.UU. en Filadelfia, que escuchó argumentaciones orales el 17 de mayo en lo que podría ser la etapa final de procedimientos legales para el preso político en la antesala de la muerte Mumia Abu-Jamal.
Mientras más de 500 partidarios de Mumia se manifestaban fuera del tribunal y muchos otros asistían a la audiencia, los fiscales argumentaron reinstalar la pena de muerte que fue revocada por decisión del juez del tribunal federal de distrito William Yohn en 2001, que por lo demás sostuvo cada aspecto de la condena contra Mumia por el cargo falso de haber matado al oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner en diciembre de 1981. A los abogados de Mumia, encabezados por Robert Bryan, se les permitió plantear sólo dos de más de 20 desafíos legales a la condena embustera: la selección del jurado con base en criterios de raza y la argumentación sumaria prejuiciosa del fiscal ante el jurado de que Mumia presentaría “apelación tras apelación”, lo cual minó el estándar de “duda razonable”.
Tras la audiencia del Tercer Circuito, Wolkenstein advirtió en contra de ilusiones en los procedimientos de apelación federales, y notó que “podrá haber una decisión en el transcurso de algunas semanas, y tal decisión, sea cual fuere, probablemente será apelada ante la reaccionaria Suprema Corte de EE.UU. Esto hace aún más urgente revitalizar las protestas de masas para liberar a Mumia sobre la base de que es inocente y es la víctima de un embuste político racista.”
Han pasado 25 años desde que Mumia fue declarado culpable del asesinato del oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner, un crimen que la policía, la fiscalía y los tribunales saben que Mumia no cometió. Mumia ha estado en la antesala de la muerte todo este tiempo, aislado en una celda que él describe como vivir en un retrete. Fue víctima de un embuste por su activismo y convicciones políticas, por haber sido miembro del Partido Pantera Negra, simpatizante de MOVE y un periodista que luchó con pasión y convicción contra la inequidad racial, étnica y de clase, contra el terror policiaco y por la justicia social.
Como dijo Mumia hace unos 17 años, en la entrevista del video del PDC, From Death Row, This Is Mumia Abu-Jamal [Éste es Mumia Abu-Jamal, desde la antesala de la muerte], está “luchando por crear revolución en Estados Unidos. Revolución significa cambio total.” Desde entonces las ideas políticas de Mumia no han cambiado. No han logrado intimidarlo para que guarde silencio.
Para los gobernantes capitalistas, Mumia representa el espectro de la revuelta negra y de la oposición desafiante a su sistema de opresión racista. Para ellos, Mumia es un muerto con licencia. Todos los elementos del “sistema de justicia” apoyados por los dos partidos del capitalismo estadounidense, tanto Demócrata como Republicano, se han coludido para matar a este hombre inocente.
¿Por qué es necesario luchar por la causa de Mumia internacionalmente? El PDC retomó el caso de Mumia en 1987, hace unos 20 años, porque el caso de Mumia es la lucha contra el arma definitiva del terror estatal, la pena de muerte. Nos oponemos a la pena de muerte como cuestión de principios. No le concedemos al estado el derecho a decidir quién debe vivir y quién debe morir. En Estados Unidos la pena de muerte es una herencia de la esclavitud, es el linchamiento racista legalizado.
También retomamos el caso de Mumia como parte de la lucha en contra de que el estado juzgue como terroristas a quienes percibe como sus opositores políticos. El Partido Pantera Negra y la organización MOVE eran considerados los terroristas de su tiempo. Y eso quería decir que era legítimo que el estado los liquidara en la oscuridad de la noche y los acusara falsamente con vagos cargos de conspiración. Mumia fue blanco del Programa de Contrainteligencia del FBI (COINTELPRO), puesto bajo vigilancia diaria a los 15 años e incluido en la lista de quienes debían ser capturados e internados en campos de concentración. La condena y la sentencia de muerte de Mumia fueron la continuación de la vendetta del gobierno contra el Partido Pantera Negra que llevó al asesinato de 38 militantes y a las condenas embusteras de cientos, como parte de la ola creciente de embustes legales y tácticas de terror abiertas dirigidas contra la organización MOVE.
La lucha por Mumia Abu-Jamal tiene mucho que ver con la lucha contra la “guerra contra el terrorismo” después del 11 de septiembre, que ha llevado a una cacería de brujas contra inmigrantes, especialmente musulmanes, y ha justificado el desmantelamiento de los derechos democráticos y un aumento masivo en la vigilancia estatal y las medidas represivas, incluyendo el uso abierto de la tortura. La lucha de Mumia es la lucha por todos los inmigrantes, como el refugiado africano de 21 años Oury Jalloh, a quien el 7 de enero de 2005 quemaron vivo en su celda de Dessau, Alemania, atado de pies y manos; por izquierdistas como el militante de la Fracción Ejército Rojo (RAF) Wolfgang Grams, a quien los policías “antiterroristas” de la GSG-9 ejecutaron en 1993 de un tiro en la cabeza, y por sus camaradas de la RAF, que han estado presos por décadas como parte de una cacería de brujas anticomunista; por los izquierdistas perseguidos y arrestados a principios de esta semana a lo largo de Alemania por organizar protestas contra la reunión del G-8 del mes entrante en Heiligendamm; por los obreros que enfrentan mayores ataques a sus salarios, beneficios y derechos.
La lucha de Mumia es contra el terror estatal racista, como el que se refleja en el video de un instructor de la Bundeswehr (el ejército alemán) diciéndole a un soldado que se imaginara ametrallando a negros. En última instancia, el blanco de esta represión estatal es el movimiento obrero multirracial. La lucha por liberar a Mumia es parte de la lucha por la liberación negra, y de la lucha más amplia por la revolución socialista y la consecuente liberación de todos nosotros.
El juicio de Mumia: Un tribunal de pacotilla
Estamos aquí en vísperas de la apelación de Mumia en el tribunal federal que tendrá lugar el 17 de mayo. En cuestión de unos cuantos meses, el tribunal decidirá qué sigue para Mumia: la muerte, una vida en prisión o posiblemente más procedimientos legales. El tribunal federal de apelaciones de EE.UU. no está obligado a considerar todas las cuestiones que Mumia ha planteado —y prácticamente todo derecho democrático, desde la libertad de expresión y asociación hasta un juicio en conformidad con el debido proceso, fue violado en su caso—. El tribunal va a decidir si mantiene o no la sentencia de muerte. El tribunal no está considerando ninguna de las pruebas de la inocencia de Mumia o del embuste estatal. Los tribunales federales y estatales se han negado a considerar siquiera la confesión de Arnold Beverly de que fue él, y no Mumia, quien disparó y mató a Faulkner.
El tribunal federal de apelaciones va a permitir sólo tres de las más de 20 cuestiones legales del caso de Mumia. Éstas son el sesgo racial en la selección del jurado y la argumentación final prejuiciosa del fiscal de distrito que minaba el papel del jurado al afirmar que Mumia presentaría “apelación tras apelación”. Finalmente, el tribunal escuchará un reto a las irregulares y arbitrarias audiencias de linchamiento que siguieron a la condena de 1995 a 1997, ante el infame juez Albert Sabo, conocido popularmente como el Rey de la Antesala de la Muerte. Al momento del juicio de 1982, Sabo declaró abiertamente: “Voy a ayudar a freír a este n----r [epíteto racista en inglés remanente de la esclavitud].”
De hecho, los argumentos legales que se presentarán ante el tribunal de apelaciones ya habían sido investigados, desarrollados y formulados en tribunales inferiores por mí y por Jon Piper, otro abogado asociado con el PDC que formaba parte del equipo legal de Mumia. En abstracto, considerando las cuestiones de ley y factuales aplicables al caso de Mumia, no hay razón para que no gane la apelación. Pero la realidad es que los tribunales capitalistas no imparten justicia imparcial —y Mumia es un hombre que el estado quiere ver muerto—.
Para tener impacto en la decisión del tribunal tras las próximas apelaciones, es necesario y urgente, ahora más que nunca, que haya movilizaciones masivas basadas en la clase obrera internacional y en sus aliados. Las movilizaciones deben basarse en que Mumia es un hombre inocente, es “la voz de los sin voz”, alguien que está en la antesala de la muerte debido a un embuste político y racista. ¡Mumia nunca debió haber sido arrestado, condenado, sentenciado a muerte, ni debió haber pasado un solo día en la cárcel! ¡Nuestra lucha —y nuestra exigencia— es por la libertad inmediata de Mumia!
Pero en lugar de ello, la lucha por Mumia ha sido desmovilizada, y sigue siéndolo, por una política impulsada por los liberales y por la izquierda reformista de apelaciones impotentes a la justicia e imparcialidad de los tribunales capitalistas, representada por el llamado por un nuevo juicio, un proceso más justo. Para entender la política que está detrás de esta desmovilización —y para revertirla— examinemos primero las cuestiones legales y factuales en el caso de Mumia.
El embuste
La versión de la fiscalía es que en la madrugada del 9 de diciembre de 1981 había dos personas en la esquina de la calle Locust y la calle 13 de Filadelfia: Billy Cook, que es el hermano de Mumia, y Daniel Faulkner. Mumia, que entonces tenía 27 años y que era conocido por su afabilidad y su ecuanimidad, supuestamente vio al policía golpeando a su hermano, atravesó corriendo el estacionamiento y le disparó al policía en la espalda. Mientras éste caía, supuestamente le disparó a Mumia en el pecho. Entonces Mumia supuestamente se paró sobre el policía, que yacía de espaldas, y le disparó en la cabeza varias veces, “estilo ejecución”. Todas éstas son mentiras, un embuste fantástico por parte de la policía y la fiscalía.
En las audiencias del tribunal posteriores a la condena en el caso de Mumia, celebradas en 1995, 96 y 97, hace más de diez años, las pruebas de la fiscalía fueron refutadas una y otra vez; se demostró que se basaban en testigos que habían sido amenazados o corrompidos, pruebas balísticas inexistentes y una confesión completamente fabricada por la policía cerca de dos meses después del tiroteo.
Como explicaré más adelante, a nivel de los hechos, no hay ni un átomo de pruebas contra Mumia. ¿Qué es lo que el jurado tendría que escuchar y considerar?
Respecto a los testigos: Durante el juicio, la fiscalía produjo un supuesto testigo, la prostituta Cynthia White, que, según la policía, ahora está muerta. Ningún testigo, ni siquiera ella, testificó que Mumia le hubiera disparado a Faulkner. En el juicio de 1982, Cynthia White dijo haber visto a Mumia cruzar corriendo el estacionamiento pistola en mano. Pero desde entonces dos prostitutas y otra mujer que conocían a White han declarado que ella admitió que este testimonio era falso, producto de amenazas de la policía. Dos de estas mujeres enfrentaron un despiadado contrainterrogatorio en las audiencias posteriores a la condena. Dos testigos oculares, William Singletary y Dessie Hightower, declararon que White no estaba en la esquina durante el tiroteo.
El otro supuesto testigo ocular, un taxista llamado Robert Chobert, admitió en las audiencias posteriores a la condena haber recibido favores de los fiscales. Y admitió ante los investigadores de la defensa que su taxi no estaba estacionado donde la fiscalía afirmaba y que él no había estado en posición de ver nada. Esto ha sido confirmado por las fotografías de la escena recientemente dadas a conocer por Michael Schiffmann.
Respecto a la supuesta confesión de Mumia: La confesión que Mumia supuestamente hizo en el hospital la noche del tiroteo fue definitivamente expuesta en la audiencia de 1995 como una total fabricación de la policía y la fiscalía, inventada en una reunión con el fiscal de distrito en la que se preparó a los agentes para testificar durante el juicio, cerca de dos meses después del tiroteo. Ningún informe policiaco de esa noche menciona la confesión de Mumia y, de hecho, un policía que estuvo con él toda la noche dijo directamente que Mumia “no hizo ningún comentario”.
Respecto a la balística: La absoluta inexistencia de pruebas balísticas u otras pruebas físicas es clarísima. No hay prueba de que la pistola de Mumia haya sido disparada esa noche, y mucho menos de que la bala en la herida de la cabeza de Faulkner coincidiera con ella. Hay fotografías recientemente descubiertas que muestran a un policía en la escena tocando una pistola. Hay discrepancias en los reportes policiales sobre el tipo de balas en la pistola de Mumia. Falta un fragmento de bala de la herida de Faulkner y falta una radiografía forense del cuerpo. No hay ninguna prueba física de que se le haya disparado a Faulkner como dice la policía: directo a la cabeza mientras él yacía de espaldas en la banqueta. No hay marcas de bala en la banqueta. Las balas halladas en la escena no apoyan la trayectoria con la que Mumia habría disparado al policía, sino que muestran que hubo más de un tirador y que una de las balas vino de una dirección totalmente diferente a donde estaba Mumia.
Más aún, existen pruebas que apoyan directamente la inocencia de Mumia que ya fueron presentadas en las audiencias de 1995, 96 y 97. El veterano de Vietnam William Singletary fue testigo ocular del tiroteo y en 1995 declaró que Mumia llegó a la escena cuando ya le habían disparado a Faulkner y que el tirador, que llevaba una chamarra verde militar, salió del VW estacionado y luego huyó de la escena. Esto fue lo que Singletary dijo a la policía la noche del tiroteo, y fue amenazado repetidas veces, su gasolinera fue destruida y durante el juicio de 1982 le hicieron abandonar la ciudad. Otros testigos, incluyendo a Dessie Hightower, que declaró en el juicio, dijeron haber visto a alguien huir de la escena. En la audiencia posterior a la condena de 1995, Hightower contó que fue escogido a propósito para pasar por el detector de mentiras y otras formas de coerción en un intento para evitar que declarara en el juicio.
En 1996, Veronica Jones testificó haber visto a alguien salir corriendo de la escena y que la policía la había amenazado con un largo tiempo en prisión por cargos de hurto, a menos que en el juicio testificara lo contrario. En 1997, la prostituta Pamela Jenkins testificó que había otros policías presentes durante el tiroteo, incluyendo a un tal Larry Boston. También declaró en el tribunal que la prostituta Cynthia White era una informante de la policía y realizaba favores sexuales a oficiales. También apareció otro testigo que declaró haber visto a policías de civil presentes al momento del tiroteo.
La confesión de Beverly
Incluso dentro de los límites del totalmente sesgado tribunal de Sabo, las pruebas del fiscal de distrito fueron hechas añicos hace más de diez años. Sería razonable esperar que, conforme van surgiendo más y más pruebas de un encubrimiento deliberado por parte de la policía en los procedimientos del tribunal, un movimiento que defendiera a Mumia Abu-Jamal acogería bien estos acontecimientos legales. Las nuevas pruebas no podrían sino ayudar a una movilización en defensa de Mumia, sobre la base de su inocencia y del hecho de que un activista político negro fue víctima de un embuste por un estado decidido a verlo muerto. ¡Pero en los hechos estas pruebas legales fueron rechazadas! La supuesta izquierda en EE.UU., que tan tardíamente había tomado el caso de Mumia en 1995 y posteriormente no aceptó el llamado por la libertad inmediata de Mumia, en torno al cual se movilizó el PDC, rechazó esa exigencia como base para las protestas masivas, y en su lugar centró sus exigencias en el llamado por un nuevo juicio.
A principios de 1999, conforme nos preparábamos para la muy probable negativa a las apelaciones ante el tribunal de Pennsylvania y para los procedimientos federales de habeas corpus, Jon Piper y yo, junto con otros abogados, volvimos a revisar detalladamente los registros de los procedimientos anteriores y las pruebas del estado, y también renovamos los esfuerzos de investigación. En 1999, el hermano de Mumia admitió que el pasajero en su VW, Ken Freeman, dijo que estaba involucrado en el asesinato de Faulkner y que huyó de la escena después del tiroteo.
Arnold Beverly confesó que él, y no Mumia, le disparó a Faulkner y lo mató. Más aún, Beverly declaró que fue contratado para hacerlo, junto con alguien más, por la policía y la mafia porque Faulkner era un problema para los policías corruptos, al interferir con los sobornos, estafas, tráfico de drogas, etc. Beverly afirma que llevaba una chamarra verde militar y que él mismo también recibió un tiro esa noche. El contacto de la policía para el asesinato, según Beverly, era Larry Boston, a quien Pamela Jenkins dijo haber visto en la escena del crimen en las audiencias de 1997.
Cuando ocurrió el asesinato de Faulkner en 1981, había al menos tres investigaciones federales en curso respecto a la corrupción policiaca en Filadelfia, incluyendo las conexiones entre la policía y la mafia. Hace poco me enteré de que el Departamento de Justicia tenía pruebas contra casi 400 policías de Filadelfia por esas investigaciones, y quería formular acusaciones. Pero el juez federal que supervisaba la investigación dijo que escogieran sólo las 20 principales. De los agentes involucrados en el caso de Mumia, al menos un tercio fue acusado en uno u otro momento durante los siguientes años bajo cargos de corrupción.
Un informante del FBI que era clave para esas acusaciones federales confirmó que en el momento del asesinato de Faulkner, se sabía que los federales tenían un informante en la policía. Un antiguo fiscal federal reconoció que tenían un informante en la policía cuyo hermano también era un agente, como en el caso de Faulkner. El oficial en jefe de la División Central de Policía, donde tuvo lugar el asesinato de Faulkner, el jefe de la división de homicidios y un tal inspector Alfonzo Giordano estaban bajo investigación por cargos de corrupción. Estos agentes fueron la cadena de mando en el embuste contra Mumia.
El inspector Giordano era el oficial al mando en la escena y fue el testigo principal contra Mumia en la audiencia preliminar que tuvo lugar tras el arresto. Él no sólo era uno de los policías investigados por corrupción, sino que había sido la mano derecha de Frank Rizzo, antiguo jefe de policía y alcalde de Filadelfia. Giordano estuvo implicado en la vigilancia diaria de los militantes del Partido Pantera Negra y fue quien dirigió al escuadrón policial “de vigilancia” durante el ataque policiaco de 1970 contra los panteras de Filadelfia. Giordano fue el supervisor del sitio policiaco que durante un año se impuso a la casa de MOVE en Powelton Village. Él sabía exactamente quién era Mumia.
Debemos tener esto en mente al evaluar la confesión de Arnold Beverly. Recuerden las pruebas mentirosas de la fiscalía. Beverly declaró que hubo más de un tirador y que huyeron de la escena. Esto explica el que los testigos hayan visto a un pasajero en el VW y que hayan visto huir al tirador. La confesión de Beverly explica la falta de pruebas balísticas que apoyen la versión de la fiscalía: cómo ocurrió el tiroteo, la dirección de los disparos, los conflictos sobre el calibre del arma. Beverly afirma que no fue Faulkner quien le disparó a Mumia, sino otro policía en la escena. Eso concuerda con la trayectoria del disparo que recibió Mumia y la declaración de un policía de homicidios presente en la escena que afirmó que Mumia recibió el disparo de un policía que llegaba. La confesión es apoyada también por un testigo que afirmó que la pistola de Faulkner estaba en su funda cuando se lo llevaron de la escena. La pistola que supuestamente le pertenecía a Faulkner era probablemente una en desuso: estaba sucia e inoperable.
Más aún, cinco testigos, incluyendo a dos policías, afirmaron que el tirador llevaba una chamarra verde militar. Aquella noche, tanto Beverly como Freeman llevaban chamarras verdes militares. Pero Mumia llevaba una chamarra acolchonada de esquí roja con franjas anchas azules en el frente, y Billy Cook llevaba un saco estilo Nehru con botones de latón. Esto es una prueba incontrovertible de que en el lugar del tiroteo había al menos otra persona más aparte de Billy Cook y Mumia. Este hecho, junto con la trayectoria de la bala y la ausencia de pruebas balísticas de los disparos a Faulkner o a Mumia, refuta totalmente la versión de la policía y la fiscalía.
El que Mumia apareciera en la escena dio a los policías la oportunidad de matar dos pájaros de un tiro. Mumia era bien conocido. Había pasado poco tiempo, menos de diez años, entre la prominencia de Mumia como pantera negra y que se volviera un periodista y partidiario reconocido de MOVE. Y los juicios contra los militantes de MOVE, incluyendo los juicios que siguieron al sitio policiaco de Powelton Village, tuvieron lugar apenas un par de meses antes del asesinato de Faulkner.
Tras el asesinato de Faulkner, los policías trataron de matar a Mumia en la escena. Lo dejaron gravemente herido de un disparo en el pecho, que le perforó los pulmones y el hígado. Lo estrellaron contra un poste de luz y lo arrojaron a una vagoneta policiaca. Ahí, Giordano mismo golpeó a Mumia, y más tarde dijo que este último había confesado ahí haber matado a Faulkner y haber arrojado su pistola al suelo. El otro policía que viajaba en la vagoneta dijo que no hubo tal confesión. Giordano arregló la supuesta identificación de Mumia por parte del taxista Robert Chobert prometiéndole favores y protección de la policía. Giordano fue el agente que reportó que el arma de Mumia fue hallada en la calle (según los registros de radio de la policía, unos catorce minutos después de la llegada de hordas de policías a la zona). Esto contradice la versión oficial policiaca de que la pistola de Mumia fue hallada en el primer minuto. La intención de Giordano era terminar con él llevándolo al cuartel de policía para un interrogatorio. Esa noche, el crimen de Mumia fue también el haber sobrevivido al intento de los policías de matarlo.
Para completar la imagen: Pese a que Giordano era el oficial de más alto rango en la escena que supuestamente escuchó confesar a Mumia y que encontró el arma homicida, en el juicio nunca testificó. Renunció a la policía al día siguiente de terminado el juicio. En 1986, aceptó un trato por cargos federales basados en que había recibido decenas de miles de dólares en partidas ilegales entre 1979 y 1980. No pasó ni un día en la cárcel.
Los reformistas desmovilizan la lucha por Mumia
Así pues, las pruebas de la inocencia de Mumia son abrumadoras. Pero sus anteriores abogados suprimieron la confesión de Beverly y la totalidad de las pruebas que la apoyan. El por mucho tiempo “abogado de movimientos sociales”, Len Weinglass, rechazó estas pruebas por ser demasiado calientes e increíbles, y el coabogado Dan Williams dijo que llevarían a argumentar ¡que la policía había incriminado a sabiendas a un hombre inocente! Pero esto no es increíble, y decir que lo es niega la realidad de los policías y los tribunales.
De hecho, no tienen límite los ejemplos de inocentes conscientemente incriminados en los tribunales burgueses. Antes de que sus condenas fueran expuestas como completas fabricaciones del gobierno, los Cuatro de Guildford pasaron quince años en prisión, y los Seis de Birmingham estuvieron 16 años presos tras ser sentenciados en 1970 como parte de la guerra terrorista del imperialismo británico contra los nacionalistas irlandeses. Antes de ser liberado en 1997, el antiguo líder pantera negra Geronimo ji Jaga (Pratt) pasó 27 años en prisión por un asesinato que las propias grabaciones secretas del FBI probaban que no pudo haber cometido, mientras que el líder de los panteras negras de Nueva York, Dhoruba bin Wahad fue encarcelado 19 años por cargos embusteros hasta su liberación en 1990. La represión que vino con la “guerra contra el terrorismo” también ha cobrado muchas víctimas inocentes.
Además, el caso de Mumia ha sido presentado en un tribunal tras otro, y todos ellos han rechazado las pruebas del embuste y de su inocencia. Esto incluye tres audiencias donde se presentaron pruebas, tres mociones y dos apelaciones a la Suprema Corte Estatal de Pennsylvania, una petición federal de habeas corpus en el Tribunal de Distrito de EE.UU. y una petición federal actualizada y otra petición al tribunal estatal, así como tres solicitudes de audiencia en la Suprema Corte de EE.UU. Cuando un juez federal revocó la sentencia de muerte de Mumia en diciembre de 2001, la fiscalía presentó inmediatamente una apelación, de manera que Mumia no ha salido de la antesala de la muerte desde su condena en 1982.
Como abogada de Mumia, había luchado en el equipo legal por que se utilizaran las pruebas del embuste policiaco y de su inocencia. Cuando quedó perfectamente claro, con el rechazo de la confesión de Beverly, la declaración de Billy Cook y todo el resto de las pruebas respaldatorias, que el abogado principal de Mumia, Len Weinglass, no aceptaría esto, Jon Piper y yo renunciamos al equipo legal en julio de 1999. El negarse a llevar al tribunal la prueba de que es inocente fue una traición a la defensa legal de Mumia. Y esa traición halló un paralelo en los supuestos izquierdistas que están detrás de las coaliciones que operan bajo el título de “Libertad a Mumia” pero que se movilizan sobre la base de la confianza en la justicia e imparcialidad de los tribunales y llaman por un nuevo juicio justo para Mumia.
¿Cuál es el propósito de estos izquierdistas al exigir que este hombre, claramente inocente, sea sujeto a un nuevo juicio? Como ven, no hay pruebas a considerar. Mumia mismo presentó su propia declaración jurada afirmando su inocencia cuando la confesión de Beverly y otras pruebas fueron finalmente presentadas al tribunal en 2001, con un nuevo equipo legal. Mumia declaró: “No le disparé al oficial de policía Daniel Faulkner. No tuve nada que ver con el asesinato del oficial Faulkner. Soy inocente.”
Se ha levantado el argumento fraudulento de que la evidencia de Beverly es “divisionista”; pero desde 1995, mucho antes de la confesión de Beverly, la supuesta izquierda rechazó las pruebas sobre la magnitud del embuste estatal y las lecciones políticas que se desprenden de ello. Esto se hizo explícito en una “reunión de dirección” de unos 100 grupos e individuos —incluyendo al Workers World Party, Socialist Action, Solidarity y Refuse & Resist (organización asociada al Revolutionary Communist Party)— que debatieron la cuestión. La decisión impulsada por la izquierda reformista, representada también por la International Socialist Organization, fue “ampliar” el movimiento y acudir al “público en general”. Renunciaron a la exigencia de liberar a Mumia y de abolir la racista pena de muerte a favor de la consigna: Nuevo juicio para Mumia.
En todas las etapas del caso, la línea política de los reformistas ha sido que el próximo tribunal va a ser el justo. Cuando los tribunales estatales fallaron en contra de Mumia, se extendieron ilusiones de que el tribunal federal estadounidense fallaría de manera justa sobre su petición. Ahora están difundiendo ilusiones en la imparcialidad de los tribunales estadounidenses de apelaciones, pues el tribunal federal estadounidense confirmó la condena. Y entre un procedimiento de tribunal y otro, los reformistas no emprendieron movilizaciones significativas.
Éstas fueron, pura y simplemente, decisiones políticas. No se basaban en los hechos: la inocencia de Mumia y la enormidad del probado embuste. En lugar de ello, la izquierda reformista trató de limitar la movilización política en defensa de Mumia a un llamado a la imparcialidad de los tribunales. Apelan a fuerzas liberales burguesas que ven el caso de Mumia no como un embuste político y racista contra un hombre inocente, sino como un “error de la justicia” aislado, una aberración que amenaza con manchar el proceso democrático.
¡Incluso los papeles legales que presenté en 1995-97, aprobados por el abogado principal de Mumia de ese momento, Leonard Weinglass, no se centraban en el llamado por un nuevo juicio! Llamamos por que se retiraran los cargos debido a la magnitud del embuste. Porque si lidiáramos solamente en el plano de lo que dice la ley en Estados Unidos, la supresión y la falsificación de evidencia son tales que todo el caso debe anularse. Esto es parte de la razón por la que dije que llamar a la gente a movilizarse en torno a la exigencia de un nuevo juicio no se guía por preceptos legales, como se argumenta con frecuencia, sino por un programa político.
El sistema de injusticia capitalista
El de Mumia es un caso de la vida real de un embuste policiaco, un caso de estudio de la naturaleza de clase del estado capitalista que no es neutral. El estado, con sus policías y apoyado por los tribunales, es una máquina de violencia organizada al servicio de una clase, la clase capitalista, y existe para defender el sistema de producción de ganancias contra la clase obrera y contra las minorías. La función de los tribunales es impartir la injusticia capitalista. Ésa fue la lección de los mártires de Haymarket, anarquistas que en 1887 fueron ejecutados en Chicago por dirigir las luchas por la jornada de ocho horas; de los obreros anarquistas Sacco y Vanzetti, víctimas de un embuste en Massachusetts por cargos de homicidio y ejecutados en 1927; de los Muchachos de Scottsboro, nueve jóvenes negros arrestados en 1931 que pasaron casi dos décadas en los calabozos de Alabama por cargos falsos de violación, con ocho de ellos sentenciados a muerte; de Julius y Ethel Rosenberg, ejecutados en 1953 por cargos de espionaje como parte de la Guerra Fría antisoviética.
En la historia alemana ustedes tienen a Eugen Leviné, líder del levantamiento espartaquista en Bavaria, ejecutado en 1919 por el contrarrevolucionario gobierno socialdemócrata. Está el caso de Max Hoelz, un obrero autodidacta que organizó un Ejército Rojo en el área del Vogtland durante el derechista Putsch de Kapp de 1920 y estableció una fuerza de dos mil 500 partisanos en la Alemania Central durante la Acción de Marzo de 1921, por lo que fue sentenciado a cadena perpetua. Después de siete años en prisión se le otorgó una amnistía como resultado de un movimiento masivo en su defensa.
La consigna por un “nuevo juicio” representa un programa de confianza en los racistas tribunales capitalistas que en todos los niveles han mantenido la embustera condena de Mumia. En el infame caso Dred Scott de 1857, que santificó la esclavitud en EE.UU., la Suprema Corte dijo que un hombre negro no tiene ningún derecho que el hombre blanco esté obligado a respetar. El estado capitalista y sus tribunales han dejado claro que Mumia no tiene ningún derecho que los tribunales estén obligados a respetar.
De ahí la importancia de la evidencia de Beverly y el por qué ha sido suprimida en las batallas legales, así como en el plano político, tiene una respuesta simple. La evidencia de Beverly expone el fraude de que el sistema legal burgués estadounidense pueda impartir justicia. Demuestra la unidad de propósito de los policías, la fiscalía y los tribunales en sostener el interés de los gobernantes capitalistas. Deja claro que la injusticia contra Mumia no fue la acción de algún policía, fiscal o juez mal portados, sino de todo el funcionamiento del sistema de injusticia capitalista. La función de la izquierda reformista es actuar como un obstáculo al desarrollo de ese entendimiento. Promueven las mismas ilusiones en la “justicia de los tribunales” que los periodistas liberales David Lindorff y Michael Schiffmann, cuyos escritos, supuestamente a favor de Mumia, de hecho minan la lucha por su libertad (ver: “Defensa clasista contra fe en la ‘justicia’ capitalista”, WV No. 892, 11 de mayo).
Su propósito es promover la noción de que el estado burgués es inviolable. Esto significa negar la inocencia de Mumia. Significa negar la magnitud del embuste estatal, así como la razón por la cual se llevó a cabo. Todo esto sirve para desmovilizar y desarmar políticamente a quienes han sido atraídos por la causa de Mumia. Estas medidas políticas sirvieron para desmovilizar un movimiento internacional de masas. Han significado el rechazo a las razones mismas por las que millones alrededor del mundo han abrazado la causa de Mumia: la repulsión a las injusticias inherentes al capitalismo —la pobreza, la opresión racial, los prejuicios étnicos y la guerra—; la identificación con la lucha de Mumia en contra de “el sistema” y por justicia para toda la humanidad.
Para liberar a Mumia ahora, para salvarlo de la ejecución o de una muerte lenta en prisión, es necesario organizarse sobre la base de una defensa clasista. Si bien eso implica utilizar todos los procedimientos legales posibles, la defensa clasista se basa en el entendimiento de la naturaleza del estado capitalista, y de que no puede haber confianza alguna en los tribunales, sino que toda la confianza debe ponerse en el poder de la clase obrera y sus aliados.
Los tribunales no juzgan y llegan a un fallo en aislamiento. Puede ejercerse presión sobre ellos. Pero hace falta una movilización internacional de las masas, centralmente del movimiento obrero y sus aliados —la juventud, las minorías y los inmigrantes— para cambiar la marea y obtener la libertad de Mumia. Fue una movilización internacional, que de manera crucial incluyó sindicalistas desde Sudáfrica hasta Europa y Estados Unidos, lo que detuvo la mano del verdugo cuando Mumia estaba a diez días de su ejecución en 1995. Fue necesaria esa movilización para lograr que se suspendiera la ejecución y para empujar a los tribunales a cumplir con su obligación legal de permitirle a Mumia continuar sus apelaciones legales. Ahora, ante la posibilidad de que los tribunales reviertan la cancelación de la sentencia de muerte, lo que está en juego es la vida misma de Mumia: ya sea por ejecución o por la lenta muerte de la cadena perpetua.
El trabajo que ha asumido el PDC, nuestras organizaciones fraternales y la Liga Comunista Internacional en los últimos meses por reavivar la lucha por la libertad de Mumia sobre la base de que es un hombre inocente es un paso adelante. Cientos de individuos y organizaciones, incluyendo sindicatos que representan a decenas de miles de trabajadores, han firmado nuestra declaración enfatizando la inocencia de Mumia y exigiendo su libertad. Pero necesitamos un movimiento de masas basado en el poder de la clase obrera, el poder que se ve en su capacidad de retirar su fuerza de trabajo mediante la acción huelguística. Imaginen, por ejemplo, lo que significaría que los trabajadores de tránsito de Filadelfia y Nueva York se declararan en huelga, no sólo para conseguir un salario, atención médica y condiciones laborales decentes, sino también ¡para exigir la libertad de Mumia! Imaginen lo que significaría que el movimiento obrero retirara su fuerza en otros centros capitalistas, deteniendo las comunicaciones, los transportes y la industria, exigiendo: ¡libertad inmediata a Mumia!
Mumia enfrenta los vastos recursos del estado capitalista. Pero hay un camino a la victoria de Mumia, a su libertad. Éste parte del entendimiento de que el enemigo de clase no se detendrá ante nada —recurriendo a las mentiras así como al terror— en las calles y en los tribunales. La libertad de Mumia yace en entender que el poder de luchar y vencer está en la lucha de clases, en la movilización del proletariado multirracial y multiétnico. ¡Libertad inmediata a Mumia!
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/28/mumia.html
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2016.05.24 03:40 ShaunaDorothy Amenaza de represión masiva ante repudio a dudosa victoria electoral del PAN - Los ataques del PAN contra los obreros y oprimidos y la lucha por la revolución socialista ¡Romper con AMLO y el PRD burgués! ¡Forjar un partido obrero revolucionario internacionalista! (2 - 2) (Septiembre de 2006)

https://archive.is/yuzVP
La revolución permanente: Una perspectiva para la emancipación de explotados y oprimidos
Los sentidos anhelos democráticos de las masas, como la emancipación nacional y la democracia política, no pueden ser satisfechos bajo el capitalismo. No existe, en la era de la decadencia imperialista, ninguna ala “progresista” de la burguesía, capaz siquiera de romper con los imperialistas. Los marxistas revolucionarios, basados en la perspectiva trotskista de la revolución permanente, no tenemos un programa democrático distinto de uno socialista. En la lucha por demandas democráticas, oponemos el proletariado a la burguesía por el simple hecho de que estas demandas sólo son realizables bajo la dictadura del proletariado y, de hecho, son aquéllas una fuerza motriz para la revolución socialista.
En efecto, sólo la revolución socialista, es decir, la toma del poder por la clase obrera dirigida por el partido obrero revolucionario, arrastrando tras de sí a las masas campesinas y pequeñoburguesas urbanas depauperadas, puede conseguir la genuina emancipación nacional mediante la expropiación de la burguesía nacional, el repudio de la deuda externa y la extensión de la revolución internacionalmente, en particular y obviamente al coloso imperialista estadounidense. De igual forma, la revolución socialista remplazaría la democracia burguesa, que en realidad no es sino una burla y una trampa para los obreros y los pobres, con la genuina democracia para los explotados y los oprimidos, donde los obreros y los campesinos pobres dirigirían los destinos del país a través de los soviets o consejos. La dictadura del proletariado apoyada por el campesinado significa pues la abolición de la propiedad privada, la colectivización y centralización de la economía entera, planificándola para satisfacer las necesidades de la población, bajo la hegemonía política de la clase obrera, y la formación de un estado obrero, es decir, en palabras de Engels, destacamentos especiales de hombres armados para defender este nuevo modo de producción contra la burguesía. La dictadura del proletariado sentaría las bases para el socialismo —que se basa en la abundancia generalizada— y para la emancipación de todos los oprimidos: las mujeres, los campesinos pobres, los homosexuales, los indígenas. Lenin explicó en 1916 (“Respuesta a P. Kíevski”):
“El socialismo conduce a la extinción de todo estado, por consiguiente, también de toda democracia; pero el socialismo puede realizarse solamente a través de la dictadura del proletariado, que combina la violencia contra la burguesía, es decir, contra la minoría de la población, con un desarrollo total de la democracia, es decir, la participación, verdaderamente igualitaria y verdaderamente universal de toda la masa de la población, en todos los asuntos del estado y en todos los complejos problemas referentes a la liquidación del capitalismo.”
¿Por qué es necesaria la hegemonía de la clase obrera? Es cierto que todos los pobres luchan, en uno u otro momento, contra depredaciones particulares ocasionadas por el capitalismo. Pero los campesinos, por ejemplo, luchan por tierra, por vender sus productos al mayor precio posible con el menor costo de producción, etc. En los excepcionales casos en que triunfan, se convierten en pequeños productores que explotan mano de obra. Su interés objetivo está pues en la propiedad privada de la tierra. Aisladas de la clase obrera, sus luchas, por más justas que puedan ser, no irán más allá de los marcos del capitalismo. En cambio, la clase obrera no lucha por conseguirle mercados al patrón, ni por su operación más “rentable”. Lucha colectivamente contra los patrones por mejores salarios, prestaciones y condiciones de trabajo. Los obreros no tienen más que su propia fuerza de trabajo para subsistir, y producen la riqueza de la sociedad colectivamente. Por ello, no tienen como clase ningún interés objetivo en el mantenimiento de la propiedad privada, y su posición estratégica en la industria moderna les da el inmenso poder social de paralizar la economía entera. Además, la clase obrera comparte intereses al nivel mundial. Así, la clase obrera es la única con el interés objetivo de destruir el capitalismo a través de las fronteras nacionales, y su emancipación de las cadenas del capitalismo lleva la semilla de la emancipación de la humanidad entera.
Ahora bien, la lucha económica de la clase obrera, por sí misma, tampoco va más allá de los marcos del capitalismo, sino que se limita a luchas contra patrones individuales para renegociar los términos de la explotación capitalista. Por ello, la conciencia sindical sigue siendo conciencia burguesa. Es necesario introducir la conciencia revolucionaria en la clase obrera: el entendimiento de su propia misión histórica de emancipación universal, y para ello se necesita un partido leninista-trotskista que, armado con la experiencia histórica de la lucha de clases, combata toda influencia ideológica de la burguesía en el proletariado y dirija a las masas en el derrocamiento del estado capitalista.
Para los revolucionarios mexicanos es de extrema importancia combatir la ideología del nacionalismo burgués: el mito de la “unidad” entre explotados y explotadores conacionales y la consecuente aberración chovinista a los extranjeros, como si más allá del Río Bravo no existieran las clases sociales. El futuro de un México obrero dependería, en un sentido muy inmediato, del apoyo de nuestros hermanos de clase estadounidenses, en especial de las doblemente oprimidas masas negras. El internacionalismo proletario no es una vacua declaración de buenas intenciones, sino un reflejo de la realidad económica del imperialismo y una necesidad política para el proletariado. Es fundamental combatir el chovinismo racista que impulsan los gobernantes capitalistas en México tanto como en EE.UU. para mantener enfrentados a los negros con los millones de inmigrantes latinoamericanos, que constituyen un puente humano clave para el proletariado. De ahí la importancia de nuestra campaña por la libertad de Mumia Abu-Jamal, ese activista estadounidense por los derechos de los negros, conocido como “la voz de los sin voz”, sentenciado a muerte en un proceso totalmente amañado y racista. Ésta, entre otras muchas causas, además de su justeza intrínseca, proporciona un vehículo concreto para combatir el chovinismo y estrechar los vínculos entre los obreros del mundo.
Los bolcheviques mostraron el camino
La Revolución de Octubre de 1917 —que confirmó plenamente la revolución permanente de Trotsky— es la experiencia fundamental para los revolucionarios. A principios del siglo XX había una discusión clave para comprender qué tipo de revolución sería la rusa. Las diferencias entre los distintos grupos llevarían al cabo del tiempo a que se enfrentaran, literalmente en las barricadas de la revolución, bolcheviques y mencheviques, mientras que Trotsky se unió a los primeros.
Los mencheviques contraponían las tareas democráticas de la venidera revolución en el atrasado imperio zarista con la revolución socialista en un esquema que se conoce como la “revolución por etapas”. En otras palabras, sostenían que la revolución debería conducir a la burguesía al poder y habría que esperar el pleno desarrollo del capitalismo para entonces hablar de revolución socialista, en algún futuro indeterminado; así, explícitamente subordinaban el proletariado a la burguesía liberal. Los bolcheviques de Lenin descartaban cualquier capacidad revolucionaria de la mezquina burguesía rusa y asignaban el papel dirigente al campesinado y el proletariado a través de una fórmula algebraica, la “dictadura democrática del proletariado y el campesinado”, que no preveía aún la relación entre estas dos clases, es decir, no afirmaba de antemano cuál de las dos sería hegemónica. Desde 1905, con base en la experiencia de esa primera Revolución Rusa, Trotsky señaló que toda la historia del desarrollo capitalista mostraba que el campesinado era incapaz de desempeñar un papel revolucionario independiente. Observó que, en las condiciones de la Rusia del siglo XX, sólo el proletariado podía desempeñar ese papel revolucionario dirigente. Que la revolución tendría fines democrático-burgueses nadie cuestionaba, pero la clase obrera no podría detenerse ante las tareas puramente democráticas, sino que tendría que pasar inmediatamente a las socialistas —esencialmente, la abolición de la propiedad privada y la planificación económica—, adquiriendo así la revolución su carácter “permanente”.
Esto fue exactamente lo que sucedió en 1917. Pero, por supuesto, no sucedió mecánicamente. Fue necesaria una lucha continua por parte del Partido Bolchevique en los soviets y, de hecho, incluso dentro del partido mismo, especialmente por parte de Lenin y de Trotsky, para resistir la presión de las capas más atrasadas del proletariado hacia la adaptación a la “democracia” burguesa y, finalmente, para movilizar a la clase obrera hacia el derrocamiento revolucionario del orden burgués. La Revolución de Febrero de 1917, llevada a cabo totalmente por la clase obrera, condujo a la abdicación del zar y a la formación de una república burguesa, comandada por el Gobierno Provisional, que cambió varias veces de dirigentes en el curso de apenas unos meses. La oposición tajante de Lenin al gobierno burgués, en contraste con el conciliacionismo de los mencheviques y populistas socialrevolucionarios (un partido basado en el campesinado), pavimentó el camino para la toma del poder.
Al principio, la dirigencia bolchevique en Rusia (Lenin estaba aún en el exilio) se adaptó al gobierno burgués, especialmente Stalin, quien sostenía en marzo de 1917:
“Es menester sostener la acción del Gobierno provisional, mientras éste dé satisfacción a las reivindicaciones de la clase obrera y de los campesinos revolucionarios en la revolución en curso.”
Este “apoyo crítico” a un gobierno burgués es esencialmente por lo que propugnan hoy quienes siguen al PRD “desde la izquierda”.
Al regresar a Rusia, Lenin llevó a cabo una lucha tajante dentro del Partido Bolchevique para cambiar radicalmente su orientación. Lenin explicó en sus “Tesis de Abril” de 1917:
“Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones [territoriales a raíz de la Primera Guerra Mundial interimperialista]. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria ‘exigencia’ de que deje de ser imperialista...
“No una república parlamentaria...sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.”
Aunque el Partido Bolchevique nunca adoptó formalmente la teoría de la revolución permanente, la perspectiva de Lenin, abandonando su vieja consigna de la “dictadura democrática de obreros y campesinos”, confluía exactamente con la de Trotsky.
Movilizando al campesinado pobre, que representaba un 80 por ciento de la población, tras el proletariado industrial, la Revolución de Octubre de 1917 abolió la propiedad privada, es decir, colectivizó la economía, centralizándola y planificándola bajo la democracia obrera, para avocarla a la satisfacción de las necesidades de la población. Estableció también el monopolio estatal del comercio exterior, para contrarrestar la rapiña económica de las potencias imperialistas. Sobre esta base proletaria, resolvió las cuestiones democráticas que ningún gobierno burgués hubiera podido resolver. El joven régimen soviético otorgó plenos derechos a las mujeres —incluido el aborto libre y gratuito—, abolió la propiedad privada sobre la tierra, desconoció la inmensa deuda externa zarista, otorgó plenos derechos a los homosexuales, etc. En breve, sentó las bases para la transformación de Rusia de un país atrasadísimo, baluarte histórico de la reacción, en una potencia económica, científica y militar y en un modelo a seguir para los explotados y oprimidos del mundo.
Los bolcheviques sabían que su revolución sólo podía sobrevivir con la ayuda del proletariado de Europa occidental, y veían la Revolución Rusa como un preludio de la revolución proletaria en Occidente. En 1919 lograron dar realidad organizativa a su lucha constante por el forjamiento de un partido mundial para la revolución socialista mediante la fundación de la Internacional Comunista o III Internacional. Pero la Revolución Rusa se vio aislada debido a la derrota de revoluciones en Europa occidental ante el sabotaje de la socialdemocracia y la inexperiencia de los jóvenes partidos comunistas. Además, la economía y la clase obrera rusa misma estaban devastadas tras la masacre imperialista de la Primera Guerra Mundial y, posteriormente, la Guerra Civil, donde las intentonas burguesas e imperialistas por derrocar el régimen soviético fueron derrotadas al costo de millones de vidas de obreros y campesinos, incluyendo a gran parte del proletariado revolucionario que llevó a cabo la Revolución de Octubre. Esto dio pie al surgimiento y la consolidación de la casta burocrática estalinista, que abandonó el programa bolchevique e impuso en su lugar el mito reaccionario de la “coexistencia pacífica” con el imperialismo y el dogma antimarxista del “socialismo en un solo país”, traicionando oportunidades revolucionarias alrededor del mundo. Al final, los herederos de Stalin regresaron la Unión Soviética a los imperialistas en la contrarrevolución de 1991-92. Los espartaquistas defendimos incondicionalmente contra el imperialismo y la contrarrevolución a la URSS y los estados obreros nacidos burocráticamente deformados de Europa oriental hasta el final, al tiempo que luchábamos por una revolución política proletaria que echara a las burocracias dirigentes e instaurara la genuina democracia obrera soviética. La misma política aplicamos hoy a los estados obreros deformados de Corea del Norte, Cuba, China y Vietnam.
La LTS: “Profundizar y extender” la lucha perredista
El nítido contraste entre nuestras posiciones y las de otros grupos de la izquierda ayudará a esclarecer el contenido del trotskismo genuino. La mayoría de los grupos que se reclaman marxistas se han adaptado, de una u otra forma, al perredismo, justificando su política con variaciones de la trillada frase de “acompañar a las masas en su experiencia”. Lo que la clase obrera necesita no es compañía, como si se tratara de un enamorado nostálgico; lo que necesita es una dirección revolucionaria.
Tomemos primero el caso de la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Para poner las cosas en su justo contexto, lo fundamental al discutir el programa de este grupo es recordar que apoyaron la contrarrevolución capitalista en la URSS y Europa oriental, y hoy sostienen que China es capitalista, desembarazándose así de la defensa de la Revolución de 1949. ¿Qué tipo de trotskistas apoyan una contrarrevolución capitalista? La respuesta es muy sencilla: ninguno. En México, la LTS se ha sumado a la campaña perredista por llevar a AMLO al poder. Esto no debería ser una sorpresa. Antes de las elecciones llamaban a no votar por AMLO ni por el PRD, pero, al mismo tiempo, se sumaron explícitamente a “la otra campaña” zapatista, cuyo programa no es más que una versión pequeñoburguesa del populismo nacionalista burgués del PRD, totalmente circunscrita a los marcos del capitalismo, y que trata de empujar a éste hacia la izquierda. Como escribimos en Espartaco No. 25 (primavera de 2006):
“Los espartaquistas nos solidarizamos con la lucha del campesinado indígena contra las ancestrales opresión y miseria y llamamos a los obreros a defender al EZ contra la represión estatal y paramilitar. Sin embargo, no abrazamos el zapatismo, sino el programa del marxismo revolucionario —dos perspectivas del mundo contrapuestas—.”
En el número más reciente de su periódico, Estrategia Obrera No. 52 (30 de julio de 2006), la LTS sostiene que “Como socialistas debemos hacernos parte de este movimiento democrático de las masas. Solo [sic] evitando toda posición sectaria podremos marcar sus limitaciones apostando a que tome un curso independiente del PRD.” Según ellos, es “sectario” no sumarse al movimiento perredista, es decir, burgués, por sentar a AMLO en la famosa silla. Y sin embargo, ¡balbucean sobre la “independencia política y organizativa del PRD y de AMLO”! Retomando el llamado perredista, afirman que “debemos ir más allá del llamado del PRD a conformar ‘comités de difusión’, ya que es insuficiente y limitado. Los comités deben darse como objetivo profundizar y extender la organización y la lucha concurriendo a las colonias, las fábricas y los centros de trabajo y de estudio...” ¡Pero el propósito de estos “comités de difusión” es extender la popularidad del caudillo López Obrador! En realidad, como los zapatistas, el objetivo de la LTS es imprimir un curso más “combativo” al PRD.
En una polémica contra el Partido Obrero Socialista (POS, que se dedicó durante el último par de años a juntar firmas para obtener su “registro”, es decir, un jugoso subsidio del estado capitalista, y, como era de esperarse, conservarlo es lo único que parece importarle), la LTS sostiene:
“Partimos de la definición de Trotsky, en cuanto a que las demandas democráticas pueden ser un motor de la movilización en tanto conserven su fuerza vital, lleven a confrontar con la dominación burguesa y no sean una trampa. Es por eso que, mientras apoyamos la justa demanda de conteo voto por voto, decimos que las instituciones del régimen no garantizarán una ‘institución electoral transparente’ favorable a los trabajadores, ni mucho menos comicios verdaderamente democráticos. Es por eso que luchamos por una Asamblea Constituyente libre y soberana...”
Esto es una vulgar tergiversación de la perspectiva trotskista de la revolución permanente. Las protestas recientes, por sí mismas, no “llevan a confrontar con la dominación burguesa”, sino que se basan totalmente en el apoyo al PRD burgués, lo cual es ciertamente una trampa. No se trata de combatir ilusiones en una “institución electoral transparente” (¡el IFE!), que en realidad ni siquiera los perredistas tienen (aunque tal vez el POS sí, habiendo adquirido gran aprecio por sus puntuales tortibonos), sino las ilusiones en el PRD. En realidad, las demandas democráticas de la población son una fuerza motriz para la revolución socialista sólo en la medida en que la vanguardia obrera logra oponer el proletariado a la burguesía en la lucha por las mismas.
La LTS termina su polémica:
“Lamentablemente, el POS no plantea que sólo una Asamblea Constituyente basada en la movilización revolucionaria de las masas democratizará el país y le adjudica a las instituciones la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos.”
Cual cura de pueblo, la LTS condena al infierno a sus feligreses por el pecado que ambos comparten; asignar a una asamblea constituyente, es decir, un parlamento burgués, la democratización del país en favor de los explotados y oprimidos significa precisamente adjudicarle al régimen capitalista “la capacidad de reformarse en favor de los trabajadores y campesinos”.
El GI: Centristas en un mundo raro
Mención aparte merece el Grupo Internacionalista (GI), formado hace una década por ex espartaquistas desertores del trotskismo. El GI vive, como dice la canción, en un mundo raro. Desorientado por la contrarrevolución en la URSS se ha dedicado fervorosamente a negar que la contrarrevolución haya tenido algún efecto significativo en la conciencia de la clase obrera, esencialmente, que nada ha cambiado en las luchas sociales desde los años 70 o incluso más atrás. Esto los ha llevado a adaptarse a fuerzas de clase ajenas al proletariado, buscando atajos a la construcción de un partido leninista-trotskista de la vanguardia obrera.
En México, la política del GI se caracteriza por su renuncia a la perspectiva de la revolución permanente y por su adaptación a la conciencia actual de la clase obrera. Según ellos, el principal obstáculo en México a la revolución obrera es un fantasmagórico “frente popular” en torno al PRD. El “frente popular” es un término acuñado por los estalinistas para encubrir la subordinación de los partidos comunistas alrededor del mundo a las burguesías nativas, siguiendo el esquema menchevique de la “revolución por etapas”. El frente popular no es una táctica, sino el mayor de los crímenes, que ha conducido a derrotas sangrientas de la clase obrera. Pero no es sinónimo de toda y cualquier forma de colaboración de clases. Se refiere a la subordinación política de los partidos de masas de la clase obrera a los capitalistas, generalmente con el propósito de administrar el estado burgués. En México nunca ha existido tal partido de la clase obrera, ni siquiera un partido obrero-burgués reformista al estilo del laborismo británico. La clase obrera mexicana, desde su etapa inicial en los años 20, ha estado atada a las alas nacional-populistas de la burguesía, y no ha llegado al entendimiento de la necesidad de su propio partido —es decir, a una conciencia de clase elemental—.
El GI invoca la existencia de un frente popular en torno al PRD para embellecer la conciencia actual de la clase obrera, negando el obstáculo ideológico fundamental del nacionalismo burgués y las ilusiones en la reforma democrática del estado capitalista. El GI es incapaz de lidiar con el hecho de que los obreros ven al PRD burgués como su dirección.
Así, el ascenso del populismo y la polarización social en México han empujado al desorientado GI cada vez más lejos en su abandono del trotskismo. El GI rechaza la lucha por la defensa de derechos democráticos, renunciando así a la revolución permanente. En su más reciente publicación (El Internacionalista/Edición México No. 2, agosto de 2006), este grupo centra una polémica contra nosotros en el hecho de que nos opusimos al desafuero de López Obrador el año pasado. Ellos, en los hechos, apoyaron los designios de Fox, pues se oponen “al fuero ejecutivo, que exime a los gobernantes capitalistas de ser enjuiciados por sus actos oficiales (a diferencia del fuero parlamentario, que tiene el propósito [¡!] a [sic] proteger a los legisladores de la intimidación gubernamental).” Así, según la lógica del GI, al despojar al populista López Obrador del fuero, ¡el neocristero Fox estaba llevando a cabo una medida realmente democrática!
Nosotros no tomamos posición sobre tales preceptos de la legislación burguesa en abstracto, sino con base en los intereses de la clase obrera en cada caso concreto. Como explicamos en un volante del 7 de abril de 2005:
“Los comunistas...nos oponemos al desafuero de Andrés Manuel López Obrador, sin darle ningún apoyo político. El intento de Fox y sus cómplices del PRI por impedir que un candidato nacionalista burgués contienda en las elecciones es un golpe contra los derechos democráticos de la población... Al oponernos al desafuero defendemos el derecho de nuestra clase a organizarse y a luchar contra el conjunto de la clase capitalista.”
—“¡Abajo el desafuero de López Obrador! ¡Romper con el PRD y los demás partidos de la patronal! ¡Por la independencia política de la clase obrera!”
Los argumentos del GI respecto al fuero en sí mismo, abstraído de las condiciones reales del ataque foxista, no son más que una absurda excusa para justificar el hecho de que le dieron la espalda a la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población. La línea que pretende presentar como “archirradical” (presumiblemente para adaptarse a la política del medio estudiantil zapatista de la UNAM) es en realidad profundamente derechista, y no es coincidencia que las grotescas contorsiones que se ve obligado a hacer para justificarla acaben lavándole la cara a Fox mismo.
Un precedente fundamental para este tipo de ataques derechistas viene precisamente de la Revolución Rusa de 1917. El dirigente del último Gobierno Provisional burgués, el populista Aleksandr Kerensky, trató de fraguar un golpe de estado contra los soviets al lado del archirreaccionario general Kornílov. Ante la impotencia de aquél, en agosto-septiembre Kornílov terminó llevando a cabo su intentona no sólo sin Kerensky, sino de hecho contra él y contra los soviets. Los bolcheviques hicieron un bloque militar con Kerensky contra Kornílov sin aflojar un milímetro su oposición al primero. Lenin argumentó dentro del Partido Bolchevique:
“¿En qué consiste, pues, nuestro cambio de táctica después de la rebelión de Kornílov?
“En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Kerensky. Sin aflojar un ápice nuestra hostilidad hacia él, sin renunciar a la tarea de derrocar a Kerensky, decimos: hay que tener en cuenta la situación actual. No vamos a derrocar a Kerensky ahora. Encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, señalaremos al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerensky. Eso también se hacía antes. Pero ahora pasa a ser lo fundamental; en esto consiste el cambio.”
El GI niega vociferantemente que esta experiencia tenga alguna validez hoy día. En esencia, argumenta que la campaña del desafuero no era más que una rencilla interburguesa en la que la clase obrera no tenía lado y afirmaba hace más de un año de la manera más estúpida: “Cuando la LCI hoy dice defender los derechos democráticos al apoyar la inmunidad legal de López Obrador [¡!], cuando pretende que los imperialistas favorecen a Fox sobre AMLO, están repitiendo la propaganda electoral del PRD y participando en su campaña” (El Internacionalista No. 5, mayo de 2005). Cuesta trabajo pensar que el GI cree sus propias palabras. En su nuevo artículo afirma:
“Pero si la lucha trasciende el ámbito del circo electoral, si el estado capitalista proclama a un ganador por medio de un fraude masivo, imponiendo al candidato de un régimen que sólo puede mantenerse en el poder mediante la represión de mano dura, si en lugar de gigantescas pejemarchas hay protestas masivas en contra de acciones que apunten en la dirección de una dictadura militar policíaca, los revolucionarios proletarios deben convocar a una movilización proletaria en contra de la amenaza bonapartista.”
Para este propósito, el GI lanza también llamados por “comités de defensa obrera” y por la preparación de una “huelga nacional contra el gobierno asesino” en antelación a lo que ven como una inminente “guerra civil”, al tiempo que señala con un dedo acusador a quienes llaman por “defender el voto”. Ciertamente, la profunda polarización actual y la división dentro de la burguesía misma plantean la amenaza de la represión generalizada. Al GI le ha tomado más de un año, con manifestaciones de millones de personas y constantes ataques y amenazas foxistas, reconocer este hecho. El punto es que la lucha en defensa de los derechos democráticos de la población no se contrapone a la defensa de la clase obrera contra una amenaza bonapartista; en realidad, son una y la misma cosa. Los obreros mexicanos no son indiferentes al resultado de la presente disputa entre sus gobernantes. Si López Obrador ganó la elección, los comunistas defendemos su derecho democrático a asumir el cargo. Pero no sumamos nuestras fuerzas al bloque político perredista, sino que defendemos los derechos democráticos por medios proletarios.
En 1916, el bolchevique Iuri Piátakov (P. Kíevski) descartaba la lucha por demandas democráticas como una desviación de la lucha por el socialismo. Lenin le respondió:
“El capitalismo en general y el imperialismo en particular trasforman la democracia en una ilusión, y al mismo tiempo, el capitalismo engendra aspiraciones democráticas en las masas, crea instituciones democráticas, agudiza el antagonismo entre la negación imperialista de la democracia y la aspiración de las masas a la democracia. El capitalismo y el imperialismo pueden ser derrocados solamente por la revolución económica. No pueden ser derrocados por trasformaciones democráticas, aun las más ‘ideales’. Pero un proletariado, no educado en la lucha por la democracia, es incapaz de realizar una revolución económica.”
—“Respuesta a P. Kíevski”
Descartar las aspiraciones democráticas de las masas significa pues rechazar la revolución permanente y, por tanto, la lucha por el socialismo. En realidad, las posturas supuestamente “archirradicales” del GI son un mero artilugio para esconder su adaptación al PRD. En efecto, el GI necesita mucha desvergüenza para hablar de “comités de defensa obrera” que, según ellos, serían la generalización de las luchas de los obreros de Sicartsa y los maestros de Oaxaca: ¡el GI ni siquiera defendió al sindicato minero ante el ataque estatal! Acorde con su adaptación perredista, este grupo sostiene que los sindicatos afiliados al PRI —como el sindicato minero— no son organizaciones obreras, sino “el enemigo de clase” (El Internacionalista/Edición México No. 1, mayo de 2001) —lo cual, por cierto, también atañería al SNTE y su Sección 22 en Oaxaca—. Por extraña coincidencia, según ellos los únicos sindicatos obreros en México son los sindicatos atados al PRD. Así, en sus publicaciones recientes han dedicado páginas y páginas a dos columnas a documentar las traiciones de las burocracias presentes y pasadas del sindicato minero para justificar el vergonzoso hecho de que ni siquiera fueron capaces de defenderlo en medio de una dura lucha de clases.
La política del GI es fundamentalmente impresionista, guiada por lo que es popular en el momento y encubriendo sus posturas derechistas con hueca fraseología “ortodoxa”. En noviembre de 2000, el GI retrataba al populista venezolano Hugo Chávez como un mero títere de la bolsa de Caracas y de los imperialistas y minimizaba los peligros de una intervención imperialista estadounidense, así como los lazos orgánicos de la federación sindical CTV con la burguesa Acción Democrática (AD) y sus contactos históricos con los frentes “laborales” de la CIA en Latinoamérica. En aquel entonces, el GI no describía a la CTV como corporativista, a diferencia de su línea sobre los sindicatos afiliados al PRI en México. Durante más de dos años el GI mantuvo un silencio sepulcral ante los frecuentes “paros” patronales contra el gobierno de Chávez, e incluso ante el intento de golpe “made in USA” de abril de 2002. Finalmente, habiendo olfateado hacia dónde sopla el viento, a partir del otoño pasado el GI se ha apresurado a ubicarse en el flanco izquierdo del club de fans de la Revolución Bolivariana, y ahora embellecen a la UNT —una central sindical establecida bajo la tutela de Chávez— al tiempo que consignan a la CTV al basurero.
El GI nos acusa de que “la lógica de [nuestra] política del año pasado debería llevar al GEM a unirse a la LTS y otras organizaciones en la cauda del movimiento ‘antifraude’.” “La lógica de la política” del GEM está dictada por la perspectiva de la revolución permanente. No se puede decir lo mismo del GI. No es casualidad que este grupo se ha rehusado consistentemente, tanto en 2005 como en 2006, a distribuir su propaganda en las inmensas movilizaciones perredistas, a las que asistieron al menos decenas de miles de obreros y jóvenes. Las pretenciosas afirmaciones del GI de que ellos y sólo ellos han “nadado contra la corriente” ante la polarización social que vive el país son una triste broma. En realidad, son incapaces de combatir las ilusiones de la clase obrera en el populismo, invocando en cambio fantasmagóricos “frentes populares” y descartando a gran parte de los contingentes pesados del proletariado por estar afiliados al partido burgués equivocado.
¡Reforjar la IV Internacional!
El 30 de julio, un pequeño equipo de espartaquistas distribuía su prensa trotskista en el Hemiciclo a Juárez, entre dos millones de férreos partidarios de López Obrador. Cuando éste empezó a hablar (a través de las “megapantallas”), uno de los manifestantes, subido a un poste, gritó a los demás: “¡Cállense, que está hablando el jefe!” Siguió un silencio casi absoluto, interrumpido sólo por los vivas tras su discurso. Esto debería dar una idea de lo que significa en realidad “nadar contra la corriente”, en el curso de la lucha por ganar gente a la perspectiva del marxismo revolucionario. Aquel día distribuimos más de un centenar de ejemplares de Espartaco a los obreros y jóvenes más abiertos a la propaganda marxista.
La sociedad mexicana parece un polvorín a punto de estallar, pero he aquí el problema fundamental: el proletariado está fuertemente atado ideológicamente al PRD burgués. Es necesario intervenir en la lucha de clases y social con el programa del marxismo revolucionario, luchando por romper esas ataduras. Sólo así se podrá construir un partido leninista-trotskista para dirigir a la clase obrera al poder. A la que nos hemos comprometido es una tarea enorme. Romper las cadenas ideológicas que atan a la clase obrera a sus explotadores significará muchos años de trabajo arduo. Pero no hay otro camino.
Trotsky escribió en el documento de fundación de la IV Internacional:
“Mirar la realidad de frente, no ceder a la línea de menor resistencia; llamar al pan pan y al vino vino; decir la verdad a las masas, por amarga que sea; no tener miedo de los obstáculos; ser exacto tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; basar el programa propio en la lógica de la lucha de clases; ser audaz cuando llega la hora de la acción: tales son las reglas de la IV Internacional.”
Tales son también las reglas que rigen el programa y el actuar de los espartaquistas. Como sección de la Liga Comunista Internacional (Cuartainternacionalista), luchamos por reforjar la IV Internacional de Trotsky sin otro interés, sin otro objetivo que dirigir al proletariado a la toma del poder estatal mediante la revolución socialista.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/26/pan.html
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2016.05.21 16:21 ShaunaDorothy Declaración de la Liga Comunista Internacional - ¡Derrotar al imperialismo mediante la revolución obrera—Defender a Serbia! (abril de 1999) (2 - 2)

https://archive.is/rbNL0
Ya en el número de abril-mayo de su Socialist News, el SLP no dice nada sobre derrotar al imperialismo, deja entrever un llamado a las tropas terrestres (“Ni Clinton ni Blair tienen ninguna intención de poner a sus soldados en Kosovo del lado del Ejército de Liberación de Kosovo”) ¡y llama al “secretario general de la ONU, Kofi Annan, al primer ministro Ruso, Yevgeni Primacov y al Papa a idear una forma de negociaciones de paz que detengan el bombardeo”! ¡Hablan de una alianza impía —el Papa, quien fue un operativo clave para la contrarrevolución de Solidarnosc en Polonia; el jefe de la ONU, quien invadió Haití y Somalia y hambrea a Irak y el Primer Ministro de la Rusia “postsoviética” capitalista— que el SLP busca que nos traiga la paz! La oposición de Scargill a la Solidarnosc financiada por el vaticano, fue empleada por el gobierno de Tatcher como una punta de lanza rompe sindicatos contra Scargill y los mineros británicos, antes y durante su huelga de 1984-85.
Los miembros del SLP que se quieran oponer al imperialismo británico deben entender que la tradición política del “viejo laborismo” a la que el SLP desea vívidamente volver es todo menos antiimperialista. La “izquierda” nacionalista de la “pequeña Inglaterra” del Partido Laborista previo a Blair estuvo del lado de su propio imperialismo de la India a Irlanda, hasta la “prueba de virginidad” a las mujeres asiáticas que buscaban ser admitidas en la Gran Bretaña. La línea del laborismo es el así llamado camino parlamentario al socialismo —como si la clase dominante entregara el poder estatal al proletariado después de una elección democrática—; mientras tanto, buscan participar en la administración “humana” del sistema capitalista. No se puede luchar contra la guerra imperialista sin una lucha revolucionaria contra el sistema capitalista que transpira guerra.
La clase obrera debe luchar contra la opresión nacional y racial
Bajo Lenin y Trotsky, los bolcheviques dirigieron a la masa trabajadora rusa a aplastar exitosamente al estado capitalista en octubre de 1917. Los bolcheviques sacaron a la Rusia revolucionaria de la masacre imperialista, y fundaron la Internacional Comunista con el propósito de extender la revolución mundialmente.
Pero, contrario a lo que pasó en Rusia, la aguda oportunidad revolucionaria presentada por la Primera Guerra Mundial no llevó al proletariado a derrocar a la burguesía en Europa Occidental. La principal responsabilidad de ello yace en la socialdemocracia. Estos sabuesos de la contrarrevolución sirvieron bien a sus amos burgueses, masacrando revolucionarios como los comunistas alemanes Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg. La presión del cerco imperialista sobre el económicamente atrasado estado soviético; la devastación de la clase obrera rusa en la guerra civil, que aplastó a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas e imperialistas y el fracaso de la extensión de la revolución proletaria, montaron el escenario para la contrarrevolución política en 1924 (el termidor) en el que el poder político fue usurpado por una casta parasitaria nacionalista encabezada por Stalin y sus herederos. Su falso dogma de “construir el socialismo en un solo país” significó en la práctica una acomodación al imperialismo. El programa estalinista de colaboración de clase ha llevado a la derrota de revoluciones obreras incipientes desde China en 1925-27 hasta España en 1936-39, hasta Italia en 1943-45 y Francia en mayo de 1968. Habiendo destruido la conciencia revolucionaria internacionalista del proletariado soviético, la burocracia estalinista devoró finalmente al estado obrero, introduciendo la contrarrevolución capitalista en 1991-92.
El presidente imperialista de EE.UU., Jimmy Carter, realizó la Segunda Guerra Fría bajo la rúbrica de los “derechos humanos”. Hoy, el imperialismo de los “derechos humanos” es el lema de los imperialistas y sus seguidores para justificar sus metas de guerra. Durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Bretaña y Francia justificaron su guerra contra Alemania en el nombre de la liberación de Bélgica, mientras que Alemania clamaba luchar por la liberación de Polonia de Rusia. Lenin ridiculizó salvajemente esta farsa burguesa. Mientras que apoyaba fuertemente el derecho de Polonia a la autodeterminación, discutía que levantar esta consigna en el contexto de una guerra imperialista sólo podría significar “caer...en un bajo servilismo ante una de las monarquías imperialistas” (“Balance de una discusión sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”, julio de 1916).
Hoy que las burguesías aúllan sobre el “pobrecito Kosovo”, perpetúan numerosas instancias de opresión nacional y racial, incluso en Europa Occidental. La burguesía francesa oprime y expulsa a miles de norafricanos y a otros sans papiers de “la belle France”. Alemania ha deportado a kurdos a la represión segura y a la probable muerte en Turquía, mientras que los refugiados bosnios fueron víctimas de las deportaciones masivas realizadas por el IV Reich. Italia hundió un barco de refugiados albaneses en alta mar. Las poblaciones roma y sinti son brutalmente atormentadas a lo largo de la Europa “socialista”.
La represión del pueblo vasco expone lo que significa la “unión europea” capitalista: la coordinación transnacional de terror estatal-policíaco contra los pueblos oprimidos que luchan por su liberación. ¡Exigimos la libertad para los nacionalistas vascos en las prisiones francesas y españolas, y llamamos por el derecho a la autodeterminación de los vascos, tanto al norte como al sur de los Pirineos!
La LCI lucha por la salida inmediata incondicional de las tropas británicas de Irlanda del Norte como parte de la lucha por una república obrera irlandesa dentro de una federación socialista de las Islas Británicas. En esta situación de pueblos interpenetrados, en la que la minoría católica es actualmente oprimida dentro del estado naranjista protestante, reconocemos que no hay solución equitativa a la opresión nacional fuera de la movilización del proletariado a lo largo de las Islas Británicas, por el derrocamiento revolucionario del imperialismo británico, aplastando al estado naranjista en el norte así como al estado clericalista católico del sur.
Mientras gritan sobre Milosevic, los imperialistas callan la opresión —incluyendo transferencias de población masivas forzadas— de kurdos en Turquía. El gobierno de Turquía, el bastión suroriental de la OTAN, ha realizado una guerra de 14 años en contra de la población kurda oprimida, que ha llevado a unos 30 mil a la muerte; ha destruido totalmente a 3,500 pueblos y forzado a más de tres millones de kurdos a huir de sus hogares. Es notable que el líder del pequeñoburgués nacionalista Partido Obrero del Kurdistán (PKK), Abdullah Ocalan fue tomado por la CIA y todos los países europeos le negaron el asilo al tiempo que en Alemania el PKK es ilegal. Nosotros decimos: ¡Libertad para Ocalan! ¡Abajo la persecución de los militantes kurdos! ¡Por una república socialista del Kurdistán Unido!
La faceta doméstica del nacionalismo burgués es el agudo incremento del racismo dirigido contra las comunidades europeas de inmigrantes de piel oscura y de Europa Oriental, que enfrentan las deportaciones masivas y la violencia estatal y fascista. Los inmigrantes que ya no son necesarios como “trabajadores huéspedes” para el trabajo sucio con salarios bajos son expulsados, mientras que la segunda generación, sobre todo los jóvenes, son vistos con menosprecio por los gobernantes: sin trabajo y sin futuro para estos jóvenes, la clase dominante les teme como un detonador a punto de explotar. A lo largo de Europa, los regímenes capitalistas administrados por supuestos “socialistas” desatan a sus policías para atemorizar a los jóvenes de las minorías; mientras que en la Gran Bretaña de Blair la opresión a los negros y a los asiáticos se ha vuelto una vergüenza tan aguda que el gobierno se vio forzado a reconocer el “racismo institucionalizado” en la policía.
La opresión racista está íntimamente ligada al mecanismo de la explotación capitalista. Los regímenes socialdemócratas y los gobiernos de frente popular (coaliciones que atan a los partidos de la clase obrera a la burguesía en el gobierno) han sido puestos en las oficinas de gobierno desde el colapso de la Unión Soviética, con el propósito expreso de destruir al “estado benefactor”. Los gobernantes capitalistas ya no sienten la obligación de mantener un alto nivel de vida para los obreros occidentales que compita con las prestaciones sociales de las economías planificadas de los estados obreros deformados de Europa Oriental que surgieron de la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial. Ya que la burguesía busca incrementar la tasa de explotación, los inmigrantes no son sólo el blanco para la deportación, sino que son usados como chivos expiatorios para el desempleo y el empobrecimiento. El racismo antiinmigrantes es el filo cortante de los ataques contra toda la clase obrera. Los intereses de la clase obrera y de las minorías deben avanzar juntos, o caerán por separado. El movimiento obrero debe luchar por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes y refugiados para defenderlos de la represión derechista.
Junto a la intensificación de las guerras de las burguesías en contra de sus propias masas trabajadoras, la derrota final de la Revolución de Octubre ha intensificado la reacción social, y como siempre, la mujer está entre los primeros blancos. La contrarrevolución capitalista en la antigua Unión Soviética y en la Europa Oriental ha pauperizado a las mujeres, sacándolas de los trabajos y llevándolas de regreso a la tiranía del “Kinder, Kirche, Küche” (“niños, iglesia, cocina”). A lo largo de Europa Occidental y de Norteamérica, el derecho al aborto está bajo un ataque concertado, mientras que en el así llamado “Tercer Mundo” (pero no sólo ahí), las fuerzas religiosas fundamentalistas están en una escalada de terror antimujer, buscando apuntalar cualquier tipo de obstáculo social y familiar para la emancipación de las mujeres.
La falsa izquierda difunde la ilusión de que poner a los socialdemócratas en el poder es una manera de “luchar contra la derecha” y contra los fascistas. Esto es una evidente mentira. Estos gobiernos capitalistas han perseguido sin descanso a los inmigrantes, mientras protegen a las bandas fascistas que esparcen su terror asesino. Apelar al racista estado burgués para que vete a los fascistas es sencillamente suicida e incrementa el arsenal de la represión estatal, que invariablemente se empleará contra la izquierda, no contra la derecha. ¡Luchamos por movilizar el poder social del proletariado organizado a la cabeza de todos los oprimidos para aplastar las provocaciones fascistas!
Los proletarios de piel oscura de Europa Occidental no son sólo víctimas indefensas, sino un componente importante de las fuerzas de la clase obrera, capaz de destruir al racista sistema capitalista. Sin embargo, para movilizar el poder del proletariado integrado se requiere una lucha política contra las direcciones socialdemócratas parlamentarias y sindicales que son las correas de transmisión del veneno racista en la clase obrera, y cuyas políticas procapitalistas han simplemente perpetuado las condiciones de empobrecimiento masivo y disparidad que sirven como terreno de cultivo para el fascismo. Sólo el compromiso activo en las luchas sociales urgentes contra la opresión racial y la represión puede sentar las bases para la unidad del proletariado multiétnico contra la burguesía. Pero los “dirigentes” del movimiento obrero persiguen la política opuesta al organizar, por ejemplo, policías racistas dentro de los sindicatos. ¡Los policías no son trabajadores! Exigimos: ¡Fuera policías de los sindicatos!
Para aplastar de una vez por todas a los fascistas Äpandillas armadas que el capital mantiene en reserva para utilizarlas contra la clase obrera— se requiere la revolución socialista. Pero los falsos izquierdistas, quienes siguen políticamente a los partidos socialdemócratas obrero-burgueses más grandes, son totalmente incapaces de dar un ataque intransigente contra el sistema capitalista. Es instructivo que la plataforma electoral del bloque de LO-LCR en las elecciones para el parlamento europeo ni siquiera menciona la palabra “socialismo”, por no mencionar “revolución”. Para estos tímidos reformistas, el programa máximo es volver a los viejos tiempos del “estado benefactor” Ä¡el programa de la socialdemocracia!—. El que la mayoría de los que alguna vez hablaron a favor de la IV Internacional, fundada por León Trotsky y destruida por el revisionismo, se hayan convertido en voceros de las políticas de la II Internacional, ¡a la que la heroica Rosa Luxemburg describió con exactitud como “un cadáver maloliente” desde tiempos de la Primera Guerra Mundial!, es una medida del retroceso de la conciencia del proletariado a partir de la destrucción de la URSS. En aguda distinción con estos seudotrotskistas, que se conforman abiertamente con el dominio capitalista, luchamos por nuevas revoluciones de Octubre, ¡lo que requiere el reforjamiento de la IV Internacional como un partido mundial de la revolución socialista!
¡Abajo Maastricht! ¡Por una Europa obrera!
Antes un apéndice diplomático a la alianza antisoviética de la OTAN, hoy la Unión Europea es un adjunto inestable para las prioridades económicas, militares y políticas de los capitalistas europeos, dirigido contra los obreros de Europa y los inmigrantes no europeos, así como contra los principales rivales imperialistas de Alemania: los EE.UU. y Japón. Con Alemania como su componente más fuerte, la Unión Europea es también una arena en la que se expresan los intereses fundamentalmente conflictivos de los principales estados burgueses europeos.
Dado que el capitalismo está organizado sobre la base de estados nacionales particulares, siendo él mismo la causa de repetidas guerras imperialistas para redividir al mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo. La idea de un “superestado” europeo progresista, como la que predican Jospin, Schröder y otros, es una mentira descarada. Como Lenin observó hace mucho, unos Estados Unidos de Europa capitalistas son imposibles o reaccionarios:
“Por supuesto que los acuerdos temporales entre los capitalistas y entre las potencias son posibles. En este sentido también lo son los Estados Unidos de Europa, como acuerdo entre los capitalistas europeos... ¿sobre qué? Sólo la forma de aplastar en común el socialismo en Europa y defender en común las colonias de las que se han apoderado por la violencia, contra Japón y Norteamérica.” (“La consigna de los Estados Unidos de Europa”, agosto de 1915)
En contraste, Workers Power de hecho sostiene que la UE es progresista, o potencialmente progresista, con el argumento de que “hasta cierto punto, los trabajadores europeos estarán mejor armados para luchar a escala continental después de la implementación de los términos de Maastricht” (Workers Power, junio de 1992). Así, WP se convierte en el vocero de la Europa “unida” capitalista. Como Trotsky escribió de los centristas de su tiempo: “Pero es ley que los que temen romper con los social-patriotas se transforman inevitablemente en sus agentes.” (“Lecciones de Octubre”, 4 de noviembre de 1935) En una parodia de cretinismo parlamentario, ¡WP incluso llama por una asamblea constituyente de toda Europa!
Similarmente, LO tiene una posición abstencionista sobre Maastricht. En realidad, estos grupos actúan como demócratas de izquierda, tratando de poner una cara “democrática” a la reacción capitalista. Nosotros estamos con Lenin. La “unidad” de la UE ha estado dirigida contra el proletariado y los oprimidos: lluvia de bombas contra Yugoslavia, vigilancia de fronteras contra inmigrantes “ilegales”, la entrega de Ocalan a las cámaras de tortura en Turquía.
Una declaración para el parlamento europeo emitida por el SLP de Scargill llama por sacar a Gran Bretaña de la Unión Europea. Titulada “Vote por nosotros en la UE para sacarnos de ella”, la declaración presenta a la UE y al Tratado de Maastricht como la causa principal del creciente desempleo y el empeoramiento general de las condiciones económicas. Esto obscurece el hecho de que, con o sin el Tratado de Maastricht, el principal enemigo de los obreros de cada país es su “propia” burguesía. La Gran Bretaña de Thatcher fue la pionera en el desmantelamiento del “estado benefactor”, años antes de que hubiera alguna discusión seria sobre una moneda europea común. Nuestra oposición a la UE se basa en una perspectiva internacionalista proletaria, no en el proteccionismo nacionalista del SLP. Sólo el derrocamiento del capitalismo mediante la revolución obrera y el establecimiento de unos Estados Unidos Socialistas de Europa, como parte de una sociedad socialista mundial, pueden sentar la base para el desarrollo de los recursos productivos que genuinamente beneficiarán a la humanidad.
¡Reforjar la IV Internacional!
Impactada agudamente por el colapso económico asiático, la economía japonesa ha sufrido su mayor crisis en 50 años. El imperialismo japonés, por su parte, ha reaccionado con un intento agresivo de restaurar el militarismo burgués. Cuando los EE.UU. y sus aliados de la OTAN comenzaron su cortina de misiles crucero y bombas contra Serbia, la marina japonesa disparó contra dos buques sospechosos de ser espías norcoreanos. Esta es apenas la segunda vez desde el periodo de la posguerra que la marina dispara sus armas, siendo la otra en 1953 contra la URSS cerca de Hokkaido.
Una declaración del Grupo Espartaquista de Japón (GEJ) señaló:
“Aunque endosa la masacre de EE.UU./OTAN contra los serbios, la clase dominante japonesa está bien consciente de que el papel del imperialismo estadounidense como el principal policía mundial se dirige también contra ella, la principal rival imperialista de los EE.UU. en el pacífico. Desde la destrucción de la Unión Soviética, el tratado de seguridad Japón-EE.UU. se ajusta cada vez menos a los verdaderos intereses de la burguesía japonesa. Teniendo ya el segundo más grande gasto militar en el mundo, el imperialismo japonés empuja las guías militares revisadas para preparar sus propios ejército y marina listos para la batalla.”
Afirmando “Ni un hombre, ni un yen para el ejército imperialista”, el GEJ enfatizó que la lucha contra la guerra imperialista no puede conducirse de manera separada y aparte de la lucha de clases:
“Los trabajadores japoneses deben unirse a los trabajadores desde Indonesia y las Filipinas en la lucha por un Asia socialista, en la defensa militar incondicional de China, Corea del Norte y Vietnam contra el ataque imperialista y por la revolución política proletaria. Lo que se necesita es un partido proletario intransigente para dirigir a la clase obrera al poder estatal.”
La aguda escalada de las rivalidades interimperialistas, reflejada en el crecimiento del militarismo burgués en los EE.UU., Europa y Japón, expresa una ley fundamental del imperialismo. El imperialismo no es una política que pueda hacerse más humana, como los liberales y los reformistas sostienen, sino la “fase superior del capitalismo”, como Lenin la definió: “El imperialismo es el capitalismo en la fase de desarrollo en la cual ha tomado cuerpo la dominación de los monopolios y del capital financiero, ha adquirido una importancia de primer orden la exportación de capital, ha empezado el reparto del mundo por los trusts internacionales y ha terminado el reparto de todo el territorio del mismo entre los países capitalistas más importantes.”
Lenin polemizó tajantemente contra la teoría del “ultraimperialismo” de Kautsky, hoy resucitada como la “globalización”, que sostenía que las grandes potencias capitalistas podían acordar pacíficamente la explotación conjunta del mundo mediante el capital financiero unido a nivel internacional. Lenin afirmó, al contrario, que “bajo el capitalismo no se concibe otro fundamento para el reparto de las esferas de influencia, de los intereses, de las colonias, etc., que la fuerza de los participantes en el reparto, la fuerza económica general, financiera, militar, etc.” El pequeño número de potencias imperialistas están envueltas en una lucha implacable por mejorar su posición relativa de competencia incrementando la tasa de explotación de su clase obrera nacional, saqueando al mundo colonial y semicolonial y tomando mercados a costa de sus rivales. Así, está sentada la base para nuevas guerras para redividir al mundo según las fuerzas relativas cambiantes de los imperialistas. Como Lenin afirmó: “las alianzas ‘interimperialistas’ o ‘ultraimperialistas’ en la realidad capitalista, y no en la vulgar fantasía pequeñoburguesa de los curas ingleses o del ‘marxista’ alemán Kautsky —sea cual fuera su forma: una coalición imperialista contra otra coalición imperialista, o una alianza general de todas las potencias imperialistas— no pueden constituir, inevitablemente, más que ‘treguas’ entre las guerras.” (Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo)
El punto de vista sostenido por falsos izquierdistas como Workers Power de que un superestado capitalista europeo se puede construir con medios pacíficos es simplemente una variante moderna de la teoría de Kautsky. Otra variante es la perspectiva de que la existencia de armas nucleares restringirá a los capitalistas imperialistas —al menos a los imperialistas “democráticos”Ä de recurrir a una nueva guerra mundial. En una polémica contra el Comité por una Internacional Obrera de Peter Taaffe, señalamos que esto
muestra una conmovedora fe en los imperialistas democráticos, quienes arrojaron por nada bombas atómicas contra sus ya derrotados enemigos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los “izquierdistas” de hoy, que esperan racionalidad y restricción de los gobernantes capitalistas, deliberadamente tienen memorias cortas: quienes bombardearon Vietnam tienen poca racionalidad y aún menos escrúpulos.
Existe un elemento de fatuosidad en la suposición de parte de la burguesía estadounidense de que la debilidad y endeudamiento de Rusia le impedirá intervenir militarmente. La Rusia de los zares no era fuerte cuando decidió movilizarse contra Austria (y, por lo tanto, Alemania) en la Primera Guerra Mundial. Ninguno de los combatientes se detuvo ante tan “racional” cálculo; todos esperaban que la guerra terminara en unos cuantos meses. Es así como empiezan las guerras, y, en este aspecto, nuestros oponentes centristas son tan tontos como las burguesías a las que siguen. No estamos enfrentándonos a un sistema social racional, sino al imperialismo. Sólo la revolución socialista mundial puede salvar al mundo de un resultado bárbaro.
Escribiendo en la secuela de la llegada de Hitler al poder, el líder revolucionario ruso y fundador de la IV Internacional, León Trotsky, escribió: “La catastrófica crisis comercial, industrial, agraria y financiera, la ruptura de los lazos económicos internacionales, la decadencia de las fuerzas productivas de la humanidad, la insostenible agudización de las contradicciones entre las clases y entre las naciones señalan el ocaso del capitalismo y confirman la caracterización leninista de que la nuestra es una era de guerras y revoluciones.” El concluyó “La guerra y la IV Internacional” (1934) afirmando que: “Es indiscutible que en nuestra época sólo la organización que se apoye en principios internacionales y forme parte del partido mundial del proletariado podrá echar raíces en terreno nacional. ¡Ahora la lucha contra la guerra significa la lucha por la Cuarta Internacional!” Buscamos llevar adelante el trabajo iniciado por el camarada Trotsky: ¡Reforjar la IV Internacional!
http://www.icl-fi.org/espanol/oldsite/SERBIA.HTM
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2016.01.29 09:50 Subversivo-Maldito Desesperando a Godot [Rafael Mayoral]

“Godot no vendrá hoy, pero mañana seguro que sí”. Interesante giro becketiano el del presidente en funciones Mariano Rajoy. Pero a diferencia de Vladimir y Estragon, Pedro Sánchez va a tener que dar buena cuenta “a su público” de a qué o a quién espera. Con la propuesta concreta de un gobierno de cambio sobre la mesa, sería aconsejable que el PSOE supere rápidamente su “miedo escénico” y deje de escurrir el bulto hablando de atenerse a los tiempos institucionales como si de cumplir con una cierta forma de cortesía se tratara…. “usted primero, señor Rajoy”. Cuando el país está pidiendo cambio, altura de estado y valentía, esperar no parece lo más adecuado.
Existen condiciones para materializar un gobierno de cambio pero también para forzar una restauración conservadora. Junto a esos dos escenarios aparece entreverado un incómodo ajuste por valor de 9000 millones de euros que de cuando en cuando se cuela en la actualidad política nacional a modo de psicofonía; casi como un fantasma del pasado al que parece nadie quiera hacer caso. Los “hombres de negro” de Bruselas vuelven a planear sobre España. De hecho, Dijsselbloem, socialdemócrata holandés jefe del Eurogrupo, nos recordó hace pocos días que los recortes están a la vuelta de la esquina. Todo un miura en el horizonte: 9000 millones de euros son poco menos que el equivalente al total en recortes que hizo Mariano Rajoy en educación y sanidad en su primer año de gobierno. Quien quiera entender que entienda; quien quiera oír que oiga.
Una lección aprendida de estos últimos dos años es que no bastan los buenos argumentos, ni el entusiasmo, ni las ganas de cambio, para convencer a otras formaciones políticas. Al adversario no se le convence, se le condiciona y se le obliga a asumir nuevas posiciones políticas. No ha sido ningún proceso lógico deductivo el que ha llevado a los portavoces del turnismo a usar palabras como “desahucios”, “pobreza energética”, “desigualdad” o “violencia machista”. Ha sido la movilización ciudadana y el surgimiento de un “extraño objeto político” llamado Podemos los que han modulado y modificado el léxico político en nuestro país nombrando “lo innombrable”. Con movilización y organización ciudadana no es segura la victoria, sin ella es sencillamente impensable.
Dentro de la pluralidad de opciones que abre el escenario político presente en el que tendremos que actuar sólo hay una variable que debe ser independiente: la construcción de un movimiento democrático popular. Hará falta movilización popular si queremos constituir un gobierno de progreso; hará falta organización ciudadana para enfrentar los recortes de Bruselas desde un gobierno del cambio o ejerciendo el liderazgo desde la oposición. En definitiva, movimiento democrático popular en cualquier escenario y sobre todo para que nos creamos las instituciones solo en su justa medida. Al igual que en el parlamento británico existe la figura del “whip” para supervisar la asistencia de sus miembros, necesitamos que la gente sea “el látigo” que haga que los diputados y diputadas del cambio estemos más tiempo de pie que sentados en nuestros escaños. Gramsci usaba la figura de una esfinge para hablar de la naturaleza bifronte de la política. Si perdemos esa doble dimensión seremos un cadáver.
Así pues, mientras Rajoy continúa sumido en la abulia de los personajes de Samuel Beckett, al tiempo que Sánchez trata de ganar tiempo antes de que le consuman las dudas o el Comité Federal, Podemos debe seguir proponiendo un proyecto de país reformista, democrático y popular que deje atrás estos años de saqueo y corrupción. El nuevo país se juega en diferentes escenarios y Podemos no espera a Godot.
http://blogs.publico.es/al-piano/2016/01/28/desesperando-a-godot/
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2015.10.07 20:22 qryq Los enemigos de Francisco I

El caprichoso y cíclico devenir de la Historia, podría hacer que dos Papas de la Iglesia Católica, separados en el tiempo y en la distancia por 35 años y un océano, queden hermanados por la brevedad de su mandato y la imagen de descrédito de la Iglesia que recibieron como herencia . Así, Juan Pablo I y Francisco pasarán a la Historia por su lucha contra el establishment vaticano, su innegable carisma personal y un estilo revolucionario plasmado en un estilo apologético propio basado en el desapego de las formalidades y en su don de gentes , quedando sus elecciones como hitos del finiquito de la concepción eurocéntrica de la Iglesia Romana y la irrupción de la Iglesia centrífuga.
Así, en los albores del siglo XXI, Francisco comenzó su Papado bajo el signo de la "Franciscomanía”, fenómeno sociológico que logrará que una persona sin conocimiento previo de los entresijos del Poder Vaticano se convierta en icono de la juventud, insufle vientos de cambios y devuelva la ilusión y la esperanza a unos fieles sumidos en la perplejidad y la desilusión tras la significativa erosión de la imagen de la Iglesia Católica debido a los lacerantes episodios de acusaciones de pederastia, ilegalidades en la Banca Vaticana e intrigas palaciegas de la Curia Romana (trama de filtraciones conocida como “Vatileaks” ),que hicieron retrotraer a la Iglesia Católica a escenarios del siglo XIII y a la vigencia de las ideas de Francisco de Asís.
Estilo apologético propio
Ambos compartirán un estilo apologético diametralmente opuesto al de sus predecesores al humanizar la dignidad del Pontificado con su aspecto bondadoso y sus gestos de amistad y cercanía, imagen que se extendió a todo el orbe cristiano tras su primera aparición en el balcón de la Plaza de San Pedro tras su elección y que sería fruto del bagaje adquirido en el ejercicio de su misión pastoral como Patriarca de Venecia y Cardenal Emérito de Buenos Aires respectivamente, despojándose en suma de la máscara hierática que hasta entonces había simbolizado la figura Papal.
Así, Juan Pablo I eligió como lema de su papado la expresión latina Humilitas ("humildad"), plasmado en la ceremonia de entronización, sustituyéndola por una simple investidura en contra de lo prescrito por la Constitución Apostólica “Romano Pontifici Eligendo” promulgada por Pablo VI en 1975. Recordar que fue el primer Papa que eligió un nombre compuesto en honor de sus dos antecesores ( Juan XIII y Pablo VI) y como muestra de su voluntad inequívoca de desarrollar los postulados del Concilio Vaticano II y asimismo el primer papa moderno en descartar el plural mayestático en sus intervenciones. Por su parte, Bergoglio, adoptó el nombre papal de su admirado Francisco de Asís (il poverello d'Assis) y nada más ser elegido Papa, exclamó: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”, frase que sería un guiño al espíritu de pobreza de los primeros cristianos y a los ideales de justicia social de Monseñor Romero, quien hace tres décadas decía: “La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres” , así como un mensaje de esperanza para los que todavía sueñan con hacer factible dicha utopía en América Latina.
Juan Pabo I y Francisco, rehenes del establishment vaticano
Parafraseando a Wright Mills en su libro “The Power Elite” (1956), el establishment vaticano sería “el grupo élite formado por la unión del lobby eurocentrista, el lobby curial, el lobby masón y el lobby gay”, grupos de presión que serían los verdaderos detentadores del poder en la sombra y del que serían rehenes los últimos Pontífices tras el golpe de Estado virtual urdido en los sótanos del Vaticano y que concluyó con la misteriosa muerte de Juan Pablo I apenas 33 días después de haber sido electo, en lo que fue el segundo papado más breve de la historia desde León XI. En la actualidad, estaríamos asistiendo a una lucha soterrada entre Francisco y el establishment vaticano en la cruzada personal que dirige el actual Pontífice para desinfectar las actuales estructuras de la Iglesia de los virus patógenos inoculados por dichos grupos de presión (lobbys de sotana) y proseguir con el desarrollo de los postulados del Concilio Vaticano II. Una de las claves de esa reforma es que las iglesias nacionales, los laicos y las mujeres adquieran un protagonismo creciente en la conducción de los asuntos generales para lo que resulta imprescindible que el otrora poder omnímodo de la curia romana se vaya diluyendo y delegando en las estructuras de base, lo que supondría un auténtico “golpe de mano” de Francisco contra el endémico establishment vaticano por lo que el proceso encontrará resistencias crecientes por parte de los grupos de presión, no siendo descartable la gestación de una trama endógena que mediante métodos expeditivos intente reconducir a la Iglesia Romana a la senda de los pontificados tutelados por el verdadero poder en la sombra (establishment vaticano).
El Banco Vaticano
El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como Banco Vaticano fue fundado en 1942 por Pío XII para “custodiar los bienes de la iglesia, destinados a obras de religión o de caridad”, una especie de Caja de Ahorros y Monte de Piedad sin ánimo de lucro ni potestad para realizar préstamos o inversiones directas que pronto derivó hacia la opacidad y quedó envuelto por las sospechas de lavado de dinero. Recordar que en enero del 2013, el diario británico 'The Guardian' realizó una investigación que reveló que la Santa Sede construyó un imperio inmobiliario secreto con propiedades en el Reino Unido, Francia y Suiza con millones recibidos de Mussolini y que según el diario La Repubblica el IOR operaría como “pantalla para ocultar dinero de clientes que quieren evadir los controles fiscales italianos" .
Recién asumido su apostolado, Juan Pablo I decidió que la Iglesia no debía entrometerse en asuntos políticos y pretendió desligar la Banca Vaticana de la trama del dinero negro que ingresaba por medio de los partidos políticos, (en especial de la democracia cristiana que siempre contó con las bendiciones del Vaticano para acceder al Gobierno dentro de la estrategia de la CIA de evitar la llegada al poder del Partido Comunista Italiano), pero sus nobles ideales nunca llegaron a hacerse realidad ya que murió el 28 de septiembre de 1978, apenas 33 días después de haber sido electo, en lo que fue el segundo papado más breve de la historia desde León XI.
Por su parte, Bergoglio, a pesar de tener un corazón franciscano y un cerebro jesuítico, habría desoído la máxima del fundador de la Compañía de Jesús, el vasco Ignacio de Loyola: " En tiempos de crisis, malo es hacer mudanza" y habría adoptado como suya la frase atribuida al frailecillo de Asís: “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”. Así, tras la detención de monseñor Nunzio Scarano por orden de la Fiscalía de Roma bajo la acusación de fraude y corrupción, Bergoglio habría iniciado el proceso de descabezar el Banco Vaticano y ponerlo bajo sus órdenes directas y en aras de dotar a la Institución bancaria de una mayor transparencia, la Autoridad de Información Financiera del Vaticano habría firmado un acuerdo con el Banco de Italia para el intercambio de información en un intento de reforzar el control y la supervisión de los flujos de activos.
Geopolítica de sus Pontificados
El Pontificado de ambos Papas quedará hermanado por el retorno a escenarios de Guerra Fría EEUU-Rusia y sus efectos colaterales en América Latina. Así, la apertura de la Iglesia hacia su "izquierda renovadora" tras los pontificados de Juan XXIII y de Pablo VI amenazaba su continuidad expansiva con Juan Pablo I, apostolado que chocaba con los intereses del establishment vaticano de los cuales se valía la CIA para irradiar sus estrategias de expansión en el seno de la Iglesia Católica Latinoamericana.
Así, según el periodista italiano Ennio Remondino, los fondos secretos del Banco Vaticano cuyo origen sería el tráfico de drogas y de armas controlado por la CIA, sería utilizado para financiar operaciones especiales con el objetivo de desestabilizar o a derrocar a gobiernos "pro-comunistas" u hostiles a Washington " en el llamado patio trasero latinoamericano (Operaciones del "Contra-Gate" ). La muerte de Luciani, se produjo pues en un contexto latinoamericano donde la Teología de la Liberación se expandía como la pólvora entre las clases humildes mientras las dictaduras militares anticomunistas surgidas al amparo de la CIA desarrollaban su "guerra antisubversiva" con las bendiciones de la ultraderecha católica.
Respecto a Bergoglio, habría participado discretamente en la secreta negociación llevada a cabo entre Cuba y EEUU para romper el deshielo entre ambos países mediante el intercambio de Alan Gross y un oficial estadounidense por tres miembros de “Los 5”, seguido de la desaparición de Cuba de la lista estadounidense de Países Terroristas y de la reciente apertura de Embajadas. Las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama siguiendo la estela de la Administración Clinton (relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejaban intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington, aunque reflejaban el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia. Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla atentarían contra el vigente sistema financiero y político internacional y podrían suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $, abocando al régimen de Raúl Castro a la asfixia económica por lo que la Administración Obama habría empezado a moverse entre bambalinas para lograr instaurar las bases de una nueva doctrina “interpares” en las relaciones bilaterales EEUU-Cuba.
Por su parte, Obama habría encontrado en el Papa Francisco un estrecho colaborador en su ardua tarea de sustituir la diplomacia de las armas por el diálogo y el consenso y no ha ocultado el afecto que siente por el Papa y le ha llamado un "líder transformador" cuya influencia ha trascendido a la comunidad católica. Así, el Papa ha adoptado muchos de los temas que Obama ha tratado de avanzar, incluyendo el calentamiento global, la pobreza y el enfoque diplomático con Cuba, Sira e Irán. El Papa cuenta con la simpatía del 87% de los católicos estadounidenses y del 66% de los ciudadanos de este país según un sondeo pero algunos obispos estadounidenses cercanos al Opus Dei lamentan su falta de apoyo en su línea dura contra la administración Obama a propósito del aborto, la anticoncepción y el matrimonio homosexual. Asimismo, los sectores ultraconservadores de Estados Unidos lo ven como un "marxista", por su encíclica "Laudato si" sobre la defensa del medioambiente y sus discursos virulentos en su reciente gira sudamericana contra el ultraliberalismo económico, la finanza ciega y la explotación desenfrenada de los recursos naturales por parte de las multinacionales. En consecuencia, Francisco se habría granjeado peligrosos enemigos (CIA, Mossad, exilio anticastrista de Miami, sectores ultraconservadores de EEU y el establishment vaticano), por lo que no sería descartable la gestación de una trama que mediante métodos expeditivos intentara acabar con su Pontificado y reconducir a la Iglesia Romana a la senda de los pontificados tutelados por el verdadero poder mundial en la sombra ( establishment vaticano y anglo-judío)
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2015.06.30 21:09 qryq La geopolítica del declive mundial de Estados unidos. Washington versus China en el siglo XXI. (2)

Britania Gobierna las Olas
En la época del poder marítimo, que duró más de 400 años -desde 1602 hasta conferencia de Washington en 1922- las grandes potencias competían por controlar la isla mundial euroasiática a través de las vías marítimas que se extendían alrededor a lo largo de 15.000 millas desde Londres hasta Tokio. El instrumento del poder era, por supuesto, el barco: primero buques de guerra, luego acorazados, submarinos y portaviones. Mientras los ejércitos terrestres avanzaban trabajosamente por el barro de Manchuria o Francia en batallas con cantidades estremecedoras de bajas, las armadas imperiales se deslizaban por el mar, maniobrando por el control de costas y continentes enteros.
En la plenitud de su poder imperial, alrededor de 1900, Gran Bretaña gobernaba las olas con una flota de 300 buques capitales y 30 bastiones navales, bases que rodeaban la isla mundial desde Scapa Flow en el Atlántico Norte, a través del Mediterráneo en Malta y Suez, hasta Bombay, Singapur y Hong Kong. Al igual que el imperio romano cercaba el Mediterráneo convirtiéndolo en Mare Nostrum ( ´Nuestro Mar´), la potencia británica convertiría el océano Índico en su propio "mar cerrado", asegurando sus flancos con ejércitos en la frontera noroeste de la India e impidiendo a los persas y otomanos construir bases navales en el Golfo Pérsico.
Con esa maniobra, Gran Bretaña también se aseguraba el control sobre Arabia y Mesopotamia, territorio estratégico al que Mackinder denominó <> y la puerta de entrada al "heartland" de la isla mundial. Desde esta perspectiva geopolítica, el siglo XIX fue, en el fondo, una rivalidad estratégica a menudo llamada "el Gran Juego", entre Rusia "dominando casi por completo el Corazón continental "... golpeando las puertas interiores de las Indias", y Gran Bretaña "avanzando hacia tierra firme desde las entradas marítimas de la India para enfrentar la amenaza procedente del norte". En otras palabras, Mackinder llegó a la conclusión de que <> de la edad moderna eran el poder marítimo versus el poder terrestre o "la isla mundial versus el Corazón continental.>>
Las intensas rivalidades, primero entre Inglaterra y Francia y más tarde entre Inglaterra y Alemania, sirvieron para impulsar en Europa una incesante carrera de armamento naval que elevó el coste del poder marítimo hasta unos niveles insostenibles. En 1805, el buque insignia del Almirante [Horacio] Nelson, el HSM Victory, con su casco de roble de 3.500 toneladas, navegó a una velocidad de nueve nudos hacia la batalla de Trafalgar contra la armada de Napoleón, sus cañones de ánima lisa de 100mm disparando balas de 19,05 kg, a una distancia que no superaba los 360 m.
Un siglo después, en 1906, Gran Bretaña creó el primer buque de guerra moderno, el HMS Dreadnought, con un casco de acero con un grosor de 30,5 cm y 20.000 toneladas de peso, turbinas de vapor que permitían alcanzar una velocidad de 21 nudos y cañones de repetición mecanizados de 12 pulgadas capaces de disparar proyectiles de 385 kg, con un alcance de 19 km. El coste de este leviatán fue de 1,8 millones de libras esterlinas, equivalente a casi 300 millones de dólares actuales. En la década siguiente media docena de potencias habían vaciado sus tesoros para construir flotas enteras de estos letales y costosísimos acorazados.
Gracias a la combinación de la superioridad tecnológica, el alcance mundial y las alianzas navales con Estados unidos y Japón, la Pax Británica duraría un siglo entero, desde 1815 hasta 1914. Al final, sin embargo, este sistema mundial estuvo marcado por una acelerada carrera de armamento naval, una volátil diplomacia entre grandes potencias y una feroz competición por el imperio de ultramar que acabó en la salvaje carnicería de la Primera Guerra Mundial, dejando 16 millones de muertos para 1918.
El Siglo de Mackinder
Como señaló (1) una vez el prestigioso historiador Paul Kennedy, especializado en asuntos internacionales, <>, con dos guerras mundiales por el control de sus ´rimlands´ que se extendieron desde Europa Oriental hasta Asia a través de Oriente Medio. De hecho, la Primera Guerra Mundial, como el propio Mackinder explicó, <>. Al final de la guerra, en 1918, las potencias marítimas -Gran Bretaña, Estados Unidos y Japón- enviaron expediciones navales a Arcángel, el Mar Negro y Siberia para contener la revolución rusa dentro del "heartland" de Rusia.
Constatando la influencia de Mackinder en el pensamiento geopolítico alemán, Adolf Hitler arriesga su Reich en un intento descabellado de apropiarse del heartland ruso como Lebensraum, o espacio vital, para su "raza superior". El trabajo de Sir. Halford fue determinante en el ideario del geógrafo alemán Karl Haushofer, fundador de la Zeit schruft füer Geopolitik, impulsor del concepto de Lebensraum y asesor de Hitler y de su brazo derecho (2), Rudolf Hess. En 1942 el Fürher envió un millón de hombres, 10.000 piezas de artillería y 500 tanques para quebrar el frente del río Volga en Stalingrado. al final, el ejército alemán tuvo 850.000 víctimas, entre heridos, muertos y capturados, en un intento vano de atravesar el rimland de Europa Oriental hacia la región pivote de la isla mundial.
Un siglo después de la publicación de la obra capital de Mackinder, otro académico e historiador británico especializado en la historia de los imperios, John Darwin, sostuvo en su magistral After Tamerlane (3) [Después de Tamerlán] que Estados Unidos había conseguido su "colosal imperio" [...] a una escala sin precedentes tras la Segunda Guerra Mundial, al convertirse en la primera potencia de la historia que controlaba los puntos axiales estratégicos "en ambos extremos de Eurasia" (su interpretación de la "Euro-Asia" de Mackinder). Con el temor a la expansión china y rusa como "catalizador de la colaboración", Estados unidos se hizo con bastiones imperiales en Europa Occidental y Japón. con estos puntos axiales como pilares, Washington construyó después un arco de bases militares siguiendo el patrón británico, con las que fue rodeando la isla mundial.
La Geopolítica Axial de Estados Unidos
Una vez arrebatado el control de los extremos axiales de la isla mundial a la Alemania nazi y el Japón imperial en 1945, durante los siguiente 70 años Estados Unidos aplicó capas cada vez más gruesas de poder militar para contener a China y a Rusia dentro del heartland euroasíatico. Despojada de su cobertura ideológica, la ambiciosa estrategia de Washington de la "contención" anticomunista de la época de la Guerra Fría fue poco más que un proceso de sucesión imperial. Una Gran Bretaña agotada fue reemplazada en el control del "marginal marítimo", pero las realidades estratégicas siguieron siendo prácticamente las mismas.
De hecho, en 1943, dos años antes del final de la Segunda Guerra Mundial, un envejecido Mackinder publicó (4) su último artículo, "The Round World and the Winning of the Peace" ["El mundo redondo y la conquista de la paz"], en la influyente revista estadounidense Foreign Affairs. En él, recordaba a los estadounidenses que aspiraban a una "ambiciosa estrategia" para una versión sin precedentes de hegemonia planetaria que incluso su "sueño de poder aéreo mundial" no cambiaría las bases estratégicas. <>, controlando la <>.
Al momento de establecer una nueva Pax Americana posbélica, lo primero y básico para contener el poder terrestre soviético sería la Armada estadounidense. Sus flotas rodearían el continente euroasiático, complementando y luego suplantando a la Armada británica: la Sexta Flota se instaló en Napoles en 1946 para controlar el océano Atlántico y el mar Mediterráneo; la Séptima Flota se estableció en la Bahía de Subic, Filipinas, en 1947, para controlar el Pacífico Occidental; y desde 1995 la Quinta Flota se encuentra en Bahrein, en el golfo Pérsico.
A continuación los diplomáticos estadounidenses sumaron capas de alianzas militares envolventes: la Organización Del Tratado Atlántico Norte (1949), la Organización del Tratado del Medio Oriente (1955), la Organización del Tratado del Sudeste Asiático (1954) y el Tratado de Seguridad Estados Unidos-Japón (1951).
En 1955 Estados Unidos tenía una red mundial de 450 bases militares en 36 países, en gran medida, para contener el bloque sino-soviético detrás del Telón de Acero que coincidía en grado extraordinario con las "rimlands" de Mackinder alrededor de la masa continental euroasiática, Hacia el final de la Guerra Fría, en 1990, el cerco de la China comunista y Rusia necesitaba 700 bases de ultramar, una fuerza aérea de 1.763 aviones de combate, un enorme arsenal nuclear, más de mil misiles balísiticos y una armada de 600 buques, incluyendo 15 portaviones nucleares y sus flotillas, todos conectados por el único sistema global de satélites de comunicación del mundo.
Como fulcro del perimetro estratégico de Washington alrededor de la isla mundial, la región del golfo Pérsico ha sido durante casi 40 años el lugar donde Estados Unidos ha intervenido constantemente, de manera manifiesta y encubierta. La revolución iraní de 1979 supuso la pérdida de un país clave en el arco del poder estadounidense alrededor del golfo, dejó a Washington en la difícil posición de tener que reconstruir su presencia en la región. Con ese fin y simultáneamente, por un lado apoyaría a Sadan Husein en Iraq en su guerra contra el Irán revolucionario y, por el otro, armaría a los muyahidines afganos más extremistas contra la ocupación soviética en Afganistán.
Fue en este contexto en el que Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter, puso en marcha su estrategia para derrotar a la Unión Soviética con una agilidad geopolítica absoluta, que todavía hoy sigue siendo sin ser comprendida. En 1979, Brzezinski, un aristócrata polaco empobrecido que conocía como pocos las realidades geopolíticas de su continente natal, convenció a Carter para lanzar la Operación Ciclón (5) con un enorme presupuesto anual que alcanzó los 500 millones de dólares a finales de los 80. su objetivo: movilizar combatientes musulmanes para atacar el blando vientre centro-asiático de la Unión soviética y abrir una brecha profunda de radicalismo islamista en el heartland soviético. Lo que simultáneamente iba a infligir una derrota desmoralizadora al Ejército Rojo en Afganistán y dejar el "rimland" de Europa Oriental fuera de la órbita de Moscú. <>
http://www.theguardian.com/world/2004/jun/19/usa.comment
http://en.wikipedia.org/wiki/Deputy_F%C3%BChrer
http://www.amazon.com/dp/1596916028/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20
http://thediplomat.com/2015/03/halford-mackinders-last-view-of-the-round-world/
http://www.independent.co.uk/news/terror-blowback-burns-cia-1182087.html
http://www.globalresearch.ca/articles/BRZ110A.html
 CONTINUARÁ... 
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2015.05.05 14:04 qryq El Imperio Vulnerable (y 2)

Para Ucrania, Washington ha seguido un guión preciso, que ha arrastrado a la Unión Europea: primero, organizaron la ayuda al Maidán y la provocación de los francotiradores de Kiev; después, impulsaron el golpe de Estado contra Yanukóvich; por último, lanzaron la operación de castigo contra los opositores al golpe de Estado, que ha degenerado en una guerra civil en el este del país, con episodios de provocación como el sospechoso derribo del avión de Malaysia Airlins, MH 17, que Washington ya no tiene interés en aclarar. Estados Unidos añora la dependiente política exterior de Moscú en los años de Yeltsin y de Kozirev, y, ante la nueva orientación estratégica de Putin (que se resiste a la intromisión norteamericana, pero que quiere mantener buenas relaciones con Bruselas) ha conseguido imponer a la UE su política de acoso a Moscú. Washington y Bruselas han impuesto, hasta ahora, siete oleadas de sanciones a Rusia, con especial énfasis en dañar sus intereses en el negocio del petróleo y del gas, en la industria armamentística y en las instituciones financieras rusas. Las apresuradas exigencias norteamericanas llegan al punto de nuevas represalias a Moscú "a causa de la escalada de violencia en Ucrania", aunque se ha encontrado con la piedra griega en su zapato. Si hasta enero de 2015, la UE estudiaba un relajamiento de las sanciones a Rusia, la ofensiva militar decidida por Poroshenko (con completo aval norteamericano) cambió por completo la situación. Además, Washington quiere dañar los intercambios comerciales entre la UE y Rusia, dificultar la expansión de la "nueva ruta de la seda" entre China y Europa, y, en lo posible, torpedear la relación entre Moscú y Pekín.
La ruptura de la "tregua de Minks" y el reinicio de la guerra civil ucraniana por parte de Poroshenko no se hubiera producido sin el acuerdo de Obama y abre dos hipótesis que agradan a Washington: la primera, indica que si Poroshenko logra aplastar la resistencia en el este del país, se abriría paso a la incorporación de Ucrania a la OTAN y se habría dado un duro golpe al desarrollo de la "Unión Euroasiática", el proyecto estratégico de Putin; la segunda, es más inquietante: Que Moscú reaccione interviniendo en la guerra civil ucraniana, lo que abriría un peligroso escenario de una guerra generalizada en Europa. No es una hipótesis disparatada: Estados unidos ya ha incendiado todo Oriente Medio, y una guerra global es una de las posibles vías de salida de la crisis general del capitalismo mundial. Ucrania, socio menor en este gran juego, amaga con el apoyo norteamericano y con el chantaje: exige a Rusia precios más baratos a los del mercado mundial por el gas que compra, se niega a pagar las deudas pendientes y amenaza con el desvío de parte del gas que corre por los gaseoductos ucranianos con destino a la UE. Frente a las demandas de Putin, que reclama respeto y atención hacia los intereses de cada parte, el Gobierno de Obama responde con una retórica agresiva y una campaña propagandística que busca el aislamiento internacional de Rusia y estimagtizarla como "país agresor" en la crisis ucraniana, sin querer reparar en su propio apoyo al golpe de Estado en Ucrania ni en la evidencia flagrante de las últimas guerras de agresión lanzadas por EEUU. La presión a Francia para que paralice la entrega de los portahelicópteros Mistral a Moscú es una muestra más de la actitud de Washington, y el intento de aislar a Rusia ha ido acompañado de la creación de nuevos centros militares de la OTAN en el Báltico y en Polonia, de nuevas misiones de vigilancia en Estonia, Letonia y Lituania, y del reforzamiento de la marina de guerra en aguas cercanas al Mar Negro y en el golfo de Finlandia. Por añadidura, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha anunciado que la Alianza debe prepararse para "utilizar la fuerza" si es necesario.
La Unión Europea apenas desempeña el papel de comparsa, sumida en una grave crisis, atenaza por una política que no sólo no consigue superar la recesión económica sino que agrava su falta de autonomía y su decadencia como actor político global, y una hipotética quiebra de la zona euro dañaría irremediablemente a Alemania, que se ha convertido en el eje de Europa. Gran Bretaña va a seguir siendo el fiel escudero de Washington. Los Gobiernos británicos, conservadores o laboristas, consideran que mantener el estatuto de potencia internacional sólo puede hacerse a la sombra del amigo americano. Francia aspira a seguir formando parte del eje central de la UE y a preservar su papel de potencia regional en los países saharianos y en el Sahel africano. Por su parte, Alemania es consciente de que, si bien la guerra civil ucraniana favorece la presencia y el papel estratégico de la OTAN y los intereses norteamericanos, la extensión del dispositivo militar de la OTAN hasta las fronteras rusas es una provocación innecesaria a Moscú y no augura nada bueno para Berlín y la UE. Eso explica sus reticencias a la incorporación de Ucrania y Georgia a la Alianza militar occiental. Aunque el "partido de la guerra" cuenta también con partidarios en Berlín y las viejas hipotecas de su subordinación a EEUU no se van a romper en corto plazo. La inestabilidad de la zona euro, junto con los interrogantes sobre el propio futuro de la UE, no aconsejaban, precisamente, involucrarse en la aventura ucraniana. Y Berlín lo sabe. Pero ninguna de las potencias europeas van a resistirse a las imposiciones de Washinghton.
El Mar de China Oriental se ha convertido en una "zona caliente": la apuesta del Gobierno nipón por reformar su Constitución para abrir la puerta a intervenciones en el exterior tiene un claro destinatario: China. Sin embargo, Pekín, aunque no deja de sañalar sus propias líneas rojas, no está dispuesto a dejarse arrastrar a un conflicto abierto: el propio Ejército Popular señalaba recientemente en su periódico la deficiente preparación militar china, que dificultaría sobremanera conseguir la victoria en una hipotética guerra en Oriente. El otoño pasado, Pekín puso en prueba su nuevo misil balístico intercontinental DF-31B, que podría alcanzar territorio estadounidense, pero su fuerza militar continúa siendo notablemente menor que la norteamericana. El Gobierno de Pekín es consciente de que el Pentágono tiene planes concretos para un eventual ataque masivo a China, rápido y contundente, de cuyo diseño forma parte el "escudo antimisiles", hipócritamente presentado a la opinión pública como un mecanismo defensivo ante una pequeña potencia como Corea del Norte, sin posibilidad real de alcanzar el territorio norteamericano. No por casualidad, el general Valeri Gerasimov, Jefe del Estado Mayor ruso, advertía en enero de 2015 que el escudo antimisiles norteamericano estaba adquiriendo un carácter global, y que estaba desplegándose también en la región del Pacífico, pese a que su instalación vulnera los tratados de desmantelamiento de misiles de corto y medio alcance suscritos por Washington y Moscú.
Ningún imperio ha aceptado de buen grado su desaparición, y EEUU está librando una guerra para intentar mantener su hegemonía en el mundo: guerra abierta en Oriente Medio y, con actores interpuestos; en Europa del Este; y soterrada, en Asia y en las instituciones internacionales, empresariales, comerciales, y en los escenarios diplomáticos. EEUU va a tener dificultades financieras y políticas para mantener la presencia en Oriente Medio, aumentar el despliegue en Europa del Este sin forzar a sus aliados europeos, y para desarrollar su "giro a Asia" que no puede hacer sino aumentar su gasto militar: a principios de 2015, la oficina del presupuesto del Congreso norteamericano consideraba que EEUU deberá gastar 350.000 millones de dólares en la próxima década sólo para mantener y modernizar su arsenal nuclear. El aumento de las inversiones militares amenaza a la economía norteamericana.
Uno de los riesgos del futuro inmediato es que, ante la hipótesis de un mundo multipolar, articulado alrededor de cinco o seís grandes países, EEUU prefiera el caos y la guerra a la pérdida de su hegemonía global. Un análisis razonable de los costes que implicaría esa vía, sin resignarse ante la declaradora pero insoslayable evidencia de que ya no puede dominar el planeta en solitario, debería llevar a Washington a aceptar un escenario internacional distinto, operando con otras potencias en plano de igualdad, pero con la convicción de su propia "excepcionalidad", arraigada en su historia y en sus aventuras imperiales, puede hacer que se incline hacia un mundo caótico, como muestran algunos signos inquietantes, porque el código penal que puede apicarse al enemigo es, siempre, la destrución o el vasallaje. El Pentágono anunció en octubre de 2014 su nueva estrategia (Army operating concept) para una guerra generalizada, donde no deja lugar a dudas sobre su disposición para eliminar cualquier posible competidor que pueda dificultar el dominio norteamericano sobre el mundo y sus recursos, recurriendo en un ataque inicial demoledor si el enemigo es una potencia nuclear: China o Rusia. Los militares norteamericanos hacían pública su preocupación por el "creciente poder militar chino", y acusaban a Moscú de querer mantener su influencia en Europa y Asia, como si esa aspiración fuera absurda para el país más extenso de la tierra, asentado en dos continentes. El Pentágono tiene una enorme influencia, pero no es la única dentro de los círculos del poder estadounidense, y si bien las alarmas periódicas cumplen la función de asegurar incrementos presupuestarios para los militares, también indican la preocupación que las mueven, los enemigos que señalan y la direción de los disparos. EEUU sigue siendo una formidable máquina de guerra, y cuenta con un poder determinante, pero se ha vuelto receloso, impredecible, sombrío, mientras sigue devorando los día y las vidas de otros, en una frenética carrera hacia la destrución o el caos, como si pudiera ignorar que se ha tornado un imperio vulnerable.
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2015.05.01 13:11 IndepoendienteLibreA Mas allá de la política, por Jean Klein. Importante sentir estos comentarios de un Sabio en estos momentos difíciles para centrarnos y seguir caminando con fuerza, lucidez y conciencia.

Más allá de la Política, Por Jean Klein Cuando se habla de una Europa unida hay que ver primero qué significa estar unidos. La realidad subyacente de todos los seres humanos es una conciencia única manifestada de formas muy similares. Tanto si somos negros, blancos, amarillos, rojos, británicos, alemanes, belgas o franceses, todos tenemos la misma estructura corporal, el mismo hígado, el mismo aparato respiratorio, y éstos se ven afectados de igual manera por idénticos temores: rabia, odio, celos, necesidades sexuales, ansiedades, etc. El cuerpo puede ser tratado de manera universal, la psique y el alma pueden ser curados de manera universal. La humanidad es en lo profundo, una. En cualquier caso, estamos unidos. Sólo se necesita que seamos conscientes de ello. Sin sentir esta unidad nunca podremos alcanzar una Europa unida. Hay dos aspectos de la unidad que quiero señalar aquí: unidad real y multiplicidad en la unidad. Lo más importante es el reconocimiento de que nuestra raíz, nuestro origen, es uno. No es una unidad compuesta, realmente es unidad. Recibe muchos nombres: conciencia, tranquilidad, naturaleza original. Está presente cuando todos los aspectos de la individualidad están ausentes. Cuando ya no hay objeto, está ahí como presencia en la ausencia de cualquier otra cosa. Sin embargo, somos educados para percibir la ausencia de objetos como una ausencia de conciencia. Esto es un profundo error. Nos hemos identificado con un mundo de referencias y sólo nos conocemos a nosotros mismos en relación a los objetos. Conocemos sólo el "yo" calificado como yo soy inglés, francés, hombre, mujer, etc. Pero nuestra naturaleza original, que es común a todos, se manifiesta cuando el yo permanece sin calificación. Este yo no calificado es presencia, conciencia. Es nuestra raíz de donde surge toda existencia fenomenológica y a la cual regresa. Antes de poder estar unidos, o incluso realmente relacionados, debemos aceptar intelectualmente, antes incluso de tener la experiencia vivida de ello, que nuestra raíz es una. Es la única condición a priori que puede funcionar para resolver el conflicto en nuestra sociedad mundial. Es la única estructura sobre la que trabajar porque es la única verdad. De ella nace la autoridad. La verdad es la única soberana. La verdad es ética, funcional y estética. Es el conocimiento fundamental de que la conciencia sin objeto es nuestra naturaleza original y que el tomarnos por personas individuales es la única causa de conflicto y sufrimiento. Cada empresa que acometa la naturaleza humana debe tener como telón de fondo aquello que nos mantiene unidos, que todos tenemos en común, que da soporte al mundo fenomenológico, llamado conciencia. La expresión de esta convicción profunda es amor, apertura, humildad, y el ver los hechos tal y como son; no ver el resultado del deseo y la ilusión basados en una concepción errónea de la existencia de una entidad personal. El verdadero pensamiento surge del no-pensamiento, del silencio, de la tranquilidad, de ese terreno. El pensamiento que surge del pensamiento está basado, obviamente, en la memoria, en condicionamientos pasados. Y todo pensamiento creativo debe ser fresco, nuevo y libre de ideas preconcebidas. No es el pensamiento el que puede cambiar a la sociedad, más bien es el alejar la mirada del pensamiento. En el nivel de los objetos y las ideas no puede haber solución a ninguna situación. Giramos en el círculo vicioso de una mente dividida, atrapada sin fin en una elección y toma de decisiones arbitraria, arbitraria porque la premisa es arbitraria ―el que hay alguien que elige, alguien que decide. No puede haber autoridad basada en la arbitrariedad. Cuando nos tomamos a nosotros mismos por individuos, nos tomamos por una fracción. No hay situación que pueda ser vista desde un punto de vista fraccionario. No se pueden poner sobre la mesa con claridad hechos, si están nublados por la idea de la persona. En ausencia de una entidad personal la situación se despliega en todas sus posibilidades y se presentan los hechos. La persona no puede nunca dar una solución. Es la propia situación la que da la solución, la solución correcta. Puede no ser agradable al ego, pero será ética, funcional y estética. La verdad nunca es personal. El pensamiento correcto, la acción correcta y el sentimiento correcto no son personales. Esta visión impersonal es la base de toda armonía. Una sociedad armoniosa tiene que estar basada en el estado interior de cada ser humano. Este estado interior no consiste en una apropiación de reglas morales, espirituales y funcionales sino en la construcción de unos pilares interiores basados en el conocimiento y el amor. Al observar la semilla de la verdad, la unidad surgirá inevitablemente, no como algo elaborado por la mente de manera arbitraria como si de un tratado escrito se refiriese, sino como un hecho orgánico. Una Europa unida es algo inevitable. En 1.928 los estudiantes en Berlín, incluido yo mismo, estaban manifestándose en las calles por la unidad europea. Nuestro deseo más profundo es estar unidos. Si no es hoy será mañana, porque forma parte de la supervivencia de la raza humana el unirse, el unirse en el amor. Así que antes de embarcarnos en unir Europa, la perspectiva tiene que ser clara. La perspectiva de una Europa unida no puede estar clara de la noche a la mañana. Es algo así como vivir juntos, vivir con la pregunta, la inevitable pregunta. Cuando la perspectiva es clara se resuelven todas las cuestiones prácticas. La unificación económica y política no puede ser exterior sino que será el resultado de una perspectiva clara basada en la unidad de la humanidad. El segundo aspecto de la unidad es el de la multiplicidad en la unidad. Está claro que cuando nos damos cuenta, en la ausencia de la noción de individuo, de que el origen de toda existencia fenomenológica es la conciencia y que todos nosotros somos básicamente uno, desaparece la causa del conflicto. La mayoría de los conflictos surgen de la supervivencia psicológica, del intento de proteger el ego individual o nacional en sus múltiples formas y extensiones. En ausencia de la persona como el que elige, juzga, compara hay una aceptación de la vida y todo lo que ella nos presenta. Esta aceptación y apertura es amor. Sólo en el amor puede la definitiva diversidad de manifestaciones de la vida coexistir en armonía. El amor no es algo que se adquiere o que se alcanza. Es lo que fundamentalmente somos. Cada persona y cada nación deben llegar a entender este principio subyacente llamado amor. Se trata de una experiencia sin experimentador. Cuando el experimentador está ausente no hay más conflicto. Las diferencias se afrontan de un modo puramente funcional sin que intervenga lo psicológico. Se respetan las diferencias. Cuando una nación mira a otra con memoria histórica, no psicológica, hace un llamamiento a su grandeza, a su riqueza de cultura, lengua y tradición. El poder de una Europa unida se basa en mantener las diferentes tradiciones, culturas, lenguas, mitos de cada país. Es el dinamismo de un país lo que lo mantiene vivo, viril y poderoso, en caso contrario se fosiliza y pierde toda vitalidad e interés. En cualquier caso, la verdadera cultura no pertenece a nadie y pertenece a todos. Es la misma humanidad en muchos aspectos. Tanto si se expresa a través de la religión, el arte o el lenguaje, el origen es el mismo. Orquestas, pinturas, etc. hace tiempo que son multiculturales. Se necesita una confluencia de las mentes privilegiadas de las artes, ciencias, leyes y filosofía para exponer las semillas de la cultura en cada país. El identificarse con las tradiciones es el comienzo de la unificación. Sólo al conocer y respetar a los grandes pensadores y artistas de nuestros respectivos países, podemos aprender a admirar las culturas de otras naciones. El basar la unidad en la economía está condenado al fracaso, porque pone el énfasis en el objeto y no en su origen. En una sociedad basada en la adquisición, la ambición y el consumismo, ha nacido un tipo de competición que nada tiene que ver con la producción creativa y la belleza. Pero cuando vivamos con inteligencia, sin anticipación ni a la búsqueda de un resultado, las raíces de nuestra sociedad cambiarán. El objeto dejará de tener prioridad y se pondrá el énfasis en el origen del que procede. Un nuevo renacimiento sólo es posible si el arte y la ciencia son una ofrenda a la realidad última. Sin un sentimiento de realidad última no es posible crear una cultura y una sociedad feliz. Y ninguna sociedad puede ser feliz si está culturalmente estancada, si no tiene nada que ofrecer, nada de que enorgullecerse o nada que admirar. En la adoración sin embargo, hay unidad. Al escuchar música hay unidad. En el acto de admirar somos uno sin admirador ni admirado. Al decir realidad última no me refiero a un dios personal o conceptual. Aunque en el Renacimiento éste fue un buen pretexto para la creatividad y las ofrendas, el "Dios" del lenguaje actual es puramente conceptual, un estorbo que impide nuevo conocimiento y nuevos descubrimientos. Dios sólo puede ser descubierto, nunca alcanzado. El Dios europeo es un ser adormilado, responsable de dos grandes guerras en este siglo. Hoy debemos, encontrar lo que está más allá de los objetos y para encontrarlo debemos mirar más allá, donde el pensamiento no ha lugar. Cada uno de nosotros debe buscar su verdadera naturaleza, no basada en unas creencias y una moralidad arbitrarias. Ella es la única soberana. La soberanía basada en la auto-imagen religiosa, política o de cualquier otra clase es totalmente hipotética, una ilusión. Acarrea el conflicto de manera inevitable. Hoy no hay ninguna nación en el mundo que pueda vivir aislada. La soberanía real no se basa en la competitividad y la auto-imagen sino en el conocimiento y el amor. Es la soberanía no sobre los demás sino sobre uno mismo. Sólo existe la soberanía espiritual. La autoridad temporal fluye de este conocimiento, sólo de él. A lo que estamos llamados es a un intercambio entre gente competente, con conocimiento y experiencia en los distintos aspectos de la cultura. Necesitamos una especie de Academia de personas; con raíces en esta autoridad espiritual, educadas y cultivadas y que vean los hechos tal y como son, libres de la interpretación y el deseo. La Europa unida, hoy en día tan a debate, es un montaje puramente intelectual, sin base en un conocimiento real, sin base en la realidad. Goethe dijo a Lirmé: "Da hast du die Teile in der Hand, fehlt leider das geistige Band" (tienes en tu mano los detalles pero desafortunadamente sin unión espíritual). El papel actual de la burocracia en la que los llamados líderes están desprovistos de cultura, autoritarios sin autoridad y actuando desde un punto de vista personal, nunca puede aportar armonía. No se puede construir la unidad a nivel fenomenológico. No hay salida mental o fenomenológica para la situación en que nos encontramos. Sólo la unidad basada en el principio no fenomenológico tiene consistencia. Sólo hay una autoridad soberana, pero no es autoritaria. Amar y dar a los que nos rodean debe ir más allá de lo personal, tal y como ocurría en el Renacimiento. Una Academia que abordase las cosas a partir del conocimiento, la belleza, la bondad y el amor es el único camino hacia una Europa unida. Porque la Belleza posee su propia autoridad. La educación surgirá entonces del amor. Aprenderemos porque nos gusta. Entonces seremos capaces de dar, de compartir aquello que hemos amado y aprendido y que es herencia de toda la humanidad. Finalmente, cuando hayamos actuado según el principio que nos mantiene unidos como seres humanos no habrá naciones y la cultura y las tradiciones permanecerán en toda su riqueza. Cuando nuestra errónea manera de pensar, un pensamiento que está basado en la adquisición, se corrija, viviremos en el ofrecimiento y la apertura. El nuevo Renacimiento se basará en aquello que es real, en el conocimiento real, no en la acumulación de hechos básicamente no relacionados. Cuando dejemos de considerarnos a nosotros mismos como una imagen, en oposición inevitable con otras imágenes, no se hablará más de mezclar lo práctico con lo espiritual, porque la espiritual es la única vía práctica. Ninguna otra cosa funciona. Santa Bárbara 12 agosto 1.993
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2015.03.27 17:31 josema3 EL DARWINISMO ¿ UN SINIESTRO TIMO ?

Otra de las doctrinas a la que sería necesario desarticular para ensanchar nuestra mente, sin lugar a dudas, es la del Darwinismo.
No solamente el llamado Darwinismo Social sino el Darwinismo en sí mismo. Enmascarado con una apariencia científica, el Darwinismo no es mas que pura ideología que se engarzada con otras nocivas formulaciones como las de Adam Smith o Malthus.
Esta teoría nace en un contexto cultural muy concreto: El siglo XIX de la Revolución Industrial y de la expansión colonial británica que condicionó muchísimo la visión de la vida que tenía esta supuesta teoría científica. Lo cual es importante no perder de vista.
En primer lugar, es necesario que entendamos que si como se sostiene, la evolución se produjera mediante cambios graduales diminutos como decía Darwin y como dicen los darwinistas, en el registro fósil se hubieran encontrado muchísimos mas ejemplares intermedios que ejemplares finales. Es una cuestión de pura lógica. Pero como todo el mundo sabe, lo que se hallan son cambios bruscos de organización inexplicables para el Darwinismo.
Jean Baptiste Lamark que fue profesor de la Sorbona, escribió una teoría evolutiva mucho más coherente: Hablaba de que los organismos reaccionan al ambiente y que la manera en la que lo hacen es la siguiente: los genes y las proteínas responden al medio ambiente a través de algo llamado estrés genomico. Es decir, remodelaciones y cambios que producen grandes transformaciones genéticas.
En cambio, la base teórica del Darwinismo nunca estuvo claramente formulada. Cuando el propio Darwin intenta resumir su visión de la vida hace un auténtico batiburrillo de ideas, en el cual, habla del uso y el desuso, las condiciones del ambiente, la selección natural, la competencia etc. Todo junto, todo revuelto. Lo que da a entender que, más bien, no tenía una idea muy clara del asunto.
Lo que ha tenido lugar es una depuración de sus ideas para llegar al concepto que interesaba realmente, que es el de "la selección natural". De una manera totalmente errónea y al contrario de lo que se suele pensar, Darwin basaba esto en la observación de los animales domésticos cuando en la naturaleza suele ocurrir todo lo contrario de lo que sucede con los animales domésticos.
Después de profundizar en los orígenes del Darwinismo, en las condiciones históricas que rodearon, el éxito del libro cuyo significativo título era "El Origen de las Especies por Medio de la Selección Natutal o el Mantenimiento de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Existencia", nos damos cuenta de cual fue la verdadera la razón del éxito que tuvo esta teoría entre las clases acomodadas victorianas y de todo el mundo, entre las que se encontraban los científicos habitualmente.
Es habitual que los más fervientes seguidores de Darwin jamás le hayan leído. Se basan en libros de origen anglosajón, los cuales, relatan su propia historia.
Cuando uno intenta comprender la gran admiración que despierta este personaje, al que se le presenta como el "descubridor de la verdad" y se pasa a leer al propio Darwin y no a otras fuentes basadas en él, se descubre lo que era realmente: un naturalista aficionado.
Darwin no era profesionalmente científico, era graduado en teología. Tampoco se caracteriza por una especial brillantez en sus exposiciones, más bien, todo lo contrario.
En su autobiografía el mismo lo reconoce: Dice que no tiene titulación científica y tampoco una gran capacidad de comprensión e ingenio como demuestra otra gente inteligente como Huxley, que era su "protector".
También dice textualmente en su autobiografía: "con las cualidades tan mediocres como las que poseo, es verdaderamente sorprendente que mis aportaciones hayan sido recogidas por los científicos". Es significativo el detalle de que habla de los científicos como algo ajeno a él.
El famoso viaje a las Galápagos tiene su propia intra-historia:
El naturalista jefe en aquella expedición se llamaba Mc Cormic, el cual, pertenecía al ámbito universitario. Darwin fue como "señorito de compañía" del capitán del barco. Esto se explica porque en la marina británica eran muy estrictos con ciertos protocolos y el capitán solamente podía compartir su mesa con personas de su mismo estatus social.
Darwin fue avisado por un reverendo protestante, quien fue su mentor en Cambidge en la época que estudió su licenciatura en teología, y le explicó que el capitán del Beagle (el barco) necesitaba a un caballero para compartir su mesa en el viaje.
Darwin se embarcó en aquella expedición, donde trabajó como sacerdote o mejor dicho, como pastor. Pero por ser un aficionado a la naturaleza, como lo eran muchos británicos de clase acomodada de la época, se preparó partiendo con un mayordomo, con una abundante cantidad de dinero y con cuentas abiertas en todos los lugares donde atracó el barco.
Lo que hacía era contratar a nativos para que le hicieran recolecciones. Una vez hecho eso, por ejemplo, los famosos gorriones de las Galápagos fueron estudiados a la vuelta del viaje del Beagle por el ornitólogo del Museo Británico.
Este último, para estudiarlos se vio obligado a hacer un arduo trabajo de clasificación, etiquetado y de comparación con otras colecciones de mayor calidad dado que tal y como los traía y los presentó Darwin no servían absolutamente para nada.
Cuando se empieza a profundizar en la historia, uno toma conciencia de que nos han contado un cuento chino. Por ejemplo, la falsa idea de que el libro de Darwin provocó un gran escándalo en la sociedad vitoriana, cuando esto solo se produjo entre sectores muy marginales relacionados con la Iglesia Católica.
En cambio, fue apoyadísimo por Huxley y por otros tantos psicópatas que habían fundado una institución llamada el X Club. El X Club lo formaban una serie de científicos muy poderosos con el único objeto de promover el Darwinismo.
Se basaban en ideas eugenistas. Tenían muy claro que ellos eran la culminación de la evolución y que los pobres estaban en un escalafón mas bajo y aún mas abajo se encontraban, por supuesto, las demás razas, a las que consideraban inferiores.
El Darwinismo es el "apéndice científico" de las obras de Adam Smith y de Malthus. Malthus decía que el aumento de la población en progresión geométrica mientras que el aumento de la producción de alimentos en progresión aritmética conduciría a una lucha por la existencia.
Malhus decía cosas tan "maravillosas" como que si los pobres no tienen nada con lo que mantenerse no tienen derecho a la menor ración de alimento, que en este banquete no les hemos puesto cubierto y demás perlas de ese estilo. Es decir, que la naturaleza determina que aquellos que no tengan posibles que se mueran. Algo realmente espantoso.
Y Darwin en su autobiografía, explica que leyendo el libro de Malthus fue cuando encontró una teoría sobre la que trabajar: la idea de la lucha por la vida viene de Malthus. De hecho, dice abiertamente que el libro "El Origen de las Especies" se basa en la teoría de Malthus aplicada a los reinos animal y vegetal.
También, la teoría darwinista es una continuación de las ideas de la Teoría del Libre Mercado del famoso judío Adam Smith, que dicen que del bien individual parte el bien general y todo ese tipo de cuestiones.
En último término, se trata de una justificación del status quo: los que ocupan el poder son los más aptos. La vida es competencia y los más aptos serán los que obtengan el poder. Al final no deja de ser una visión más de la vida.
El Darwinismo, hoy en día, se ha convertido en un dogma cuasi-religioso y si no te adhieres a el serás, sin duda, un apestado.
En época de vida de Darwin estaba teniendo lugar una especie de revolución burguesa en Gran Bretaña, consecuencia de la Revolución Industrial que había generado unas élites emergentes que iban a ser las que adquirieran un poder cada vez mayor. Inglaterra hasta entonces siempre estuvo en manos de la nobleza y de los terratenientes. Y la iglesia siempre había justificado el orden social tradicional.
La ocurrencia de Darwin de que la evolución se producía al azar, según Huxley declinaba la necesidad de Dios. Puesto que la vida se regía por la arbitrariedad y por el azar.
Esto fue utilizado para luchar contra las ideas religiosas. Huxley afirmó que la evolución había eliminado las antiguas creencias de una creación especial y las había sustituido por la FE más pura de la evolución. Como dejaron claro, se trataba de la sustitución de una fe por otra.
Por su condición de teólogo y pastor protestante, Darwin hizo varias ediciones del libro "El Origen de las Especies", que en función del lector al que iría dirigido, en unas se decía que la evolución fue infundida por el creador y en otras se afirmaba que no fue así. Algo bastante irrisorio además de patético.
Han convertido al Darwinismo en el sustituto de la religión que lo explica todo. Y como parece evidente, el Darwinismo no explica todo sino, más bien, poco.
Resulta repulsivo ver como gente que se etiquetan así misma como progresistas, pongan el grito en el cielo cuando alguien cuestiona esta ideología que no teoría científica, como antes se ha dicho.
Lo irónico es que el Darwinismo al ser una ideología que goza del favor del la ciencia mas ortodoxa, nuevamente nos han forzado a ingerir ideas profundamente dañinas para la inmensa mayoría de la población.
Y para colmo la izquierda defiende, no sin cierto grado de fanatismo, todo este despropósito que supone la Teoría de la Evolución de Darwin. Uno no sabe bien si compadecerles o encararse hacia ellos.
El Darwinismo se basa en un concepto con un gran componente ideológico que es el del "determinismo genético": Para que exista la selección natural han de existir características específicas y permanentes que estén grabadas en nuestros genes. Porque de lo contrario no habría nada que seleccionar.
Lo anterior tiene unas implicaciones muy importantes para la justificación de las jerarquías sociales. Es decir, si la vida es competencia y los mas aptos son los que triunfan, los que ostentan es poder lo son porque "la vida es así".
Hoy en día el determinismo genético ha quedado completamente desfasado con descubrimientos como los de la epigenética. Sin embargo, las ideas dawinistas continúan estando en plena actualidad dado que como no me cansaré de repetir, el Darwinismo no es mas que una ideología que poco tiene que ver con evidencias científicas de ninguna clase.
Donde mas se retrató Darwin fue con la publicación del libro "El Origen del Hombre". Citaré un párrafo de este libro:
Llegará un día, por cierto, no muy distante, que de aquí a allá se cuenten por miles los años en que las razas humanas civilizadas habrán exterminado y reemplazado a todas las salvajes por el mundo esparcidas (...) y entonces la laguna será aún mas considerable , porque no existirán eslabones intermedios entre la raza humana que prepondera en civilización, a saber: la raza caucásica y una especie de mono inferior , por ejemplo, el papión; en tanto que en la actualidad la laguna solo existe entre el negro y el gorila.
¿Os ha gustado el parrafito a los izquierdistas? También os gustará saber que Hitler copio párrafos enteros de "El Origen del Hombre" para escribir el "Mein Kampf". ¡Bravo! acabáis de descubrir que os han tomado el pelo.
También os gusta repetir que Spencer se inspiró en Darwin cuando esto fue justo al contrario. Precisamente, este fue el gol que os metieron para hicierais esa absurda distinción entre "Darwinismo Social" y Darwinismo a secas.
Como hemos dicho, el Darwinismo tiene una enorme relación con la eugenesia ideada por Francis Galton. Es muy importante recordar que el primer presidente de la Sociedad Eugenésica fue el hijo de Darwin, Horace Darwin.
La eugenesia se basa en la idea de que sería necesario esterilizar a una parte muy importante de la población mundial para así asegurar la supervivencia de los más aptos. Su lógica reside en que un criador de ganado jamás permitiría que se reprodujeran los ejemplares de menor calidad. Horace Darwin fue el primero que introdujo la prohibición de reproducirse a los humanos imperfectos.
Este tipo de planteamientos fueron los que se trataron de aplicar en la Alemania de los años 30 y 40, como todos conocemos. Sin embargo, el origen y la tradición de este tipo de ideologías es fundamentalmente anglosajón.
En Estados Unidos se promulgaron leyes eugenistas a principios del siglo XX, gracias a las cuales, se esterilizaron a cientos de miles de personas, principalmente de raza negra.
Y se puede decir que las prácticas eugenesicas no han desaparecido, ni mucho menos, y ni por supuesto, la ideología que las sustentan. Aunque, desde luego, se intenta que este tipo de cuestiones no transciendan demasiado a la opinión pública.
Por ejemplo, es conocido que se ha estado esterilizando a mujeres indígenas en México a través de una vacuna para el tétanos que contenía agentes químicos que impedían su fertilidad. Y este último, tan solo es un simple ejemplo.
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